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Pesca de Otoño en Río Pico -- Adrían "Tito" Fontana


Parte I. Lago: 3

 

Tanto el principio como el final de cada temporada son sinónimos de buena pesca, ya sea por que el nivel de las aguas gracias a los primeros deshielos resultan óptimas para abordar ciertos ambientes o por que el promedio de temperatura resulta considerablemente más bajo que en pleno verano, hecho que mantiene a las truchas en excelente nivel de actividad.

Otro factor que hace atractiva la pesca en estos períodos es el tránsito de los grandes reproductores que remontan los ríos para desovar.

Partimos bien temprano, el amanecer nos alcanzó en la ruta mate en mano y con todo el entusiasmo que implica un viaje de final de la temporada a la Patagonia. Nuestro destino, la zona de Río Pico en la provincia de Chubut, nada más ni nada menos que 2.200 Km. de viaje sólo con una escala en Sierra Grande (Golfo San Matías) para acomodar los huesos.

Tras viajar dos días completos, paramos en Gobernador Costa para comprar las ultimas provisiones, un cordero capón entero, papas, cebollas, duraznos en almíbar y yerba mate fueron prolijamente estibados en el poco espacio que quedaba en la camioneta.

Pusimos rumbo hacia el Lago 3, la idea original era acampar, pero la nevisca y el frío fueron acobardándonos a medida que ganábamos altura. A último momento y tras un muy breve debate, optamos por alquilar una cabaña, luego nos daríamos cuenta que no nos equivocamos...

El camino dista de ser una maravilla, son unos 20 kilómetros de ripio aceptable para una camioneta desde el Pueblo de Río Pico (300 km al sur de Esquel). La zona es prolífica en vida por lo que es normal cruzarse en los caminos con abundante fauna.

Al llegar nos recibió el vasco Quito con buen humor y cordialidad patagónica. Tras guiarnos a la cabaña acomodamos los pertrechos junto al crepitar de los leños y dispusimos un sabroso costillar de cordero que acompañó a la perfección unas crocantes papas fritas.

La zona de Río Pico alberga muchísimos pesqueros de excelente perfomance, ríos y lagos de todos los tamaños con diversos niveles de dificultad se ofrecen al pescador que busca buena calidad de truchas.

Los lagos pequeños como el 1, 2, 3, 4 y 5, son especiales para la pesca desde flotadores personales. Los mas grandes como el Vinter deparan truchas de trofeo a quien se anime a desafiar los fuertes vientos de montaña.

En cuanto a ríos hay para todos los gustos, desde pequeños y tranquilos como el R. Nilson y R. el Pico, ideales para equipos livianos y mosca seca o ninfa; hasta el caudaloso Río Corcovado (Carrenleufú en lengua Mapuche) que atesora arco iris, fontinalis y salmones del Pacífico con tamaños que quitan el aliento.

Vista de la cabaña

Lago 3

Más que un lago el 3 es una laguna, es pequeño, tanto que se puede circundarlo a pie en una jornada o cruzarlo en un float tube en unas dos horas.

La profundidad media no supera los ocho metros y posee un fondo irregular con afloraciones cubiertas de algas. En ellas prolifera un pequeño camarón de agua dulce (scud) muy rico en proteínas. Este crustáceo forma parte importante en la dieta de las truchas del lugar, a punto tal que en determinadas épocas del año llega a constituir el cuarenta por ciento de su dieta.

Observamos buena cantidad de ninfas de Stone Fly y escasa presencia de insectos adultos y mayormente pequeñas eclosiones de efímeras color crema a última hora del día.
Otra fuente de alimento importante, más que nada para las truchas arco iris, es la gran cantidad de mejillones de agua dulce presentes en el espejo.

A diferencia de la mayoría de los lagos donde la actividad se concentra en las costas y veriles, en este ambiente, los peces se distribuyen de manera casi uniforme.
La escasa profundidad y la claridad del agua permiten un óptimo proceso de fotosíntesis generando verdaderos bosques de algas que se manifiestan en forma de “manchones verdes”.

Servicios en la Patagonia

Es un ambiente especialmente indicado para la pesca desde belly boat (flotador personal), ya que es la mejor y casi única manera de pescar los veriles de los juncales o de ubicarse sobre las rendidoras aglomeraciones de algas.
La pesca de costa se limita a un solo margen que alterna altos paredones de piedra, algunas playas de canto rodado y un par de pequeñas bahías.

En el lago habitan truchas arco iris (Oncorhynchus mykiss - Walbaum, 1792) y marrones (Salmo trutta morpha fario - Linnaeus, 1758), el tamaño promedio es estupendo, siendo normales truchas con pesos entre los 2.5 y 3.5 kg, y bastante frecuentes las capturas de 4 a 5 kg.
El estado de los peces es impecable y pone de manifiesto la abundancia y calidad de alimento presente en el ambiente. La lucha que presentan merece un párrafo aparte, jamás pesque truchas de aguas quietas que desplieguen semejante poderío, sencillamente estupendo!

