Luego de cuatro
interminables meses de temperaturas cálidas,
el “llamado de las boyas” se hacía
sentir con más intensidad cada día
que pasaba.
Las extraordinarias pescas que habíamos
realizado durante el año 2007 en muchas
lagunas bonaerenses nos habían dejado
la sensación de los momentos muy buenos…
esos que pasan demasiado rápido.

Ya hacia mediados de diciembre
“El Team Lagunero” conformado por Carlos Ferro
(Charly), Rodolfo Martínez Williams
(Willie), Luis Simonasi (Dady) y quien suscribe,
había delineado el cronograma 2008,
dando comienzo a nuestra temporada de pejerrey
el sábado 29 de marzo en el majestuoso
Lago Cochicó (voz mapuche que significa
“Agua Dulce”).
Partimos de la
Ciudad de Buenos Aires tomando Av. Gral. Paz
con sentido Riachuelo, hasta la Autopista
Ricchieri. Desde allí hasta la salida
de la Autopista Ezeiza – Cañuelas,
para luego tomar la RN 205 en sentido SO,
haciendo nuestra primera escala en el kilómetro
108,800 donde compramos muy buenas mojarras
en “El Grillo”. Continuamos nuestro
viaje pasando por las localidades de Roque
Pérez y Saladillo hasta la Rotonda
de San Carlos de Bolívar, punto a partir
del cual tomamos el empalme de la Ruta Provincial
65, pasando por Urdapilleta y Daireaux, hasta
llegar al pueblo de Guaminí recorriendo
en total 524 kilometros.
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Datos
útiles
Carnadas
"El Grillo"
te.
(02227) 15627892
y (02227)
15619809 -
Ruta 205 km
108,800 -
Lobos - Pcia.
de Buenos
Aires
Guía
de Pesca Eduardo
Blanco
Tel: (02923)
15484036
Email: eduardocasbas@hotmail.com

Municipalidad
de Guaminí:
Av. Roca s/n
– Guaminí
- (02929)
432507
e-mail: turismoguamini@lagocochico.com
Hotel
Guaminí:
San Martín
y Alem - (02929)
430002
e-mail: nestorwalter@lagunaalsina.com.ar
Parador
– Restaurante
El Cencerro:
Ruta 65 intersección
Ruta 33 –
Acceso Rotonda
Guaminí
- (02929)
430096 |
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Guaminí
(del araucano “Isla de Adentro”)
deriva su nombre de la Isla Sistina ubicada
en la Laguna del Monte. Esta isla tiene una
dimensión de 600 has. Relatos antiquísimos
cuentan que existía un gran monte que
sobresalía varios kilómetros
a la redonda entre los pastizales de la inmensidad
de la llanura pampeana, donde habitaban infinidad
de especies de aves y animales silvestres.
El Lago Cochicó
tiene actualmente una extensión de
6.000 has con una profundidad media de 2 m,
alcanzando en las zonas más profundas
los 4 m. Actualmente tiene una merma de aproximadamente
5 m respecto de su cota normal, producto del
bajo registro de lluvias de los últimos
años. El agua es de color verdoso transparente
y tiene el fondo de tosca con grandes zonas
arenosas. En la orilla predominan los playones
con algunas zonas de barrancas bajas y juncales
ralos. Integra el denominado “Sistema de Lagunas
Encadenadas del Oeste” junto con la Laguna
Alsina ubicada al NE, y el Lago del Monte
y la Laguna del Venado al SO; y estas, a su
vez, conforman una cuenca cerrada cuyo caudal
depende del régimen de precipitaciones
junto al Lago Carhué y las Lagunas
La Larga y La Paraguaya. Durante años
fue duramente castigada por el abuso de la
pesca comercial. Hoy en cambio existe un trabajo
de cuidado en conjunto por parte de la policía,
la comuna y los guías de pesca. Cuenta
además con una estación de hidrobiologia
que aporta anualmente la siembra de tres millones
de alevinos y que mantiene un permanente estudio
y control de la especie. Es de destacar que
la navegación se torna sumamente peligrosa
en este lago cuando soplan fuertes vientos
y es fundamental tomar los recaudos necesarios
para evitar situaciones de riesgo.
Ni bien llegamos
al hotel nos contactamos con nuestro guía
y amigo Eduardo Blanco para que nos diera
los últimos informes sobre el estado
del pique. Es sabido por casi todos lo pescadores
que Cochicó está superpoblada
de pejerreyes pero a veces ubicarlos no es
tarea fácil. La información
que veníamos evaluando en las últimas
semanas daba cuenta de días de excelente
pesca, en los cuales se lograba la cuota en
pocas horas, alternados con otros donde buscándolos
toda la jornada apenas se lograba capturar
una veintena de pejerreyes.
El final de la tarde nos
permitió recorrer el pueblo, visitar
el pintoresco balneario del Lago del Monte
y conocer el Monumento al Pejerrey, digno
homenaje a un titán que muy merecido
lo tiene por las innumerables satisfacciones
que nos da cada invierno que salimos a buscarlo.
Luego de ultimar detalles, de elegir las líneas
a utilizar, cambiar opiniones sobre el estado
del tiempo, la dirección e intensidad
de los vientos y una suculenta cena, fuimos
a descansar deseando que las horas pasaran
lo más rápido posible.
El sábado
amaneció cubierto de nubes bajas, muy
húmedo y con viento leve sostenido
del cuadrante NE que se mantuvo durante toda
la jornada.

