El viernes 27
de abril, por la mañana, con un espléndido
día a pleno sol: Dady, Willie, Charly
(tres “excelentes cañas”
con varias décadas de experiencia en
la pesca del pejerrey en lagunas) y quien
les escribe, partimos hacia la ciudad de Trenque
Lauquen.
Nuestra meta: Laguna Hinojo Grande, donde
pescaríamos el día siguiente.
A raíz
de los contratiempos sufridos el año
pasado por la gran afluencia de pescadores
a este espejo, a fines de diciembre ya habíamos
efectuado las reservas correspondientes para
marzo, abril y mayo con Guillermo Cabrera,
un excelente guía de pesca y mejor
persona.
Previendo la
dificultad de conseguir no ya mojarras, sino
buenas mojarras, optamos por hacer el siguiente
recorrido: el punto de encuentro fue la Shell
de Ciudadela sobre Acceso Oeste, retomando
sentido hacia Capital Federal, Avda. Gral.
Paz sentido Riachuelo, acceso a Ezeiza hasta
la salida a la fatídica autopista Ezeiza
– Cañuelas, continuamos por Ruta
205 hasta el km 108,8 en la localidad de Lobos,
donde está ubicado el puesto de carnada
“El Grillo” que cuenta con varios
piletones con mojarras de diferentes tamaños
según la preferencia del pescador.
Continuamos por la ruta 205 pasando por Saladillo
(tener en cuenta que desde allí la
estación de servicio más cercana
está a 100 km) hasta la rotonda de
San Carlos de Bolívar donde tomamos
hacia la derecha por la ruta 226 hasta la
intersección de la ruta 5 en la localidad
de Pehuajó.
Cabe destacar que se debe circular con precaución
ya que este tramo de la ruta 226 está
en estado regular, sin demarcación
de ningún tipo y con baches en los
últimos kilómetros.
Respecto del acceso directo a Trenque Lauquen
por la ruta 5 son unos 55 km más, pero
resolvimos el problema de la carnada definitivamente.
El sábado
amaneció totalmente despejado, con
una leve brisa del cuadrante N-NE que posteriormente
se iría intensificando.

Previo saludo
telefónico a los amigos del programa
radial AMANECER
PESCANAUTAS por AM 570, partimos hacia
el pesquero Laguna Redonda ingresando por
el acceso del km 436,5 luego de recorrer 11
km de camino de tierra en buen estado. Si
no se conoce bien el acceso es recomendable
ir acompañado del guía para
evitar equivocarse en algunos de los varios
cruces que hay en el trayecto.
La laguna se
encuentra sumamente baja, a tal punto que
un playón la circunda en la zona del
embarcadero y aledaños. Recuerdo haberla
visto hace unos años con varios metros
más de agua, con el canal que drena
los ríos del sur de Córdoba
completamente desbordado y hoy totalmente
seco.

Con las ganas
de pescar en el punto límite, cargamos
los equipos en un cómodo trucker de
6,70 m impulsado por un motor Johnson de 50HP.
El tractor del pesquero lo puso en el agua
como con la mano, lo abordamos desde el muelle
y pusimos proa hacia el centro de la laguna.
A la altura del silo comenzamos a garetear
con viento norte que soplaba a unos 15 km/h,
produciendo un oleaje ideal y permitiendo
una deriva perfectamente controlada por Guillermo
Cabrera, quien además se ocupó
en todo momento de estar hasta en los detalles
menores.
Utilizamos cañas
Matrix de 4,20 m y Silstar Dia Crystal de
4.30 m, reeles frontales Abu García
C 501, Shimano Sahara SH 1500 FB y Shimano
Slade 2000 (bautismo de fuego para el mío,
regalo de cumpleaños en el festejo
de octubre en el Club Pescanautas), cargados
con nylon Triple Fish del 0,28 y multifilamento
Vexter de 0,15 mm. Empleamos líneas
de tres boyas (es fundamental que sean chicas)
Criterio y Cribal Nº 8 negras con palito
rojo, verde y fucsia, chupetonas de puliuretano
expandido con pintura microporosa antireflejo
negras, verdes, españolas y negras
y rojas , armadas con madre Triple Fish del
0,40, con separaciones entre boyas de 1,20
mts unas y 1,40 mts otras, rotores giratorios
Mandale y anzuelos Mustad 277F 2/0 encarnados
con una mojarra pasada longitudinalmente por
el anzuelo dejando la chuza libre y colgando
de ella otra mojarra de cola. Las brazoladas
empleadas iban desde 20 cm hasta 50 cm, la
más larga en el talón y la más
corta en la boya puntera.
La medida de
los anzuelos nos permitió obtener todas
piezas verdaderamente buenas.
Con un garete perfecto Dady, ubicado en la
proa, arrojó su línea y luego
de unos 10 minutos para sorpresa de todos
clavó un hermoso pescado cercano al
kilo de peso a unos 40 metros del casco. Apuramos
los encarnes y líneas al agua. Inmediatamente
Dady clava otro ejemplar de igual tamaño
pero más gordo que el anterior. A medida
que se intensificaba el viento, ahora del
cuadrante N-NE, se intensificaban los piques
siempre lejos del casco y Guillermo Cabrera,
copo en mano, desfilaba de proa a popa y viceversa
sin descanso.
De pronto veo
la boya del medio de mi línea empezar
a navegar hacia mí, dos golpes suaves
de muñeca con mi Silstar Dia Crystal
(modificada en sus pasahilos, mango y portareel
magistralmente por “El Polaco”),
y literalmente estalla el agua y el Shimano
Slade 2000 chillando sin cesar debuta con
un hermoso, robusto y peleador pejerrey que
acusó 1,500 kg, un verdadero coloso.
Una particularidad de los peces que habitan
en esta laguna es que se alimentan con el
plancton que contiene el agua, elemento que
les da un tamaño, robustez y fuerza
realmente admirables.
Un detalle muy
importante es que hay que dejar derivar la
línea sin ningún tipo de resistencia,
ya que ante el menor movimiento el pescado
suelta la carnada y deja de comer.
Cuando la boya se desplaza o se para marcando
el pique es cuando hay que clavar.
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Datos
para agendar
Club
Laguna Redonda:
cuenta con
luz, camping,
parrillas,
baños,
tractor para
bajar las
lanchas, alquiler
de botes,
muelle en
el embarcadero
y fileteo
de pescado
($ 0,40 por
unidad). Cuenta
también
con un quincho
con bancos
y mesas con
caballetes,
reparado del
viento y del
frío.
Consultas
y reservas
al: (02392)
15622684