La provincia de Chubut toma bastante en serio el cuidado del recurso, tiene una eficiente cuadrilla de guardapescas y la Gendarmería también cumple un rol importante en el control.

  • En el Lago 3 sólo se permite la pesca con mosca y la devolución de las piezas es estrictamente obligatoria.
  • La eficiencia de estos controles se ve reflejada en la magnífica población de truchas que difícilmente ofrece ejemplares menores a 1.5 Kg de peso real.
  • La navegación sólo esta permitida con motores de hasta 35 hp. y se encuentra totalmente prohibida la pesca de arrastre (trolling), ya sea por medio de motor o deriva por viento.

Al agua

Ni había clareado cuando ya estábamos mateando junto al fuego, Pablo en su morsa esbozaba la silueta de una Wooly Bugger con “ojitos” mientras los tres restantes inflábamos nuestros flotadores personales con la impaciencia del mosquero que aún no mojó una “pluma”.
Entre mate y mate Pablo nos fue comentando algunos datos del lugar ya que era el único que lo había pescado previamente y en bastantes ocasiones. Enfundamos los Waders y salimos al frío.

Sentados en nuestros flotadores y empujados por el suave viento nos dejamos llevar por el medio del lago en una trayectoria de unos mil metros que termina en un macizo paredón de juncos.
Los lanzamientos en medio del lago son casi al azar, aunque lo ideal es concentrarse en los montículos de algas que se detectan con facilidad cuando la mosca se engancha en ellas. En estos sectores la recuperación debe ser algo mas rápida para que nuestro engaño navegue justo encima de las plantas sin engancharse.

El primer pique lo obtuvo el “Tano” con una clásica Wooly Bugger oliva, fue fantástico verlo pelear una briosa arco iris cómodamente sentado en su flotador y derivando en medio del lago casi planchado. El ejemplar midió unos 55 cm. y brindó una sinfonía de chicharra plagada de acrobáticos saltos.

La Pesca desde flotadores, divertida y rendidora

El primer día transcurrió como en cámara lenta, disfrutar de semejante pesca en un marco de picos nevados y silencio virginal, sumergen al pescador en un estado de paz y equilibrio donde se funden los pensamientos con los paisajes.

Una vez que llegamos al juncal, lo recorrimos flotándolo a una distancia prudencial para no alertar a las truchas que se desplazan en el veril inmediato.

Como es habitual al abordar estas situaciones, colocamos nuestras moscas en cada hueco existente en la pared de junco para luego recuperar unos tres o cuatro metros con rápidos strikes de línea. Cubierta esta corta distancia con la técnica de “levante y tendido” se reposiciona el engaño en el próximo espacio accesible. Así cubrimos un buen sector de esta costa cobrando muy buenas arco iris y alguna que otra marrón.

Este tipo de pesca casi “al golpe” resulta muy rendidora en casi cualquier lago y brinda piques muy violentos con batallas plagadas de adrenalina ya que las truchas casi siempre buscaran enredar la línea en las plantas obligándonos a frenar bastante su carrera.

Regresamos a almorzar en la cabaña y por la tarde pescamos en un juncal cercano con resultados casi idénticos a los obtenidos por la mañana. Si bien Pablo ya hace veinte años que pesca por la zona, los restantes integrantes del grupo batimos todos nuestros record de tamaño, por lo que la charla que sobrevino a la cena se prolongó hasta altas horas de la noche.


Con los pies en la tierra

El segundo día amaneció muy frío, la nevada nocturna blanqueó por completo las montañas circundantes y adornó los bosques de Ñire con pesados copos blancos.

La pataleada del día anterior dejó mis piernas en un estado tal que de tan sólo pensar en las “patas de rana” me dolían las pantorrillas. Dejé el flotador colgado en la cabaña y decidí hacer la pesca a pié.

Mientras Pablo, Mauro y el “Tano” subían a sus bellys, salí caminando muy despacio con la intención de investigar cada rincón de la costa hasta llegar al fondo del lago donde nos encontraríamos pasado el mediodía para asar un buen costillar de cordero.

El viento nulo y la absoluta transparencia del agua es un arma de doble filo, facilita las cosas para la detección de los peces y al mismo tiempo también facilita a las truchas detectar al pescador. Así estaban las cosas aquella mañana, nada fácil por cierto...

La costa pescable a pie es muy abrupta y ofrece puntos elevados desde donde se puede observar con detalle el lecho del lago y los peces.
 

Caminé hasta una doble bahía a la que bautizamos “Los cuernos”. Me asomé con sigilo por sobre las rocas, y grande fue mi sorpresa al ver un muy buen ejemplar de trucha marrón crucerear en un flat de arena ramoneando pequeños grupos de algas.

Sólo asomar la punta de mi caña fue suficiente para que la trucha se aleje lentamente hacia una mata verde donde quedó inmóvil observándome.

En estas condiciones no hay muchas oportunidades, el tiro debe ser bien pensado y la elección de la mosca meticulosa. Era una marrón hermosa, de las que sólo se tientan con un ofrecimiento interesante. Cambie el pequeño “scud” en anzuelo #16 por una variante bastante “farolera” del clásico bucktail “Black Noce Dace” atada a un tippet de 0.28 mm.