Luego de saludar
a los amigos del programa de radio Amanecer
Pescanautas que se emite todos los días
sábado de 06:00hs. a 07:00hs. por AM
570 Radio Argentina (nuestra cábala
para una excelente pesca) salimos del pueblo
de Guaminí hasta la rotonda de la Ruta
Provincial 33 en dirección a Trenque
Lauquen y, luego de recorrer 8 Km., justo
a la altura del Km. 208 doblamos a la derecha
y llegamos al balneario.
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Eduardo Blanco
ya tenía su trucker en el agua. Cargamos
inmediatamente los equipos y comenzamos a
navegar en dirección NE hacia la zona
de la Estancia La Cassina. Luego de unos 20
minutos y con los equipos ya preparados nos
ubicamos a unos 150 m de la costa de la Estancia
El Nilo y comenzamos a garetear lentamente
en forma oblicua hacia la orilla. Ni bien
las líneas tocaron el agua los piques
fueron casi inmediatos: peces parejos de entre
35 y 38 cm. muy peleadores y corpulentos,
que atacaban sin piedad los anzuelos encarnados
con una sola mojarra pasada de cola a cabeza
y brazoladas de 40 cm. (largo excluyente).
Utilizamos líneas de tres boyas medianas
marca Criterio y Cribal, de madera balsa,
modelos 08/0, 13/0, 10/0 y 04 y Elfín
modelo 12, sin puntero, de colores limón
(lejos el color más rendidor), negro
y limón, y negro y naranja, armadas
con monofilamento amnesia Sunset de 15 lb.
y con rotores giratorios Mandale y anzuelos
Mustad 277F 2/0 y Tiemco 2/0.
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Nos llamó
la atención que al acercarnos a la
costa, a escasos 20 m de la misma, el tamaño
de los ejemplares mejoraba notablemente. Fue
en ese momento que decidimos fondearnos y
tirar hacia la orilla donde había escasos
20 cm. de profundidad, sin cambiar las brazoladas.
A partir de ese momento fue una fiesta.
Charly, Willie,
Dady y Eduardo emplearon equipos tradicionales,
vale decir cañas telescópicas
Silstar Día Crystal de 4,30 m, Matrix
Waterdog de 4,20 m y Guaminí 400 de
Banax equipadas con reels frontales Mitchell
308 XGE, Abu García C501 y Shimano
Sahara SH 1500 FB cargados con nylon Sufix
y Raiglon de 0,28 colores flúo y multifilamento
Climax y Triple Fish del 0,16. Yo, atacado
por el “síndrome ultralight”
que me contagió mi amigo Fernando de
la Cruz este verano, opté por armar
una varita de 6-12 lbs, de 1,40m, reel de
baitcast Marine Sports 10000 SH cargado con
multifilamento Sufix del 0,16 y línea
de fondo con 2 anzuelos y un plomito de 20
grs. Con esta dimensión de equipo,
cada pique es fabuloso y la fuerza que tienen
estos peces se siente de una forma impresionante.

La primera sorpresa
del día se dio en la caña de
Eduardo, cuando la boya puntera comenzó
a salirse de la recta imaginaria que forman
las boyas, ganando velocidad en forma progresiva;
clavada y explosión en el agua: primer
pejerrey de copo. Luego de unos minutos, Dady,
ubicado en proa, lanzaba hacia el centro del
espejo y dejaba derivar por fuera, bien lejos
la línea. A escasos 10 mts de la orilla,
la boya del talón comienza a correr
en dirección a la borda; latigazo de
muñeca y estalla otra vez el agua como
consecuencia de un hermoso ejemplar de un
kilo de peso.
Con las piezas
más destacadas siguieron Eduardo y
Charly, en forma espaciada entre decenas de
pescados de muy buena medida. Para ese entonces
yo ya estaba con mi línea en el agua
disfrutando de las boyas que salían
disparadas como misiles hacia un lado y hacia
el otro.
Con intervalos
de 30 minutos, nos corríamos unos 50
m de la costa y volvíamos a realizar
la misma maniobra, gareteando lentamente hasta
acercarnos a la orilla y fondeándonos.
Pasado el mediodía,
las nubes comenzaron a cubrir totalmente el
cielo y era fácilmente visible un frente
de tormenta proveniente del SE. A las 15:30
hs. comenzó a llover y, con la cuota
de piezas por pescador cumplida a bordo y
decenas de juveniles devueltos al agua, finalizamos
una fenomenal jornada de pesca. Ya en tierra
pudimos observar que la nuestra había
sido una de las mejores cosechas del día
en el Lago Cochicó.
Un copioso chaparrón
nos apuró y debimos guardar los pertrechos
rápidamente en la camioneta para no
empaparnos. Posteriormente, aseo obligado
en el hotel y cena suculenta en “El Cencerro”
de nuestro amigo Carlos Flaherty. No faltó,
por supuesto, la sobremesa en la que rememoramos
las anécdotas que nos hacían
revivir un día excepcional que nos
dejó la sensación de los momentos
muy buenos… esos que pasan demasiado rápido.
Un
abrazo para todos.
Pescadordos