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Viaje al Río Negro (R.O.U.) -- Rubén Curia - Oscar Vicente - Aníbal Invernon


500 kilómetros de aventura náutica

 

El viaje

Esta aventura empezó a diagramarse durante nuestro último viaje a Conchillas R.O.U. que coincidió Semana Santa del 2006 y flor de Pampero. La excelente nota de nuestro amigo José Rothman, Pepe para los amigos (pfdb) fue lo que nos dio el primer empujón para animarnos a programar el viaje.
Este tema estuvo siempre presente en todas nuestras salidas, y cuanto más nos acercábamos a la fecha, más nos entusiasmaba la idea. Las primeras charlas se centraron en la elección de posibles rutas y escalas con alternativas variables según distancias, trámites de rol, precio de combustible, clima, mareas y provisión de alimentos y hielo.

Íbamos a ser de la partida:

  • Jaque Mate V (Ragazza 750): Capitán Oscar Vicente (Delta) y María Marta como esposa, marinera y laburante.
  • Champion (Tonina 700): Capitán Aníbal Invernon (Kissme) y su esposa Marisa.
  • Doberman III (Tracker Traico Gran Delta): Capitán Rubén Curia (R. de Mataderos) y su esposa Ada.

Dos meses antes de la partida soñada comenzamos a poner manos a la obra. En primer lugar revisión total de las embarcaciones para lo cual confeccionamos una larga lista de tareas y elementos a llevar.

ÍTEMS A TENER EN CUENTA ANTES DE PARTIR

Lista de revisión para embarcaciones con Motores Internos y Fuera de Borda:
- Cambiar aceite y filtros ( M.I.)
- Controlar alternador y regulador de voltaje. (La carga ideal es de 13,7) (M.I.)
- Baterías (revisar nivel de agua si es necesario recargar)
- Liquido hidráulico. ( M.I.)
- Cables de Morse y acelerador
- Encendido revisar platinos, condensador.( M.I.)
- Llevar 1 juego extra de bujías
- Hélices llevar 1 de repuesto
- Ancla y cadena para fondeo: es conveniente llevar otra para anclar de popa y una mas de repuesto. (Total 3)
- Cabos Varios
- Sistema eléctrico. Llevar fusibles
- Bomba de agua potable y de río
- Tanque de agua potable vaciarlo y hacerle limpieza y desinfección (gotas de lavandina)
- Inodoro (ver que funcione bien)
- Luces de navegación
- Luces interiores. Lámparas y tubos de repuesto
- Revisión completa del cerramiento (cierres, mosquiteros, ventanas, etc.)
- Cambiar grasa de la pata. (M.I.-F/B)
- Llevar aceite 2T como para todo el viaje (por costos) (F/B)
- Botiquín de 1º auxilios bien surtido

Elementos útiles:
- Luces de 12 V para camping y Linternas
- Gazebo para poder acampar en la playa
- Cocinas portátiles a gas. Es muy difícil usar la parrilla por el viento en playas abiertas.
- Repelente de mosquitos.
- Pilas AA y AAA dependiendo de los elementos que se lleven (Cámaras de fotos, linternas, GPS, etc.)
- Cargador de 12 V para celulares.
- Mesas y sillas plegables para playa.
- 12 mts. de manguera de 3/4 para cargar agua.
- 12 mts. de cable tipo taller con tomas adecuadas a embarcación y muelle.

La última semana fue de gran actividad, había que dejar todo listo para no perder tiempo al momento de la zarpada. No fue fácil estibar la gran cantidad de bagayos comestibles y bebestibles, "jejejeje". También nos ocupamos de llenar los tanques de combustible.

La fecha de partida estaba planeada para el sábado 13 de enero. El viernes a última hora todos los pronósticos indicaban que el sábado los vientos serían predominantes del cuadrante sur, de regulares a fuertes, con ráfagas.

Por lo que se postergó la partida para el domingo 14, previo llamado para confirmar la reposición de combustible en Villa Paranacito, pero la cosa no iba a resultar tan fácil. Tanto Aníbal como Oscar tuvieron que hacer maravillas para poder llegar a sus guarderías, pues el viento sur había hecho de las suyas y las calles aledañas a Tigre estaban completamente inundadas.

Superado este inconveniente y con las embarcaciones en el agua nos juntamos en Villa La Ñata para comenzar con el derrotero prefijado.