Guía:
Guillermo
Cabrera (02392)-15526902
ó (02392)-430748
Carnadas:
El Grillo
(02227)-15627892
ó (02227)-15619809
Lobos provincia
de Buenos
Aires
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Pasado el mediodía,
con el sol de frente el viento se intensificó
a más de 20 kms/h, las olas eran similares
a las del Río de la Plata cuando se
rompe y fue entonces que decidimos anclarnos
hasta que amainara un poco. La borda alta
del trucker nos daba la tranquilidad de no
correr riesgos innecesarios.
También
pudimos ver lo de siempre: botes de no más
de 4 m. de eslora impulsados por motores de
menos de 10 HP con 5 tripulantes a bordo navegando
al límite de su capacidad. La inconciencia
de los irresponsables muchas veces se paga
con lo más preciado y luego vienen
los lamentos.
No está
de más reiterar que en esta laguna
cuando los vientos soplan sin importar el
cuadrante del que provengan, se pone sumamente
difícil y se deben tomar todas las
precauciones para no poner en riesgo la vida.
El pique se daba
aun más lejos de la embarcación
(más de 50 m). Continuamos pescando
con el pique más espaciado, clavamos
otros dos pescados muy buenos entre varios
de entre 700 y 800 grs hasta que bajó
un poco la velocidad y las rachas del viento.
Fue en ese momento
donde retomamos el garete pidiéndole
a Dios que no terminara nunca.

Por la tarde
la intensidad del pique y la calidad del pescado
eran exactamente las mismas pero, a diferencia
de la mañana, comía muy remiso
y perdimos varios por no poder clavarlos.
Un monstruo que traía Charly y que
se dejó ver íntegramente se
fue al lado de la borda antes de meterlo en
el copo.
Cerca de las
17:00hs emprendimos el regreso con 176 magníficos
pejerreyes elegidos, entre los cuales contamos
32 de 700 a 900 grs, 8 arriba del kilo y el
grandulón de kilo y medio. Digo elegidos
sin soberbia, ya que viendo lo que ya teníamos
en el cajón, devolvimos más
de 40 piezas que, sacadas en otros ámbitos,
sin ninguna duda hoy estarían en el
freezer.
De regreso ya
en el pesquero nos dirigimos a un quincho
reparado donde pudimos degustar unos exquisitos
sandwiches y brindar con nobles tintillos
que siempre aparecen dentro de un bolso o
mochila.
El regreso lo
hicimos por el trayecto directo de la Ruta
5 pasando por Juan José Paso, Pehuajó,
Carlos Casares, 9 de Julio, Bragado, Alberti
(muchísimo cuidado con la “rotonda
rompecoches” de ingreso al pueblo a la altura
del km 192 que está mal señalizada),
Chivilcoy, Mercedes, Luján y Acceso
Oeste.
Fue una pesca
extraordinaria, como hace tiempo deseábamos
tener, en un día de Dios y entre Amigos.
En lo que a mí
respecta, rodeado de Maestros “laguneros”,
verdaderas “Cañas Magistrales” de quienes
en cada salida aprendo más y más.
Y para no perder
la costumbre … el 25 de mayo -Dios mediante-
estaremos con la escarapela en el pecho entonando
las estrofas del Himno Nacional otra vez gareteando
Hinojo Grande buscando los abuelos de los
gigantones.
Un
abrazo a todos.
Pescadordos