En un ambiente ideal para el pescador y su familia,
conseguimos gran cantidad de tarariras en spinning.
Un lugar donde se puede disfrutar y enseñar a sus hijos a pescar con comodidad...
y con pique asegurado.

Soy pescador de toda la vida y padre de dos hijos de 8 y 5 años. Desde que ellos empezaron a mostrar cierto interés por mi pasión, cada salida, relevamiento o nota que hago tiene una segunda intención que es encontrar el lugar ideal donde pueda enseñarles los primeros pasos de la pesca, especialmente con señuelos, y con peces combativos y emocionantes como las tarariras.
Fue así como llegamos por una invitación de la Familia Jiménez a Rincón de Nogoyá.
Desde el primer instante el lugar me pareció ideal para mis deseos; y si además podía dejarme conforme a mí con el tipo de pesca, mejor.

Distante a solo 300 Km. de la Capital Federal, se viaja por rutas cómodas y, salvo el último tramo, bien señalizadas.
Llegamos de noche y a pesar de arrastrar un poco de cansancio por el viaje, la ansiedad de probar el lugar fue más fuerte. Una vez que tomamos posesión de la coqueta cabaña azul del complejo, caminamos unos poco pasos para acceder al espejo de agua artificial con que cuenta Acuarelas del Río. El mismo, rodeado por un alambrado por seguridad, tiene unos 100 m de largo por 6 de ancho y ha sido sembrado con más de 3000 taruchas y algunos doradillos. Pocas palabras pueden describir la emoción de tener un pique a 30 cm. de sus pies en medio de la noche.

El día siguiente amaneció radiante, totalmente despejado y con una cálida temperatura en aumento a pesar de ser el mes de octubre. Entre Ríos goza de ese raro privilegio que lo vuelve un edén para todos los peces del litoral.
Por consejo de Miguel, el encargado de las cabañas, nos dirigimos a unos 12 Km., ya que los lugares cercanos han sido relevados en forma exhaustiva por otros medios y nosotros estábamos buscando mejor calidad, o por lo menos, cantidad de ejemplares.
En el lugar denominado El Badén comenzamos a preparar nuestros equipos alentados por la belleza física del lugar.
El río Nogoyá tiene aquí unos 10 m de ancho y una profundidad en el cauce de 2 a 3 metros en estas épocas de sequía. La corriente es suave y el agua todavía no está lo suficientemente clara ni caliente, pero debido a la gran población de tarariras, estos factores influyeron poco.
Con equipos de spinning livianos, comenzamos a rastrillar el fondo del canal en la búsqueda de las “bichas”.
El primer pique a un Subwart (señuelo de sub-superficie) no se hizo esperar, pero sí sorprendió debido a la cercanía de la costa en que picó. Siempre utilizo este señuelo ya que es prácticamente infalible para atraer cualquier tipo de especie debido a su tipo de acción y el sonido que emite. Una vez que estoy seguro de la existencia de los peces, ahí me doy el gusto de ir probando otros señuelos, para arriba (de superficie) o para abajo (de fondo)
Luis también tuvo su primer pique en un spinner armado con un pececito de goma, una cucharita y peso para que profundice. También se sobresaltó al engancharla en la orilla.
Muchos pique mas se sucedieron y la cosa pintaba para un festín. Sin embargo, a la hora de comenzar, dejaron de picar, tal cual lo había anticipado Miguel.
Aprovechamos este lapso para intercambiar opiniones y plantear la nueva estrategia.
Los ejemplares más grandes habían tomado al centro del río. Los mas chicos y mas combativos, en apenas unos centímetros de agua, al borde del veril (barranca sumergida).
Caminamos unos 50 metros para buscar terreno calmo. Rafael, nuestro fotógrafo, optó por quedarse en la curva tentado por un “monstruo” que se le había escapado un par de veces. Al rato, comenzó la actividad nuevamente. Había que usar cada señuelo para un par de piques y después cambiarlo, ya que parecía que nuestras contrincantes les tomaban el tiempo y se percataban del engaño. Alternábamos entre ranas de goma, spinners, cucharas y señuelos de distintas características. Un sputterbug de Luis le dio emoción a las tomadas al ras de agua, mientras un spinnfish de Alfer’s me daba mas distancia de lance y posibilidades de mayor tamaño.
Las tarariras cobradas esa mañana no descollaron por su tamaño, pero si fueron muchas y muy combativas, a pesar que había que trabajar los artificiales muy lentamente y tomaban displicentemente.
Cuando regresamos a ver como le había ido a El Rafa con su desafío, su sonrisa bastó y sobró para saber el resultado: una tararira de unos 2.600 Kg. estaba atesorada en las fotos del pescador.

