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Una noche en busca del bagre de mar -- Oscar Paganini


Como todos los años, cuando guardamos los equipos de pejerrey, comienza un periodo de transición en la pesca del estuario rioplatense. Las especies de verano tardan en activarse, las de invierno se están retirando, las tarariras esperan aguas más cálidas para salir de su letargo...

¿Entonces, qué hacemos los pescadores deportivos entrada la primavera?
Algunos optan por ir a las lagunas, otros prefieren un pequeño descanso luego de semanales incursiones en nuestro río persiguiendo las flechas de plata y otros como yo y mi amigo de pesca LEPI, alistamos los equipos para ir en pos de los bagres de mar. Especie científicamente conocido con el nombre de TACHYSURUS BARBUS, que los pescadores llamamos vulgarmente mimoso, mochuelo o “mugriento”.

Los mimosos comienzan su peregrinar hacia el estuario a fines de septiembre, principios de octubre buscando “su lugar” para el desove, permaneciendo ahí hasta concluir su ciclo, generalmente a fines de diciembre o comienzos de enero. En esos meses, los fanáticos del bagre de mar tratan de lograr sus capturas.
Los primeros intentos los hacen en la zona de Magdalena, la Balandra y Berisso, para luego, en la segunda quincena de octubre capturar los mimosos en el canal Buenos Aires frente al muelle de Martín García, boyas de la boca del río Correntoso, boca y pozones del Paraná Guazú hasta llegar al complejo Zarate Brazo Largo. Hay registros de capturas logradas en San Pedro y en la cuenca del Río Uruguay.

Es común escuchar el dicho: “el ceibo está en flor el bagre llegó” y difícilmente falla. Les comento mi experiencia: La primera semana de octubre fui a buscarlos, el ceibo no había florecido y las respuestas fueron nulas. Ansiosos por capturar los primeros bagres volvimos a intentarlo la semana siguiente, logrando seis capturas…. El ceibo ya estaba en flor….

Durante los meses de octubre y noviembre realizamos varias excursiones al bagre, algunas exitosas y otras no tanto, pero siempre una idea nos subyugaba: ¿y si lo buscamos de noche?

Elegimos un fin de semana propicio y un lugar donde estimábamos por la época que tendríamos éxito. Partimos llenos de ilusión pero el clima no nos acompañó, el viento fuerte del sector sur nos impidió anclar el plomo... otra vez será!

La semana siguiente fuimos por la revancha. Emprendimos la navegación a las 17.30hs, cargamos combustible en el A.C.A, tomamos el canal Arias luego el canal de La Serna, Paraná Mini, canal Arana, cruzamos el Barca y pusimos proa al Correntoso.

El pronóstico anunciaba una jornada inestable pero con vientos calmos. La lluvia no molesta, pero todos somos concientes que el viento juega un papel determinante en nuestro río, más aún, sabiendo que íbamos a anclar cerca del canal principal.

Llegamos a la boya del Km 122 y comenzamos a buscar la profundidad deseada. En las inmediaciones hay un pozo ubicado a 100 m del canal con una profundidad similar a la del lecho del canal (43 pies). La ventaja de tentar al bagre en ese pozón es que la corriente es menor que en el canal principal permitiendo pescar con plomos más livianos y así disfrutar más la pesca. Además si el río se encuentra en bajante la línea no junta tanto sedimento (basura) permitiéndole al pez tomar el cebo.

Ubicado el pozo iniciamos la maniobra de fondeo.
Para fondear tomamos los recaudos necesarios: en el cabo del ancla atamos un bidón de 20 litros y con otro cabo atamos a éste la embarcación. Las razones de esta forma de anclar son dos:
- Si teníamos que irnos de improviso sólo teníamos que soltar el cabo y luego volver por el ancla.
- En caso de capturar alguna pieza de gran porte soltarnos para ir al garete tratando de izar la captura.

Ya estaba oscureciendo cuando lanzamos los aparejos. La pequeña tormenta se veía hacia el sur con sus nubes amenazando nuestra jornada mientras los sábalos lomeaban en derredor de la lancha, como anunciando actividad.

Pasaban los minutos e inquietos esperábamos algún movimiento en nuestras varas, de pronto la caña de LEPI tiene un toque muy sutil la toma en la mano y nuevamente siente tres toques seguidos, para luego clavar con éxito. La caña se planto de una manera asombrosa como diciendo: ¿Con quién crees que estas tratando?
El pique había sido muy suave, pero al clavarlo la lucha fue ardua, Lepi, tras regular la estrella en tres oportunidades logro vencer al mimoso y lo subimos a la embarcación. ¡No lo podíamos creer!, acuso en la balanza 12.600 kg un verdadero peso pesado de la especie.

Después de las fotos, felicitaciones, brindis y comentarios, seguimos con la pesca, los piques se daban bastante seguidos, con mayor asiduidad que cuando pescamos de día. Luego de haber capturado tres o cuatro más de entre 2.500 kg y 3.000 kg, otra caña acusa un toque parecido al primero, esperamos los famosos tres toques seguidos y palo….Del fondo del pozón la respuesta no se hizo esperar, la caña se arqueó, los vigorosos cabezazos anunciaban la presencia de otro mimoso y de los grandes, regulamos la estrella teniendo en cuenta que ese reel disponía de multifilamento del 0.18. Después de varios minutos pudimos izarlo, pesó en la balanza 8.500 kg.

El amanecer nos sorprendió con 17 capturas logradas y con dos capturas de excepción.

El viento comenzó a ganar en intensidad y conformes con la faena, levantamos anclas y nos retirarnos. Habíamos logrado el objetivo, encontramos la respuesta a nuestra inquietud: De noche encontramos los grandes mimosos.

Equipos utilizados:

  • Cañas de embarcado de entre 8 y 15 libras, de 2.00 m y 2.10m.
  • Reel rotativo cargado con multifilamento de 0.18 como mínimo.
  • Líneas con madre del 0.70 y dos esmerillones en cada extremo separados 1.20m, con brazoladas del 0.60 de 0.80cm de largo. Plomo corredizo de entre 200g y 2.60g y anzuelos Eagle Claw 5/0 y Mustad 5/0.
  • Carnadas: calamar, calamaretis y anchoita.

Cabe destacar que es muy importante que el plomo fondee correctamente, caso contrario no tendremos piques así de simple. Un buen método para controlarlo es: cuando tenemos la línea en el fondo, tirar la caña hacia atrás, destrabar el carretel y dejar que caiga el plomo nuevamente. Deberíamos sentir como el plomo toca el fondo, de no ser así agregar más plomo.

Sobre el pique:

Generalmente, el bagre de mar debería marcar su pique con bruscos cabezazos para luego efectuar la corrida y con sólo levantar la caña firme se lograría la captura.
Últimamente no es así, toca muy suave una o dos veces, si uno le mueve la línea, vuelve a tocar dos o tres veces seguidas y ese es el momento de la clavada, sino se va.
Hace algunos años uno dejaba la caña en el posacañas y se clavaban solos, creo que al haber más cantidad cuando veía la carnada la tomaba franco por la competencia entre ellos, hoy al haber menos come más tranquilo, esta es mi modesta opinión.

Amigos, espero haber sido de utilidad compartiendo mis
experiencias y que sirvan para ayudar en el éxito en sus salidas.

Oscar Paganini
(Martinpez)

 
 
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