Luego de un rato de observación un tímido “rise” a unos veinte metros de distancia delató al pez que se mantenía entre las algas como aguardando que me vaya.

Agazapado y con la menor cantidad de falsos cast deposité la mosca en la zona caliente. No fueron ni dos tirones de línea cuando con extraordinaria velocidad salió de la sombra y tomó violentamente el bucktail emprendiendo una carrera que casi me arrancó la caña de la mano.

Tras una intensa lucha logré arrimarla a la playita de piedras, quedé maravillado por el ancho del lomo, su coloración y contextura perfectas. Le tomé unas cuantas fotos y la liberé tras reanimarla por unos instantes.

En unos 100 metros localicé varias truchas más y obtuve dos buenos piques, el primero de una gorda arco iris de casi 57 cm. y el segundo, también de arco iris, que terminó en un corte luego de enredarse en la vegetación

Un alto en la pesca

Ya era el mediodía y seguí camino hacia el fondo del lago, a pesar de que la temperatura había subido considerablemente, cada huella del sendero mostraba una capa de diez milímetros de hielo tan cristalino y helado como el entorno que me rodeaba.

Nos encontramos en la costa del fondo y una blanca humareda me indicó el sitio exacto donde me esperaban mis compañeros con el capón a la espera de la parrilla que estaba en mi poder.

Arrime al fogón y mientras esperábamos la brasa secamos nuestras ropas y mateando unos amargos intercambiamos las vivencias de la mañana.

A la “flota” no le había ido nada mal, todos tenían cosas para contar. En fluida charla surera olvidamos el capón que terminó “algo mas que crocante”, no obstante eso, el apetito generado por la pataleada hizo que desapareciera rápidamente sin ningún tipo de objeción.

Los campos que circundan al lago son estancias dedicadas a la cría y explotación de ganado ovino, por lo tanto las ovejas son compañía constante durante todo el día.

La sensación que transmiten estos parajes patagónicos en otoño es indescriptible. Verde, ocre, marrón, rojo, azul y blanco se funden en paisajes tan bellos como agrestes y rudos.

Tarde de acción

Luego de una breve siesta bajo el tibio sol patagónico apagamos el fuego y nos apertrechamos dispuestos a sacarle el jugo a la tarde.

La “flota” de bellys se alejó lentamente por el borde del juncal mientras yo ingresaba al agua en las cercanías de un espeso manchón de algas semi-sumergidas.

No pasaron ni diez minutos cuando el grito de “monstruooo” y el sonido de una chicharra me hizo saber que mis compañeros la estaban pasando más que bien, luego me enteré que el “monstruo” cobrado por Mauro fue una marrón de 70 cm. que dio una gran pelea!

El sol se ocultaba cuando comenzó la actividad, fueron veinte minutos de gloria en los que las truchas subieron frenéticamente en mis propias narices. Realmente perdí la cuenta de cuantas truchas clavé, pero no fueron menos de cinco, una de las cuales literalmente enderezó el anzuelo de la mosca escupiéndola en un salto.

Hace años que no experimentaba tantas emociones fuertes, cada uno de los peces mostró el backing de mi línea 6 con enérgicas corridas y numerosos saltos.

En fin, la pesca en el lago 3 fue maravillosa, sería reiterativo contar lo que sucedió los cinco días siguientes ya que fueron muy parejos en cuanto a los resultados.

En momentos de este relevamiento (última semana de abril) las temperaturas fueron muy frías, por la noche descendía a casi 15º grados bajo cero y durante el día ascendía a escasos 10 u 11ºC . Por lo tanto es conveniente tomar precauciones con el sistema de temperatura de los vehículos y del abrigo que se lleve.

Un capitulo aparte merecen las pesquerías realizadas en el Río Corcovado, Río Pico, y Lago Vinter, las cuales serán objeto de una próxima entrega.

Equipo recomendable

  • Caña para línea 6 o 7 preferiblemente de 9’ ya que el largo simplifica la tarea de lanzar desde el flotador.
  • Línea floating/sinking o shooting de hundimiento lento con leader de 7’ y tippet del 0.25 al 0.32.
  • Línea floating WF y leader de 9’ a 10’.
  • Waders de neoprene y borceguíes de vade.
  • Float tube.

Moscas testeadas

  • Streamers y Bucktails: Wooly Buggers oliva y negras, Marabou Muddler, Big Hole Demon, Black Noce Dace, Zonker.
  • Ninfas: Sonefly, Damsell, Dragon, Hare’s Hear e imitaciones de crustáceos (Scud) en anzuelos del 16 al 12.
  • Secas: Atractores tipo Kaufmann Stimulator, Bomber, Skating Spider, e imitaciones de efímeras y tricos adultos como Elk hair Cádis y May fly.


Adrián Tito Fontana
Guía de Pesca Deportiva - Instructor de Pesca con Mosca
adritifon@hotmail.com - http://webs.uolsinectis.com.ar/adrianafo/

 
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