Doce de la noche del viernes
14 de mayo al pié de un ómnibus
estacionado en Diagonal Norte y Bartolomé
Mitre. Cuarenta pescadores listos para emprender
la jornada. Inusual movimiento de gente en
el microcentro para esa hora. Parecíamos
una convención de EKEKOS cargados de
bártulos y abrigados como para la campaña
antártica. La ilusión era una
sola, que se cumpliera la máxima: “El
frío es bueno para la pesca del Pejerrey”.
Hacía mucho tiempo
que no iba a pescar y la ansiedad me llevó
a soñar despierto con esta salida durante
unos cuantos días, sumado a esto, el
jueves “Ferchu” me invitó a escribir
esta crónica.
El popular "Alvarito"
terminó de contar al último
pescador y arrancamos. Las charlas de rigor
duraron poco, a la media hora sólo
se escuchaban los ronquidos.
Recién
paramos en Saladillo para estirar las piernas
y degustar de una rica cena. Otra
vez arriba y nuevamente a dormir, para cuando
me desperté eran ya las siete de la
mañana al borde de la laguna en la
puerta del pesquero “El Lago”
de Juan Carlos Olano. Habían pasado
casi siete horas de un viaje sin sobresaltos.
Un café
con leche y algunas medialunas nos templaron
un poco. Los que iban a intentar de costa
prepararon los equipos y acompañados
por un hermoso amanecer, abrigados hasta las
orejas, emprendieron una caminata de unos
200 metros hacia la izquierda del restaurante
para probar su suerte.
Los que embarcábamos,
tuvimos que esperar el “descongelamiento”
de las lanchas y su puesta a punto. A las
9 en punto nos dieron vía libre.
Partimos en un
Trucker de 6.40 m de eslora al comando de
Mauro, nuestro guía. Claus, Mariano,
Diego, El Gallego Fernando y quien escribe.
Navegamos lentamente hacia el norte donde
nacía el viento, muy suave del sector
N - NO para intentar el primer garete. Durante
el viaje no observamos actividad de Pejerreyes
en superficie.
Llegamos a la
costa opuesta de la laguna y empezamos un
garete muy lento. El cielo estaba bastante
despejado, el sol comenzaba a calentarnos,
pero la brisa no alcanzaba a rizar el agua.
Tuve la suerte de sacar
el primer ejemplar apenas derivaban un poco
las boyas. Las primeras capturas llegaban
con lo justo a los 27 - 28 cm y picaban entre
los 30 y los 40 cm. de profundidad, el pique
era muy sutil.
Al rato levantamos el
"muerto" (estaba a proa, ya que
la lancha no tenía tolete ni cornamusas
en las bandas) aumentando la velocidad del
garete. Así logramos mejores portes.
Todos los Pejerreyes eran de 35 cm con algunos
de mas de cuarenta que nos alegraban.
Puse en práctica
todos los consejos para el garete que amablemente
aportaron los que saben en la semana previa:
pick up abierto, cada tanto frenar la línea
con el dedo índice para acomodar las
boyas, esperando el pique, cerrar el pick
up, tensar la línea y clavar.
Utilicé anzuelos
grandes abundantemente encarnados y línea
de tres boyas cometa panza blanca y lomo negro
lastradas para que siempre naveguen panza
abajo, con la boya mas lejana un poquito cargada
para que oficie de puntero y sin trampa. El
Gallego pescó todo el día con
chupetonas con quilla verde y blancas, Claus
con unas cometas chicas verdes, Mariano y
Diego con chupetonas medianas fucsia y blancas
con algo de anaranjado.
De repente,
nos quedamos sin viento, y si bien el pique
no se cortó, se hizo mas espaciado
dándole lugar a las milanesas, las
empanadas, las gaseosas y algún tintillo.
Cuando el viento se recuperó seguimos
gareteando hasta las 16:00.
Derivando hacia
al pesquero, a 1500 m. de la costa "explotó".
Comenzó a darse la pesca de manera
muy activa. Un pique tras otro. Nos costaba
ver las boyas ya que teníamos el sol
de frente. Allí el Gallego dió
cátedra: sin divisar las boyas, con
el dedo sobre el multifilamento, a pulso,
clavaba un Pejerrey tras otro.
El final de la
jornada nos encontró a todos con una
cosecha mas que aceptable de Pejerreyes de
medida. Nadie se fue con menos de treinta
o cuarenta ejemplares bien robustos.
Ya en la orilla
nos enteramos que la pesca de costa había
dejado a algunos contentos y a otros no tanto,
la suerte fue despareja. Solo tuvieron respuestas
de fondo y lejos de la costa, de flote, no
se lograron capturas.
Emprendimos el
regreso a las 20:00 hs. llegando a la ciudad
autónoma de Buenos Aires cerca de las
dos de la mañana. Todas mis expectativas
estaban cumplidas, buen tiempo, buena pesca,
y excelente compañía. Una
salida para repetir sin dudarlo.
La
Laguna
Ubicada
en el partido de Guaminí en la región
Centro-Oeste de la Provincia de Buenos Aires.
Tiene una superficie aproximada de 10000 hectáreas.
Se puede acceder por la Ruta 205 hasta Bolívar,
empalmar con la Ruta 65 hasta la rotonda de
Guaminí y doblar a la derecha por la
Ruta 33. Tras recorrer 10 Km. (Km. 208) se
toma el camino que conduce hacia el espejo
(otros 3 Km.). Es importante resaltar que
el asfalto llega hasta la laguna lo que hace
posible su visita en días de lluvia.
La profundidad media de la laguna de Cochicó
es de 2,50 a 3 metros y máxima de 10
metros. Sus costas tienen barrancas y no poseen
prácticamente ningún tipo de
vegetación.
La
excursión
El organizador
"Alvarito", cumplió el pie
de la letra con lo convenido, un micro muy
cómodo, y un viaje de ida y vuelta
sin inconvenientes.
El
pesqueto y sus servicios
Las
instalaciones son muy buenas, los baños
podrían estar en mejores condiciones.
La embarcación muy cómoda (teniendo
en cuenta que éramos 5 mas el guía).
El servicio de limpieza y fileteado de pescado
vale 20 centavos por pieza.
Para comunicarse
con Juan Carlos Olano propietario del pesquero
“El Lago”puede llamar a los teléfonos:
02923-15657461 / 02923-15649793 / 15-4-498-8058
o vía mail a olanomelo@hotmail.com
Un abrazo y
buenas pescas para todos. Willie