Tomamos el Arias > De La Serna > Canal 4 > Paraná Miní, Así llegamos a la confluencia del Miní con el Guazú.

Para descargar el track completo de la derrota al Río
Negro hacer click aquí (compactado con WinRar)

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Punto de partida (Dique Luján - Villa La Ñata)
Gobernador Arias y Paraná de las Palmas

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Gobernador de la Serna y Canal ASntonio Seoane
Canal 4 y Paraná Miní

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Paraná Mini
Paraná Miní y Paraná Guazú

Debido a que el viento era leve del noroeste, decidimos remontar el Guazú hasta el Bravo pegado a los juncos de estribor fijando un planeo a una velocidad de alrededor de 39 km x h. navegando viento y corriente en contra. La otra posibilidad era ingresar por el arroyo Los Platos > Alférez Page > Bravo (alternativa con mucho viento).

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Paraná Guazú hacia el Bravo
Paraná Guazú y Paraná Bravo

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Paraná Bravo y Canal Pedro Galofre
Canal Pedro Galofre y Canal San Martín

Después del Bravo entramos al Canal Pedro Galofre > Canal San Martín por donde navegamos con bastantes inconvenientes por la gran cantidad de camalotes que impedían una libre navegación, hasta llegar donde repondríamos combustible cuya posición es S33º 45,3244 W58º 39,3690. En este lugar descubriríamos una historia de nuestro Delta a través de don Carlos Schaaber. Nos comentó que festejaba el 50 aniversario de su establecimiento y la botadura de su flamante barco para transporte de ganado en pie.

Mientras nos despachaba el combustible, comentaba con orgullo vicisitudes sorteadas a través de los años. (La inundación del 57, etc.) Hasta su último emprendimiento que comparte con sus hijos. Nos despidió con sendos almanaques ilustrados con la historia de su emprendimiento.

Después de llenar tanques y bastantes bidones extras (más de 400 litros entre las 3 embarcaciones) Llegamos a PNA Paranacito para realizar el trámite de presentación del Rol de Salida, nos atendieron cordialmente y nos informaron de la meteo y la altura de mareas.

Apenas saliendo de Villa Paranacito y ya en el Sagastume Chico decidimos hacer un alto para recargar energías, para ello elegimos un lugar apacible bajo unos sauces que solamente eran perturbados por nuestra llegada.

Mientras Rubén y Aníbal se ataban a las ramas de estos árboles una gran ola de repente entra por la popa del Doberman III inundando su cockpit. Al tiempo que, Aníbal, parado en la proa del Champion cae sentado sobre la cubierta. Parece que Oscar no se había percatado del sitio elegido y paso a fondo por detrás investigando otro lugar.

Abarloados bajo el sauce, disfrutando unos sándwiches calientes preparados por Ada y Rubén (de aquí en más el chef del grupo). Junto a una banda de mosquitos que hacían lo mismo con nosotros.

Luego de unos pocos km. más de navegación y zigzagueando entre nutridos camalotales, nos recibieron Susana y Carlos en la Hostería Rose Marie marcando el fin de la primera etapa. S33º 39,859 W58ª 33,916

Luego de pasear por el impecable y florido parque decidimos tomar unos mates y aprovechar el muelle para despuntar el vicio y conseguir carnada para más adelante, rápidamente pescamos varios amarillitos así que Aníbal empezó a devolver lo que pescaba, el último le costó sacarle el anzuelo, tanto que se pinchó un dedo de la mano y el pobre bagrecito cayó al muelle, entonces Aníbal no encontró mejor solución que patearlo olvidándose que estaba con unas zapatillas náuticas de tela fina, imagínense donde quedo clavada la púa del bagre.

Luego ya anocheciendo y comenzando la “hora del mosquito” decidimos retirarnos a la confitería, a disfrutar del aire acondicionado y la TV que nos brindó el pronóstico para el día siguiente. Durante la cena, comida casera preparada por Susana, debatimos detalles del cruce sobre la carta del río Uruguay que colgaba de la pared.

Terminada la cena y con las mujeres ya descansando, nos dirigimos al muelle con la intención de tirar alguna línea mientras disfrutábamos de un buen Whisky (de aquí en adelante Los Gaiteros). No tuvimos mucha suerte, aunque si varios piques fallidos (serían Los Gaiteros??) pero un pescador alojado en la Hostería saco una linda carpa de 3.5 kg.

