Sin lugar a duda
el pez limón es la especie más
codiciada por la gran mayoría de los
pescadores deportivos si hablamos de pesca
embarcada en Mar del Plata durante los meses
estivales. Lograr el éxito no es tarea
fácil.
Los limones
tienen un patrón de comportamiento
bastante oscilante, como mencionamos en notas
anteriores, si bien se mueven en grandes cardúmenes,
y es posible detectarlos gracias a los avances
tecnológicos de las actuales econsondas,
podemos estar “sobre sus cabezas” y muchas
veces ignoran por completo nuestros cebos
-ya sean artificiales como naturales- y esto
en mayor medida se debe a que no se alimentan
con una frecuencia determinada. Es frecuente
tener un día donde uno le tira “cualquier
cosa” y ellos lo atacan con voracidad y al
otro, con idénticas condiciones climáticas,
horario y lugar, marca en la ecosonda, “artillería”…
y nada. Esta característica hace aún
más atractiva su pesca.
Tampoco se alimenta
siempre en la misma profundidad, dentro de
una misma jornada, a veces lo hacen en superficie,
o a media agua y otras tantas, cuando más
difícil es capturarlos, al ras del
fondo. Por lo cual la lectura acertada del
ámbito en manos de un guía experimentado
eleva notoriamente las probabilidades de éxito.

El limón
es una especie migratoria que llega a nuestras
aguas desde fin de noviembre o principios
de diciembre y permanece hasta mayo, desde
el sur de Brasil, ya que en éste período
en nuestras costas permanece la corriente
cálida de Brasil. Como podremos observar
realiza un largo y desgastador viaje y como
no se alimenta en todo su trayecto toca nuestras
aguas sumamente hambriento, es por eso que
la mejor época para pescarlos es durante
sus períodos migratorios, después
su frecuencia alimenticia es irregular.
El pasado 2
de abril a las 7.30hs y gracias a la invitación
de Mariano De La Rúa, responsable de
la agencia Aqua Fish de Mar del Plata, me
encontraba en la marina del Club Motonáutico
Mar del Plata, donde el Malleo III reposa
después de cada salida.
Mientras Nicolás,
el marinero del Malleo III, terminaba de acomodar
el barco, Mariano nos contaba las posibilidades
de pesca para la jornada, “…pesca
de altura de meros y salmones, variada costera,
y limones”. Entre que acordamos
con el resto de los compañeros de jornada,
que si pesca de altura, que si limones, etc…
pasadas las 8 a.m. zarpamos del club con la
premisa de hacer una pasada a los limones,
luego una pesca de altura y al regreso una
previa parada para seguir con limones.
Sobrepasadas
las escolleras sur y norte, divisorias del
puerto con aguas abiertas, nos encontramos
con un viento moderado a leve del cuadrante
noroeste, cosa que nos permitió una
navegación muy placentera durante las
5 millas y media con rumbo sur sureste que
nos separaban del Banco de Pescadores.
El Banco
de Pescadores no es ni más ni menos
que una prolongación de la tercera
restinga, formación rocosa proveniente
de la culminación de las Sierras de
Tandilla. Su profundidad en la parte más
alta es de aproximadamente de 6.5 metros y
sus caídas hacia los cuatro puntos
cardinales llega casi a los 18 metros de profundidad.
Cercano a la costa, Pescadores es considerado
uno de los mejores pesqueros de limones, anchoas
de banco y bonitos, especies ideales para
la pesca con artificiales, ya sea actuando
en las modalidades trolling, spinning o deep
jigging.
Alrededor de
las 9 ya estábamos en zona de pesca.
Por un lado, Nico dispuso en los posacañas
de popa, tres equipos para arrancar con trolling.
Cañas de grafito con punta maciza de
fibra de 2.10 metros de longitud con una acción
de 30 libras y reeles rotativos del tipo Daiwa
Sealine SL 30H cargados con multifibra de
50 libras. En cuanto a líneas utilizamos
tres variantes: a) una brazolada unida al
profundizador, rematada con dos anzuelos en
tándem encarnada con un calamarcito;
b) una madre de unos 2.5 metros de longitud
unida al profundizador con tres brazoladas,
cada una de ellas, rematada con un anzuelo
revestido con un pulpito de latex; c) Un señuelo
Rapala Magnum color naranja de unos 28 cm,
que finalmente se llevaría todos los
laureles de nuestra jornada matutina de limones.
Por otro lado,
en los posacañas de ambas bandas los
equipos para realizar, llegado el caso y actuar
con velocidad, deep jigging. Cañas
marine Sports Evolution GT de 20-40 libras,
con reeles Aluma 5000 y Solara 4000, ambos
cargados con multifilamento de 30 libras y
una bajo línea de dos metros de longitud
de 1.2 mm de diámetro conectado a jiigs
entre 180 y 250 gramos, como el steel blade
y fast strike o benthos y Abyss, de Marine
Sports y Willamson respectivamente.
En la modalidad
del jigging no solo es cuestión de
llegar a la zona de pesca y comenzar a actuar
con los “fierritos” sino qué,
primero hay que localizar el pescado. Generalmente
primero se comienza la búsqueda a trolling,
barriendo distintas profundidades y si la
marca en la ecosonda es significativa y concordante
con las especies deseadas, inmediatamente
se comienza a actuar con los equipos de deep
jigging.
A marcha lenta
(4 nudos) comenzamos con un exitoso trolling,
inmediatamente logramos el primer pez limón
que se prendió en el Rapala Mágnum
naranja, al poco tiempo, nuevamente la “naranja
mecánica” dejó más
que claro su efectividad. Luego tuvimos un
buen rato sin respuestas hasta que la habilidad
de Mariano, nuestro capitán, revirtió
la situación. Ahora los limones tomaban
los cebos, cuando se generaban cambios bruscos
de marcha. Incluso subiendo la velocidad de
troleo hasta los 6 nudos logramos acercar
tres limones que desafortunadamente lograron
desprenderse en el camino.
¿Cuál
habría sido el motivo?
Mariano De La Rúa nos explicaba: “Pescar
limones es hablar de violentas, largas y veloces
corridas. Por consiguiente a la hora de enfrentarlos
lo principal es controlar nuestra ansiedad
y no apresurarnos. Si el limón pide
línea, hay que entregársela.
En sentido inverso cuando nos da un respiro,
serenamente recuperarla.
Es sumamente riesgoso durante la “batalla”
efectuar cañazos suponiendo que la
clavada del anzuelo será mucho más
incisiva, como así también perder
la tensión de la línea, estos
son los pilares fundamentales que nos asegurarán
una gran probabilidad de izarlo, tanto para
el trolling, el spinning o el deep jigging.
Si bien el pez limón posee una boca
retráctil con un labio superior y uno
inferior, ambos de gran dureza, entre éstos
tiene una comisura que es muy blanda, cuando
toma el anzuelo y comienza con sus veloces
corridas esta comisura se va desgarrando por
la tensión”.
Pasado el mal
trago, con un mar muy calmo, fuimos en busca
de pesca de altura para satisfacer el gusto
de parte de la tripulación. Mientras
mis compañeros de pesca hacían
lo suyo con carnada, me puse en la proa del
Malleo III con un equipo de jigging y realizando
pirking (ver nota: Mitos
y Verdades del Deep Jigging) sobre las
piedras logré capturar algunos meros
y salmonetas.
Cumplida la
cuota de pesca de altura Mariano nos llevó
nuevamente a buscar limones ya que el objetivo
de Aqua Fish era que cada uno de los pescadores
que conformamos ese día la salida pueda
cobrar por lo menos uno.
Debido a la
cercanía fuimos a trolear el Banco
de Afuera (distante de unas 9,5 millas del
puerto de Mar del Plata con rumbo sur sureste
y se caracteriza por ser una de las zonas
de aguas más claras de todos los bancos
de pesca. Su fondo esta conformado por lajas
de gran tamaño) Desventuradamente la
pesca de limones en este pesquero fue nula.
Nuestro capitán, sin dudarlo, decidió
poner rumbo nuevamente hacia el Banco de Pescadores
que durante la mañana había
sido positivo.

