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Los primeros pejerreyes cercanos -- Adrián "Tito" Fontana


Ya están entre nosotros

A pesar de que en los últimos días hizo un calor digno de una primavera temprana, el historial de vientos y temperatura del agua recopilado a través de Internet, mediciones propias, y datos de amigos pescadores nos animaron a salir en busca de las primeras flechas del Plata.

Ya hace unos quince días que se venia pescando en forma medianamente regular tanto en la zona Sur, como en el canal uruguayo hasta la altura de la Isla Juncal. Lógicamente todos los años sucede lo mismo ya que los primeros cardúmenes entran más pegados al lado uruguayo, e inmediatamente después, entran los cardúmenes que acceden a nuestras costas recostados sobre el lado argentino. Coincido con la teoría de “las dos vías”, la cual expone el ingreso de cardúmenes tanto por el lado uruguayo como por la costa argentina con diferencias de no más de 10 días de acuerdo a las condiciones meteorológicas. Sin embargo coincido con los que piensan que los primeros entran por la ruta oriental

Salimos muy temprano, al amanecer. La idea para esta época es aprovechar las horas más frías de la mañana donde la temperatura “superficial” del agua es menor y mantiene más activos a nuestros pejerreyes, que como la mayoría sabe, se alimentan mayormente muy cerca de la superficie.

A medida que el sol se eleva con respecto a nuestra posición, la temperatura superficial aumenta entre 1 y 2 grados centígrados (tomada a 20cm), logrando en muchos casos la merma, o directamente la nulidad de pique si se combina con una parada de viento (siempre hablando de comienzo de temporada).


WP estraídos de la carta H-130
de Hidrografía Naval. Datum WGS 84

 

Las zonas definidas para las pruebas eran dos. La primera al sur cerca del desaparecido mareógrafo “El Marciano”, y la segunda en las inmediaciones de la Depresión y el buque a pique Baldissera. Dos zonas interesantes y que reúnen variados accidentes en lo que a morfología del lecho refiere, profundidades que van desde los 6’ a los 25’, fondos de limo, limo y arena, y sectores con alta presencia de conchilla. Para buscar los primeros, nada mejor que un lugar de estas características, donde moviéndonos cortas distancias podemos testear diferentes combinaciones en busca de resultados, optimizando de esta manera las preciadas horas de la mañana.

Visto y considerando que el río se encontraba en su pico máximo de creciente, optamos por el Baldissera, pesquero al que accedimos luego de una breve y tranquila navegación, uniendo en línea recta la boya del kilómetro 23 del canal costanero con el way point del casco a pique. En caso de no obtener respuestas la bajante nos llevaría directamente al sudeste acercándonos al segundo objetivo.

Con una temperatura superficial de 17°, una térmica ambiental de 12°, y 8’ de profundidad, lanzamos los aparejos al agua. Previamente colgamos de la borda un cebador cargado con una combinación de diferentes aceites de pescado puro.

Las respuestas no se hicieron esperar mucho, pero eran rachas muy cortas con peces que comían mal, tal vez debido a la abundante materia en suspensión que irá desapareciendo paulatinamente con el descenso de temperatura y las primeras heladas, o bien por la aun elevada temperatura del medio.

Lo cierto es que los piques eran erráticos y difíciles de leer, llevadas tímidas, e insistentes descarnes nos hicieron suponer la presencia de pejerreyes muy pequeños. Ante nuestra sorpresa, los ejemplares que pescábamos no bajaban de los 30cm.

Para evitar descarnes, la propuesta de Lito fue achicar la trampa de las líneas hasta dejar las boyas “fijas”, una vez ajustados los aparejos, los piques fueron de mejor lectura y los resultados mejoraron significativamente.

Con agua tomada (turbia), la visibilidad superficial disminuye considerablemente, por lo tanto lo recomendable es aumentar el tamaño de las carnadas y al mismo tiempo emprolijar la presentación al máximo para que el pez coma cómodo. Un pejerrey mañoso no insiste, si esta fácil come, sino, toca y se va...

Para aumentar el volumen sin obstruir la clavada se pueden utilizar fiocos reflectantes de Flashabou, además, los destellos emitidos aumentan el atractivo y atraen a los peces desde mayor distancia. Para amplificar el atractivo de los fiocos, se deben colocar estos en forma invertida, o sea con los filamentos apuntando a la superficie del agua. De esta manera logramos un efecto pulpito que además de brillo incorpora movimiento.

La relación del tamaño de la carnada con la turbidez del agua esta totalmente comprobada, en la pesca con mosca tenemos un claro ejemplo, cuanto más turbios bajan los ríos más grandes son las moscas que rinden. El Spinning no escapa a la regla, sumando además de tamaño, el sonido emitido por dispositivos rattling que ofrecen un gatillo adicional en aguas con escasa visibilidad

A medida que pasaban las horas y la temperatura subía, el viento comenzó a rotar al Norte mientras disminuía su intensidad. Como los tamaños se achicaban, decidimos probar suerte en sectores más profundos.

Navegamos hacia la Depresión por un río casi planchado, mientras timoneaba pensaba: “Que lindo día para navegar, pero que feo se a puesto para pescar...”

Buscamos cuidadosamente el veril Este de la Depresión y lo superamos unos seiscientos metros para entrar cebado a la cancha elegida.

Coloqué solo un ancla de capa con la manga abierta para acomodar la lancha y nuevamente las líneas al agua, el primer pique se dio de inmediato y Lito lo capitalizó con una corta y efectiva clavada, cobrando un pejerrey de unos cuarenta centímetros, de esos lomudos que vulgarmente en la jerga denominamos tronquitos.

Las mejores respuestas se dieron en los 6’, a medida que el garete nos metía en la canaleta las respuestas disminuían en forma directamente proporcional a la profundidad.

El río, completamente planchado empeoro aun más las cosas, si bien el tamaño aumentaba siguieron muy mañosos para comer hasta el punto en que el pique literalmente se corto en 24’ de profundidad. Decidimos dar por finalizada la pescada y regresamos a San Fernando navegando en un verdadero mar de aceite. El saldo total de las cuatro horas de pesca, fue de diecisiete pejerreyes entre 30 y 43 centímetros.

Teniendo en cuenta las condiciones adversas, lo prematuro de la época y las pocas horas de pesca, el resultado alcanzo las expectativas y me animaría a predecir que estamos en puerta de una temporada muy buena.

Utilizamos líneas de tres boyas con y sin puntero pescador, brazoladas entre 15 y 20 cm con anzuelos numero 1. El color de boyas que más rindió fue el blanco. La carnada fue mojarra mediana viva y filet de pejerrey.

Ya sabe, el pejerrey arrimó y se lo puede capturar a escasos cuarenta minutos de navegación. Sólo resta esperar que el frío comience a apretar para que las pescas sean más consistentes.

Como diría el finado “Cordobés” (personaje muy conocido por los viejos aficionados de la Costanera capitalina): "¡Y vaaaamos que está saliendoooo!"

Agradezco a Ariel “Extreme” Ferreyra y Gabriel “Lito” Verde
compañeros de pesca y grandes personas.

 

Adrián Tito Fontana
Guía de Pesca Deportiva – Instructor de Pesca con Mosca
Viajes a medida adritifon@fibertel.com.ar - Ce: 11.155.131.1178

Adrián Fontana. Guía e Intructor de pesca con mosca

 
 
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