A la mañana del día siguiente con buen tiempo, brisa suave y marea media en bajante, partimos de inmediato para poder cruzar el río Uruguay en sus zonas críticas sin problemas.
Remontamos cerca de los juncos hasta superar la desembocadura del arroyo Las Animas y a partir de ahí en diagonal suroeste-noreste según la ruta planeada.
El Doberman III adelante (era el de menor calado), con Ada pasando por VHF las variantes que le marcaba la eco, indicando una mínima de 1.50 mts para el cruce.

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Villa Paranacito
Arroyo Martínez y Río Uruguay

Entretanto Aníbal se comunicó con Control Palmira para consultar la marea, la altura estaba en 1.26 mts. y como Marcelo López (Husein), amigo y profundo conocedor de la zona, nos había pasado el dato que con 1.00 mts. en Palmira pasaríamos sin problemas el cruce del Uruguay y los bajos de la boca del Río Negro, seguimos adelante. Este trayecto lo hicimos siguiendo el boyado del canal y después guiándonos por el track facilitado por Husein. El tramo crítico con respecto a la profundidad es entre la boca del Salvador y el comienzo del canal entre las islas Santiago Chico y Santiago Grande (con 1.20 en Palmira había 0.70 mts). Una vez superado este punto no hubo más inconvenientes de calado. Aquí hay que aclarar que para embarcaciones de calado superior a 1 metro es conveniente no arriesgar y remontar el Uruguay hasta la Boca del Yaguarí.

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Trayecto hacia el Paso Márquez Medio sobre el Río Uruguay
Trayecto del Paso Márquez Medio hacia la desembocadura del Río Salvador

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Trayecto del Río Salvador hacia la Boca Falsa del Río Negro
Ingreso al Río Negro

Más adelante nos cruzamos con pescadores artesanales que tenían campamento armado y se encontraban en plena faena, también nos mostraban sus presas (sábalos) para su venta.
Una vez dentro del Río Negro y en cercanías de la desembocadura del Yaguarí paramos en el primer arenal que vimos para almorzar y hacer tiempo a que abra el comercio de Soriano. Lamentablemente nos comimos una paliza en la pesca de mojarras de parte de Ada y Marisa. Mientras María Marta aprovechaba para tomar sol en la proa del Jaque Mate.

En poco tiempo más estábamos en el muelle cargando agua potable y haciendo el rol en Prefectura Soriano, como los negocios abiertos estaban a más de 10 cuadras una vecina del lugar le ofreció una bicicleta a Rubén para hacer las compras incluyendo el hielo. Que desde ese momento en adelante marcaría una dependencia de reposición de 3 días como máximo.

Ese periplo en busca de alimento fue hecho en pleno mediodía y al rayo del sol, mientras el resto disfrutaba de un helado en la plaza principal a la sombra de unos fresnos.

Una vez aprovisionados y reabastecidos de agua potable partimos río arriba sin destino fijo. Habíamos pensado buscar un lugar para hacer noche y fue así que cuando pasamos la Isla Chalupa Chica nos encontramos con el Arenal Grande en el Km. 25 del Río Negro S 33º 18,2172 W58º 13,6980, realmente es un lugar espectacular.

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Remontando el Río Negro hacia el Arenal Grande
Km 25 del Río Negro (Arenal Grande)

Parecía que no había profundidad, pero Rubén usando su poco calado embicó en la playa comprobando que era un excelente lugar para hacer base. Inmediatamente Aníbal y Oscar se acercaron de la misma forma. Aprovechando la caída abrupta de la playa en ese sector, anclamos por proa y levantando las patas de los motores llegamos casi hasta la costa, para así, poder bajar fácilmente los elementos de camping e instalar el gazebo, que al poco tiempo de usarlo, notamos que nos sería imprescindible por el resto del viaje, ya que no sólo nos protegió del sol sino también del rocío a la noche.

Ahí finalmente sentimos que comenzaban los momentos de descanso en un lugar paradisíaco. Ya ubicados disfrutamos de nuestro primer baño en aguas del Río Negro. Nos zambullimos a gusto pegándonos flor de refrescada.

Esa noche íbamos a cenar un guiso con albóndigas preparado por Ada y compañía, por supuesto rociado con jugo de uvas.

