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Diez días por Río Pico - Parte II -- Adrían "Tito" Fontana


Lago Vinter – Río Corcovado – Río Pico

Luego de pescar un par de días en el Lago 3, sucedió lo que todos esperábamos: el viento fuerte, tan común en estos parajes, disminuyó a tal punto que inclusive complicó bastante la pesca en el lago. Por lo tanto, y como lo teníamos planeado, nos dirigimos hacia el Lago Vinter con la intención de pescar también la boca y parte del curso superior del Río Corcovado.

Amaneció calmo y la nevada nocturna nos hizo dudar por unos instantes, pero las ganas de pescar, sumadas a un vehículo adecuado y un conductor experimentado, fueron una inyección de confianza.

Ni bien empezamos a ascender por los caminos de ripio comenzó una sucesión de paisajes que jamás había experimentado en un viaje de pesca. La nieve lo cubría todo y el camino se hallaba con una capa de hielo firme que hizo “bailar” a la Nissan a pesar de la doble tracción.

Es realmente impactante sentirse inmerso en estos paisajes casi de cuento. El rojo de las hojas otoñales, y el blanco de la nieve salpicado por algunos manchones verdes, contrastan a la perfección con los paredones de piedra tallados por la erosión milenaria. De vez en cuando salía disparada alguna liebre o cruzábamos pequeños rebaños de ovejas.

Transitando una parte muy ancha del camino, donde la nevada aparentemente había sido más fuerte, decidimos hacer una parada para tomar algunas fotos. La tentación fue mucha y, reviviendo momentos de infancia, nos tomamos un ratito para divertirnos en una verdadera guerra de bolas de nieve ¿Serios nosotros?... ¡Definitivamente,… no!

A pesar de la nieve el clima resultó agradable. Utilizando remera térmicas combinadas con algún polar y una cobertura exterior rompe viento se sentía realmente bien.

Cuando la camioneta subió la última cuesta y apareció el lago, los que no lo conocíamos quedamos atónitos ante tanta belleza. El ojo turquesa fue aumentando de tamaño a medida que nos acercábamos hasta convertirse casi en un mar interior con costas de canto rodado y veriles bien marcados.

Son pocos los pescadores que conocen este lago planchado. Por suerte esa mañana, la cordillera nos regalo una postal inolvidable con un día diáfano y calmo.

 

El Lago Vinter

De izquierda a derecha: Pablo Capurro y Paulino Arias, pescadores de la intemperie
 

El Lago Vinter o General Paz es un espejo bastante particular: se encuentra enclavado casi sobre el paralelo 44° y a 1000 m.s.n.m., justo sobre la línea de frontera, siendo mitad argentino (3.266Km2 ) y mitad chileno donde toma el nombre de Lago Palena.

Una característica interesante es su ubicación con respecto a la cordillera. En vez de transcurrir de norte a sur como la generalidad de los espejos cordilleranos, corre de este a oeste en un inmenso valle transversal formando un cañón donde el viento toma mucha velocidad.

La topografía de la zona varía desde una estepa mixta hasta bosques de Nothofagus (raulí, lenga, ñire). Posee un solo afluente importante, el Río Corcovado o Carrenleufu, que toma aguas del lago para transportarla hacia el Océano Pacífico en un largo recorrido por territorio chileno que finaliza en el Golfo de Corcovado.

Siguiendo el sinuoso camino llegamos hasta el puente sobre la desembocadura del Río Corcovado (Carrenleufu en lengua mapuche). Bajo el puente encontramos un campamento de pescadores muy bien pertrecho y una casa rodante donde se instala todos los años desde hace mas de una década y media Don Paulino Arias.

Paulino es un hombre mayor, sencillo y algo tosco, uno de los pioneros de la zona. Charlando un rato con él, me enteré que frecuenta el Vinter hace más de dos décadas. Por aquel entonces, cuando no había caminos, llegaba al lugar en carro a caballo pues trabajaba en la despiadada explotación forestal y que lamentablemente cambió la topografía original de la zona. ¡Imagínense!, él pescaba allí cuando no existían los caminos y llegar allí era una verdadera travesía por terreno agreste.

El río posee un pozo llamado “de los ocho”. Hasta allí corrió Paulino desde la boca peleando una arco iris de más de ocho kilos que hasta hoy es récord. Por algo en la zona nadie desconoce su existencia y todos afirman: “si Paulino esta acampado en “la boca” es que los barracos ya están entrando al río”.

