Son apenas las
seis de la mañana, vuelta de llave
y el motor se pone en marcha. Alentados por
datos certeros vamos a estrenar la temporada
de tarariras con mosca; este año le
toca a San Pedro ya que hasta la fecha, las
lagunas no están rindiendo bien, por
lo menos en lo que respecta a la pesca con
artificiales.
Ya en la ruta, un coloquial paseo piscatorio
ameniza el viaje. Desde Ushuaia hasta Salta
la linda brotan anécdotas de pescas
increíbles y lugares paradisíacos.
Los casi 150 km. que nos separan de la ciudad
de San Pedro son devorados en menos de una
hora y veinte gracias al poco tráfico
y al “pie de plomo” de Claudio.
El día
no podía presentarse mejor, ideal para
mosquear. Despejado, muy poco viento, calorcito
y buenos datos....
Gerardo Sobrino, nuestro guía en esta
oportunidad, nos esperaba en el club náutico.
La embarcación era una lancha tipo
River Truck de 6 metros de eslora motorizada
con 60 hp.
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Seleccionando
las moscas y mateando rumbo al Sepultura |
Hacia
los bañados
Luego de un buen
rato de navegar por el Paraná entramos
por el Sepultura y comenzamos a palpitar la
pesca. Cada entrada, cada barranca, cada tajamar,
generaba en nuestras mentes la virtual imagen
de una mosca depositándose en la superficie
y la violenta reacción de una inmensa
tararira.
El curso es angosto y posee una corriente
considerable, las costas son barrancosas y
carentes de árboles que proporcionen
sombra. Por sectores se forman correderas
interesantes que invitan a lanzar un lindo
streamer en busca de algún doradito.
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Entrando
al Sepultura |
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Planeando
la estrategia |
El primer lugar
en el que paramos fue una entrada casi ridícula,
pues sólo se veían unos ojitos
de agua de no más de un metro cuadrado,
lo demás era un manto de vegetación
flotante....
Mi primera impresión no fue buena,
pero confiando en el gesto de complicidad
del guía encaré al agua con
algo de confianza.
Lugares
pequeños y complicados |
Vegetación
y taruchas medianas, una constante |
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Los primeros
tiros fueron para testear el lugar y modificar
el equipo de acuerdo a la dificultad. Se requiere
de un leader bien diseñado para colocar
una mosca de generosas dimensiones con precisión
en rangos de 5 a 15 metros, y una línea
que permita cargar la caña sacando
pocos metros.
Son imprescindibles moscas con antienganche
o patrones de natación invertida (bend
back) ya que literalmente se lanza sobre pasto,
camalotes, algas y juncos.
El primero en
acusar respuesta fue Claudio, una tararira
ataco el streamer violentamente y fue cobrada
sin dificultad. “Peinando” una franja limpia
de un metro de ancho que había entre
la lentejilla y la costa, cobré mi
primer tararira del día. Ni bien devolví
el ejemplar, Mano ya estaba conectado con
otra que luchaba por ganar una mata de juncos.
Roberto, a escasos metros gritaba con alegría
la primer tarucha de su vida. Empezamos bien...
Luego se sucedieron varias capturas más
con las que todos pudimos sacarnos las ganas
acumuladas.
Como el lugar era pequeño, en 30’ agotamos
las posibilidades luego de “pinchar” no menos
de 7 u 8 tarariras de unos 600g. a 1 kg. de
peso.
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Roberto
peleando su primer tararira |
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Alegría
en su máxima expresión |
Buscando
“aguas negras”
Otra vez a la
lancha y a buscar otro lugar, no habíamos
navegado ni 10 minutos cuando ya estábamos
bajando en un tajamar que se hace estero y
termina conectado a una laguna bastante amplia
de agua bien negra, cristalina...
Ni bien pisamos tierra empezó la acción,
a pleno campo y en solo 20 cm. de agua, cientos,
si, cientos de tarariras disparaban a nuestro
paso abriendo el pasto produciendo estelas
y borbollones por doquier. Por momentos casi
las pisábamos!!! Era como caminar sobre
un campo minado...
Si bien había
muchas a tiro de caña, el lanzamiento
era sobre el pasto que afloraba, pues los
peces se encontraban en unos 15 cm. de agua
y sobre un colchón de gambarrusa de
20 cm. A medida que caminábamos las
íbamos arreando hacia la laguna, nunca
en mi vida vi tantas taruchas juntas en un
espacio tan extenso.
