Con los primeros
fríos del mes de abril, los pescadores
que solemos frecuentar el Río de la Plata
sacamos de su letargo líneas y equipos
que duermen desde septiembre del año
anterior.
Los datos
de capturas de buenos ejemplares en la zona
de Punta Gorda, Martín Chico y Conchillas
nos animan a especular que las flechas de plata
ya pueden estar dispersándose por el
amplio estuario.
Como
suele ocurrir cada año, las expectativas
en estas primeras salidas frente a la ciudad de
Buenos Aires no son muchas y uno generalmente
sale conforme con lograr aunque sea unos pocos
ejemplares. La ansiedad acumulada así durante
el estío logra un rato de calma ante las
primeras corridas de estos hermosos peces.
La intención primera de este relevamiento
fue probar si valía la pena evitar el largo
viaje hasta las zonas antes mencionadas y poder
realizar una pesca aceptable a pocos minutos de
las guarderías aprovechando los últimos
días de sol y calor antes del exigente
invierno.
Los
preparativos
A
pesar de que las líneas suelen tener una
apariencia aceptable, es recomendable cambiar
al menos el nylon de las brazoladas. El desgaste
lógico, sumado al tiempo que las mismas
estuvieron guardadas, hace que los materiales
se resequen y no hay nada más desalentador
que perder el primer pejerrey por el corte.
Acostumbro
utilizar anzuelos más chicos en esta época,
ya que la mayoría de los ejemplares, si
bien tienen la boca grande, suelen ser de menor
tamaño. Con
la voracidad que arremeten contra las carnadas
no hace falta utilizar más de una o dos
mojarras medianas o el rendidor sandwichito de
mojarra y filet de dientudo.
Es
imprescindible proveerse de ceba líquida
o sólida y también da buenos resultados
colgar una lata de caballa en aceite para atraer
al cardumen cerca de la embarcación.
Completan
el equipo básico fundamental el ancla de
capa para poder realizar el garete, el balde porta-carnada
con una red de las utilizadas para las peceras
para evitar enfriarse mucho las manos o perder
tiempo en el momento de reponer los cebos.
Rumbo
al Baldissera
Elegimos
pescar un viernes ya que la zona costera en días
de fin de semana esta muy nutrida de embarcaciones
deportivas que producen ruidos molestos para los
peces.
A pesar de la luna llena, dos días antes
de la salida una buena sudestada había
enfriado el agua hasta una temperatura de 17º
propicia para esta pesca.
Salimos
de la guardería Sarthou a bordo de la Stefy
con mis amigos Gabriel “Lito” Verde y Luis “Lala”
Kurz, en coincidencia con el pico de la creciente.
Apenas se podían ver tres escalones del
espigón del Club San Isidro. El viento
del cuadrante NNO rizaba el agua hasta el punto
que no molestaba la navegación, pero oxigenaba
lo suficiente el agua, factor importante para
la actividad de los pejerreyes. La única
contra fue que con este viento, tuvimos que hacer
los primeros intentos con el sol de frente.
Ya
en la zona cercana al Baldissera y con una profundidad
que oscilaba entre los dos y tres metros, terminamos
los aprontes y nos dispusimos a disfrutar del
día.
La
extraordinaria pesca
No
pasaron 10 minutos que nuestro capitán
Lito cobró su primer ejemplar. Un hermoso
pejerrey mediano que tomó la carnada a
unos 20 cm. de profundidad en una línea
con boyas verde limón. A partir de ese
momento los piques se produjeron en forma constante
con intervalos de 10 a 15 minutos y períodos
en los que no nos daban las manos para recoger,
encarnar y volver a lanzar.
Viendo
que las respuestas eran más seguidas utilizando
boyas de color blanco, Luis cambió su línea
y mejoró notablemente la cantidad de piques.
La forma de comer de estos peces no fue pareja
al principio. Algunos arremetían sin reparo,
pero varios “jugaban” un poco con
el engaño. Fue imprescindible estar atentos
y concentrados caña en mano para no tener
que sacar los anzuelos “pelados”.
Como
no esperábamos esta actividad, fuimos poco
previsores con la cantidad de bolsas de mojarras
y las dos porciones muy abundantes que habíamos
adquirido en la Morenera Il
Veneto enseguida comenzaron a flaquear. Gracias
a un dientudo que pudimos cobrar, aprovechamos
para probar los filetes que también dieron
muy buen resultado. A las 13.30 ya casi no quedaban
mojarras en el balde.
El
garete nos había acercado hasta la zona
de la boya Unen A.
Conformes
con la cantidad de piezas logradas hasta el momento
y coincidiendo en que la pesca “estaba hecha”,
nos movimos un poco hasta acercarnos a la Boya
Ex Unen 10.
Allí el agua acusaba más temperatura,
teníamos mayor profundidad y los sedimentos
en suspensión eran mayores. Instantáneamente
sufrimos el ataque de pequeños patíes
e insólitamente la presencia de palometas
en medio del Río.
Logramos unos pocos ejemplares de mejor tamaño
pero más espaciados entre pique y pique.
Con la parada de agua conseguimos un pequeño
respiro para disfrutar la picada que preparó
Luis. Al comenzar la crecida y con el aumento
del viento retomamos la fiesta de capturas.
Sin
carnada ya, a eso de las 15 emprendimos el regreso
a la guardería muy satisfechos y sorprendidos
por la excelente pesca de arranque de temporada
con unos 26 grados que nos regalaron un viaje
cálido. Un lujo para esta época.
Río
caprichoso
Debo
aclarar que entusiasmados por esta salida “posteamos”
nuestro éxito en el Foro para los que salían
al dia siguiente, sábado. El aumento de
la temperatura la menor cantidad de viento y una
creciente bastante marcada fueron causantes de
que muchos de nuestros amigos no corrieran la
misma suerte que nosotros el día anterior.
Insólito es que con tan pocas horas de
diferencia la pesca prácticamente desapareciera.
A
los cuatro días, el miércoles, después
de una ola de frío, Lito con Julián
“Pescatuty” Álvarez y Alejandro “White
Hunter” Coniglio, repitieron una jornada de muy
buena pesca. El Río es así.
Los
equipos
Cañas
telescópicas PANTHOM, MATRIX Y CYPRESS
de 4.00 a 4.30 m. con reeles cargados con multifilamento
del 0.14 o 0.16.
Líneas con boyas medianas BNV y CRITERIO,
cometa, chupetonas y con quilla.
Las más efectivas: de colores verde limón
y blancas.
Algunos usamos puntero de madera balsa lastrado,
pescador, con muy buen rendimiento.
Anzuelos: Mustad, Eagle Claw y los excelentes
VMC 9276 Nº 1/0.
Ceba y mojarras de la morenera Il
Veneto (Ruta 202 esquina Besares, a una cuadra
de la Estación San Fernando)
La
proximidad de la zona relevada nos ayudo a gastar
menos de 40 litros de combustible
Quiero
agradecer una vez más a mi compañero
Gabriel Verde por poner su lancha a nuestra disposición
y enseñarnos como se debe pescar para tener
éxito en el Río de la Plata. A Luis
por su don de gente y a Julián y Alejandro
que aportaron más datos y fotos para este
informe de temporada temprana.
Arq.
Martin G. Chaves – “Piscuí”.
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