Tan cansados estábamos del viaje, el agua y la cena que recién a la mañana nos dimos cuenta del viento que sopló, que nos voló el gazebo. Después de acondicionarlo nos dedicamos un poco al relax.

Más tarde inflamos el gomón para una corta salida de pesca y reconocimiento de los alrededores.

En la playa, conocimos a Juan Carlos, crucerista, amante de la pesca, con el que compartimos la salida repartidos en dos auxiliares. Fuimos hasta el extremo norte de la isla Chalupa Grande y navegamos un arroyo sin nombre que bordea a la isla por su lado este, con una profundidad de 3 mts. que se incrementó hasta 5 mts. en su desembocadura en el Negro.

Por lo que ésta boca resulta propicia para ingresar y repararse de fuertes vientos de todos los cuadrantes.

Volviendo sobre lo navegado. Intentamos la pesca en un abra situada en la entrada (a espaldas del Arenal Grande), calando 1 mts.
Los piques eran frecuentes, salían grandes palometas y taruchas de no más de 1 kg.

Sordos borbollones presagiaban una pesca de calidad, pero ya era hora de volver al campamento pues nos avisaron por VHF (handy) que estaba listo el almuerzo. Esa tarde alternamos sombra bajo el gazebo con chapuzones en el río para sobrellevar la alta temperatura reinante.

Ya de noche, nos embarcamos para dormir, Oscar separó unos metros a su embarcación de la costa, temiendo una bajante, Aníbal estando en una zona más profunda, no consideró necesario moverse. Rubén quedó bien pegado a la costa, dijo “yo con 20 cm. de agua salgo”
Ninguno seteó tope de alarma en la ecosonda y dormimos todos placidamente hasta bien entrada la mañana.
Así quedamos !!!!

Con la ayuda de tres veleristas que se arrimaron con sus chinchorros para ayudarnos, cavando con las manos la arena bajo las quillas y patas y moviendo lateralmente los barcos logramos hacer una canaleta y después de mucho esfuerzo empujando las embarcaciones, éstas volvieron a flotar.

Ya a la noche habíamos escuchado fuertes chapoteos en el agua, pero el sueño pudo más. A la mañana (después de zafar de la varadura) y caminando por la playa encontramos esto: El pozo que dejo una bruta raya a metros de las embarcaciones.

Al rato ya salimos con destino Mercedes ROU, luego de navegar alrededor de 1 hora arribamos al Club de Remeros de Mercedes, Km. 55 del Río Negro.

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Remontando el Río Negro hacia Mercedes

Amarramos con la ayuda del archiconocido Cabo Jiménez, el que nos ofreció boyas al borneo y bote para bajar a tierra. Pero preferimos las comodidades del club. Agua potable, 220v, duchas de agua caliente, baños, reposeras en los jardines, confitería, restaurante, etc. Al módico precio de $ 33 (argentinos) por embarcación. Existen otros dos amarraderos: el Municipal de Mercedes vecino al club y el muelle Comercial, frente a Prefectura.

Luego de cargar los tanques de agua a full, gran ducha reparadora fuimos a pasear por las calles de la ciudad antes de la cena en un restaurante – parrilla llamada La Brasa. Comida abundante, cerveza y gaseosas a $ 15 (argentinos) per cápita.

A la mañana temprano (10.00 hs.) salimos de compras lista en mano, primero el hielo.
Fuimos a la fábrica de hielo Antártida, en búsqueda de las codiciadas barras que cortaban a medida. Atendidos por su dueño, orgulloso nos explicó que hielo en barra no fabricaba más, pues compró una moderna máquina para fabricar rolitos, pero macizos.
También mejoró el servicio ya que nos entregó las 5 bolsas de 8kg.c/u a $ 11 (argentinos) cada bolsa al pie de la amarra.

Finalizadas las compras, con la marea muy baja, partimos hacia el punto final de nuestro viaje de ida. En ese trayecto pasamos por lugares realmente bellos, por ejemplo la Laguna de los Negros, lugar de fondeo de grandes cruceros y veleros, cuyo atractivo es su larga playa de arenas blancas.
En la costa de enfrente, se encuentran los Sauces de Doña Pepa, que en realidad son eucaliptos. Único lugar con sombra.

