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Lago
Vinter – Río Corcovado – Río
Pico
Luego
de pescar un par de días en el Lago 3,
sucedió lo que todos esperábamos:
el viento fuerte, tan común en estos parajes,
disminuyó a tal punto que inclusive complicó
bastante la pesca en el lago. Por lo tanto, y
como lo teníamos planeado, nos dirigimos
hacia el Lago Vinter con la intención de
pescar también la boca y parte del curso
superior del Río Corcovado.
Amaneció
calmo y la nevada nocturna nos hizo dudar por
unos instantes, pero las ganas de pescar, sumadas
a un vehículo adecuado y un conductor experimentado,
fueron una inyección de confianza.
Ni
bien empezamos a ascender por los caminos de ripio
comenzó una sucesión de paisajes
que jamás había experimentado en
un viaje de pesca. La nieve lo cubría todo
y el camino se hallaba con una capa de hielo firme
que hizo “bailar” a la Nissan a pesar
de la doble tracción.
Es
realmente impactante sentirse inmerso en estos
paisajes casi de cuento. El rojo de las hojas
otoñales, y el blanco de la nieve salpicado
por algunos manchones verdes, contrastan a la
perfección con los paredones de piedra
tallados por la erosión milenaria. De vez
en cuando salía disparada alguna liebre
o cruzábamos pequeños rebaños
de ovejas.
Transitando
una parte muy ancha del camino, donde la nevada
aparentemente había sido más fuerte,
decidimos hacer una parada para tomar algunas
fotos. La tentación fue mucha y, reviviendo
momentos de infancia, nos tomamos un ratito para
divertirnos en una verdadera guerra de bolas de
nieve ¿Serios nosotros?... ¡Definitivamente,…
no!
A pesar de la nieve el clima resultó agradable.
Utilizando remera térmicas combinadas con
algún polar y una cobertura exterior rompe
viento se sentía realmente bien.
Cuando
la camioneta subió la última cuesta
y apareció el lago, los que no lo conocíamos
quedamos atónitos ante tanta belleza. El
ojo turquesa fue aumentando de tamaño a
medida que nos acercábamos hasta convertirse
casi en un mar interior con costas de canto rodado
y veriles bien marcados.
Son pocos los pescadores que conocen este lago
planchado. Por suerte esa mañana, la cordillera
nos regalo una postal inolvidable con un día
diáfano y calmo.
El Lago Vinter
De
izquierda a derecha: Pablo Capurro
y Paulino Arias, pescadores de la
intemperie |
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El
Lago Vinter o General Paz es un espejo bastante
particular: se encuentra enclavado casi sobre
el paralelo 44° y a 1000 m.s.n.m., justo sobre
la línea de frontera, siendo mitad argentino
(3.266Km2 ) y mitad chileno donde toma el nombre
de Lago Palena.
Una
característica interesante es su ubicación
con respecto a la cordillera. En vez de transcurrir
de norte a sur como la generalidad de los espejos
cordilleranos, corre de este a oeste en un inmenso
valle transversal formando un cañón
donde el viento toma mucha velocidad.
La
topografía de la zona varía desde
una estepa mixta hasta bosques de Nothofagus (raulí,
lenga, ñire). Posee un solo afluente importante,
el Río Corcovado o Carrenleufu, que toma
aguas del lago para transportarla hacia el Océano
Pacífico en un largo recorrido por territorio
chileno que finaliza en el Golfo de Corcovado.
Siguiendo el sinuoso camino llegamos hasta el
puente sobre la desembocadura del Río Corcovado
(Carrenleufu en lengua mapuche). Bajo el puente
encontramos un campamento de pescadores muy bien
pertrecho y una casa rodante donde se instala
todos los años desde hace mas de una década
y media Don Paulino Arias.
Paulino
es un hombre mayor, sencillo y algo tosco, uno
de los pioneros de la zona. Charlando un rato
con él, me enteré que frecuenta
el Vinter hace más de dos décadas.
Por aquel entonces, cuando no había caminos,
llegaba al lugar en carro a caballo pues trabajaba
en la despiadada explotación forestal y
que lamentablemente cambió la topografía
original de la zona. ¡Imagínense!,
él pescaba allí cuando no existían
los caminos y llegar allí era una verdadera
travesía por terreno agreste.
El río posee un pozo llamado “de
los ocho”. Hasta allí corrió
Paulino desde la boca peleando una arco iris de
más de ocho kilos que hasta hoy es récord.
Por algo en la zona nadie desconoce su existencia
y todos afirman: “si Paulino esta acampado
en “la boca” es que los barracos ya
están entrando al río”.
