Por lo general y mas aún para el pescador de Buenos Aires, la pesca de invierno gira alrededor de las afamadas flechas de plata (pejerreyes), pero los que extrañamos las especies que brillan en el verano, decidimos no dar por terminada la temporada e intentar la pesca de los grandes tigres del río.
El destino elegido fue uno de los lugares peculiares, único para la pesca de dicha especie. Este pez, por lo general habita en paisajes característicos por sus deltas, arroyos, riachos, árboles y palos, típico del Paraná u otros ríos de nuestro país, en casi toda su extensión. En este caso el obstáculo principal eran las piedras y la altura de creciente y bajante de este afluente que no esta regulado por la naturaleza sino, por la mano del hombre. Así llegamos a la localidad Entrerriana de Concordia sobre el río Uruguay.
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Sabiendo que la escapada sería de solo un día y la oportunidad única de estar en una “zona” soñada por muchos, me contacté con un colega pescanauta, Pablo Ottonelli, para saber si le interesaría compartir la salida conmigo, lo cual fue afirmado casi inmediatamente. Debimos poner manos a la obra para comenzar a prepararnos tanto mental como técnicamente ante lo que se venia.
Una vez elegida la modalidad de pesca: el Baitcasting buscamos consejos en nuestros amigos: Julio, Bruno, Walter y Germán. En escaso tiempo y tras visitar algunas casas de pesca especializadas, Pablo pudo preparar los equipos adecuados. Aquí vale aclarar algo: la palabra “sutileza”, debería ser olvidada por el momento, o al menos, dejarla para otras pescas.
El martes a las ocho menos cuarto de la noche nos encontramos en la Terminal de Retiro para abordar el ómnibus que nos llevaría hasta la bella ciudad de Concordia. La salida demorada, sumada a la densa niebla, hizo que el viaje se prolongara más de lo esperado, lo cual motivó que nuestra expectativa creciera al igual que nuestra primera charla como compañeros de pesca. De esta manera se estaba transformando en una salida que prometía ser UNICA.
Una vez arribados a la afamada posada “Los Tres Siete”” administrada por el Sr Bradanini y donde seria nuestra base de operaciones, apuramos un descanso de un par de horas ya que a las ocho había que desayunar y pertrecharse para salir una hora más tarde del embarcadero.
Ya listos, nos presentaron a Enzo, nuestro guía y viajando en su 4x4 encaramos para la bajada de lanchas, subimos los equipos y comenzamos a armar las cañas para dejar atados los líderes, mientras Enzo seleccionaba algunos señuelos que iba colocando en el parabrisas de la lancha (una Marsopa, equipada con plataformas de casteo en proa y popa, motor de 90hp 4T y auxiliar) para tenerlos a mano, y su vez nos enseñaba un truco para reforzar la unión entre el hilo del reel y el leader de acero. El consejo consistió en generar una doble bajada de multifilamento de 120 cm de largo y el cual permite, al tener doble hilo, más chances de no perder una pieza al momento de rozar las piedras (muy apreciado por cierto luego).
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Navegamos con mucho frío y una densa neblina, que cubría todo el río Uruguay, a tal punto, que no veíamos a más de 15 metros de la embarcación. Para recorrer los 1000 metros que nos separaban de nuestro destino, tardamos alrededor de 40 minutos en llegar. Luego de ver (a duras penas) el cartel que delimita LA ZONA de seguridad a 500 metros de la represa, hicimos el rol ante Prefectura y encaramos hacia el área de pesca, con un paisaje completamente blanco, donde todavía no podíamos divisar la imponente obra de ingeniería a escasos metros de nuestros ojos. Estábamos en uno de los lugares mas codiciados por cualquier pescador deportivo Argentino y extranjero; y nuestros corazones se salían del pecho...nuestra respiración era agitada y corta., sí, ¡estábamos ahí!
