Los días
1,2 y 3 de abril pasado, la Comisión
Administradora del Río Uruguay (C.A.R.U.)
realizó un relevamiento científico
que consistió en estudios físico-químicos
del agua: oxigeno disuelto, pH, temperatura
del agua, profundidad de Disco Secchi, profundidad
del punto de extracción, conductividad,
potencial Redox; y captura y marcación
de las distintas especies que habitan en la
zona de Puerto Yeruá, más precisamente,
en la cancha que se utiliza para la pesca
del surubí en invierno.
Fui invitado por el Sr.
Fabián Cevey, Intendente de Puerto
Yeruá, a formar parte del equipo (en
mi condición de guía de pesca
y Secretario de la Asociación de Guías
de Concordia), invitación que por supuesto
acepté gustosamente.
Estuvimos 3 días
trabajando codo a codo con biólogos,
técnicos, ingenieros y otros guías
y pescadores locales, foráneos y del
Uruguay. En este relevamiento capturamos:
dorados, patíes, bogas, viejas del
agua, sábalos, lenguados, rayas, manduvíes,
pero llamativamente, ningún surubí.

Se realizaron estudios
in situ, marcaciones de dorados específicamente,
y disecciones de cada una de las especies
para determinar sexo, edad y alimentación.
A modo ilustrativo,
les comento que se obtuvieron dorados de 17
y 15 kg como gran novedad para esa zona (nadie,
y me incluyo, se imaginó encontrar
esos ejemplares ahí), patíes
de hasta 13 kg, bogas de más de 4 kg.
En resumen: muy buena cantidad y calidad de
especies en un lugar muy poco explotado y
explorado.
Si bien la idea de la
investigación fue causar el menor impacto
ambiental posible, a los ejemplares que no
fueron posibles de ser devueltos se les practicaron
otros estudios: edad, sexo, desarrollo, estado
de las bolsas de huevos, cantidad de esperma,
etc. También se les extrajeron los
"otolitos", que es una formación
calcárea en forma de huevos que se
ubican en la zona del oído medio y
por medio de análisis y procesos químicos
se puede determinar con exactitud la edad
del pez, y junto a las medidas fisonómicas:
peso, longitud standar, longitud total, perímetro
y otras, estimar cuánto ha crecido
el ejemplar desde su nacimiento. Con esto
se busca determinar la tasa/curva de crecimiento
de los peces en esta área pudiendo
inferir su evolución y crecimiento
según la cantidad de alimento y sus
hábitos migratorios, así como
también de detectar enfermedades, parásitos
y pestes.
Cabe aclarar que esa zona
está vedada para la pesca, aunque originalmente
se vedó sólo para la especie
surubí.
La ausencia total de surubíes fortalece
la idea de que la especie migra a este sector
del río Uruguay para protegerse del
frío. Se ha detectado una diferencia
térmica mínima entre el fondo
y la superficie (más cálido
en el fondo), lo que confirmaría que
existen aguas cálidas surgiendo espontáneamente
en el fondo del río en ese lugar puntual.
En definitiva, el surubí se amontonaría
en invierno en ese lugar protegiéndose
del frío.
De todos modos,
este es el primero de varios estudios de campo
que se van a realizar en la reserva. El próximo
será en invierno, en la época
en que se amontonan los surubíes. Ahí
se va a determinar fehacientemente, de acuerdo
a la diferencia térmica entre superficie
y fondo, si esta teoría es factible.