No importa cuántos
ni de qué tamaño haya capturado.
El dorado siempre me cautiva. Es la especie
a la cual más tiempo le dediqué,
y sus piques y acrobacias me llena enormemente
de alegría.
Me bastan los bríos de un pequeñín
de 40 cm. para justificar una pescada en el
norte, con todo el dinero, la organización
y los esfuerzos que eso implica.

Siendo así,
no necesité muchas persuasiones para
organizar una partida.
Inicialmente me acompañaría
Fernando, un experimentado pescador con carnada,
y Juan, compañero baitcaster desde
siempre. Horas antes de la salida, la confirmación
de que venía Facundo (melli) me hizo
largar un sapucai correntino en el living
de mi casa, que enmudeció a mi familia
entera y posiblemente confirmó un poco
más su teoría de que no me encuentro
del todo cuerdo (teoría inicialmente
generada por mi afición de embocarle
con el tiro, clavar y traer una alfombrita
de bienvenida en un departamento de 2 ambientes
a los 5 años).
Lo bueno de una
salida de pesca de dorados en condiciones
adversas es que aunque no se logren grandes
capturas, un pescador observador se trae un
bagaje de conocimientos enormes. La pesca
de estos peces con artificiales dista bastante
de estar cocinada del todo. Hay mucho para
aprender y experimentar.
El viaje transcurrió
rápido y ameno. Creo que incluso fue
un par de termos de mate más corto
que el anterior. Previa cena en un restaurante
del centro de La Paz y una visita al puerto
en el cual unos saltos nos hicieron pensar
seriamente en armar los equipos y hacer unos
tiros, la noche pasó más lenta
de lo que hubiésemos querido.
7:30 AM ya estábamos interrumpiendo
las mateadas de Mario Rigoni y Chuma, que
sería nuestro guía. La streamer
tosió humito azulado dándonos
el OK para cargar petates como para sobrevivir
6 meses en el amazonas. “Que raro”
–dijo Mario-, “siempre le toma
20 piolazos para arrancar la primera vez”
¿será que estaba contenta?...
La horita de
navegación hacia el delta interior
de la Curuzú Chalí fue aprovechada
para ensamblar los equipos. Ni bien desaceleramos,
los señuelos volaron como misiles buscando
algún pique mañanero. Sin embargo,
fue Fernando quién después de
una clavada como para ensartarle un ancla
a una ballena, peleó y sacó
una hembra gorda de unos 4 kilos. Gritos y
felicidad.
Ya se que aunque
salga el primero ni bien lleguemos, y encima
de buen tamaño, no garantiza una jornada
exitosa, igual me tranquiliza.
El agua estaba helada, pero igual logramos
tentar unos cuantos chiquilines con cucharas
ondulantes (la rompió la Blue Fox Lucius
de 36 grs.) y señuelos articulados
de acción suave.
Al mediodía
todos habíamos logrado unos cuantos
doraditos, así que decidimos buscar
un lugar conveniente para almorzar que además
nos permitiera hacer unos tiros de costa.
Utilizando una Shimano Clarus de 12 lbs. Con
un Marine Sports Brisa 8000, podíamos
escupir un spinnerbait liviano los 30 metros
necesarios para bombardear la costa contraria,
y obtener varios piques y capturas de doradillos
tamaño kilo. Juan realmente estaba
afilado y nos escamo vergonzosamente.
De nuevo arriba
de la lancha, la estrella fue un cabezón
de casi 4 kilos que atacó un Rapala
Countdown mediano .

La pelea fue
de antología, y sacarlo con el mismo
equipo arriba citado demandó tiempo,
paciencia y nervios de acero, porque sabía
que la potencia del equipo era insuficiente
para hincarle los anzuelos, y que al primer
error se escaparía. La suerte estuvo
de mi lado, el triple del medio se cosió
en la comisura. Besote en la cabeza y al agua.
Resulta importante reemplazar triples y llaveros
y usar señuelos cojudos. Resulta increíble
la potencia de las mandíbulas de un
dorado, como lo demostró el monstruito
que le picó a Facu luego de un tiro
digno del Bass Masters. El señuelo
era una imitación de un stick de Rebel.
El dorado saltó y escupió el
señuelo seriamente mutilado y sin la
paleta.
Pescando la costura
de 2 arroyos, Fernando pinchó uno lindo
que le reventó todo y lo vimos saltar
varias veces. Nuevamente
logramos un par más de piques con spinnerbaits
grandes y dimos por concluida la jornada.
Revoleamos plomos planos grandes con morenas
para el surubí, pero no hubo suerte,
la noche pasó placidamente.