Ante la atenta mirada de Enzo que colocó la lancha para que ambos pudiéramos lanzar lateralmente, efectuamos los primeros casteos hacia una corredera formada por la salida de agua de unos de los tantos pilotes de la pared y antes del tercer tiro y sin dar tiempo a pensar, ambos teníamos un pique de Dorado que por nervios, susto y mucha adrenalina, perdimos casi en simultaneo. Nos prometimos al próximo, no dejarlo pasar y en el mismo lugar unos segundos mas tarde ya en mi caña estaba afirmado un misil amarillo que había mordido con muchas ganas una clásica Banana Alfers color verde; con cabezazos, arremetidas y disparadas que lo hicieron salir del agua un par de veces, con espectaculares y acrobáticos saltos, disfrutaba de la pelea y la tarea de arrimarlo. Una vez al costado de la embarcación y le quité el engaño, tomamos en nuestras manos un hermoso ejemplar de 11kg, al cual admiramos, y luego de la fotografía obligatoria, pesamos y devolvimos al agua.
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A este primer ejemplar le siguió inmediatamente otro en la caña de Pablo, que una vez arriba dio cuenta de sus poderosos 8 kg de Bogagrip. ¡Bien!, primeros dorados en un día que prometía mucho más. Ya nuestras manos estaban entumecidas por el frio y el esfuerzo de traer esos señuelos tan pesados y de paletas de profundidad, que traccionaban de lo lindo.
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Haciendo unas pasadas a marcha muy lenta, comenzamos a lanzar dentro de los “cajones” donde en algunos había un chorro de agua; con precisión colocábamos nuestros artificiales dentro de los mismos, y automáticamente tomaban violentamente los artificiales, cañazo a romper hacia un lateral y a comenzar la pelea de estos animales que realmente tienen una fuerza ¡increíble! Esto recién arrancaba y con esta pelea, y a pesar del frío, hubo que resignar una por una la ropa de abrigo, ya que estábamos en una acalorada acción constante, con nuestros pies, rodillas, hombros, brazos , manos y las manivelas de nuestros reeles a mas no poder…. ¿o serían los nervios?
Luego de un par de capturas cada uno, Pablo tuvo un pique violento que dio cuenta luego de una excelente pelea técnica y tácticamente perfecta , de un hermoso cabezón de 14kg, el cual llevo sus buenos minutos de pelea y luego de tanto esfuerzo, una vez en el boga, un abrazo de alegría y lleno de respeto por tan magnifico adversario.
A medida que seguían los piques, tanto errados como concretados, también admirábamos y preguntábamos al guía algunos datos de la represa. El nos contó que la obra comenzó en el año 1974 aprovechando un gran desnivel natural (llamado justamente Salto Grande) y detrás de la misma se formó un lago artificial de 80.000 hectáreas de agua que es uno de los mas grandes de nuestro país y América Latina. La majestuosa obra mide 800 metros de largo por 30 de alto, y tomábamos algunas imágenes de las esclusas y paredones de hormigón que imponían tanto respeto, como silencio. Tan solo algunos borbollones de agua que venia de las turbinas, por abajo, remolinos y 3 almas metidas allí dentro, en un marco inolvidable.
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A eso del mediodía, y mientras la niebla resignaba su presencia, retornamos a la posada para un almuerzo bien merecido y de nivel internacional, y un corto descanso. Como a la hora y luego de compartir la mesa con experiencias y anécdotas con otros dos pescadores, volvimos al embarcadero para comenzar la segunda mitad de la jornada.
Esta vez, la navegación no duró más de 10 minutos y ya en la lancha, le confiamos a Enzo, nuestro guía, la idea de pescar al menos un ratito con señuelos de flote (específicamente paseantes), para lo cual llegamos al lugar con el río mas bajo, donde afloraban muchas piedras y correderas que parecían ideales para nuestro cometido.
Pablo con un X-Rap Walk de 13 cm y al segundo lanzamiento dejando derivar el señuelo, vimos como un Dorado muy grande se lanzo sobre el artificial, ante lo cual comenzó el trabajo de clavada, pelea y tratar de sacarlo de las piedras, pero el ambiente jugó a favor del animal y en menos de un minuto ¡había explotado el multi! Silencio, e intercambio de miradas acorde al momento….
