La temporada 2007 de los "mugrientos"
arancó con excelentes espectativas
Quince días
antes de escribir éstas líneas,
habíamos hecho una primera tentativa
buscando a los bagres de mar (Tachysurus barbus)
Normalmente lo hacemos la primera semana de
octubre, pero si recordamos la nevada del
9 de Julio de este año 2007, hubo un
mes de “parate” en la pesca. El
peje que venía estupendo en cantidad
y calidad, después de esa nevada se
perdió; nadie sabía qué
había pasado, dónde estaba,
si aletargado o se había retirado...
en fin, era un misterio.
Pero después
que las aguas volvieron a su temperatura normal,
aparecieron nuevamente para terminar la temporada
y, como dijera un amigo, ¡a toda orquesta!
El pejerrey estuvo hasta fines de octubre,
asi que por esa causa se dilataron nuestras
salidas en busca del bagre de mar. Puede parecer
difícil de creer lo que voy a decir
pero los isleños dicen que: “…cuando
el zorzal empieza a cantar, la tararira empieza
a salir de su letargo y comienza a activarse;…y
cuando florece el Ceibo, aparece el bagre
de mar…”. Cosa curiosa, normalmente
el ceibo que florece la segunda semana de
octubre, este año floreció a
fines de octubre, principios de Noviembre.

Fue así
que con todas las expectativas salimos a buscarlos.
Partimos muy temprano hacia las zonas donde
año a año pinchábamos
los primeros. Llegamos con un río en
bajante. Durante las tres primeras horas no
tuvimos respuestas. De no conocerlos o de
no gustarnos tanto esta pesca, nos hubiéramos
retirado y dicho: “todavía no
esta”; pero de pronto paró el
agua y comenzaron los piques. Lepi clava el
primero; luego tengo un toque, muevo la línea…
y ahí, los tres toquecitos seguidos.
Clavo y la sorpresa. Automáticamente
sacó multifilamento y le grito a Lepi:
¡ojo eh! ¡Es buen pescado! Así
lo fui arrimando despacio. Varias veces me
saco línea hasta que pude subirlo.
Peso 4.800 kg.

Luego le tocó
el turno a Ramón de sacar uno; un amigazo,
que además era la primera vez que salía
a pescar bagres de mar, una alegría
tremenda. Asi llegamos a las 16.30hs, donde
decidimos dar por terminada la jornada, ya
que el objetivo se había logrado: dar
con los primeros ejemplares de la temporada.
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Equipos,
carnadas y
lugares recomendados
para su pesca
Equipos:
usamos cañas
Dam de 2.13
m, Shimano
Crucial 2.35
m. Reel rotativo
Abu 7000 y
6500, respectivamente.
Multifilamento
Climax entre
0.32 y 0.28.
Líneas:
con un solo
anzuelo, Mustad
5/0 y Owner
4/0. Plomos
corredizos,
según
el momento,
de 170grs
hasta 300
grs.
Carnadas:
Anchoa, magrú
y calamar.
Las más
rendidoras
fueron anchoa
y magru juntas.