El siguiente
día nos recibió con frío
y viento, pero igual Chuma se las rebuscó
para encontrar una laguna interior de agua
cristalina. Aunque no se veía ninguna
actividad, armé un equipo de bait de
20 libras y arrojéevoleé un
Daiwa Saltiga Slider de 18 cm. y 60 grs. Un
verdadero “tarugo”. Trabajar estos
señuelos “paseantes” resulta
divertido por el solo hecho de verlos moverse.
Lo que nunca nos esperábamos fue el
submarino que subió y se lo tragó
entero. No costó demasiado sacarlo
con un equipo como el que estaba usando, pero
se disfrutó como ninguno en medio de
risas y griterío alocado.
Con la captura
de esta pieza dimos por finalizado nuestro
relevamiento en La Paz, compartiendo dos jornadas
inolvidables.
Señuelos,
equipos, técnicas y otras yerbas
Los triples y
llaveros para la pesca del dorado son un tema.
La oferta nacional es muy pobre y para colmo
muchos señuelos importados de excelente
rendimiento traen triples que se doblan como
clips ante la mordida del dorado. Por si fuera
poco, no todos los señuelos toleran
el cambio de llaveros y triples por otros
más pesados y reforzados. Un Rattlin´
Rap vibrará un 30% menos si le cambiamos
sus herrajes por otros Saltwater. Los sticks
tipo Long “A” de Bomber, Rebel
Minnow, Storm Thunderstick y toda su larga
progenie no poseen una vibración lateral
muy enérgica, por lo que adosarle anzuelos
más pesados significa mermar gravemente
sus cualidades.
Muchos excelentes
señuelos nacionales supuestamente diseñados
para el dorado (como la “mítica”
banana Alfer´s) traen anzuelos de excelente
calidad pero aún insuficientes. Experiencias
en Paso de la Patria me convencieron de ello,
se malograron muchas capturas por la deformación
de los anzuelos.
De conseguir
triples de calidad (los VMC Saltwater son
insuperables), una opción es retirarle
el anzuelo de atrás a los sticks y
reemplazarle los otros 2. Los cranckbaits
de profundidad generalmente toleran bien el
cambio, pero si son de subsuperficie o media
agua, una opción, so pena de perder
alguna pieza, es reemplazarle sólo
el de la panza.
Los señuelos diseñados para
la pesca de altura en alta mar, que curiosamente
se adaptan perfectamente a la pesca del dorado,
traen unos triples realmente impresionantes.
De un alambre que parece un 3X, son 5X o más,
obviamente resisten agua salada y su punta
es realmente inmejorable. Aunque no se especifica
ni marca ni modelo, les veo un parecido sospechoso
a los anzuelos que equipan los señuelos
Duel, que son Owner Cultiva SK 65. Lamentablemente
estas maravillas de acero son inconseguibles
así como los VMC Scorpic, los Permasteel
y demás.
Tampoco se tienen
que descuidar los llaveros.
Si se tiene la oportunidad de adquirir alguno
de estos productos no hay que dejarla pasar,
realmente su uso representa una clara ventaja.

El tema equipos
está bastante generalizado. La caña
de baitcasting para el dorado idealmente no
supera las 20 libras (17 es ideal) ni los
2,1 metros de largo. Debe permitir el uso
de señuelos de hasta 40 grs. y la acción
queda a gusto del usuario. Yo prefiero una
caña rígida de acción
rápida y de punta, pero cada quien
tiene sus gustos. Probamos la Clarus de Shimano
que es una caña blanda, pero permitió
pescar perfectamente por ser muy liviana además
de una capacidad de tiro despampanante.
Hablando de señuelos,
si el dorado esta comiendo firme se puede
utilizar con éxito una alpargata (media
agua) o una ojota (superficie), o si se quiere,
como jig, a un vasito de cotillón cortado
en flecos. Ahora cuando el agua está
fría y los peces se encuentran aletargados
y para colmo rechonchos gracias al monstruoso
cardumen de forrajeros que pululaba por la
región, la elección se vuelve
vital para tener éxito. Los Lipless
Shads (tipo Rattlin´Rap) son ignorados
por completo al igual que crancks muy grandes
o con rattlins estridentes. Lo ideal son señuelos
medianos de media agua con rattlings más
bien secos y opacos alà Subwart. Los
Glass Fat Rap´s son letales y ahora
con el advenimiento de la serie X-Rap los
pescadores de dorado estamos en la gloria.
Tampoco hay
que olvidarse de las cucharas ondulantes.
Parece mentira que teniendo un X-Rap Extreme
Action Slashbait en la caja alguien siquiera
considere tirar un pedazo de fierro, pero
una buena Toby o una Salmo grande y ni que
hablar de las nuevas Blue Fox (Pixee, Lucius,
Essox, etc) con un simple atrás resulta
un engaño espectacular.
Por ultimo, hay
que olvidarse de los mosquetones y emerillones
comunes y utilizar herrajes de calidad.
Un
abrazo, Bruno.
Pesquen y devuelvan.