El Río Corcovado

Por si se olvidó, se lo recuerdan, “devolución obligatoria”

Nos pusimos el uniforme y caminamos unos kilómetros río abajo para pescarlo subiendo, ya que es una muy buena forma de evitar ser avistados por los peces que mantienen sus hocicos enfrentados a la corriente.

El objetivo principal eran las grandes arco iris que remontan el curso para su reproducción (Paulino las llamas cariñosamente “Barracos”), pero en la charla previa con él nos enteramos que aún no estaban subiendo en forma masiva. “Si no salen en la boca es bastante improbable encontrarlas adentro”, aconsejó. Por lo tanto concentramos nuestras expectativas en los grandiosos salvelinos (Salvelinus fontinalis) que transitan y habitan el curso.

El Carrenleufu es un río rico en accidentes geográficos, correderas, rifles, pools, pozones, veriles a pique, socavones, islas y pequeños deltas se ofrecen al pescador que desee explorar su técnica a fondo.

Dada la hora del día y la ausencia de actividad en superficie, comenzamos pescando con imitaciones de ninfas en números del 14 al 10, al ratito nomás ya habíamos capturado algunas fontinalis y arco iris pequeñas de no mas de treinta centímetros.

Llegado el mediodía, armamos un pequeño picnic en una ladera alta desde donde se podía ver con muchísima claridad el lecho del río y el movimiento de los peces. Mientras dábamos cuenta del chorizo de campo y el quesito casero regado con refrescantes copos de nieve, vimos cruzar el pool a un ejemplar de fontinalis que no bajaba de dos kilos y medio. Casi muero atragantado; y fui contenido por mis compañeros de pesca en el momento que salía disparado con la caña en la mano. Me dije en silencio: “no debe ser la única... por la tarde nos vemos...”.

Caminando por la zona vimos muchas huellas recientes de motocicleta, indicio característico de la actividad del guardapesca. Es notorio el control que existe sobre estos ambientes de Chubut, y también son notorios los resultados, ya que no existe basura y los portes de los peces satisfacen hasta a el pescador mas exigente.

Recuerdo a los lectores que en el Corcovado “solo se permite la pesca con devolución obligatoria de todas las capturas”

Seguimos pescando, con resultados diversos, una serie de brazos profundos que se forman en un sector de islas permanentes. Las arco iris y fontinalis pequeñas y medianas (hasta 40cm), continuaron atacando nuestras moscas con fervor, pero las grandes no aparecían...

Alrededor de las cuatro de la tarde y en combinación con las primeras eclosiones, comenzamos a ver algunos tímidos “rises” en superficie. Eran rises “sin globito” (subida que no deja burbujas), por lo que intuí que se trataba de truchas alimentándose sobre una deriva masiva de ninfas a punto de eclosionar.

El tano opto por pescar a mosca seca, Pablo siguió con sus moscas “de ojitos” sondeando el fondo de los pozones, Mauro con sus Wooly Buggers y yo opté por colocar un Mayfly emerger en anzuelo #14.

El tano obtuvo el primer pique interesante de la tarde. La seca que derivaba lento fue violentamente atacada por una arco iris que no bajaría de los dos kilos. Corrió, saltó y se fue... Cosas de la pesca ¿vio?

Pasada una horita las subidas empezaron a tomar consistencia, junto con Mauro nos instalamos en una lengua de agua quieta bastante profunda y tapizada de algas que era asistida por el agua de una corredera profunda y angosta. Las “fontis” gustan ramonear entre las plantas en busca de ninfas y pequeños crustáceos.

Servicios en la Patagonia

Comenzamos lanzando sobre los rises pero las truchas no respondían, tal vez por que la mosca no ganaba la profundidad suficiente o por que los peces detectaban el engaño en la presentación. Pero lo cierto es que seguían subiendo sistemáticamente a no más de diez metros de nuestras posiciones. Totalmente quietos para no levantar limo del fondo, comenzamos a lanzar sobre la corriente marginal corrigiendo constantemente la línea para que la mosca sea transportada naturalmente hacia la zona de las subidas, así comenzaron algunas respuestas.

Cambie la línea floating #6 por una línea sinking tip y reforcé el tippet colocando un terminal de 0.30mm. Buscando la mosca de la suerte en mis cajas, di con una muy especial que tenia reservada para una ocasión ídem, una especie de marabú mudler en anzuelo #6 pero con ala de saddle grizzly que me regalo un gran pescador de mosca, Chiche Aracena, hacen ya dos temporadas atrás.

