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A
pesar de que en los últimos días
hizo un calor digno de una primavera temprana,
el historial de vientos y temperatura del agua
recopilado a través de Internet, mediciones
propias, y datos de amigos pescadores nos animaron
a salir en busca de las primeras flechas del Plata.
Ya hace unos quince días que se venia pescando
en forma medianamente regular tanto en la zona
Sur, como en el canal uruguayo hasta la altura
de la Isla Juncal. Lógicamente todos los
años sucede lo mismo ya que los primeros
cardúmenes entran más pegados al
lado uruguayo, e inmediatamente después,
entran los cardúmenes que acceden a nuestras
costas recostados sobre el lado argentino. Coincido
con la teoría de “las dos vías”,
la cual expone el ingreso de cardúmenes
tanto por el lado uruguayo como por la costa argentina
con diferencias de no más de 10 días
de acuerdo a las condiciones meteorológicas.
Sin embargo coincido con los que piensan que los
primeros entran por la ruta oriental
Salimos
muy temprano, al amanecer. La idea para esta época
es aprovechar las horas más frías
de la mañana donde la temperatura “superficial”
del agua es menor y mantiene más activos
a nuestros pejerreyes, que como la mayoría
sabe, se alimentan mayormente muy cerca de la
superficie.
A
medida que el sol se eleva con respecto a nuestra
posición, la temperatura superficial aumenta
entre 1 y 2 grados centígrados (tomada
a 20cm), logrando en muchos casos la merma, o
directamente la nulidad de pique si se combina
con una parada de viento (siempre hablando de
comienzo de temporada).
WP
estraídos de la carta H-130
de Hidrografía Naval. Datum
WGS 84 |
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Las
zonas definidas para las pruebas eran dos. La
primera al sur cerca del desaparecido mareógrafo
“El Marciano”, y la segunda en las
inmediaciones de la Depresión y el buque
a pique Baldissera. Dos zonas interesantes y que
reúnen variados accidentes en lo que a
morfología del lecho refiere, profundidades
que van desde los 6’ a los 25’, fondos
de limo, limo y arena, y sectores con alta presencia
de conchilla. Para buscar los primeros, nada mejor
que un lugar de estas características,
donde moviéndonos cortas distancias podemos
testear diferentes combinaciones en busca de resultados,
optimizando de esta manera las preciadas horas
de la mañana.
Visto
y considerando que el río se encontraba
en su pico máximo de creciente, optamos
por el Baldissera, pesquero al que accedimos luego
de una breve y tranquila navegación, uniendo
en línea recta la boya del kilómetro
23 del canal costanero con el way point del casco
a pique. En caso de no obtener respuestas la bajante
nos llevaría directamente al sudeste acercándonos
al segundo objetivo.
Con una temperatura superficial de 17°, una
térmica ambiental de 12°, y 8’
de profundidad, lanzamos los aparejos al agua.
Previamente colgamos de la borda un cebador cargado
con una combinación de diferentes aceites
de pescado puro.
Las
respuestas no se hicieron esperar mucho, pero
eran rachas muy cortas con peces que comían
mal, tal vez debido a la abundante materia en
suspensión que irá desapareciendo
paulatinamente con el descenso de temperatura
y las primeras heladas, o bien por la aun elevada
temperatura del medio.
Lo
cierto es que los piques eran erráticos
y difíciles de leer, llevadas tímidas,
e insistentes descarnes nos hicieron suponer la
presencia de pejerreyes muy pequeños. Ante
nuestra sorpresa, los ejemplares que pescábamos
no bajaban de los 30cm.
Para
evitar descarnes, la propuesta de Lito fue achicar
la trampa de las líneas hasta dejar las
boyas “fijas”, una vez ajustados los
aparejos, los piques fueron de mejor lectura y
los resultados mejoraron significativamente.
Con
agua tomada (turbia), la visibilidad superficial
disminuye considerablemente, por lo tanto lo recomendable
es aumentar el tamaño de las carnadas y
al mismo tiempo emprolijar la presentación
al máximo para que el pez coma cómodo.
Un pejerrey mañoso no insiste, si esta
fácil come, sino, toca y se va...
Para
aumentar el volumen sin obstruir la clavada se
pueden utilizar fiocos reflectantes de Flashabou,
además, los destellos emitidos aumentan
el atractivo y atraen a los peces desde mayor
distancia. Para amplificar el atractivo de los
fiocos, se deben colocar estos en forma invertida,
o sea con los filamentos apuntando a la superficie
del agua. De esta manera logramos un efecto pulpito
que además de brillo incorpora movimiento.
La relación del tamaño de la carnada
con la turbidez del agua esta totalmente comprobada,
en la pesca con mosca tenemos un claro ejemplo,
cuanto más turbios bajan los ríos
más grandes son las moscas que rinden.
El Spinning no escapa a la regla, sumando además
de tamaño, el sonido emitido por dispositivos
rattling que ofrecen un gatillo adicional en aguas
con escasa visibilidad
A medida que pasaban las horas y la temperatura
subía, el viento comenzó a rotar
al Norte mientras disminuía su intensidad.
Como los tamaños se achicaban, decidimos
probar suerte en sectores más profundos.
Navegamos hacia la Depresión por un río
casi planchado, mientras timoneaba pensaba: “Que
lindo día para navegar, pero que feo se
a puesto para pescar...”
Buscamos cuidadosamente el veril Este de la Depresión
y lo superamos unos seiscientos metros para entrar
cebado a la cancha elegida.
Coloqué solo un ancla de capa con la manga
abierta para acomodar la lancha y nuevamente las
líneas al agua, el primer pique se dio
de inmediato y Lito lo capitalizó con una
corta y efectiva clavada, cobrando un pejerrey
de unos cuarenta centímetros, de esos lomudos
que vulgarmente en la jerga denominamos tronquitos.
Las
mejores respuestas se dieron en los 6’,
a medida que el garete nos metía en la
canaleta las respuestas disminuían en forma
directamente proporcional a la profundidad.
El río, completamente planchado empeoro
aun más las cosas, si bien el tamaño
aumentaba siguieron muy mañosos para comer
hasta el punto en que el pique literalmente se
corto en 24’ de profundidad. Decidimos dar
por finalizada la pescada y regresamos a San Fernando
navegando en un verdadero mar de aceite. El
saldo total de las cuatro horas de pesca, fue
de diecisiete pejerreyes entre 30 y 43 centímetros.
Teniendo
en cuenta las condiciones adversas, lo prematuro
de la época y las pocas horas de pesca,
el resultado alcanzo las expectativas y me animaría
a predecir que estamos en puerta de una temporada
muy buena.
Utilizamos
líneas de tres boyas con y sin puntero
pescador, brazoladas entre 15 y 20 cm con anzuelos
numero 1. El color de boyas que más rindió
fue el blanco. La carnada fue mojarra mediana
viva y filet de pejerrey.
Ya
sabe, el pejerrey arrimó y se lo puede
capturar a escasos cuarenta minutos de navegación.
Sólo resta esperar que el frío comience
a apretar para que las pescas sean más
consistentes.
Como diría el finado “Cordobés”
(personaje muy conocido por los viejos aficionados
de la Costanera capitalina): "¡Y
vaaaamos que está saliendoooo!"
Agradezco
a Ariel “Extreme” Ferreyra y Gabriel
“Lito” Verde
compañeros de pesca y grandes personas.
Adrián
Tito Fontana
Guía de Pesca Deportiva
– Instructor de Pesca con Mosca
Viajes a medida –
adritifon@fibertel.com.ar - Ce: 11.155.131.1178
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