Mientras el avión
se eleva buscando su ruta, observo por la
ventanilla nuestro inmenso delta tratando
de reconocer lugares tantas veces transitados:
Vinculación, Urión, Bajos del
Temor, arroyos y lugares casi secretos como
“la cueva del pelado” y tantos
otros, pescados en compañía
de Sergio, Simón, Ferchu, Norberto,
el Profe y el resto de la troupe.
Podría
parecer casi imposible pasar de los daditos
de salamín, corazón, chorizo
colorado, anguilas y morenas a las moscas
secas, ninfas, streamers, pero el que es pescador
seguro que encontrará en su intuición
e instinto algo que le dirá donde están
los peces y como pescarlos.
Los que somos
pescadores hacemos de esta disciplina una
filosofía de vida, cuantas veces me
vi pensando en una transacción comercial
como si estuviera eligiendo el color de las
boyas. Al mostrar una oficina a un cliente,
me siento colocando las mojarras en el anzuelo
y dejando derivar el aparejo.
Me sorprendí
trabajando en la oficina mirando de reojo
al teléfono como si controlara las
boyas... de golpe rrrinnnn, pique en el puntero!!!!!.
Hola Luis, dejalo
comer, te acordás la oficina que me
mostraste? empieza la corrida, me gustaría
verla, bajo el pick-up y clavo, cierro los
ojos, y con una sonrisa veo a lo lejos el
chapoteo del matungo.
Soy pescador.
Mi hobby es la actividad inmobiliaria.
Mientras pensaba
estas cosas lo escucho a Ricardo: ¡ehh!
¿dónde estás?
Pensar que por
una semana formaremos un equipo de trabajo
donde las tareas ya están establecidas
sin palabras y cada uno sabe que tiene un
socio, casi un hermano, incondicional, mi
equipo es suyo y viceversa. Ricardo es bueno
pescando en lagos, a mi me gustan los ríos.
Volviendo a la
pesca, los ríos que pescamos fueron
el Malleo en la zona pública, el Quinquentreu,
flotamos el Caleufú por dos días,
también el Aluminé desde el
Malleo hasta Rinconada y el lago Queñi.
La pesca fue
muy buena salvo en lugares comunes como en
el Malleo donde las truchas saben el nombre
de quien ató cada mosca.
Sacamos unas
15 truchas por día cada uno que rondaban
desde los 500 gr. hasta algunas marrones que
llegaron a los 2,5 kg. para los que no pescaron
truchas de ese peso, la comparación
seria sacar pejerreyes de mas de un kilo.
Los equipos empleados
fueron cañas 6 y 7 ya que el intenso
viento no nos permitió el empleo de
equipos mas livianos ni de mosca seca.
Usamos líneas
de hundimiento tipo teenny 200/250 también
shooting de hundimiento 4 y las moscas mas
efectivas fueron del tipo Wooly bugger, Rabitt
y Zonker en colores negro, marrón,
verde.
El guía
en esta ocasión fue Hernando, sin su
apoyo el resultado de la salida hubiera sido
distinto, su conocimiento del ámbito
fue fundamental, y la organización
de la infraestructura de cada salida importante:
traslado y ubicación de los gomones,
armado de carpa, comida, heladera, etc.
Vivimos una semana
intensa donde las 24 horas giran en torno
de la pesca, la sensación es que a
medida que pasa el tiempo cada vez pescás
mejor. Siento que libero al hombre de Neanderthal
que todos tenemos dentro y empiezo a ser sensible
a los cambios, al viento, a las plantas, los
olores, los insectos, y el ojo se acostumbra
a descubrir remansos y correderas que los
primeros días no se ven.
 |
Servicios
en la Patagonia |
|
|
|
Es una verdadera
prueba ya que en tantas jornadas vivís
momentos de gloria y de los otros, con frío,
viento, líneas que se enriedan, moscas
que se cuelgan en los árboles, anzuelos
despuntados...
Momentos en que
te preguntas: "¿qué estoy
haciendo aquí?”
Donde la templanza,
el apretar los dientes y seguir para adelante,
te muestran si estas o no preparado para enfrentarte
a las incógnitas que te plantea la
naturaleza a cada instante.
Finalmente la
vuelta, el reencontrarse con la otra realidad,
pero con la satisfacción de haber comprobado
que podés, que estás preparado,
que las armas las tenés y que hay que
buscarlas.
Cada uno sabrá
donde.