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Río Negro altura Isla de Las Tropas

Siguiendo río arriba y pasando la isla de Las Tropas a la altura aprox. del Km. 69.5 nos encontramos con un punto crítico, en la zona central del río se veía al descubierto un gran banco de arena. S33º 08,870 W58º 03,193
Rubén, buscando el paso por la costa de estribor marcó 0.40 mts, volviendo sobre lo navegado y alertando al resto para que tomen otro camino.
Oscar buscó bien pegado a la costa de babor, lo que terminó siendo el tramo más profundo, con 0.90 cm. Una vez superada la Isla Sauzal apareció ante nuestros ojos la hermosa vista de Barrancas Coloradas
Haciendo un relevamiento a pie, a metros de la boca de la laguna de López encontramos que una lengua de arena cerraba la entrada, siendo su mejor paso de 0.30 mts.
Por lo que optamos por acercarnos a la costa de las barrancas, comer una picadita a la sombra de unos arbustos y debatir en que sector amarraríamos e instalaríamos el gazebo.

Mientras estábamos en esos menesteres recibimos la visita del dueño de las tierras, el Sr. Casas quien bajó las empinadas barrancas montado a caballo y nos contó que estaba eligiendo la mejor vista y ubicación para construir su casa en este bello paraje. Optamos por embicar en la lengua de arena, frente a las barrancas, del lado de la laguna de López S33º 06,861 W58º 02,101


Final de la remontada del Río Negro a la altura de Barrancas Coloradas

 

Entonces nos dispusimos a armar el gazebo, acondicionándolo para la cena nocturna. Generalmente nos levantábamos temprano pues nuestros barcos se transformaban en hornos microondas (nos ayudaron mucho las media sombra que habíamos armado con anterioridad).

Mientras el Chef se dedicaba a sus tareas gastronómicas, Aníbal efectuaba reparaciones y ajustes de lo que necesitara reparación, una vez terminada eficientemente su tarea, continuó reparando lo que funcionaba bien........la única manera de mantenerlo quieto fue atándolo a la silla.
Oscar pescaba mojarras asegurando la carnada para una salida de pesca, mientras el resto disfrutaba de un rato de paz para sus oídos.
A comer ! ! ! Gritó el Chef. Enseguida, estaba sirviendo las mejores provoletas que comimos en nuestras vidas, finitas, crocantes por fuera y cremosas por dentro. Coronadas de oliva, orégano y tomate de quinta, todo bien “regado” con cerveza helada. Bajo la sombra del gazebo con una vista fascinante, la playa de arena blanca, el aguaje de la laguna de López y las Barrancas Coloradas con su frondosa arboleda. (Espectacular)

Esa misma tarde mientras Oscar decidió pescar de costa en un arroyito interno, Aníbal y Rubén armaron el “Championcito” (Gomon auxiliar de 2.80mt) y se adentraron en la Laguna de López que en verdad es un arroyo sin salida (pero en Uruguay le llaman laguna a casi todas las entradas de agua). Un lugar realmente fascinante, totalmente reparado de vientos de cualquier cuadrante y con muy buena profundidad. Una pequeña bahía con enramadas pareció un buen lugar, primero había que sacar carnada por lo que se empezó a mojarrear, Aníbal 8 - Rubén 0.
Luego fue el turno de probar con distintos tipos de líneas y anzuelos para conocer que se podía pescar. Muchos piques fallidos y al final achicando anzuelos se lograron sacar unos peces con cuerpo de dorado y cabeza de dientudo de aprox. 25 cm. Muy peleadores y divertidos.

Esa noche el chef se despacho con pollo al disco a la luz de la luna regado como siempre y con el agregado especial de admirar la cola de un cometa que realzaba la espectacularidad del lugar.
El sábado por la mañana y como siempre NO muy temprano Rubén y Aníbal con sus compañeras arrancaron a bordo del Doberman III para Mercedes, con el fin de reabastecernos de comida y fundamentalmente de hielo mientras Oscar se quedó al cuidado del campamento y de las embarcaciones restantes.

La llegada fue sobre el filo del horario de cierre, por lo cual Aníbal se dirigió en rauda carrera hacia la fabrica de hielo (lo que le costo ½ hora de recuperación). También hubo provisión de bebidas, carnes y verduras. Es importante aclarar que en todo momento el trato de los habitantes uruguayos ha sido excelente. Y ni que hablar de los comercios, quienes entregan siempre a la hora indicada cualquier compra hasta las embarcaciones.