A nuestro regreso convenido a las cabañas para almorzar, tuvimos la grata sorpresa de sentarnos a tomar unas cervezas heladas con Cristian Jiménez, uno de los dueños. Charla clásica de pescadores de por medio, nos interiorizamos después de los nuevos proyectos que esta empresa tiene para el futuro. Terminados los exquisitos bifes a la criolla, descansamos un rato para reponer fuerzas…y planear nuevamente los sectores a relevar.
Esta vez optamos por caminar en sentido contrario a lo hecho en la mañana. Costó un poco más dar con un lugar de abundancia, pero apareció. Igualmente, no fue igual al festín anterior y, sorpresivamente, al atardecer y cuando todos suponíamos que explotaría el pique, nada de esto ocurrió.
Sí pudimos disfrutar de nuevos paisajes, pescar entra las vacas que pedían permiso para abrevar y la innumerable cantidad de aves que planeaban sobre el río. Gozamos de un atardecer como pocos.
La nota ya tenia forma, pero fieles a nuestra naturaleza, decidimos pescar unas horas más a la mañana siguiente antes de subir al auto y regresar.
Otra vez costó irse a dormir teniendo el lago cerca, y otra vez Luis se despachó con buenos ejemplares contra una de las puntas.
Madrugar en esta época aquí no tiene mucho sentido, ya que hay que esperar a que se caliente el agua. Así que desayunamos sin apuros, armamos los bolsos, saludamos a nuestros anfitriones y nos dirigimos al lugar de pesca. Esta vez, un manto de nubes cubría el cielo y el aire estaba más fresco de que hubiéramos deseado. Pero las tarariras estaban allí y no faltaron a la cita. La noche anterior durante la cena habíamos intercambiado datos con otros huéspedes, así que esta jornada nos encontró a todos en la curva que pescáramos originalmente tan bien con mis compañeros.
Muchos de ellos tenían aparejos con carnada, pero mi mayor sorpresa me la llevé al ver un chico de no más de 10 años, Julián, con una caña de spinning y una ranita con hélice. El abuelo y el padre lo acompañaban. Su padre fue categórico:”desde que pescó una con señuelo, no agarra ni loco la carnada…” estas palabras generan siempre en mí una gran satisfacción y un orgullo por el pescador.

Lanzando paralelo a la costa y en no más de 30 cm., Grillito demostró la madera de la que está hecho: varios piques de buenas taruchas medianas nos dejaron con la boca abierta.
El resto de la gente alternaba con bagres de buen porte y alguna que otra tarucha, pero resultaron más efectivos los señuelos. Antes del mediodía y con un telón de fondo de nubes poco amigables, nos despedimos del resto y partimos satisfechos de nuestra experiencia.
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Servicios:

Las cabañas Acuarelas del Río, se encuentran en la provincia de Entre Ríos, cercanas a la localidad de Gualeguay (60 Km.) por la RN N°12, donde se toma la RN N°11 que va a Victoria. En el Km. 154,5, Rincón de Nogoyá, a mano izquierda, encontramos el hermoso complejo.
Sin lugar a dudas es ideal para ir con la familia, ya que además de tener el arroyo artificial para aprender o pescar frente a su cabaña, para los acompañantes no pescadores hay una gran pileta de natación, juegos para niños, cancha de fútbol, etc.
Hay varios lugares para experimentar pescas mas calificadas:
. El río frente al puente, a unos 300 m del complejo.
. El embarcadero a unos cientos de metros.
. La Chimenea, a unos 3 Km. de caminata.
. Los Espinillos, donde es imposible entrar en auto y muy difícil caminando y
El badén, donde nosotros realizamos nuestra pesca con suma comodidad.
Consejos:
No pierda de vista a los chicos mientras pescan, ya que las tarariras tienen afilados dientes o los anzuelos de los señuelos son fáciles de clavarse. Le recomiendo sino que les aplaste la “muerte” o rebaba, que no va a afectar su pesca y será mas fácil clavar y sacar el anzuelo para liberar. Y es más seguro para Ud. y su familia.
Lleve protector solar, mucho líquido y repelente. Casi no hay sombra de árboles cerca.
Asesórese con los encargados antes de dirigirse a algún lugar. En caso de lluvia, el camino de tierra al Badén es intransitable.
Pesque con responsabilidad y devuelva todo lo que pesca para poder seguir disfrutando de este paraíso para pescadores con su familia.
Estamos seguros que vamos a volver para relevar otros sitios de aquí pero con equipo de mosca, ya que si bien el clima todavía estaba fresco al momento de esta nota, pinta ser un lugar excepcional para esta modalidad.
Para mas información vea en Internet: www.lasacuarelas.com.ar
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