En esta nota, nuestro amigo Luis, comparte su pesca en una de las pocas lagunas, que al momento de hacer el relevamiento, regalaba muchos piques pese a su poco nivel de agua.
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Este es un año especialmente difícil para los amantes de la pesca con artificiales en las lagunas bonaerenses.
Según algunos fue la peor sequía en los últimos 50 años, esto trajo aparejado la desaparición de algunos espejos y otros, en el mejor de los casos se redujeron a niveles mínimos, tanto en tamaño como en cantidad de agua.
Este proceso en algunos casos termina por sofocar la laguna debido a que las plantas acuáticas en descomposición consumen oxigeno del agua.
Pero todos sabemos que no hay reglas fijas, este es el caso de algunas lagunas en la zona de Bragado, como la que visitamos: Dos Aguas.
Previo llamado al dueño, nos informa que quedo muy reducida, y que acepta 4/6 pescadores por día, siendo la pesca aceptable.
Hacia allí partimos con Fredy, buen pescador y mejor amigo, practica la pesca solo con mosca, siendo además un excelente atador.
Realmente quede sorprendido por las ganas y la agilidad de este “joven” deportista de apenas 71 años.
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El día elegido para la excursión se presentó nublado, durante el trayecto cayeron unas gotas haciendo peligrar nuestra aventura. Una oportuna llamada telefónica al campo nos tranquilizó respecto a la transitabilidad del camino de tierra.
Cerca de las 9 de la mañana, entramos a la estancia bajo un aguacero bastante molesto. Compartimos un mate con el dueño del establecimiento. Cerca de las 10 comenzó a parar de llover, rápidamente nos vestimos y salimos a pescar.
La laguna quedó en su mínima expresión, debimos caminar más de 100 metros metidos en el barro para poder acceder al claro central.
A medida que nos acercamos a la zona pescable, veíamos los borbollones de las tarariras, espantadas a nuestro paso. Esto nos llenó de alegría y a pesar de la pertinaz llovizna, reímos como chicos saliendo de la escuela.
Los piques no se hicieron esperar, en mi caso utilice equipo de bait cast, los señuelos más efectivos fueron: subwart mediano y chico, popper, yiterbug y pescado de goma, este ultimo, trabajado con la caña en alto para evitar que profundice y enganche la vegetación.
En zonas muy sucias, empleé un yiterbug armado con dobles mirando hacia arriba. Este excelente señuelo nos permite arrojarlo sobre una alfombra acuática y no pierde movilidad. Tiene poca efectividad para clavar por la posición de los anzuelos, pero es muy divertido ver las tarariras golpeándolo y mordiéndolo mientras se desliza sobre la gambarrusa.
Cerca de las 12 30 la lluvia nos invitó a retirarnos, almorzamos en un galpón, bajo un chaparrón torrencial y con pocas ganas de amainar.
La lluvia en el campo tiene un sabor especial. El olor a tierra mojada nos traslada a recuerdos de la niñez, todo se lentifica, los animales y las personas tienden a moverse con menos prisa. El sonido de las gotas estrellándose en el techo de chapa invita a la siesta.
Sentado bajo un alero mientras contemplaba el paisaje recordé las estrofas del poeta José González Castillo en su tango “El Aguacero”.
Cuando chilla la osamenta
señal que viene tormenta...
Un soplo fresco va rizando los potreros
y hacen bulla los horneros anunciando el chaparrón...
Se ha desatado de repente la tormenta
y es la lluvia una cortina tendida en la inmensidad
mientras los bueyes, en la senda polvorienta,
dan soplidos de contento como con ganas de andar...
¡Bien haiga el canto del tero
que saluda al aguacero!
Es maravilloso como algunas personas tienen la capacidad de poner en palabras sensaciones, imágenes y colores que todos vemos y pocos pueden trasmitir.
Mientras mi compañero desarmaba y acomodaba para emprender el regreso, no podía dejar de mirar o imaginar en el horizonte un pequeño atisbo de claridad.

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Los minutos fueron corriendo, tímidamente los rayos del sol asomaron dando batalla a una tormenta, que comenzó a ceder.
Volví a calzarme los weders y esta vez, solo, me encaminé a la laguna.
Recorrí los mismos lugares obteniendo pobres respuestas, lo atribuí al cambio de temperatura, al ingreso de agua de lluvia, etc.
Hasta que me ubiqué en un abra que no habíamos tocado en la corta jornada matinal.
En un instante comenzó una actividad frenética, las escuchaba cazar a mis espaldas y veía los borbollones entre los juncos, los señuelos eran agredidos en el momento de tocar el agua, aproveché para colocar engaños que nunca fueron mordidos.
Atacaban, pifiaban y volvían a atacar, varias veces en el mismo lance, esta actividad duró alrededor de una hora.
Tiempo más que suficiente para satisfacer mis ansias de esta verdadera pesca calificada.
La tarde cae placidamente mientras silba la perdiz y el grito del chaja le responde a lo lejos.
IMientras salgo de la laguna cansado y feliz siento la magia de sentirme vivo y la emoción de haber contemplado y ser participe de este verdadero espectáculo cambiante de colores y temperaturas que hoy me brindó la naturaleza.
Saludos para todos
Luis
Moscas utilizadas
En las fotos podemos observar moscas tradicionales, como las rabbit streamers y otras, no tanto. Todas muy efectivas al momento de intentar irritar a las tarariras. Fredy es un estupendo atador de moscas y deja volar su imaginación para lograr diferentes spinninr con hélice y cucharas
Pescanautas recomienda: conociendo el estado actual de todas las lagunas de la zona de Bragado, recomendamos a todos los pescadores amantes de los artificiales que se comuniquen con los dueños de los campos antes de organizar cualquier tipo de excursión. La dinámica de la naturaleza y los cambios climáticos hacen imposible recomendar un espejo en particular. |
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