Una vez mas el
atardecer de un viernes de febrero nos encontró
navegando con mucho agua hacia los Bajos del
Temor.
A bordo de la
Stefi, una lancha tipo Open 16, magistralmente
modificada para realizar la tarea para la
que fue concebida: la pesca.
Mientras chequeaba
la ecosonda mi compañero y Capitán
Gabriel Verde -Lito-, yo trataba de adivinar
que rumbo tomaría un frente de nubes
que parecía para nada auspicioso.
La salida tenía
de especial el gusto de compartir el retorno
al Río de un gran amigo que pasó
por momentos difíciles y que eligió
esta forma de reencontrarse con la vida y
sus amigos, amen de su fuerte pasión
por este deporte que es la pesca.
Debido a la crecida,
viajamos sin inconvenientes por el Canal Honda,
cruzamos el Paraná de las Palmas y
sorteamos los palos de los Bajos sin mayores
sobresaltos.
El lugar del
encuentro acordado con el resto de los Pescanautas
era el famoso Arroyo "de los Peces Inflables",
bautizado así por Don Fernando de la
Cruz, Ferchu, relevado en una nota anterior.
Este arroyo sale a 45º del Aguaje del
Durazno y desemboca en la "Bahía
de los Bajos". Tiene un banco de arena
en su entrada, pero luego aumenta su profundidad
a unos 3 metros, con algún que otro
pozón que nos alentaba a tratar de
conseguir algún cachorro de Surubí
como ocurrió en otras oportunidades.
Anclamos a unos
50 m. de la desembocadura del Aguaje en el
momento en que el sol se despedía hasta
el día siguiente. El frente de nubes
y el viento reinante nos obligaron a buscar
reparo detrás de una arboleda sobre
la margen derecha. Como llegamos primeros,
no fue difícil lanzar nuestros aparejos
en distintas direcciones.
Nuestro primer
objetivo fueron las Tarariras, las Bogas y
posibles Doradillos. Lanzamos
una línea sin plomo encarnada con filete
de Sábalo, otra de flote con Morena
y una de Boga con dados de Sábalo y
masa elaborada especialmente para esta oportunidad
por Lito.
Los piques no
se hicieron esperar y para cuando llegaron
nuestros compañeros de nocturna, ya
habíamos cobrado dos excelentes Tarariras
de 2 y 2,200 Kg. Una cada uno.
Si bien esto
no tiene nada de particular ya que mi Hoplias
degustó el filete de Sábalo,
lo insólito lo dio el ejemplar de Lito,
que mordió en un anzuelo de Boga...
con masa!. Ante
mi sorpresa, el Chef reconoció haber
usado "Gati" como ingrediente secreto
de su preparado.
La noche ya estaba
cerrada y gracias a un farol de kerosén
con aceite de citronella conseguimos ahuyentar
a una nube de mosquitos que se abalanzó
sobre nosotros.
Al rato el VHF
acuso el llamado amigable de la otra embarcación:
la KIO KIO II con Ferchu, el Profesor Victor
De Victor y como timonel el informático
Tomi.
Sólo los
que han pasado por semejante situación
saben lo emocionante que resulta encontrarse
con gente amiga en medio del Río, en
plena noche y para compartir una actividad
en común como la pesca.
Luego de los
saludos de rigor, la emoción y los
abrazos, los tragos, la comida, etc. Nos separamos
lo suficiente como para no estorbarnos mutuamente.
La Stefi, luego
de varios piques fallidos, pudo embarcar varios
y variados ejemplares.
Un Doradillo
que pico con Sábalo, una Manduva que
dio cuenta de una Morena a flote más
grande que su boca, Tarariras de todos los
tamaños y un par de Bagres amarillos
respetables, justificaban la noche.
Un rato mas tarde,
escuchamos unos chapoteos que creímos
eran producidos por algún pato en las
cercanías, hasta que el grito de triunfo
seguido por alguna que otra maldición
en la radio, nos notificó que Ferchu
había perdido al lado de la embarcación
una gigantesca Tararira de mas de tres kilos.
Tomi también
pudo cobrar algunos ejemplares, pero lo insólito
es que a no más de 30 m de distancia
entre lanchas, la actividad era totalmente
despareja: mientras nosotros pescabamos muy
bien, los muchachos de la Kio no tenian la
misma suerte.
Decidimos que
lo mejor era movernos todos arroyo adentro,
hacia la desembocadura en los Bajos.
Mientras Lito
y yo elegimos un recodo casi en la boca, el
grupo más numeroso fondeo en una bifurcación
de aguas. Tiempo
mas tarde pudimos comprobar toda la ciencia
aplicada al servicio de la pesca, su objetivo.
El Licenciado
en Física Ferchu tomó su caña,
cambió el aparejo y la carnada y nos
notificó con total convicción:
"...voy a sacar un Armado". Bromas
de por medio, a los 15 minutos estaba subiendo
por la borda un Armado de mas de 4 kilos,
pescado con pan con mostaza. El Timonel Tomi
casi se come el timón!
La noche transcurrió
entretenida, ... y al despuntar el alba una
catarata de llamados de gente amiga nos acompaño
con el desayuno: Simón, Claudio Brava,
Mauricio y otros.
El nuevo punto
de encuentro fue fijado en la Depresión
para probar la pesca del pati al garete, pero
el fuerte viento reinante y la marejada hicieron
que cambiáramos el rumbo hacia el falso
Sueco.
Fue aquí
que con Lito, más que satisfechos con
la tarea realizada hasta el momento, saludamos
a nuestros amigos y emprendimos el regreso
con el cansancio a cuestas y una enorme sonrisa
sabiendo que la otra parte del equipo disfrutaba
de la pesca de Bogas y Taruchas en un reparado
arroyo.
Una vez mas comprobamos
que hay dos Deltas para la pesca: el de día
y el de la noche, diferenciados por la variedad
y la cantidad de piezas que se pueden conseguir
y las sorpresas que puede deparar.
Pero lo más
importante fue compartir el reencuentro con
nuestro amigo Víctor y agradecer el
hecho de tenerlo entre nosotros para seguir
disfrutando y aprendiendo juntos.