El lanzamiento fue bueno, la línea fue arrastrada mientras profundizaba hasta superar unos metros la zona caliente y luego, con rápidos y cortos tirones, comencé la recuperación. Dos metros y el pique seco. La primera corrida fue muy linda sacando inclusive algunos metros de backing. Luego se plantó en la corriente principal con sus clásicos revolcones y cabeceos alternados, con corridas cortas pero potentes.

Era una “fonti” de las grandes ayudada por la fuerte corriente. Mi caña a punto de explotar soportó las embestidas una y otra vez hasta que logré arrimarla. Cuando la tuve entre mis manos no lo podía creer: no bajaba de los 55 cm. y estaba gorda como un lechón. Foto de rigor y devolución inmediata.

La fontinalis se fue, no sin antes salpicarme la cara mientras acomodaba las plumas de la mosca que había sido bastante maltratada. A los pocos segundos, siento una corrida infernal a mis espaldas. Era Mauro que había prendido otra sobre el agua rápida y caminaba hacia mi tratando de frenarla. Pasó como un tren a un metro de mis pies y fue a clavarse en la parte más profunda.

Disfruté de la lucha cómodamente sentado mientras fumaba un cigarrillo. La cara de felicidad de Mauro era increíble. Si bien era el pescador con menos experiencia del grupo, ya había demostrado sus dotes con la marrón de setenta centímetros del Lago 3 y ahora peleaba su gran fontinalis en el Corcovado.

Una vez arrimada, inmortalicé el momento con mi cámara de fotos (¡que privilegio!). La primer fontinalis de su vida ¡y de semejante tamaño! Tengan en cuenta que en la mayoría de los ambientes patagónicos lo normal es capturar salvelinos con pesos entre los 500gr y 1kg; y ésta superaba holgadamente los dos kilos de peso.

A pesar de todo el movimiento que generaron estas dos capturas, las subidas seguían siendo consistentes por lo que optamos por continuar pescando el mismo lugar. Calculo que sacamos unas cuatro fontinalis más sin movernos ni un metro de nuestras posiciones, todas con portes muy parejos.

Vadee unos metros para ponerme a tiro de una subida que me pareció más importante y el segundo lanzamiento obtuvo la respuesta esperada, pero la corrida inicial fue bastante más violenta que las anteriores: sacó toda la línea y comenzó la danza del backing. Si bien las fontinalis no son de saltar fuera del agua, ésta lo hizo revelando un cuerpo fornido, brilloso y con todos los colores imaginables. Luego de arrimarla la acomodé cuidadosamente en la orilla, le saqué algunas fotos y la devolví rápidamente (foto que encabeza la nota).

Ficha de Salvelinus Fontinalis

Reino: Animalia.

Genero: Salmoniformes.

Nombre común: Truchas de arroyo o salmonada.

Rango nativo de distribución: América del Norte.

Distribución actual en nuestro país: Neuquén, Río Negro, Santa Cruz, Chubut, Tierra del Fuego, Mendoza y San Luis.

Bibliografía: Chebez, J. C. - Animales en extinción en la Argentina - Parte VII. La introducción de especies exóticas. (http://www.geocities.com/eco-argentina/extincion7.htm)

Pascual, M., Macchi, P., Urbanski, J., Marcos, F., Riva Rossi, C., Novara, M. & Dell´Arciprete, P. - 2002 - Evaluating potential effects of exotic freshwater fish from incomplete species presence-absence data. - Biological Invasions 4: 101-113.

Ya casi oscurecía cuando regresamos por caminos separados pescando rumbo a la boca. La noche me fue atrapando en el trayecto y los últimos intentos casi sin luz dieron algún pique más que no terminó en captura. Llegué al puente ya la noche cerrada y guiándome por el resplandor de la fogata donde me esperaban mis compañeros saboreando unos amargos.

Pablo y Paulino habían pescado “la horita rendidora” en la boca con resultado regular: dos buenas arco iris dentro de los dos kilos fueron cobradas en solo quince minutos de pesca.

Nos despedimos y retornamos al campamento del Lago 3 con mucha cautela ya que las huellas estaban totalmente congeladas y, a pesar de la doble tracción, el viaje no dejó de tener matices algo peligrosos.

 

El Río Pico

El día amaneció muy ventoso, y en esta zona el “VIENTO” es con mayúscula, asomamos nuestras narices por la ventana de la cabaña para ver el lago que se encontraba totalmente encrespado y sería complicadísimo intentar pescarlo en éstas condiciones. Excelente excusa para poner en práctica el “plan B”: el Río Pico.

