Paso
de la Patria, Corrientes, no solo promete
el dorado de tu vida
Hace
aproximadamente un mes atrás, conversando
en el club con Juan Pablo Funk (Juampi), me
enteré de su intención de ir
a Paso de la Patria el 12 de Abril. Y ya que
tenia que ir por razones de trabajo al Chaco,
le gustaría cruzarse y hacer una pesquita
el fin de semana. Había ya hablado
con Abdrés, guía y amigo de
la zona. Le respondo que lo voy a consultar
a mi amigo Lepi; y si quiere ir, le haríamos
“pata”. Como se imaginaran, al
minuto le estábamos dando el "ok".
A nosotros luego se nos sumó Luciano
(Valenypau). Seriamos tres los de la partida.
De ahí en más, los días
se hicieron interminables. No llegaba más
el ansiado 12/4; pero como siempre digo: “no
hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no
se pague”, llegó el día
11, día en que nos subiríamos
al micro que nos llevará al Paso. En
escasas 10 hs llegamos a Corrientes Capital
a las 7hs. Café con leche de por medio,
tomamos un remise que nos llevaría
al Paso luego de recorrer los 35 Km. que nos
separaban del pesquero.

Hace quince años
que voy y gracias a Dios, dos o tres veces
por año; y cada vez que lo hago, el
entusiasmo de llegar que me produce es como
si fuera la primera vez. Es que la calidez
de su gente y los paisajes de este hermoso
paraíso para el pescador deportivo
son inigualables.
Nos alojamos
en los bungaloes que están a la orilla
del río y preparamos todo. Alrededor
de las10hs, nos embarcamos con el sobrino
de mi amigo Andrés (ya que el lo estaba
haciendo con Juampi y Gavilán). Cachilo,
para los amigos, nos dice: “vamos
a pescar alguna boga para el almuerzo porque
ya es tarde y el dorado a esta hora no pica”
Llegamos a un lugar estupendo como todos los
que hay ahí; anclamos, y encarnando
con maíz comenzamos a pescar. Boga
va, boga viene… de pronto, un pique
firme. Y comenzaron los cabezazos. “¡Es
pacú! - grita Cachilo – ¡Pacú,
amigo! Aflójele la estrella, que no
le corte”… Así fue
como subimos el primer pacú del Paso
arriba. Luego me tocó el turno a mi
y también, copo de por medio, arriba.
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De allí
partimos a la isla donde disfrutaríamos
del almuerzo. Nos cruzamos con Juampi y Gabi
y seguimos no sin antes de darle una pasadita
a una piedra en la cual pinchamos un dorado
de unos cinco kilos. Andrés ya tenía
preparado el fuego y la negra (la olla de
hierro donde acostumbramos a hacer la fritanga),
el aceite, los limones y la pimienta. Solo
nos quedaba ir a compartir junto a los amigos
el almuerzo. El lugar era espectacular: arena,
sombra a orillas del río, aire fresco…
impagable. Entre dorados, bogas y pacúes,
fue transcurriendo el día sábado.
De pronto Cachilo nos dice: “en lo de
Andrés clavaron uno grande”.
Nos arrimamos y pudimos comprobarlo.
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Datos
Útiles
Equipos
utilizados:
Cañas:
Dam 2.10 m.
y Shimano
Crucial.
Relles:
Abu 7000 y
Penn GTI,
cargados con
nylon Climax
0.60. Anzuelos
Mustad 8/0
modelos 34043,
92611 o 3406.
Un párrafo
aparte sobre
el nylon:
no es que
se use 0.60
porque el
pescado con
su fuerza
vaya a cortar,
sino que como
buscan las
piedras del
fondo, si
tuviéramos
un pequeño
roce se cortaría
uno de menor
medida muy
fácilmente.
Asimismo,
este a veces
sale muy mellado
y permanentemente
hay que revisarlo
e ir cortándole
los tramos
malos.
De
carnada morenas
"botellona".
Para los pacúes
maíz
hervido y
remojado.
Estos
artículos
los podés
conseguir
en:
www.dolphinpesca.com
www.pezcalandia.com.ar
Guía
de Pesca:
Andrés
Ifraín:
( 03783) 15218569 |
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Amaneció
el día domingo y si, hoy saldríamos
con Andrés. Todos los bártulos
arriba y el guía que nos dice:”bueno
mi gente, vamos a ir hacia Puerto Gonzáles
a buscar el surubí bien temprano. Luego
le hacemos una pasada al dorado”
“¡Lo que usted diga amigo!”
Repondimos…y para allí fuimos.
Luego de los preparativos, encarnamos con
morena tipo botellona (es un poco más
chica que la mamacha), y líneas al
agua.
Andrés
fue regulando la deriva de la lancha para
que la carnada pasara justo por la piedra
que el deseaba. De pronto me alerta: “¡ahí
nomás Oscar, va a tocar la piedra!
Levante un poquito que zafe” Y
así fue. “Ahora si largue,
largue…” y de pronto siento
un tironcito que luego se planta firme (pensé
era enganche). Le digo: “se ligo
amigo”. “¡No, no! ¡Es
surubiiiiiii!”. “¡Clave,
clave!”
En ese momento
Lepi también tiene pique, a lo cual
Andrés exclama: “¡Doblete,
doblete de surubí mi gente!”
El mío tiraba como una vaca. “Espere
que lo seguimos con la lancha. No le afloje,
no le afloje” - gritaba Andrés.
Entre risas nerviosas y felicitaciones por
la pasada, íbamos tratando de ganarle
terreno al surubí. De pronto en el
giro, mi anzuelo en el aire me hizo ver el
fracaso de la clavada (la culpa fue mía.
Tiraba tanto que pensé que si clavaba,
rompía todo. Un terrible error ya que
la carnada la llevaba en la boca y no estaba
clavado el anzuelo). Pero mi amigo seguía
luchando con el suyo, al cual si pudo subir
a la lancha en medio de felicitaciones, fotos
y videos. El mismo peso ¡14kilos!