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Una
captura en escasos 15cm de agua |
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Pescando
sobre una alfombra verde |
Caminamos por
el estero hasta la laguna y comenzamos a probar
en los limpiones que permitían un mejor
trabajo de las moscas.
La claridad del agua era absoluta; nutridos
cardúmenes de sábalos “lomeaban”
por todos lados. De vez en cuando algo los
alteraba y huían en una ruidosa estampida.
Aguas
bien decantadas, sinónimo
de pique |
Las aguas tomadas rindieron
poco
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Empezó
la fiesta!, pique por acá, pique por
allá, todos teníamos respuestas,
la mayoría con streamers.
Si bien el agua no estaba fría, se
sentía “fresca”, por lo
tanto las tarariras que se encontraban más
activas eran las que estaban en muy poca profundidad.
Los lugares con mas de 40 cm. de agua resultaron
prácticamente nulos en cuanto al pique.
Ya casi el mediodía, mientras se asaban
lentamente unos buenos chorizos de cerdo y
una jugosa colita de cuadril, empezó
nuevamente la actividad.
Cambiamos los streamers por poppers y logramos
varias capturas que regalaron piques explosivos
a flor de agua. Curiosamente casi ninguna
tararira salto.
Luego de la comida,
regada abundantemente con cerveza helada,
probamos en varios tajamares que si bien no
poseían agua negra, la claridad del
medio era muy buena. Como una constante las
taruchas estaban literalmente clavadas en
la orilla y se movían por sectores
bajos y muy cubiertos de vegetación.
En estos pesqueros de aguas ligeramente tomadas
las respuestas fueron pobres, aunque también
había buenas taruchas pues la actividad
era muy evidente.
Para cerrar el día
Claudio
con un lindo ejemplar |
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Finalizando la
tarde, regresamos a la laguna que fue donde
mejor habíamos pescado, en media horita
más de pesca logramos unas cuantas
tarariras, casi todas con streamers.
Emprendimos el regreso a las 18 hs. con evidente
cansancio pero aun con la mente excitada por
la pesca realizada.
Creo que ninguno de los cuatro pescadores
cobramos menos de 10 tarariras cada uno, pero
teniendo en cuenta la cantidad que había,
mi conclusión final es que aun falta
un poquito más de calor para que estén
a punto. Si hubiesen estado bien activas el
número de capturas habría sido
muy superior.
Si bien el tamaño promedio no es grande,
hay cantidad de ejemplares de hasta 1 kg.
y algo más para divertirse.
Técnica
La pesca se hace
exclusivamente a pie y vadeando, los lugares
no poseen árboles que compliquen los
lanzamientos pero la vegetación acuática
abundante es una constante en todos los sectores
rendidores obligando a realizar tiros prolijos
con moscas bien pensadas.
La precisión del lanzamiento debe ser
óptima ya que hay que colocar la mosca
en pequeños ojos de agua y sobre las
tarariras que son fácilmente detectables.
La distancia y presentación no resultan
decisivas ya que los tiros son cortos y una
presentación ruidosa suele ser favorable.
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Servicios
en la Patagonia |
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Los peces se
encuentran en sectores muy bajos, tanto entre
los pastizales como en el limite de la sombra
proporcionada por la lentejilla.
Los lances deben concentrarse bien sobre la
orilla y las moscas por el momento conviene
trabajarlas a baja velocidad.
Una técnica rendidora para los tajamares
angostos es cruzar por completo el cauce y
colocar el artificial sobre la costa opuesta
para luego hacerlo ingresar al agua como si
se tratase de un pequeño roedor, el
pique se da en el primer metro de recorrido
y normalmente resulta explosivo.
La mejor pesca se hace en sectores de agua
negra, los lugares de aguas tomadas casi no
dieron respuestas.
Como conclusión,
debo decir que no es un lugar fácil
de pescar bien; los lugares son reducidos
y los sectores limpios para colocar una mosca
aún más.
Tarariras hay muchas y los pesqueros resultan
fáciles para caminar y vadear; la claridad
del agua en muchos sectores es óptima
y suma emoción a la pesca pudiendo
ver a los peces y lanzar la mosca sobre ellos.
