Relevamiento
en la zona de la Barra del Globo - Playa Honda
La
temporada ya esta entrando en su juventud.
La cantidad de piezas cobradas por las distintas
embarcaciones que día a día
salen al Río de la Plata, es extraordinaria.
Tanto en las zonas del Guazú, Islas
Juncal y Juncalito, en el río Uruguay
y particularmente en Playa Honda, los informes
coinciden: hay pejerreyes por todos lados.
En algunos lugares los tamaños sorprenden
y entusiasman a todo pescador que se aventure
en estos días gélidos. Los vaticinios
que tímidamente esbozamos al comienzo,
se concretan en estos días de abundancia.
Ojalá que esto siga así y se
mantenga durante toda la temporada. Lamentablemente,
somos varios los que ya vimos barcos pesqueros
comerciales arrojando sus redes en los pasos
obligados de estas especies tan preciadas
por todo el mundo. Los fines de semana están
más escondidos y es poco probable encontrarlos.
Pero durante la semana y merced a lo vasto
de la zona y a un limitadísimo control
de Prefectura, se realizan redadas sin miramientos.
Concebida
para la pesca
Mientras
leía con asombro los resúmenes
de las diferentes pescas realizadas, con fotos
capaces de despabilar al más reacio,
llego la llamada esperada con ansiedad. Mis
amigos Gabriel y Marcelo por fin habían
botado al agua su nueva embarcación
y, como es lógico suponer tratándose
de dos fanáticos pescadores, el debut
consistía en una salida de pesca.
Más
allá del honor que esto significaba
para mi, estaba la casi desesperación
de intentar conseguir alguno de los matungos
que protagonizaban la primera quincena de
Junio.
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REGNICOLI
M A R E A

Eslora : 6,30m
- Manga:
2,20m - Puntal:
0,98m

Motor: Suzuki
DF 90HP -
4 TIEMPOS,
Secuencial
Multipoint
Inyección.

2 GPS Garmin:
276 c y 76
csx - Ecosonda:
Garmin 160
c - VHF :
ICOM IC-M304
- Estereo:
Pioneer MP
4550
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Embarcaríamos
en la marina del Club Motonáutico,
así que pase a buscar a mis compañeros
que esperaban junto a un cuarto tripulante
también pescador de renombre: Don Roberto
Scocco.
Por las fotos previas, más o menos
imaginaba la presencia que tendría
la nueva embarcación, pero el deleite
fue completo cuando observe amarrada al muelle
a la flamante “Ghost”.
El
casco de la Regnicoli Marea lucía todas
sus galas junto a las innovaciones incorporadas
por los dos dueños eximios pescadores:
las dos consolas, el sistema de parabrisas
removible, los equipos GPS individuales pero
interfaseados con la ecosonda para que guarden
las distintas profundidades durante la navegación,
el buen gusto de la tapicería y el
sistema de tonneau para disminuir el embolse
del viento. Recién cuando caí
en la cuenta que salía un chorro de
agua de enfriado del motor, me enteré
que estaba encendido regulando.
Encontramos
los gordos
La
mañana se presentaba ideal para navegar
y la niebla ya se estaba levantando del Lujan
cuando nos pusimos en marcha. Durante nuestra
travesía con rumbo a la costa Uruguaya,
pude disfrutar del andar confortable del navío.

Sabido
es en el ambiente de los náuticos,
la dedicación y hasta casi fanatismo
que caracteriza a Marcelo Husein para relevar
y elaborar sus cartas náuticas para
GPS. Por eso no me llamo la atención
que cuando algunas embarcaciones se enteraron
de nuestra presencia, se encolumnaran detrás
de la Ghost y nos siguieran con “los
ojos cerrados”.

La
zona elegida, a mitad de camino entre los
barcos hundidos Di Tomasso y Serrano-Cientofante,
nos recibió con condiciones inmejorables.
Unos 10km/h de viento que rizaban la superficie
del río, aguas claras y frías
y sol. Las 4 embarcaciones que convergimos
allí, aprontamos nuestros equipos de
garete y pesca, guardando una respetable distancia
para no molestarnos y que las calles de ceba
no se entremezclaran. Por la radio, tres embarcaciones
mas “cortaban” motores mas próximos
al Ministro Di Tomasso. Con la tranquilidad
que transmite la compañía de
tantas embarcaciones en un lugar tan lejano
de la costa Argentina, comenzamos nuestra
faena.