Nuevamente el
Malleo III a una velocidad entre 4 y 6 nudos
recorría los puntos acotados por nuestro
capitán en su sistema de navegación,
hasta que de repente una de las cañas
acusa una “bruta” tomada. Era
el turno de “Cacho” uno de los
mendocinos del grupo. Enseguida a unos 150
metros de la embarcación se veía
una gran sombra y el profundizador a flor
de agua corriendo en un sentido y otro, el
reel no dejaba de entregar hilo, el limón
nadaba rápidamente, haciendo bailar
a “Cacho” de una banda a la otra.
En una de las tantas frenéticas carreras
llegó a sobrepasar holgadamente la
proa. Haber pagado el precio de tres pérdidas
durante la mañana fue motivo suficiente
para abatir un arrogante limón de 12.8
kilogramos.

Simultáneamente
con la caída del sol me tocó
el turno. Nuevamente el profundizador se lo
veía a lo lejos navegar a toda marcha,
aguantando solamente con la acción
de la caña sus estampidas y a medida
que éstas atenuaban recuperaba prontamente
la tensión de la línea. Por
momentos pensé que la caña se
me iba a escapar de las manos.
Esa fue la sensación que tuve durante
los 15 minutos que transcurrieron para poder
cobrarlo.
Sin lugar a duda,
esta temporada, ha convertido a Mar del Plata
en la “capital nacional del pez limón”.
Hoy su pesca está más que buena,
queda muy poco para disfrutarla y les recomiendo
que se decidan rápido. Por lo pronto,
yo vuelvo a principios de mayo para saludarlos.
“Agrios” saludos y
hasta la próxima “limonada”,
Tomi
El servicio
de Aquafish incluye: equipamientos completos
de pesca (caña, reel, líneas,
carnadas y señuelos). Desayuno, almuerzo
y bebidas para toda la jornada.
Modalidades de pesca: pesca de fondo,
trolling, spinning, deep jigging y fly cast.
Especies: Salmón, chernia,
besugo, mero, pez limón, anchoa de
banco, bonito, caballa, tiburón bacota,
escalandrún, pejerrey corno, etc.