Excelente pesca
de corvinas rubias en la zona sur del Río
de la Plata

Con
mucho entusiasmo acepte la invitación
de Julio para intentar la pesca de corvinas
en La Balandra, distante 70 kilómetros
de Capital Federal. Hacia allí nos
dirigimos el sábado 4 de Octubre junto
con Rafa en su doble función de pescador
y fotógrafo.
Para acceder
a los lugares de pesca llevamos a remolque
un semirrigido propulsado por 40 hp. más
toda la experiencia del capitán acumulada
tras cinco años de pescar esta zona.
Con la seguridad y parsimonia de un guía
experimentado, nos fue contando mientras transitábamos
la autopista Bs. As La Plata, que recomendaba
emplear aparejos de fondo, con uno o dos anzuelos
Mustad 3/0, plomadas de 50 gramos, dependiendo
ésta de la correntada, cañas
livianas de 2.40, reel frontal chico, cargado
con monofilamento Sufix del 0.30 o multifilamento
Climax del 0.18. Se encarna con camarón
fresco uno o dos por anzuelo, a veces es conveniente
atarlos, los lances no más de 20/30
metros hacia la popa de la embarcación.
Ante mi desconfianza
de poder entrar al río, debido a la
intensidad del viento, observando una bandera,
respondió quédate tranquilo
ese es problema mio. A partir de ahí
me relaje y dedique a mirar el paisaje y disfrutar
de los bizcochitos de grasa y del mate que
circulaban desde temprano.

La corvina rubia
llega a esta zona proveniente de Brasil para
cumplir su ciclo biológico. Su dieta
se basa en cangrejitos, almeja amarilla, camarones,
langostinos, mejillones, lombrices de mar
y pequeños forrajeros, desde hace unos
años incorporo a su dieta el mejillón
asiático. Este molusco llego de polizón
en el agua utilizada como lastre por los barcos
en la década del 70.
Es una plaga
en franco proceso de expansión, entre
los problemas que causa está el taponamiento
de cañerías, filtros y usinas.
Tanto la boga, corvina y armado incluyeron
esta especie invasora a su régimen
alimenticio.
Llegamos al camping
alrededor de las 9 hs siendo recibidos por
Pocho y su caballo Cuchufo, ambos responsables
de la bajada de botes, esta tarea que tiene
un costo de $20. Se realiza mediante un carro
que tiene adosado un enganche de trailer.
Una vez
colocado el bote y todos a bordo se ingresa
al río, en cuanto comenzamos a flotar,
el carro regresa a tierra haciéndose
Pocho responsable de la custodia del equipo.
La técnica
consiste en navegar tratando de encontrar
lugares con fondo de lajas, sobre esa superficie
se forman las colonias de mejillones.
Julio tiene en
el GPS varios lugares marcados con esas características.
Luego de recorrer unos 5.000 metros con rumbo
sur-este bajamos el ancla y nos dedicamos
a pescar.

Inmediatamente
tuvimos respuestas de corvinas chicas, aunque
de tanto en tanto prendíamos alguna
cercana al kilo, el pique hace recordar a
la boga aunque más nervioso, en caso
de no concretar la clavada, es recomendable
verificar el estado de la carnada, pues los
descarnadores no dan respiro.
Sobre el medio
día cambiamos de lugar. Habiéndose
afirmado la bajante, comenzaron a picar ejemplares
entre uno y dos kilos, la pelea que proponen
con equipo liviano es muy divertida, debemos
regular bien la estrella del reel para no
cortar debido a los fuertes cabezazos y largas
corridas. Tengamos en cuenta que estamos pescando
peces migratorios que vienen nadando miles
de kilómetros, esto los hace tener
un excelente estado físico.

Cerca de las
15:30, habiendo contabilizado 45 corvinas
entre uno y dos kilos de peso, decidimos emprender
el regreso.
Mientras navegábamos
hacia la costa pensaba en la enorme riqueza
íctica que cuenta esta zona a pesar
de estar sobreexplotada por la flota pesquera
que opera estas aguas.
Buscando en Internet acerca de esta especie,
me encontré con algunos datos interesantes.
A raíz de la venta indiscriminada de
licencias para la pesca comercial de la merluza,
esta pierde rentabilidad, la solución
seria restringir su venta y hacer un estudio
de sustentabilidad del recurso, pero no, se
derivaron los barcos hacia la pesca de corvinas
y habilitaron zonas como Punta Rasa y Río
de la Plata interior.
Si la bahía de San Borombón
es un lugar elegido para desove y alimentación
de muchas especies, no sería descabellado
pensar en un ámbito protegido, no permitiendo
la pesca comercial.

A partir de marzo
comienza el pejerrey que se extiende todo
el invierno y parte de la primavera, setiembre
y octubre son los meses de la corvina rubia,
a continuación ingresa el bagre de
mar o mochuelo, hasta diciembre, sumado a
la excelente variada de bogas (malecones de
Berisso) patíes, amarillos, y tarariras.
En caso de no tener bote podemos contar con
varios guías
de pesca que trabajan en esta playa.
Sin dudas una
excelente opción de pesca, con especies
de mar, a una hora de viaje.
Luis
Kurz