Desde hacía
varios días esperaba que llegue el
fin de semana para partir junto a mis amigos
Mario, Roberto y Sandro, a la Salada Grande
de General Madariaga. Había leído
que se estaba dando lindo pejerrey, de buen
tamaño.
Preparé todo mi equipo y tres cañas,
la que uso habitualmente, una de fibra de
vidrio por si hay tormenta, y una para prestarle
a Sandro, quien debutaba en el arte de la
pesca.

Pasaron a buscarme
en la Toyota de Sandro a las 17 hs del Viernes,
luego levantamos a Roberto que nos esperaba
en el centro y salimos a la autopista Bs As
– La Plata, empalmamos con la ruta 2
hasta el 1º puesto de mojarras donde
compramos 5 bolsas ( $ 5.- la bolsa de aprox.
100 mojarras) y una bolsita de harina de pescado
para cebar.
Seguimos hasta
Dolores donde giramos para tomar la ruta 63
hacia el Partido de la Costa. Cerca de las
20:30 hs decidimos cenar en uno de los restaurantes
que hay a la vera del camino.
Luego de una
comida “livianita” (un costillar
vacuno y una porción de cerdo), rociado
por un buen vino (el que maneja no toma),
retomamos la ruta hasta llegar a Esquina de
Crotto, de allí la vieja RP 11 a General
Conesa y en este lugar la RP 56 a Gral. Madariaga,
llegando a la rotonda seguimos por la ruta
provincial 74 en dirección este, hicimos
5 kms aproximadamente y visualizar un gran
letrero de vialidad al costado izquierdo de
la ruta, que indica: "A la laguna La
Salada Grande": Allí se bifurca
un camino de conchilla y abovedado. Transitamos
por éste 14 kms hasta llegar a una
trifurcación, en cuya calle del centro
se encuentra un almacén de nombre "Los
tres caminos". En este punto se debe
girar por el sendero de la izquierda para
hacer 8 kms finales y arribar a la laguna
e instalaciones del club de Pesca y Náutica
General Madariaga. Este último tramo
es intransitable los días de lluvia.
Gracias a la
pericia conductiva de Sandro y al buen agarre
de su camioneta en el barro, a las 22:30 hs
estábamos en el club sin ningún
problema.
Teníamos reservado el dormi, nos metimos
en la pieza, prendimos el caloventor ( no
olvidarse una estufa eléctrica porque
los dormitorios son una heladera) y a descansar
en medio de los ronquidos de alguno de los
muchachos.
A las 7 de la mañana del Sábado
nos levantamos y fuimos a desayunar, allí
nos encontramos con Beto, nuestro guía,
quién ya tenía listo al tracker
junto al muelle de embarque.
Subimos todo
a bordo y zarpamos en medio de una persistente
neblina con rumbo a la zona de Melón
Gil.
Líneas de 3 boyas con brazoladas entre
25 y 40 cm, anzuelos Mustad Nº 2/0 encarnados
con 2 mojarras cada uno y al agua; la laguna
estaba planchada, no había una gota
de viento, la neblina se iba levantando, y
los piques no tardaron en aparecer. El
primero en levantar un hermoso peje fue Roberto
y así siguió el pique durante
un rato, se cortaba y volvía. En ese
lapso sacamos unos 20.
Beto decidió
moverse en busca de la Tranquera Blanca donde
se repitieron los piques del primer sector
con la misma secuencia e igual tamaño
con algún doblete. Cuando se cortó
nos acercamos a la Zona de conchilla, el pique
que se daba como en las zonas anteriores.
A esa altura del día y con una hermosa
temperatura, decidimos almorzar unos sandwiches,
tomar unas gaseosas y fruta.
Entrada la tarde, una brisa del sudeste que
se fue incrementando con el correr de las
horas que rizó la laguna y nos hizo
suponer que la actividad del pejerrey cambiaría,
pero no, siguió igual, eso sí
los pejes todos parejitos entre 35 y 45 cm,
muy peleadores y gordos.
Cuando el pique
se tranquilizó nos adentramos mas en
la Zona de conchillas casi llegando a Los
laberintos. Aquí el pique era nulo,
fue entonces cuando Beto probó con
un paternoster y aparecieron los pejerreyes
a una profundidad de 1 metro, como se imaginarán
todo el mundo a cambiar las boyitas por paternoster
y ahí empezó otra fiesta de
pejerreyes de muy buen porte, con algunos
dentudos ocasionales y unos hermosos bagres
que nos hacían pensar, por la forma
de pelear, que eran los pejerreyes que vinimos
a buscar (los de 60 cm).
A las 16:30 hs
emprendimos el regreso hacia el club con la
compañía de un vientito frío.
El resumen
de la pesca fue de 84 piezas, todas entre
35 y 45 cm con algunas que orillaban los 50
cm (Beto nos limpió y fileteó
las piezas), muy pocos pejerreyes chicos que
fueron devueltos al agua al igual que los
bagres, los dentudos los fileteamos y los
usamos como carnada con resultado nulo.
A las 18 hs emprendimos
el regreso con el camino de tierra mas firme,
a pesar de tener algunas zonas todavía
embarradas, felices por la pesca realizada
y con muchas ganas de volver a la laguna antes
del período de veda.
En la ruta 2 y de regreso, parada obligada
en La Atalaya para comprar unas medialunas
(exquisitas) y llevarle de regalo a la patrona
y a los chicos.