Preparativos:
Sábado 17 de julio, pleno
apogeo de la pesca de matungos en Playa Honda.
Si bien los pronósticos del clima daban
todas las condiciones a favor la realidad
fue otra. La marejada era impresionante, con
las olas coronadas de corderitos, un viento
sur bastante intenso y el frío que
“calaba los huesos”.
Durante la semana
había recibido la invitación
de Exequiel Suárez, BUENAVIDA, guía
de pesca reconocido del Río de la Plata,
para acompañarlo a buscar los “grandes”
en la zona del barco hundido Mtro. Di Tomasso.
Algunos cambios
de última hora motivaron que se agrandara
la partida de pescadores, por lo que Exequiel
nos ofreció lugar en la embarcación
de Jorge López (JorgeM) su compañero
de pesca.
Las tripulaciones
quedaron formadas de la siguiente manera:
en el BUENAVIDA, un Fensa 7.50 con un Mercuri
225 hp, Haig Vartazian, Sergio Petruzziello,
un amigo y Exequiel Suárez. En el ANAFE,
un Aquamare con motor Ford Sprint y pata Volvo,
Jorge López con su hijo Leandro, Gabriel
Verde –Lito, Ignacio Cháves y
Yo.
Provistos de
mojarras medianitas y chicas y la ceba preparada
artesanalmente por el propio JorgeM partimos
junto con otras seis lanchas por el Río
Luján con bastante agua.
Al salir a río abierto las lanchas
se fueron quedando y solo nuestras dos embarcaciones
pudieron hacer frente con buena velocidad
a las tremendas olas que se encrespaban.
Como dirigirse
mas allá de la Ex Unen 10 era casi
suicida, nos ubicamos a unos 5.000 m del barco
hundido Supremo Entrerriano hacia el este.
El Buenavida se acercó mas a las boyas
Unen A y B para abarcar mas “cancha”, jugada
muy inteligente de Exequiel quea la postre
nos daría buenos resultados a todos.
A
pescar:
Estábamos en el pico de la creciente
en el momento de arrojar el ancla de capa
al agua.
Mientras terminaba de armar mi línea
y decidirme por el tipo de señuelo
a probar, Jorge, Lito y Nacho ya tenían
piques. Cazando bien arriba y con arrastres
de las boyas nada sutiles, dos hermosos pejerreyes
de más de 35 cm., bien gordos, y un
doblete de Jorge nos hicieron olvidar del
frío y el viento.
A medida que
transcurrían los minutos, la cantidad
y la calidad de los ejemplares iba en aumento
a pesar del tiempo que perdíamos en
desarmar enredos de las líneas, producto
del fuerte viento. Encarnar con los dedos
endurecidos y congelados era tarea casi imposible.
Una vez que
tuvimos una buena cantidad de pejerreyes,
decidimos probar con filet de pejerrey coloreado,
filet de dientudo y otros, pero no hubo gran
diferencia.
Segundos después
de colocar una nueva versión de los
señuelos, a no más de 20 m.
de la embarcación, la tercera boya
de mi línea salió “disparada”
para la derecha primero y luego hacia la izquierda,
arrastrando el puntero para después
hundirlo. En el momento en que clavé,
mi Kunnan Saturno customizada por Jorge Araneo,
se arqueó de una forma atípica
para semejante “palo”. El consiguiente
borbollón y la chicharra del reel no
dejaban dudas de que se trataba de mi primer
matungo de la temporada.
Con mano experta,
Jorgito lo metió en el copo en el primer
intento y acto seguido, vino la medición
y el pesaje: 52 cm. y 1.100 Kg. Espectacular.
A las 10-30
de la mañana teníamos una excelente
pesca realizada.
Lo mismo le sucedía al Buenavida, con
muchos ejemplares de muy buen peso pero sin
grandes ejemplares.
Mientras le
sacaba un par de fotos a mis compañeros,
alcance a ver con el rabillo del ojo un pique
que se producía en mi primera boya
con la vara en el portacañas. Al pegarle
el manotazo y tratar de clavar, la boya se
hundió nuevamente, así que los
gritos de júbilo llenaron nuevamente
la cubierta del ANAFE. Esta vez un pejerrey
de casi 47cm y 800gr. se “enganchó”
solo y encontró triste destino en el
cajón.
El resto de la
mañana no nos dio respiro hasta el
mediodía en que, coincidiendo con la
parada de agua, bajó la frecuencia
de los piques.
Todos, incluso
Leo con sus pocos años, pescamos bien
y parejo.
A eso de las 14 hs. nos acercamos a la embarcación
de Exequiel, sacamos las fotos de rigor con
sus ilustres acompañantes, almorzamos
y nos quedamos pescando cerca del Canal Mitre,
aunque la pesca ya no fue la misma.
El viento por
fin amainó un poco y dejó de
torturarnos. Pero el frío no cedió.
A las 16 hs. ya estábamos de regreso
en Neptuno con la cosecha realizada.
Equipos:
Como mencionara anteriormente, pesqué
con una caña Kunnan Saturno 4007, reel
frontal, línea de tres boyas chupetonas
con quilla grandes y anzuelos 2/0 en brazoladas
de no mas de 15 cm. de profundidad con puntero
pescador.
Lito
uso su eficaz Matrix 420 con tres boyas chupetonas
verde limón armadas con 1,50 cm. entre
boyas, sin puntero. Anzuelos 1/0 y fioccos de
flash-abou a 10, 15 y 20 cm. de profundidad.
JorgeM le sacó el jugo a su Cypress y
a su línea de tres boyas con puntero.
Las embarcaciones de Exequiel y JorgeM, contaban
con camarote, baño y cocina además
de un lugar muy cómodo para pescar sin
molestarse entre pescadores, lo que permitió
paliar las circunstancias adversas del clima.
Pero el factor
de mayor peso fue la experiencia de nuestro
Capitán, su práctica para ubicar
el ancla de capa , el estar atento a la ceba
mientras gareteábamos y la generosidad
para transmitirnos sus conocimientos.
Esta vez el Río
cobró caros sus tesoros. Que yo recuerde,
pocas veces fue tan duro realizar una pesca
de pejerrey en Playa Honda como esta.
Gracias
a todos los que nos acompañaron por
el canal 69. Esto hizo mas llevadera la jornada.
Guías
de pesca: Exequiel Suárez / Jorge López