Luego de dos
o tres pasadas más sin respuestas,
Andrés nos dice:”ya va a
volver a picar, hay que tener paciencia mi
gente”. En una de las pasadas,
LUCIANO exclama: “esta tocando”

“Déjelo…
déjelo que tense - le dice Andrés
- Cierre el reel. ¡Ahora! ¡Ahora!
¡Clave!” Y así fue
que se plantó la caña y comenzó
su lucha por levantarlo. Al cabo de unos 10
minutos estuvo listo el hermoso atigrado de
12 kilos para la foto y el video.

Más tarde
cambiamos de piedra y también en la
primera pasada, tenemos pique. Al arrimarlo
a la lancha se dejo ver: tendría unos
15 kilos aproximados (al ojo del guía)
para luego dar un cabezazo y despedirse de
nosotros.
De allí,
al dorado. Andrés nos dice: “amigos,
hay 7 morenas. No hay más, así
que no yerren piques”. Los piques
no demoraron y comenzaron a salir de todos
los tamaños, entre seis y ocho kilos.
Ninguno como el monstruo del día anterior;
pero la adrenalina que nos invade cuando del
otro lado de la caña esta el Tigre
del Río diciendo: “Quizá
hoy no me saques…” Sólo
el que lo experimento lo comprende, no hay
palabras para describirlo.
Luego tuvimos
un pique que pareció de surubí
entre los dorados y… ¡sorpresa:
un manguruyú! (Es una especie que esta
en peligro de extinción. Años
atrás salían de 16 a 18 Kg.
Este solo pesaría unos 7 Kg.)

Nos sorprendió
el atardecer, con LEPI haciendo la última
pasada pues era la única morena que
nos quedaba. Para pesar de mi amigo, el Tigre
del Río le ganó la pulseada.
Luego de una terrible corrida y hacerle creer
que lo había clavado, le “escupió”
la mitad de la morena, como diciéndole:
“¡en la próxima amigo,
en la próxima! Siga participando”
…Y así terminamos esta nueva
experiencia. ¡Hasta
la próxima, Paso de la Patria: paraíso
del pescador!
Nos despedimos hasta el próximo viaje.
Y
va un abrazo para todos los pescadores de
parte de: Lepi, Luciano y Oscar