Cuando llegamos al campamento comprobamos con no poca preocupación que el agua había bajado en forma importante aflorando varias lenguas de arena.

Luego de un almuerzo liviano y ya habiendo aflojado el calor se armó una salida de pesca al interior de la laguna de López. Así encontramos una entradita tras un albardón.

Anzuelos al agua y los piques no se hicieron esperar. Tal era la actividad y borbollones en el lugar, que Rubén cambió su línea de boya por un señuelo de flote. No se imaginaba que clavaría al más grande de su vida. Señuelo al agua, a poco de recoger, grita, enganché!

Soltamos el grampìn y el gomòn se deslizaba hacia el señuelo, a medida que Rubén recogía. Ya cerca, Oscar acercó la mano para tomar el leader mientras el señuelo salió como un disparo del agua. Enterrándose en la palma de su mano.
Rubén, con los ojos desorbitados preguntó: ¿se clavó?
Hasta el fondo, contestó Oscar, aun sin mirar. Por suerte, un solo anzuelo se había clavado hasta el fondo, el resto sólo las puntas. Sin más remedio abandonamos la pesca en su mejor momento y cuanto antes volvimos al Jaque Mate V para tratar de sacar el anzuelo. Oscar trató infructuosamente de sacarse el anzuelo, de forma inversa a su ingreso. Pero, para evitar desgarrarse, cortó el anzuelo con un alicate y con una pinza trató de girar el anzuelo sacándolo por la punta.

Hizo mucha fuerza pero el anzuelo no salía. Descansó un momento, María Marta le dice que se estaba poniendo blanco y le ofreció un whisky (aprovechó y se tomó dos).
Con la ayuda de Aníbal empujando con su pulgar para que no se levante la piel, Oscar probó nuevamente y nada. Tomó aire, hizo el esfuerzo final y por fin salió la punta del anzuelo, tomándola con la pinza, sacándola con facilidad.
Desinfección, antitetánica vigente y a otra cosa (o sea más Gaiteros).
Para mitigar el dolor de Oscar, el Chef, preparó un peceto con una salsa de mostaza, leche y atún desmenuzado (Vithel Tonne de campamento)

El domingo amaneció con Rubén rompiendo las tarlipes (6.30 am) preocupado pues cumpliéndose la ley de Murphy, despertamos con las embarcaciones varadas por proa.
Habiendo pagado derecho del piso en Arenal Grande, previmos la posibilidad de una fuerte bajante, embicando la costa junto a un gran pozón.

De común acuerdo se decidió rápidamente salir como se pudiera. En este caso fue empujando, más teniendo el antecedente contado por Oscar que el año anterior hubo 3 embarcaciones que quedaron encerradas 1 semana antes de poder salir. Comenzó el operativo montados en el Championcito y con una caña sondeando cada metro del arroyo, para poder encontrar el mejor camino para salir. Así se dibujo un camino con lugares de 0.30 a 2.50 mts. Por allí y en un caprichoso dibujo en zigzag se llevaron las embarcaciones con tracción a sangre recorriendo 300 mts. por el aguaje que corre entre el continente y la lengua de arena.

Debido a las oscilaciones de profundidad Aníbal iba tirando del cabo de proa y Rubén y “Oscar” empujando la popa. Llegando a los pozones, en forma alternada, Aníbal quedaba colgando del cabo y Rubén y “Oscar” de la planchada o pata.

Ya en el Negro, desandamos el track, que ya conocíamos de memoria, hasta Mercedes sin novedades.

Muy cansados, almorzamos en el club y fuimos a comprar nafta a la estación de servicios de Filipini, suficiente como para asegurarnos el regreso a Villa Paranacito. Grata sorpresa cuando “sólo” pagamos $ 4.16 (argentinos)
Fue entregada en el muelle del club sin cargo extra.
También se puede encargar por TEL pero preferimos asegurarnos.

De noche, paseando antes de la cena. Una promotora nos sugirió el restaurante La Olla, (nos habrá visto pinta de extranjeros?) a una cuadra de la plaza principal y frente a la Municipalidad.
De camino hacia allí y como buenos turistas sacamos algunas fotos en la plaza.

