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Esta
nota va a ser un poco diferente a las que estamos
acostumbrados. No voy a dar tantos detalles del
lugar y técnicas de pesca sino, poner énfasis
en lo que se vive y disfruta un día de
pesca en río abierto con nuestros chicos.
El
sábado a la noche me llamó Gustavo
para armar una salida con nuestros hijos. Enterado
, Leito, de nueve años, preparó
su ropa ansiosamente y me dijo: “papi
despertame a las 5”. Así fue,
lo llamé y como un resorte saltó
de la cama, cargamos el auto y emprendimos el
viaje. Desayunamos con Gustavo en la Shell del
acceso a Tigre, donde nos enteramos que su hijo
Bauti había cambiado de planes a último
momento.
Luego
de aprovisionarnos de suficientes mojarras, en
la Morenera Il Veneto, llegamos a la guardería
Delfín donde el Perla Negra estaba esperando
en la rampa. A
las 7 en punto tocamos el agua era una mañana
fría y oscura, típica del invierno
porteño. El primer destino a relevar fue
el sur del Supremo Entrerriano. Una hora y media
después nos encontrábamos con el
ancla de capa en el agua y gareteando a la velocidad
justa, dirigidos por una brisa del noroeste.


Nota: los
way point son orientativos y no indica que estós
sean exactos. Datum WGS84
Leo,
el protagonista de esta nota, estaba impaciente
como todo pescador imaginando una exitosa jornada
de pesca.
Con
su aparejo en el agua llegó el momento.
Una sonrisa de oreja a oreja marcó la corrida
de su línea y velozmente clavó,
estalló el agua con un increíble
chapoteo que retumbaba en una mañana silenciosa.
Así comenzó “la fiesta”,
continuo repitiendo las capturas hasta obtener
5 pejerreyes de muy lindo porte, en ese momento
nos miró y preguntó con voz burlona:
¿ustedes no pescan?
Vinieron
en un instante a mi mente todos los más
lindos recuerdos de mi inicio en la pesca, sentí
en este momento que era el eslabón del
medio, que una vez fui yo ese niño pequeño,
junto a mi tío quien me enseñó
e introdujo en esta pasión y hoy..... poder
disfrutar una jornada junto a mi hijo, viéndolo
clavar con una increíble destreza, tratando
al equipo con suavidad y amor como los grandes,
una emoción gigante. Para describir estas
sensaciones no existen palabras, sólo se
sienten... El clavar mi primer peje del día
me permitió regresar del viaje de la nostalgia
y el recuerdo, a la hermosa realidad.
Gustavo
hasta ese instante sin pique, le dijo irónicamente
a Leito:”¿no querés ir
a dormir un rato?” Y yo replicaba:“ojo
que soy tu padre y nos estás llenando de
escamas”.
Al
rato todos estábamos pescando muy bien,
piques continuos de ejemplares vigorosos y de
muy buen tamaño. Dejando que el viento
y el bote hagan su trabajo, fuimos gareteando
hasta la boya Unen A en un río que bien
lleva su nombre cuando los rayos del sol lo tiñen
de plateado.
Como
es costumbre , por el canal 69 de VHF nos comunicamos
con otros pescadores. Muchas lanchas disfrutaban
de una espléndida jornada, La Carla
con Gonzalo y Fede Chamorro; la Magui
de Cristian, su padre y Bruno; Dariodorados
con amigos, la Resol de Osvaldo , su
hijo y Fabián; la Dóberman III
de Rubén con Julio y Hernancho; la Zona
Delta de Simón siempre firme en el
río, la Camacho con Tony y Dany;
el Orion de Riky , Quique y un amigo;
la Primavera de Rober y José;
y la Agrari de Pablo de Floresta con
amigos, el estuario lleno de embarcaciones Pescanautas.
Pasadas
las dos de la tarde, casi sin respuestas en cercanías
de la Unen A y con condiciones ideales para navegar
en río abierto, decidimos poner proa a
la ex Boya Unen 10 para realizar un garete que
nos depositaría en las proximidades del
barco hundido Vizcaino Nro. 15 en busca de “la
pieza”, no tuvimos la suerte de dar con
el “Gran Paraná” pero si aumentar
la cosecha.
Como
conclusión podemos afirmar que la pesca
esta cerca y que los sectores más rendidores
son las proximidades del Supremo Entrerriano y
los pozones del Sur de la depresión, creo
que para lograr los grandes matungos de Playa
Honda falta un poquito, pero viendo los buenos
ejemplares que se están capturando, este
año nos dará unas cuantas sorpresas.
En
los momentos que se cortaba el pique, pintábamos
la comida con alguna botella de las que existen
en la bodega del Perla Negra, destapando chistes
y anécdotas, pero Leo, sandwiches en la
boca y caña en mano, no dejaba un instante
de atender su línea, estaba más
que afilado, demostrando una vez más que
a pesar de su poca experiencia se estaba convirtiendo
en un avezado pescador, con buen manejo de: caña,
copo, VHF, ubicándose geográficamente
en el río y sabiendo manejar el bote.
Es
muy importante que nuestros chicos nos acompañen
y le demos la atención correspondiente
para que aprendan ya que si en algún momento
sufrimos un contratiempo, sepan como resolverlo
o actuar ante lo inesperado.

El
regreso fue una caravana Pescanauta siguiendo
a quines más conocen el río. Rubén
Curia nos transportó hasta el arroyo Ballenas,
donde unos mates calientes, unos cuantos chistes
y compartir un rato con amigos hacen que una salida
tan común se convierta en momentos únicos
y memorables para atesorar dentro de la “caja
de Pandora” que tenemos en el corazón.
Si
tuviera que confesarle a Leito todo lo que sentí,
calificando con una escala de 1 a 10 a esta salida
de pesca, le pondría un rotundo 10 aunque
se me caiga la baba. También fue un gusto
compartir otra excursión de pesca con Gustavo
y creo que lo tomaré como “cábala”,
en las últimas que realizamos juntos logramos
buena calidad y cantidad de capturas.
Termino
esta nota con palabras textuales de mi hijo: “a
mi también me encantó compartir
la pesca con ustedes, la pasé bárbaro,
pescamos muy buenos pescados y espero que me lleven
más seguido. Saludo a todos los PESCANAUTAS”
Fabián
"FAFA" Kasparián
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