Ir a la página principalContáctese con nosotrosForo de DiscusiónSalas de Chat PescanautasFirmar el libro de visitasAñadir a FavoritosHacer Pescanautas su página de inicio
  - - Buenos Aires, Argentina.
Quiénes somos
Publicite en Pescanautas
Cursos y Seminarios de pesca y náutica
Notas y relevamientos de pesca
Notas de náutica
Notas de ictiología
Pesca con Mosca
Equipos y elementos de pesca
Pronósticos meteorológicos
Mareas y Avisos a los navegantes
Cuentos de pesca
Galería de fotos
Clasificados


 

1 1 1 1

El Guazú nos dio muchas alegrías -- Juan Pablo Funk


Excelente pesca de bogas y dorados

Se armaba la caravana Pescanautas a Carmelo, y ya que algunos de nosotros por diversos motivos no íbamos a poder ser de la partida, decidimos armar una salida de pesca nocturna. Uno de nuestros amigos, Sebastián "Cubero" (Sebas), nos comenta que tiene planeado ir para la zona del Guazú, así que, celulares de por medio, pudimos combinar e ir para esa zona con algunos amigos. Fuimos de la partida Cristian Libretti (Magui), Sebas y yo; Leonardo Cano (Reypeje) con su hijo Nicolás (Principeje) y Gabriel Losada (Gavilán) que se sumarían luego, ya que saldrían de Villa La Ñata con intenciones de probar primero en otros lugares.

De Canestrari salimos junto a Cristian en la Magui, y se nos sumaron Leonel con su padre en la Mano Negra. Navegamos por los ríos Lujan, Vinculación, Urión, Honda, Chaná, Tuyu paré, Canal 3, Largo y Naranjo que nos llevaron hasta el recreo El Sol, de Omar Orfao, donde nos encontraríamos con Sebas, que luego abordaría la lancha Mano Negra para acompañarnos. Cabe destacar la atención y los servicios de dicho recreo que fueron muy buenos. Saludos de por medio y con muchas expectativas generadas durante la semana, nos dirigimos hacia el lugar de pesca.

Probamos primero en algunos arroyos del Guazú con mediocres respuestas. Como el río estaba muy tranquilo, decidimos ir a probar a un banco en la desembocadura cuya profundidad media era de unos 1,60 m.

Una vez que tuvimos las líneas en el agua y mientras Cristian terminaba de armar la suya, obtuve la primera respuesta y cobre la primera boga, la cual necesite copearla para poder izarla a la lancha. Acuso un poco más de 1,5 kg. de peso. Lo más interesante fue la pelea brindada por estas bogas acostumbradas a nadar en río abierto, distintas a las que nosotros estamos acostumbrados a pescar en arroyos interiores.

La constante fue clavar, levantar la caña y escuchar la chicharra del reel pidiendo multifilamento para que las bogas realizaran su espectacular corrida tratando de zafar y nadando contra la corriente, lo que hace más difícil su pesca.

Algunas fueron pesadas, acusando en la balanza la más grande un poquito más de 3 kg. En la Mano Negra la situación era la misma, se escuchaban gritos de algarabía a cada rato cuando un “bogón” era copeado.

Para nuestra sorpresa, un grito en particular de Leonel nos emociona y nos aumenta el nivel de adrenalina: “Dorado!”. Pudimos ver los clásicos saltos de un joven ejemplar, que una vez capturado, fue devuelto a su hábitat sin daño alguno.

Lógicamente, enseguida pedimos a nuestros compañeros por la radio datos acerca de la carnada utilizada y demás detalles para hacer lo que cualquier pescador haría: cañas de dorado al agua también en nuestra embarcación.

Mientras charlábamos con Cristian acerca de lo lindo que es la pesca del dorado, casi instantáneamente siento en mi reel abu garcía sonar la chicharra con vehemencia. Cristian me grita: “clava, clavalo!”…y fue así que junto con el primer cañazo, se dejo ver mediante un acrobático salto, un doradillo, que por un momento me cortó la respiración. Lo copeamos, pesamos y devolvimos al río. Resultó ser un lindo ejemplar de 2 kg apróximadamente.

El calor ya era agobiante y a lo lejos divisamos una playa de arena, la cual nos sirvió de excusa para descansar de la excelente pesca realizada hasta el momento, refrescarnos un poco, y tomar una cervecita bien fría. Nos quedamos un buen rato y luego volvimos al lugar de pesca con resultados similares a los que habíamos tenido anteriormente.

El sol se estaba ocultando y fue la señal de emprender el regreso al recreo. Leonel se ofreció para hacer el asado mientras se sumaban Reypeje, su hijo y un amigo en otra lancha. Luego de la comilona, charlas, anécdotas y demás, salimos a ver que pasaba con las tarariras, pero no tuvimos suerte.

Lo que si voy a destacar de esa noche, fue habernos comunicado con Pescanautas que estaban pescando por la zona y que habían sido parte de la caravana a Carmelo, lo que me produjo una alegría inmensa.

Al no tener respuestas, decidimos volver al recreo a reponer energías para el día siguiente.
Desayunamos y partimos hacia el mismo lugar. Con un pique más esquivo y no tan franco como el día anterior, alguna que otra boga pudimos levantar.

De repente, en la Bronco se escucha la chicharra del reel de Reypeje, al tiempo que, Leo grita tal cual como el correntino entona su sapucay. Clava un hermoso ejemplar de dorado el cual, después de atléticos saltos e interminables minutos, pudo ser izado a la embarcación. Su peso arrojó casi 4 kg. Fue conmovedor ver a Reypeje y su hijo festejar semejante captura. Como es nuestra práctica, también éste fue devuelto a su medio.

Cuando el reloj marcó las 14:30 decidimos emprender la vuelta con rostros más que satisfechos, viendo que había muy poco viento y ayudados por el GPS, trazamos la derrota (camino) a río abierto hasta la guardería.

Utilizamos cañas Lumix, Shimano Sojourn, Lexus. Reeles Shimano, Abu García, Banax, tanto rotativos como frontales. Carnada: salame, chorizo colorado, corazón y daditos de sábalo.

Nuevamente, gracias a los que hicieron posible esta salida y gracias a mis amigos Pescanautas por haberme hecho pasar un fin de semana inolvidable.

Un abrazo a todos.
Juan Pablo Funk

 
 
Notas Relacionadas
     
Dirección: Fernando de la Cruz - Gustavo Arduino - Martín Cháves © 2004 Pescanautas.com.ar