A
los pocos minutos, el primer pique en mi caña
nos agarra de imprevisto y un gran ejemplar
cercano a los 50 cm. logra su libertad luego
de un fuerte cabeceo al lado de la banda.
No tener el copo a mano nos costo caro, pero
nos dio el preaviso de lo que seria una cosecha
muy generosa.
Casi como si lo hubiéramos planeado,
los piques se fueron sucediendo en forma alternada
en cada uno de los pescadores. Los pejerreyes
que salían eran robustos, de unos 45
cm. de largo pero mucho mas gordos de lo que
suelen estar para esta época. Fueron
muy pocos los que no daban con la medida mínima
auto impuesta por nosotros: 30 cm.
Ver “trabajar” a expertos como
Gabriel “Lito” Verde, Marcelo
“Husein” López o Roberto
Scocco juntos, es un placer que pocas veces
se tiene la suerte de disfrutar.
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Uno
a uno, fueron contribuyendo al cajón
de capturas con pausas de 10 a 15 minutos
pero sin interrupción. Todos usamos
boyas chicas gracias a que la marejada no
era muy pronunciada. La diferencia estaba
en los tipos de punteros pescadores: lastrado
el mío, lápiz con dos anzuelos
en dos de las cañas y con bigotera
en la de Roberto. Todos funcionaron. La carnada
fue exclusivamente mojarra viva y a pesar
de no tener caballa en aceite para cebar,
no la extrañamos.
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Se
sucedieron capturas con bastante pelea, de
corridas laterales violentas. Dobletes generosos
con ejemplares medianos, saltos y arremetidas
al recoger la línea. Tres o cuatro
ejemplares superaron los 50 cm., pero su peso
decía mucho más. El resto oscilaba
entre los 40 y los 45 cm. ...y mas. Fue sin
lugar a dudas una de las mejores jornadas
de pesca en lo que va de la temporada.
El resto de las embarcaciones tuvieron suertes
dispares. Algunos pescaron muy bien y otros
no tuvieron nuestra suerte, algo muy característico
del Río de la Plata, donde los peces
pasean acardumados y tienen caprichos que
muy pocos pescadores pueden interpretar.
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Por
lo temprano que sucede la puesta de sol en
estos días invernales y debido a que
el garete nos había aproximado a la
costa uruguaya de Colonia, decidimos dar por
terminada la pesca a eso de las 15.30 hs.
El GPS nos indico que estábamos a unos
50 Km. en línea recta con la catedral
de San Isidro y ,temiendo una marcha lenta
debido a la marejada que había aumentado
en esa zona, decidimos emprender el regreso.
Nuevamente la protagonista fue la embarcación
que , haciendo caso omiso a las olas, nos
condujo a velocidad pareja y sin contratiempos
a la guardería. El casco en “V”
de proa corto las crestas sin inmutarse y
sin golpear y al cabo de casi una hora de
navegación, toco puerto. Allí
nos esperaban otros compañeros que
se acercaron a compartir las experiencias
del día y felicitar a la lancha debutante.
Tortas, café, risas, fotos, amigos…broche
final de lujo para el festejo.
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Por
los distintos relatos, pude corroborar que
si bien los pejerreyes están dispersos
por todo el río, los más grandes
del momento salen en mayor cantidad en la
zona relevada. Se deben esperar las condiciones
propicias ya que es una zona de riesgo en
caso de vientos moderados. El viaje, bien
vale la pena.

Muchas gracias y los mejores deseos
para Marcelo y Lito con su nueva embarcación
y un agradecimiento especial de parte de ellos
para Hernán Regnicoli que estuvo en
todos los detalles del armado, desde que se
desmoldó la Ghost, hasta que tocó
el agua.
Mi reconocimiento a una gran persona que tuve
el gusto de conocer en esta salida: Roberto
Scocco.