Por ser la primera
incursión de mi vida a una laguna,
no podía quejarme de la compañía:
Mariela Aldabe, Gabriel Aldabe (GAK) y el
experto Fernando de la Cruz, Ferchu.
No elegimos un
buen día, ya que el cambio de quincena
nos obligó a manejar durante tres horas
solo para hacer 120 Km. El día estaba
gris, con algunas lloviznas y fresco, pero
el ánimo del grupo era de optimismo,
así que cuando arribamos, tardamos
pocos minutos en tener todo listo.
Rubén
Omar Curia, “de Mataderos”, no
se equivocó al aconsejarnos el lugar.
La laguna "La
Segunda" se encuentra casi sobre la Ruta
2, pasando apenas Chascomús. Es fácil
detectar el camino de acceso ya que se encuentra
justo antes del puente de los cigarrillos.
Hay un cartel que indica la dirección
al Hinojal. Luego, 18 Km. de tierra apisonada
en buen estado. Una tranquera blanca a mano
izquierda nos indica que llegamos a este espejo
no muy extenso, pero rodeado de bosques y
monte. Es privada, pero el canon consiste
en 5 pesos. No hay casi servicios allí,
pero es un paraíso.
Luego de discutir
la técnica a seguir, decidimos hacer
los primeros intentos desde la costa wadeando,
ya que había unos buenos limpiones
entre los profusos juncales y como todavía
no había calentado el sol, pensamos
que los peces estarían en aguas menos
profundas.
La mañana
se presento tranquila, con varios piques pero
pocas capturas. Fuimos tanteando la costa
hasta que el primer grito de triunfo nos activó
la dosis de adrenalina buscada.
Costaba seguir
la voz de Ferchu, hasta que lo encontramos
camuflado entre los juncos, con su caña
arqueada y su cara de satisfacción.
Casi bajo sus pies, había conseguido
enganchar una hermosa tararira de 2,200 Kg.
pesados en balanza y usando un equipo muy
liviano con una boya plop y como carnada tiras
de calamar teñidos de rojo por el matrimonio
pescador.
Esto demostró
que los consejos aportados por gente que tiene
muchos años de laguna, y a los cuales
agradecemos mucho, deben ser oídos.
Yo había llevado filetes de sábalo
que anduvieron muy bien, pero el calamar se
llevó las palmas, así como los
filetes de tararira pescada en el lugar.
Al mediodía,
decidimos embarcarnos en unos canobotes con
los que cuenta la laguna (hay solo tres) para
aprovechar que el sol había aparecido
y la temperatura iba en aumento.
Mi ansiedad hizo
que los chicos casi se atragantaran con los
sándwiches y las empanadas, hasta que
empezamos a recorrer los canales abiertos
entre los juncales. Me acorde de la serie
que miraba de chico, Daniel Boone.
Las taruchas
no se hicieron esperar. En cada hueco que
encontrábamos las respuestas eran inmediatas.
Los tamaños iban variando a medida
que nos corríamos, pero predominaban
las medianas de hasta 1kg. Todas volvieron
al agua.
Una vez que nos
cansamos de sacar con las boyas plop, decidimos
hacer unos intentos con señuelos y
spinners. Si bien se perdieron un par de ejemplares,
las respuestas no fueron las esperadas. Los
peces se encontraban a media agua pero bajo
una profusa cantidad de algas tipo cola de
zorro y gambarrusa que dificultaban el accionar
de los engaños, así que luego
de un rato, retomamos las carnadas.
Hasta que el
sol comenzó a ocultarse, habremos sacado
mas de treinta tarariras cada uno y perdido
otras tantas. La gran cantidad de piques errados
es atribuible a la conformación ósea
que tiene la cabeza de estos peces que hace
muy difícil que se claven los anzuelos
en el paladar. Se debe tener los anzuelos
muy afilados, tratar de realizar la clavada
de costado, buscando el encuentro entre las
mandíbulas y que llaman”la tijera”
y nunca, pero nunca, aflojar la tensión
del nylon dándole chances al pez para
cabecear y soltarse. El tamaño de la
carnada es importante según el tamaño
de los ejemplares, ya que los chicos muerden
la tira o los tentáculos sin llegar
al anzuelo. Gak y Mariela comprobaron que
muchas capturas logradas fueron conseguidas
gracias a que incorporaron un triple pequeño
en tándem por encima del anzuelo y
que en realidad era para presentar bien los
filetes.
Nos quedamos
con solo tres ejemplares: la primera sacada
por Ferchu y un par más de kilo y pico.
El balance de
la jornada para mi fue excelente, ya que por
ser mi primera salida a una laguna, la compañía,
el lugar y la pesca fueron determinantes para
querer repetir esta experiencia.