Luego, a recoger el resto del hilo, y en eso el guía divisa el señuelo que sale a la superficie (mejor… y no solo por recuperarlo sino porque al no estar clavado, el pez podría sobrevivir), el cual presentaba una bruta dentellada al medio, estaba fisurado en ambos costados y lleno de agua. Para destacar y entiendan los que están acostumbrados a pescar solamente con carnada, con señuelos de flote, se multiplican las sensaciones al ver claramente como se lo ataca, a tal punto que prácticamente el pez sale literalmente del agua para atacarlo, ¡alucinante!.
Luego de un par de intentos mas, volvimos a encarar hacia la represa y tratar de buscar la pesca de la mañana, ante lo cual luego de leer un poco el agua, el guía notó que al haber bajado el río, los peces probablemente estarían regresando cerca de la pared, donde la profundidad ronda los 18m en algunos sectores. Con lo cual, se hizo necesario el uso de unos señuelos tipo sonar pero de aprox. 100g llamados Blade, que sirven para llegar al fondo y practicar una suerte de “jigging” sobre las piedras.
Aquí se requería de cierta técnica que luego de un par de intentos se pudo dominar: había que lanzar unos 15 a 20 metros hacia adelante y soltarle mucho hilo controladamente, hasta sentir tocar el fondo pedregoso y enseguida comenzar a accionar el señuelo con un golpe de caña violento, para volver dejarlo caer al fondo y desde nuestra punta de la caña y por la vibración que ocasionaba el pesado Blade, daba la sensación de un mojarrón escapándose hacia la superficie.. ….. Y así aproximadamente al tercer movimiento, ya venía el cabezazo de algún Dorado que tomaba nuestro engaño. Esta técnica nos dio muy buenas capturas que promediarían los 8 a 10Kg, inclusive simultaneas con lo cual pudimos tener el placer de estar peleando cada uno con un dorado en cada lateral de la embarcación, algo que es difícil ya que pueden cruzarse las líneas y llegar a cortar todo. Para esto la pericia del guía es fundamental ya que se encarga de colocar la lancha en la posición adecuada para la pelea.
También hay que considerar que esta técnica a veces provoca pinchar a los animales no por la boca sino por el lomo o cola, con lo cual la pelea se hace increíblemente mas larga porque el animal no tiene la cabeza dominada por el engaño del pescador sino que cuenta con todo el cuerpo para nadar y pelear a su antojo.
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Evidentemente los dorados estaban bien abajo, ya que las pasadas del Blade seguían dando buenos resultados, clavando alternadamente en cada caña algún buen Dorado. Los piques se daban esta vez mas lejos debido a la profundidad y además, pescando sobre las salidas de agua y su increíble correntada, hacían que los señuelos deriven hasta 40 o 50 metros de la embarcación, lo cual hacia que las clavadas fueran mas lejanas y las peleas mas duraderas, por lo tanto, se vean los saltos a distancia, con lo cual el disfrute era aun mayor.
En un momento luego de tocar una piedra, Pablo sintió una “quedada” muy fuerte que casi le saca la caña de las manos, comenzó a clavar y debido al cansancio ya no sabía como ubicarse cómodamente para la pelea. Cada dos o tres vueltas de manivela, se iban cinco o seis y ante el ajuste del freno que rozaba en el límite de forzar una rotura, continuaba lentamente trabajando mayormente con la caña, y ayudándose con la mano para levantar la misma y recuperar algo de hilo. Por la profundidad y la tarde que caía se hacia difícil ver bajo el agua que era de por si verde y cristalina, con lo cual la expectativa crecía por ver algún destello dorado. Finalmente y luego de un esfuerzo considerable, estábamos arrimándolo. El animal estaba frío, señal que realmente estaba bien en el fondo del lecho. Una vez quitado el señuelo y luego de pesar sus 15kg en el Bogagrip, recibió la foto de rigor, un beso en el lomo y se procedió al maravilloso momento de la liberación.