Previamente habíamos pactado (canon de por medio) con el dueño de un campo por el que transcurre este interesante curso de agua. Con las llaves de las tranqueras a nuestra disposición iniciamos el pintoresco recorrido por una serie de senderos extremadamente angostos y maltratados. En realidad se trataba de huellas para el ganado y desde ningún punto de vista son aptos para vehículos que no posean doble tracción.

Luego de superar mil y una tranqueras arribamos al río. Mi primera impresión fue muy buena ya que soy amante de los ríos pequeños de montaña, complicados y técnicos. La poca pendiente del terreno en el sector que pescamos ofrece aguas muy lentas, casi quietas, lo que complica aún mas la pesca ya que la óptima transparencia del agua sumada a las acotadas dimensiones del río no perdona al pescador que camina con descuido por sus márgenes. Otro factor que agrega complejidad a la pesca es la impresionante proliferación de sauces que dejan muy pocos lugares para un cómodo lanzamiento de la mosca.

Deje de lado la caña #6 y arme mi vieja Orvis 480/4 con una línea DTF y leader Máxima anudado de 9’. Viendo poca actividad en superficie, optamos por comenzar la pesca “a ninfa” utilizando versiones lastradas con bed head para trabajar cerca del fondo sin necesidad de líneas sinking o leaders de hundimiento, los que en general no son apropiados para presentaciones delicadas.

Las primeras respuestas fueron de truchas marrones chicas pero muy combativas y me llamó mucho la atención la coloración oscura del lomo típica de ambientes con “agua negra”. El estado de los peces es muy bueno y no observamos deformaciones ni parásitos adheridos a las aletas ni en el interior de los opérculos.

El Río Pico

El Río Pico se forma por la unión de varios arroyos, entre ellos el Temenhuau, también conocido con el nombre de Tromenco y el Arroyo de Las Mulas. Por ambas márgenes recibe varios arroyos, entre ellos el Justino, Hahn, de la Herrería, Jaramillo, Campanario y Nikson. Una serie de lagos ubicados sobre ambas márgenes, los "Pico" que en número de diez, aportan sus derrames al Río Pico principal. El afluente más importante es el Arroyo Pampa.

Su orientación Sur-Norte, coincide aproximadamente con el límite internacional, cruzando la frontera entre los hitos 19 y 20. En Chile se denomina Figueroa y evacua los derrames de los lagos Verde y Roselot. Su emisario el Río Claro se une al Palena para desaguar en el Océano Pacífico, en el golfo Corcovado.

Fuente: http://www.mineria.gov.ar

La densa vegetación de las márgenes proporciona insectos al por mayor y no dudo que en época estival las eclosiones masivas deben ser un espectáculo habitual.

Por la mañana capturamos unas cuantas truchas pequeñas (de 25 a 30cm). Llegado el mediodía, asamos un delicioso cuarto de capón al reparo de un peñasco. Luego de unos mates efectuamos una caminata de reconocimiento intentando determinar los sectores de pesca para la tarde.

Pasadas las 16hs comenzaron algunas tímidas eclosiones de efímeras y las primeras “subidas” nos motivaron a continuar la pesca a mosca seca. Fue así que la primera marrón linda tomo la Royal Wulff en anzuelo #16 que Pablo depositó con maestría bajo unas ramas de sauce.

El Tano insistió varias veces sobre un rise sistemático hasta que la Yellow Humpie desapareció en medio de un borbollón y fue violentamente arrastrada al fondo del pozón por una linda marrón que vendió cara su derrota.

Yo por mi parte logré algunas truchas interesantes que fueron seducidas por minúsculos Parachutes en #16 y #18 atados a un leader de 10’.

En resumen, el Pico es un río bastante complicado e ideal para los amantes de los equipos livianos y ambientes que requieren tiros precisos y delicados. Posee una buena población de truchas marrones, con ejemplares que en muchas ocasiones superan las cotas de los peces que se aprecian en las fotos de este artículo.

No todo el río presenta estas características. Por referencias confiables sé que hay sectores de aguas muy rápidas y encajonadas donde la pesca es superlativa. Si Dios quiere, el próximo otoño regresaremos a estos parajes de ensueño para realizar la actividad que más nos reconforta: la pesca con mosca.

¡Hasta la próxima mosqueada!

Adrián Tito Fontana
Guía de Pesca Deportiva – Instructor de Pesca con Mosca
adritifon@fibertel.com.ar

Adrián Fontana. Guía e Intructor de pesca con mosca

 
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