El diseño de las moscas resulta determinante
para lograr buenos resultados, el 80% de los
lugares relevados exigieron el uso de patrones
anti enganche.
Equipos
utilizados
Utilizamos cañas
Orvis, Sage y Redington de 8’ a 9’, para líneas
#6 y #8
Líneas flotantes de diseño weigth
forward.
Leaders cortos, entre 4’ y 6’ con butt del
0.60 mm. y tippet 0.30 mm. rematados con un
shock de acero de 15 cm. y 10 lb. de resistencia.
Moscas
El
Pad’s Popper, golosina para
tarariras! |
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En moscas rindieron
casi todos los modelos, tanto streamers y
bucktails como poppers, montadas sobre anzuelos
número 4 y mayormente con antienganche
o diseño de natación invertida.
No conviene que el largo de las moscas supere
los 10 cm. pués se corre el riesgo
de errar muchos piques.
El largo del shock de acero no debe ser inferior
a diez centímetros, muchas taruchas
literalmente tragaron las moscas.
No confiar ciegamente en el rendimiento de
los poppers, la mayoría de las tarariras
fueron pescadas con streamers.
La claridad del agua en algunos sectores posibilita
el uso de moscas con poco material, lo que
además hace más relajado el
lanzamiento.
Tuve la posibilidad
de probar una variante del pad’s popper
atado solamente con dos rodajas de foam amarillo
de 20 mm. de diámetro, la cola, de
bucktail crema (cola de ciervo) aderezada
con hebras de flashabou perlado. Realmente
funciona a la perfección y resulta
tan liviano como lanzar el anzuelo solo, la
cola no absorbe agua como sucede con el marabú
y el generoso frente abre la vegetación
pudiendo casi prescindir del antienganche.
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Diver
wedless de foam |
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Popper
anti- enganche |
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Streamers
de natación invertida |
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Streamers
de natación invertida |
El equipo complementario
de vadeo: el pantalón de tela liviana
provee un buen aislamiento contra los insectos
y el roce con la vegetación, se seca
rápidamente y casi no ocupa lugar.
Creo que un wader por más liviano que
sea, puede llegar a resultar incómodo
para desplazarse sobre un terreno desparejo
por el pisoteo constante del ganado y con
las altas temperaturas estivales.
Como calzado de vadeo, nada mejor que unas
zapatillas de lona acordonadas que ajusten
hasta el tobillo.
No olvidar un buen repelente en crema para
mosquitos, hay muchos y por momentos pueden
llegar a tornarse bastante molestos. El protector
solar y una gorra con tapa cuello tampoco
debe faltar, ya que casi no existe sombra.
Conclusiones
El
grupo completo, de izquierda
a derecha: Manuel Clar
(Manolete), Gerardo Sobrino
(guía), Adrián
Fontana (Capt. Fontan),
Claudio Nachbauer (Canpesca)
y Roberto Madruga (Pescador
Sureño)
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"Fue
mi primera vez en San Pedro y seguramente
no será la última.
Me llevo la impresión de un lugar que
es el paraíso de la tararira... es
un sitio difícil para pescar, el pique
fue medio remiso ya que me pareció
que las taruchas se le tiraban a las moscas
más para espantarlas que para comerlas.
En un momento encontré un lugarcito
sin mucha vegetación con 20 cm. de
agua y ahí hice una linda pesquita..
obtuve unas 4 o 5 en el mismo lugar con la
misma mosca, fue increíble ver las
estelas atrás de las moscas hasta la
explosión del agua... la pasé
muy bien en compañía de 3 amigos
y Gerardo un guía que brinda un excelente
servicio.
Me quedo con ganas de volver lo antes posible
a pasarla bien con mis amigos... la pesca
es un accesorio!!!” (Manuel
Clark)
"Después
de muchos proyectos frustrados pudimos concretar
la primera salida del grupo en busca de las
tarariras. Aunque están un poco dormidas
aún, pudimos ver muchísimas,
pisar unas cuantas y capturar bastantes. En
resumen, por clima ,por pesca, por el conocimiento
del guía, por la comida y los amigos,
podemos calificar a la salida como UN EXITO,
que pronto repetiremos con mas amigos Pescanautas."
(Claudio Nachbahuer)