El Río Corcovado
Por
si se olvidó, se lo recuerdan,
“devolución obligatoria” |
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Nos
pusimos el uniforme y caminamos unos kilómetros
río abajo para pescarlo subiendo, ya que
es una muy buena forma de evitar ser avistados
por los peces que mantienen sus hocicos enfrentados
a la corriente.
El objetivo principal eran las grandes arco iris
que remontan el curso para su reproducción
(Paulino las llamas cariñosamente “Barracos”),
pero en la charla previa con él nos enteramos
que aún no estaban subiendo en forma masiva.
“Si no salen en la boca es bastante improbable
encontrarlas adentro”, aconsejó.
Por lo tanto concentramos nuestras expectativas
en los grandiosos salvelinos (Salvelinus fontinalis)
que transitan y habitan el curso.
El
Carrenleufu es un río rico en accidentes
geográficos, correderas, rifles, pools,
pozones, veriles a pique, socavones, islas y pequeños
deltas se ofrecen al pescador que desee explorar
su técnica a fondo.
Dada
la hora del día y la ausencia de actividad
en superficie, comenzamos pescando con imitaciones
de ninfas en números del 14 al 10, al ratito
nomás ya habíamos capturado algunas
fontinalis y arco iris pequeñas de no mas
de treinta centímetros.
Llegado
el mediodía, armamos un pequeño
picnic en una ladera alta desde donde se podía
ver con muchísima claridad el lecho del
río y el movimiento de los peces. Mientras
dábamos cuenta del chorizo de campo y el
quesito casero regado con refrescantes copos de
nieve, vimos cruzar el pool a un ejemplar de fontinalis
que no bajaba de dos kilos y medio. Casi muero
atragantado; y fui contenido por mis compañeros
de pesca en el momento que salía disparado
con la caña en la mano. Me dije en silencio:
“no debe ser la única... por la tarde
nos vemos...”.
Caminando
por la zona vimos muchas huellas recientes de
motocicleta, indicio característico de
la actividad del guardapesca. Es notorio el control
que existe sobre estos ambientes de Chubut, y
también son notorios los resultados, ya
que no existe basura y los portes de los peces
satisfacen hasta a el pescador mas exigente.
Recuerdo
a los lectores que en el Corcovado “solo
se permite la pesca con devolución obligatoria
de todas las capturas”
Seguimos
pescando, con resultados diversos, una serie de
brazos profundos que se forman en un sector de
islas permanentes. Las arco iris y fontinalis
pequeñas y medianas (hasta 40cm), continuaron
atacando nuestras moscas con fervor, pero las
grandes no aparecían...
Alrededor
de las cuatro de la tarde y en combinación
con las primeras eclosiones, comenzamos a ver
algunos tímidos “rises” en
superficie. Eran rises “sin globito”
(subida que no deja burbujas), por lo que intuí
que se trataba de truchas alimentándose
sobre una deriva masiva de ninfas a punto de eclosionar.
El tano opto por pescar a mosca seca, Pablo siguió
con sus moscas “de ojitos” sondeando
el fondo de los pozones, Mauro con sus Wooly Buggers
y yo opté por colocar un Mayfly emerger
en anzuelo #14.
El
tano obtuvo el primer pique interesante de la
tarde. La seca que derivaba lento fue violentamente
atacada por una arco iris que no bajaría
de los dos kilos. Corrió, saltó
y se fue... Cosas de la pesca ¿vio?
Pasada una horita las subidas empezaron a tomar
consistencia, junto con Mauro nos instalamos en
una lengua de agua quieta bastante profunda y
tapizada de algas que era asistida por el agua
de una corredera profunda y angosta. Las “fontis”
gustan ramonear entre las plantas en busca de
ninfas y pequeños crustáceos.
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Servicios
en la Patagonia |
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Comenzamos
lanzando sobre los rises pero las truchas no respondían,
tal vez por que la mosca no ganaba la profundidad
suficiente o por que los peces detectaban el engaño
en la presentación. Pero lo cierto es que
seguían subiendo sistemáticamente
a no más de diez metros de nuestras posiciones.
Totalmente quietos para no levantar limo del fondo,
comenzamos a lanzar sobre la corriente marginal
corrigiendo constantemente la línea para
que la mosca sea transportada naturalmente hacia
la zona de las subidas, así comenzaron
algunas respuestas.
Cambie la línea floating #6 por una línea
sinking tip y reforcé el tippet colocando
un terminal de 0.30mm. Buscando la mosca de la
suerte en mis cajas, di con una muy especial que
tenia reservada para una ocasión ídem,
una especie de marabú mudler en anzuelo
#6 pero con ala de saddle grizzly que me regalo
un gran pescador de mosca, Chiche Aracena, hacen
ya dos temporadas atrás.
El lanzamiento fue bueno, la línea fue
arrastrada mientras profundizaba hasta superar
unos metros la zona caliente y luego, con rápidos
y cortos tirones, comencé la recuperación.