Lugares
donde podemos
encontrar
al Bagre de
Mar(Tachysurus
barbus):
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Martín
García
frente
al muelle:
buscar
el veril
del
canal,
en lo
posible
alrededor
de 40
pies
de profundidad. |
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1 |
| - |
Boya
Km.122,
ambos
veriles.
Entre
boyas
Km.122
y Km.124,
siempre
en los
veriles
del
lado
verde.
Por
lo general
tiene
mejores
respuestas. |
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1 |
| - |
Boya
Km.128,
Guazú-Guazucito,
en el
veril
del
lado
de la
boya
verde.
Frente
a la
farola
blanca
del
Aº
Ceibito,
a unos
150
m de
la costa. |
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1 |
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Boca
del
Merlo
y Guazú. |
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1 |
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Paraná
Guazú
llegando
al Barca
Grande. |
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1 |
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Paraná
Bravo
y Guazú,
200
m sobre
el Bravo,
costa
derecha. |
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1 |
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Paraná
Guazú
frente
a la
isla
La Paloma.
Anclarse
a 50
m de
la misma
y lanzar
hacia
la costa
ya que
hay
un pozo. |
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Segunda
salida, pero nocturna
Amigos, quiero
comentarles que ya hacia un tiempo (mejor
dicho desde la temporada pasada), que había
combinado con Daniel Alonso para hacerle juntos
una nocturna al bagre de mar ya que al había
sido tan buena la temporada del año
pasado, buscándolo de noche y logrando
verdaderos pesos pesados de la especie (leer
“Una noche en busca del bagre de mar”).
Pero los pronósticos no eran alentadores.
Según el reporte meteorológico,
los vientos soplarían del SO a unos
21 Km/h, desde las 21hs hasta las 12hs del
domingo. Pero llevados por las expectativas
y las ganas de dar con algún grande
de la especie, allá fuimos.
Combinamos con
LEPI y emprendimos el viaje hacia la boca
de Correntoso. Partimos de la guardería
a eso de las 14.30hs, con un nivel de agua
nada común: 2.00 m arriba del nivel
de base, y en bajante. Calculábamos
que, si todo se daba normalmente, luego de
cuatro horas comenzaría la parada de
agua y según la tabla de mareas, le
seguiría la creciente.
Comenzamos el
viaje con muchas expectativas, ya que días
atrás habíamos logrado buenas
capturas, como lo relaté en el comentario
anterior.
Llevábamos todas las carnadas habidas
y por haber y las líneas bien reforzadas
por si nos encontrábamos con “el
bagre“. Llegamos tipo 16.30hs y el viento
estaba bastante calmo. Al haber suficiente
agua cruzamos en busca del canal sin mayores
inconvenientes, buscando el lugar en cercanías
de la boya Km. 122. Ya en el sitio, y con
los preparativos de la ocasión, lanzamos
líneas al agua.
Fuimos probando
plomos hasta lograr el mínimo posible
pero que anclara. Habían pasado tres
horas y no teníamos respuestas. Dani
comenta: “Muchachos si no está,
no está. Esto es así, que le
vamos a hacer”, a lo cual Lepi le comenta:
“Dani, no lo dudes, vamos a pescar.
En algún momento va a comer y ahí
vamos a estar nosotros”.
El agua comenzó
a bajar cada vez más; eran las 20hs
y Dani llama a Prefectura y le pide el informe
de mareas. El oficial le notifica que esta
bajando desde las 12hs y que a las 22 hs habría
una pleamar de 0.77mts, pero que en esos momentos
había sólo 1.30 m en Martín
García.
El pronóstico no era bueno y para colmo
comenzó a soplar viento Norte. Cada
vez bajaba con más fuerza y ya era
difícil anclar el plomo. A esto se
le sumaba que la corriente era tan fuerte,
que no podíamos mantenernos anclados.
Con 60 m de cabo, ancla Danfort y un grampín,
no lográbamos quedarnos en el lugar;
la lancha garreaba de 1.5 a 2.1 Km. /h, arrastrando
todo. Levantamos por lo menos en diez ocasiones
el ancla y remontábamos al lugar original
(si por lo menos en diez ocasiones).
Todos sabemos
que si no anclamos, no pescamos. El viento
rotó al sector Oeste y aumentó
en intensidad. Cada vez se hacía más
difícil la cosa.
De pronto, Lepi
tiene un pique y logra clavarlo. ¡Vamos
todavía! fue nuestra exclamación.
Lo levantamos y nos encontramos con un mimoso
de unos 4 Kg.
Lepi nos pasa la receta: “vayan bombeando
la línea y que camine, que los piques
se dan muy lejos, a unos 100, 120 m.
Al estar las
condiciones tan malas, hay que buscar alternativas
buscando hilar fino.
El plomo al estar lejos lograba estar más
en contacto con el fondo por el ángulo
de inclinación entre éste y
la caña. Así lo hicimos y fuimos
teniendo respuestas. Sin ser muy seguidas
lográbamos nuestras capturas. Renovábamos
la carnada bastante seguido; levantábamos
las líneas pero salían con una
terrible cantidad de basura (también
todos saben lo que hay que hacer en estos
casos…)
Pero nosotros
estábamos tratando de anclarnos. Y
digo tratando, porque se hacía muy
difícil ya que el veril del canal en
45 pies a las 2.30hs de la mañana y
con un viento que soplaba del Oeste a 35km/h,
tornaba la tarea imposible.
Fueron pasando
las horas hasta que Dani clava uno de unos
5 Kg., pesados en la balanza digital.
Así se
hicieron las 5.00hs, esperando el amanecer.
Cada vez se ponía peor el viento y
seguía rotando, esta vez al SO. Las
olas se iban incrementando (calculo estarían
en dos metros en ese momento), así
que decidimos salir a tomar unos mates al
reparo de un arroyo. Entramos en el Reduro
y no podíamos creer la tranquilidad
del mismo. Pensar que a sólo tres Km.
estábamos en el infierno…
Tomando mates
comentábamos que de haberse dado las
condiciones propicias, si bien no había
sido una mala cosecha, hubiésemos hecho
una pesca extraordinaria.
…Y que
sin haber logrado pinchar “el bagre”,
logramos buenas capturas, con todas las condiciones
adversas. Una vez más se cumplió
el dicho “¡Persevera y triunfaras!”
Algunos
consejos