La
segunda quincena de Julio y la primera de
Agosto, fueron el preámbulo para un
fin de temporada en el Río de la Plata
que promete ser formidable. A pesar de que
unos días se pudo lograr menos cantidad,
los tamaños de los ejemplares que están
saliendo en este momento y la posibilidad
de dar con más de un pejerrey que supere
los 50 cm. de largo, obligan a no perderse
una salida a Playa Honda.

Pese a lo inestable
del clima en este periodo, el pique sigue
firme. Con peces distribuidos en toda la zona,
ya bien cerca de la costa argentina, como
así también frente al Uruguay,
hemos visto en la pescanautas.com.ar, excelentes
informes de salidas exitosas.
La forma de pescarlos
por ahora sigue siendo la misma que les contamos
en notas anteriores: al garete, con ancla
de capa que nos mantenga en no más
de 2km/h de velocidad, usando aceite de pescado
o latas de caballa para cebar, líneas
de tres boyas con o sin puntero pescador y
anzuelos grandes 1/0 o 2/0 en brazoladas cortas,
hasta 15 cm. La carnada excluyente es la mojarra
viva y si es mediana, mejor; sino, no le tengan
miedo a encarnar dos o tres por anzuelo o
combinadas con filet de dientudo.
Las flechas de Plata están muy voraces,
preparándose para la época de
fresa en la que las hembras empiezan a desovar.
Casi al cierre
de esta nota, realizamos una salida con mis
amigos Gabriel “Lito” Verde y
Luis “Lala” Kurz para relevar
la zona de los bancos al Este de la Depresión.
Hasta el momento, habíamos buscado
la pesca en la profundidad y muy cerca del
Uruguay, en la Barra del Globo o por la zona
de los naufragios. Pero fieles a un presentimiento
y en un dia complicado debido a la falta de
viento, nos jugamos por la menor profundidad
ya que sospechamos que los peces se están
agrupando para el desove.
Esto no quiere
decir que no se pesco en otras zonas, pero
tuvimos respuestas más parejas y tamaños
excelentes en promedio.
Sólo media hora de navegación
nos deposito en el way-point elegido mediante
el GPS. Finalizados los preparativos, la intriga,
mezclada con la lógica ansiedad, transformó
la espera de las corridas en algo eterno.
Por suerte, llego el primer pique después
de un rato y nos aliviamos. Jugarse por un
lugar tiene ese condimento extra de adrenalina
que tanto buscamos. A partir de allí,
tuvimos respuestas todo el dia.

A nuestro lado,
Gustavo “Tomi” Arduino aprovechó
la oportunidad de tener una lancha de compañía,
para llevar a su hijo Bautista. El mismo,
pese a su corta edad, hace ya rato que acompaña
a su padre en las salidas al río y
se esta transformando en un excelente pescador
como su padre. Ellos también tuvieron
la suerte de lograr buenas capturas y fue
inolvidable la cara de satisfacción
de Bauti posando para las fotos.
Un poco más
alejado, mi amigo “Simón Pescador”
Hamparsomián, guía de pesca,
nos aconsejaba por la radio y nos relataba
una pesca que, si bien había comenzado
difícil hasta el mediodía, dio
un vuelco por la tarde cuando cambio de lugar
y acertó con la cancha. Toda su tripulación
pudo disfrutar del placer de combatir con
un matungo del río. Mientras escribo
este informe, me llama y me cuenta que los
dos días siguientes corrió la
misma suerte, por lo que deducimos que encontró
“el filón”.
Creo que después
de este breve resumen, si no se quedó
con las ganas de probar suerte en el Río
de la Plata, se perderá del mejor lugar
que hay en este país para conseguir
varios, si varios, pejerreyes de gran porte
en una jornada de pesca.
Si nunca probó, anímese porque
no va a salir defraudado. Los pejerreyes aquí
no andan con sutilezas; arremeten contra las
carnadas y arrastran las líneas o las
hunden completamente. Muchos de ellos al sentirse
“pinchados”, saltan fuera del
agua haciéndonos pensar que se trata
de otra especie. Agosto y Septiembre son los
mejores meses, sin lugar a dudas. Se viene
la época de los pesos pesados y van
a tener que reforzar sus aparejos para no
sufrir la perdida de un pez que les puede
quitar el sueño.