Hay
un gran esfuerzo en el cuidado del recurso
y se esperan buenos ejemplares. La temporada
comenzó el jueves pasado, aunque algunos
escenarios -puntualmente el río Ñirihuau-
recién estarán habilitados a
partir del 1 de diciembre. Dan recomendaciones
especiales. Unos 6 a 7 mil permisos podrían
venderse en Bariloche esta temporada, aunque
el 10 al 12 por ciento son gratuitos para
niños o jubilados.
La zona Andina
de Río Negro es quizás, a pesar
de las recurrentes intervenciones por furtivismo
u otras infracciones, la de menor conducta
extractiva de la región, ya que el
método de captura y devolución
tiene un buen sedimento en la cultura deportiva
de los pescadores locales y zonales. Sin embargo,
las recomendaciones son siempre necesarias,
ya que si bien se permite el sacrificio de
un ejemplar por pescador y por día
en lagos como el Nahuel Huapi (sin límite
de tamaño, aunque es preferible devolver
los más grandes), hay otras restricciones
puntuales que respetar en la gran mayoría
de los ríos y arroyos, por lo cual
se recomienda revisar atentamente el reglamento
y los anexos que se entregan con el permiso.
Incluso hay lagos, como el Cholila, de la
provincia del Chubut, donde la devolución
es obligatoria en todos los casos y está
prohibida la modalidad de trolling
Buby Debiec, técnico
y especialista en la materia, consignó
que uno de los casos especiales es el lago
Alicura. Allí, por la presencia de
muchos criaderos, está permitido sacrificar
hasta dos piezas, según la época
del año, pero solo de trucha arco iris.
Esto guarda relación con un proceso
de "contaminación genética"
que según explicó puede derivar
en la pérdida de calidad deportiva
de los ejemplares. Esta fue una de las razones
por la cual el reglamento permite un mayor
número de capturas en ese espejo de
agua. "Todavía no hemos detectado
aquí en nuestra trampa del Ñireco
truchas arco iris procedentes de cautiverio,
pero es importante el número de fugas
que se registra en Alicura y hay que evitar
que desmejore la calidad deportiva de esta
especie" advirtió.
Señaló que
aunque no existen diferencias sustanciales
con las silvestres, pueden identificarse claramente
por sus aletas pectorales. Explicó
el especialista que el cautiverio produce
un cierto atrofiamiento o menor desarrollo
de esa parte del cuerpo, que no se da en el
resto de la población. Comentó
que, entre otras cosas, ello les resta capacidad
de pelea con el pescador, lo cual iría
en desmedro del gran atractivo que despierta
esa lucha entre los aficionados.
Las truchas marrón e incluso la fontanalis
o de arroyo, en cambio, mantienen sus restricciones
absolutas respecto de la cantidad de sacrificios.
Es que en estos casos, no son utilizadas en
los criaderos, pues resisten al cautiverio
y pueden incluso enfermar y morir si se les
quita la libertad. De hecho, no son utilizadas
en los emprendimientos regionales. Y, obvio,
hay que cuidarlas como recurso natural.
Otro aspecto que remarcó
Debiec es la necesidad de contar con los permisos
y el equipo adecuado. Refirió que según
algunas estadísticas de temporadas
anteriores, sólo en Bariloche se vendieron
entre 6 mil y 7 mil autorizaciones, si bien
un 12 por ciento de los permisos estuvo destinado
a jubilados o niños menores de 12 años,
que son absolutamente gratuitos.
Recordó también
que la zona de Ñirihuau todavía
no está habilitada para la pesca y
que recién será posible hacerlo
desde el 1 de diciembre, con sus particularidades,
al igual que la totalidad de ríos,
arroyos y lagos, donde en principio es obligatoria
la devolución, aunque existen excepciones.
Indicó también que el reglamento
pide, especialmente en los primeros meses,
que se evite vadear o cruzar ríos o
arroyos, pues queda aún un pequeño
remanente de riesgo relacionado con la reproducción
o el desove y podrían resultar dañado.
También se incluyen
entre las novedades del reglamento 2007-8
una especial advertencia para prevenir un
proceso que podría provocar graves
daños económicos y ambientales.
Esto tiene relación con el riesgo de
introducción de organismos peligrosos
en las cuencas de la Patagonia, debido a su
dispersión por todo el mundo. Puntualmente
advierte a los pescadores que ingresan del
exterior o de otras regiones del país
que deben utilizar únicamente equipos
nuevos, y además, cuando el pescador
se traslada de una cuenca a otra debe lavar,
limpiar y desinfectar los equipos, botes,
ropa, etc. Incluso deben tomar estos recaudos
los kayaquistas, canoístas y todos
aquellos que por alguna razón ingresan
al agua o caminan por las orillas. "No
traiga equipo de vadeo usado a la Patagonia"
es la leyenda que utilizo al respecto la Asociación
Argentina de Pesca con Mosca.
El reglamento, de más
de 120 páginas con ilustraciones y
en castellano-inglés, es un verdadero
manual que los pescadores no deben dejar de
leer y llevar consigo, pues existen numerosas
particularidades, inclusive cuando se ingresa
a jusrisdicción de Parques Nacionales.
El listado puntual de cada sitio de pesca
es otro detalle de relieve, ya que allí
se recuerda, por ejemplo, que está
prohibida la pesca en toda la extensión
del Ñireco, excepto en la desembocadura
del Nahuel Huapi, a partir del 1 de diciembre,
con devolución obligatoria.
La temporada
de pesca ya está en marcha. Miles de
turistas y residentes podrán disfrutar
del impagable contacto con recursos únicos
y maravillosos en toda la región. Ojalá
también puedan hacerlo las generaciones
futuras. De cada uno depende.