Dos metros y el pique seco. La primera corrida
fue muy linda sacando inclusive algunos metros
de backing. Luego se plantó en la corriente
principal con sus clásicos revolcones y
cabeceos alternados, con corridas cortas pero
potentes.
Era una “fonti” de las grandes ayudada
por la fuerte corriente. Mi caña a punto
de explotar soportó las embestidas una
y otra vez hasta que logré arrimarla. Cuando
la tuve entre mis manos no lo podía creer:
no bajaba de los 55 cm. y estaba gorda como un
lechón. Foto de rigor y devolución
inmediata.
La
fontinalis se fue, no sin antes salpicarme la
cara mientras acomodaba las plumas de la mosca
que había sido bastante maltratada. A los
pocos segundos, siento una corrida infernal a
mis espaldas. Era Mauro que había prendido
otra sobre el agua rápida y caminaba hacia
mi tratando de frenarla. Pasó como un tren
a un metro de mis pies y fue a clavarse en la
parte más profunda.
Disfruté
de la lucha cómodamente sentado mientras
fumaba un cigarrillo. La cara de felicidad de
Mauro era increíble. Si bien era el pescador
con menos experiencia del grupo, ya había
demostrado sus dotes con la marrón de setenta
centímetros del Lago 3 y ahora peleaba
su gran fontinalis en el Corcovado.
Una
vez arrimada, inmortalicé el momento con
mi cámara de fotos (¡que privilegio!).
La primer fontinalis de su vida ¡y de semejante
tamaño! Tengan en cuenta que en la mayoría
de los ambientes patagónicos lo normal
es capturar salvelinos con pesos entre los 500gr
y 1kg; y ésta superaba holgadamente los
dos kilos de peso.
A
pesar de todo el movimiento que generaron estas
dos capturas, las subidas seguían siendo
consistentes por lo que optamos por continuar
pescando el mismo lugar. Calculo que sacamos unas
cuatro fontinalis más sin movernos ni un
metro de nuestras posiciones, todas con portes
muy parejos.
Vadee
unos metros para ponerme a tiro de una subida
que me pareció más importante y
el segundo lanzamiento obtuvo la respuesta esperada,
pero la corrida inicial fue bastante más
violenta que las anteriores: sacó toda
la línea y comenzó la danza del
backing. Si bien las fontinalis no son de saltar
fuera del agua, ésta lo hizo revelando
un cuerpo fornido, brilloso y con todos los colores
imaginables. Luego de arrimarla la acomodé
cuidadosamente en la orilla, le saqué algunas
fotos y la devolví rápidamente (foto
que encabeza la nota).
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Ficha
de Salvelinus Fontinalis
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Reino:
Animalia.
Genero:
Salmoniformes.
Nombre
común:
Truchas de arroyo
o salmonada.
Rango
nativo de distribución:
América
del Norte.
Distribución
actual en nuestro
país:
Neuquén,
Río Negro,
Santa Cruz, Chubut,
Tierra del Fuego,
Mendoza y San
Luis.
Bibliografía:
Chebez, J. C.
- Animales en
extinción
en la Argentina
- Parte VII. La
introducción
de especies exóticas.
(http://www.geocities.com/eco-argentina/extincion7.htm)
Pascual,
M., Macchi, P.,
Urbanski, J.,
Marcos, F., Riva
Rossi, C., Novara,
M. & Dell´Arciprete,
P. - 2002 - Evaluating
potential effects
of exotic freshwater
fish from incomplete
species presence-absence
data. - Biological
Invasions 4: 101-113.
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Ya
casi oscurecía cuando regresamos por caminos
separados pescando rumbo a la boca. La noche me
fue atrapando en el trayecto y los últimos
intentos casi sin luz dieron algún pique
más que no terminó en captura. Llegué
al puente ya la noche cerrada y guiándome
por el resplandor de la fogata donde me esperaban
mis compañeros saboreando unos amargos.
Pablo y Paulino habían pescado “la
horita rendidora” en la boca con resultado
regular: dos buenas arco iris dentro de los dos
kilos fueron cobradas en solo quince minutos de
pesca.
Nos despedimos y retornamos al campamento del
Lago 3 con mucha cautela ya que las huellas estaban
totalmente congeladas y, a pesar de la doble tracción,
el viaje no dejó de tener matices algo
peligrosos.
El Río Pico
El
día amaneció muy ventoso, y en esta
zona el “VIENTO” es con mayúscula,
asomamos nuestras narices por la ventana de la
cabaña para ver el lago que se encontraba
totalmente encrespado y sería complicadísimo
intentar pescarlo en éstas condiciones.
Excelente excusa para poner en práctica
el “plan B”: el Río Pico.