Ya con la caída del sol durante la última hora de pesca, dejando un cielo rojizo debido a la poca luz reinante, mi Blade color naranja fue atacada ferozmente como si un buzo me lo hubiera arrancado violentamente. El cañazo fue uno solo, pero bien arriba, dejando la caña arqueada en lo mas alto de mis manos.
El carrete del Citica que sacaba hilo a más no poder, nos daba la pauta de la calidad de mi contrincante. Para su ilustración, a la hora de regular el freno del reel, el punto exacto que elegí, fue enroscar el multi en mi mano y regularlo hasta casi lastimarme. De esta manera cuando les cuento que el reel largaba hilo velozmente, es para que físicamente sepan cómo se me iba la caña de las manos. En palabras del guía, se trataría de una “vaca” (como normalmente se llama a los dorados en estos pagos cuando son grandes) ya que no se lo veía y es normal que bichos grandes no salten hasta estar cerca de la lancha. Varios minutos de cruda pelea y yo ya cansado, con mis manos acalambradas, los antebrazos dormidos y el abdomen dolorido por apoyar la caña durante toda la jornada sacando ejemplares, lo vemos por primera vez . un terrible Dorado ancho y lomudo que a lo lejos ya se vislumbraba enorme; cautelosamente lo arrimé a la lancha y Enzo demostrando su oficio, lo levanto hábilmente hasta la embarcación. La sorpresa fue mucha cuando notamos que no lo podíamos agarrar de ninguna forma dado a su gran tamaño y peso, unas 46lb largas, algo así como 23 “Kilates” de Dorado. Ese fue el premio mayor de la excursión.
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De esta extraordinaria manera y con la captura del Dorado mas grande de mi currículum pesqueril, culminamos una de las mejores salidas de pesca realizadas hasta el momento. Esperando no haberlos aburrido con tan largo relato; nos vemos en la próxima aventura, que seguro será muy pronto.
Los saludan atentamente,
Luís “El Negro” Bariain – Pablo “Pablotor” Ottonelli
Equipos utilizados y contactos:

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Cañas: Shimano Jimmy Houston Signature 7’ 12-25lbs MH, Basspro Flipping Stick 7’6’’ 10-30lbs, Bass Pro XPS 6’6’’ 10-20lbs, Abu Garcia Bass Tournament 7´ 14-25lbs, Berkley Cherrywood 7´10-25lbs. Todas accion Fast (rapidas)
Reels: Shimano Citica CI-200, Shimano Curado 201DHSV, Abu Garcia Ambassadeur T3600C
Multi: Sufix Herculine 35lbs, Power Pro 50lbs, color verde
Accesorios: Anzuelos Owner ST-56 y ST-66 4X strong en tamaños 1 y 1/0, leaderes confeccionados con cables entre 40 y 60lbs, con mosquetones con esmerillon Berkley Cross-lok de 100lbs, llaveros forjados SPRO y Field Hunter entre 60 y 80 lbs
Señuelos: Mojarras de media agua y profundidad Alfers color naranja y amarillas, y atigradas. Banana Alfers verde atigradas. Cucú color azul y blanco. Blade (sonar/ jigging) de 100g naranja y gris, Paseantes X-Rap Walk de
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13cm color amarillo y rojo, Heddon Super Spook. Mojarras articuladas X-Rap Jointed Shad 5 ¼” y Super Shad Rap 5 ½” de paleta quebrada. La realidad es que en esta salida, los señuelos nacionales se destacaron y se pescó casi todo el día con los mismos; la única salvedad es reforzarlos previamente con buenos anzuelos de dureza 4X, y si es necesario, también los llaveros, utilizando una pinza correspondiente para abrirlos.
Contacto:
Mariano Bradanini
Mail: mbradanini@arnet.com.ar
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Tel: (0345) – 4225923 - Cel: (0345) - 154011357 |