Previamente
habíamos pactado (canon de por medio) con
el dueño de un campo por el que transcurre
este interesante curso de agua. Con las llaves
de las tranqueras a nuestra disposición
iniciamos el pintoresco recorrido por una serie
de senderos extremadamente angostos y maltratados.
En realidad se trataba de huellas para el ganado
y desde ningún punto de vista son aptos
para vehículos que no posean doble tracción.
Luego de superar mil y una tranqueras arribamos
al río. Mi primera impresión fue
muy buena ya que soy amante de los ríos
pequeños de montaña, complicados
y técnicos. La poca pendiente del terreno
en el sector que pescamos ofrece aguas muy lentas,
casi quietas, lo que complica aún mas la
pesca ya que la óptima transparencia del
agua sumada a las acotadas dimensiones del río
no perdona al pescador que camina con descuido
por sus márgenes. Otro factor que agrega
complejidad a la pesca es la impresionante proliferación
de sauces que dejan muy pocos lugares para un
cómodo lanzamiento de la mosca.
Deje
de lado la caña #6 y arme mi vieja Orvis
480/4 con una línea DTF y leader Máxima
anudado de 9’. Viendo poca actividad en
superficie, optamos por comenzar la pesca “a
ninfa” utilizando versiones lastradas con
bed head para trabajar cerca del fondo sin necesidad
de líneas sinking o leaders de hundimiento,
los que en general no son apropiados para presentaciones
delicadas.
Las
primeras respuestas fueron de truchas marrones
chicas pero muy combativas y me llamó mucho
la atención la coloración oscura
del lomo típica de ambientes con “agua
negra”. El estado de los peces es muy bueno
y no observamos deformaciones ni parásitos
adheridos a las aletas ni en el interior de los
opérculos.
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El
Río Pico
se forma por la
unión de
varios arroyos,
entre ellos el
Temenhuau, también
conocido con el
nombre de Tromenco
y el Arroyo de
Las Mulas. Por
ambas márgenes
recibe varios
arroyos, entre
ellos el Justino,
Hahn, de la Herrería,
Jaramillo, Campanario
y Nikson. Una
serie de lagos
ubicados sobre
ambas márgenes,
los "Pico"
que en número
de diez, aportan
sus derrames al
Río Pico
principal. El
afluente más
importante es
el Arroyo Pampa.
Su
orientación
Sur-Norte, coincide
aproximadamente
con el límite
internacional,
cruzando la frontera
entre los hitos
19 y 20. En Chile
se denomina Figueroa
y evacua los derrames
de los lagos Verde
y Roselot. Su
emisario el Río
Claro se une al
Palena para desaguar
en el Océano
Pacífico,
en el golfo Corcovado.
Fuente:
http://www.mineria.gov.ar
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La
densa vegetación de las márgenes
proporciona insectos al por mayor y no dudo que
en época estival las eclosiones masivas
deben ser un espectáculo habitual.
Por la mañana capturamos unas cuantas truchas
pequeñas (de 25 a 30cm). Llegado el mediodía,
asamos un delicioso cuarto de capón al
reparo de un peñasco. Luego de unos mates
efectuamos una caminata de reconocimiento intentando
determinar los sectores de pesca para la tarde.
Pasadas
las 16hs comenzaron algunas tímidas eclosiones
de efímeras y las primeras “subidas”
nos motivaron a continuar la pesca a mosca seca.
Fue así que la primera marrón linda
tomo la Royal Wulff en anzuelo #16 que Pablo depositó
con maestría bajo unas ramas de sauce.
El Tano insistió varias veces sobre un
rise sistemático hasta que la Yellow Humpie
desapareció en medio de un borbollón
y fue violentamente arrastrada al fondo del pozón
por una linda marrón que vendió
cara su derrota.
Yo por mi parte logré algunas truchas interesantes
que fueron seducidas por minúsculos Parachutes
en #16 y #18 atados a un leader de 10’.
En
resumen, el Pico es un río bastante complicado
e ideal para los amantes de los equipos livianos
y ambientes que requieren tiros precisos y delicados.
Posee una buena población de truchas marrones,
con ejemplares que en muchas ocasiones superan
las cotas de los peces que se aprecian en las
fotos de este artículo.
No todo el río presenta estas características.
Por referencias confiables sé que hay sectores
de aguas muy rápidas y encajonadas donde
la pesca es superlativa. Si Dios quiere, el próximo
otoño regresaremos a estos parajes de ensueño
para realizar la actividad que más nos
reconforta: la pesca con mosca.
¡Hasta
la próxima mosqueada!
Adrián Tito Fontana
Guía de Pesca Deportiva
– Instructor de Pesca con Mosca
adritifon@fibertel.com.ar

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