La verdad para recomendar, no nos arrepentimos, agradable lugar, gran mantelería, cómodos asientos, pan caliente, salsas y empanaditas (invitación de la casa) esperando el plato principal, Variedad de platos muy elaborados, excelente atención. Con cerveza (abundante) y gaseosas $24 (argentinos) por persona con propina incluida.

Luego de la cena estuvimos recorriendo el centro de Mercedes.

Amaneció feo, por lo cual decidimos retrasar la partida hasta la tarde y luego hasta el día siguiente, pues llovía en forma intermitente.

Conversamos con el cabo Jiménez sobre la posibilidad de acceder en auto con trailer y embarcación. Aprovechando así la bajada de lanchas municipal vecina al club de remeros.
Nos dijo que no había ningún inconveniente y nos ofreció su casa para dejar el vehículo y el trailer. También nos ofreció en alquiler, un bote con un f/b 40hp por $ 60 (argentinos) diarios.

Antes del atardecer comenzaron a soplar fuertes ráfagas del sudoeste que sólo se notaban en los árboles que circundan el club. Aprovechamos para descansar en las reposeras del jardín del club, ya que estábamos a sotavento del edificio y las embarcaciones más abajo aún permanecían inmóviles.

Luego de reabastecernos de hielo y alimentos Partimos río abajo sin destino fijo. El Champion lideró la caravana y después de navegar 17 Km. llegamos al extremo sur de la isla Barrientos. Aníbal viró para investigar el lugar, Rubén y Oscar lo siguieron. Embicamos en una pequeña playa.
Sin dudas, y a nuestro gusto el mejor de los lugares, pues ofrece varias alternativas y a resguardo de todos los vientos).

Es una isla bordeada por el río que rodea la isla Barrientos y un riacho menor. Teniendo en su extremo sur una punta de arena que abarcaba ambos ríos. S 33º 17´764 W058º 07´438, esto es en el Km. 36.5 del Río Negro. En la maniobra de atraque, en marcha atrás, Aníbal tuvo la mala suerte de romper una pala de la hélice.

Momentos después habiendo anclado por popa, le faltaron un par de metros de cabo para llegar a la costa, de cabezón nomás intentó hacer garrear el ancla acelerando con ganas, pero el cabo se cortó dado que esta bahía hecho cabeza con firmeza en el veril del pozòn. Aprovechamos para estrenar los equipos de snorkeling. Mientras tanto a bordo del auxiliar Maria Marta rastreaba el fondo con un grampìn, grande fue su sorpresa cuando vió el cabo del ancla cerca de la superficie y así la pudimos recuperar. Luego estuvimos buceando un rato con la intención de ubicar el trozo de pala de la hélice. No la pudimos encontrar. (Es muy importante llevar siempre otra de repuesto)

A metros nuestro fondeó un velero, al ver a su timonel, reconocimos a Juan Carlos y su esposa, amigo del “Oso Carola” con los que un año atrás compartimos por convocatoria de Pescanautas, una gran paella en Prefectura Guazucito.

Al otro día ya descansados salimos con el auxiliar para reconocer la zona y hacer unos lances de pesca.

Avanzando por el río secundario, al llegar al extremo sudeste del islote, se abría un abanico de tres arroyos, efectuamos algunos tiros sobre el arroyo que bordea el islote. Pero sin resultados, marcando un calado mínimo de 1 mts., luego ingresamos en el arroyo “del medio”, avanzamos con mucha profundidad hasta que los camalotales nos impidieron el paso. Ahí si empezó un festival de piques, taruchas cerca de la costa y palometas y bogas hacia el centro.
Poco duró, pues comenzó una intensa lluvia, al no podernos guarecer bajo las enramadas de la costa, decidimos regresar con la promesa de volver.

Al mediodía el chef preparó tallarines que cada uno comió en su barco. Por la tarde y ya sin lluvia volvimos por la revancha estuvo entretenido con continuos piques de boguitas, hasta 1 Kg. pero nada más. Entonces decidimos movernos hacia el tercer y último arroyo. A unos 100 mts. de su boca, se cortaba, ingresamos remando para no alborotar pero como el viento nos empujaba hacia el interior, fuimos gareteando lentamente, A unos 30 metros del final, lugar donde el viento juntaba la alverjilla, anclamos con el grampin, lanzando hacia el fondo y dejando que el viento hiciera avanzar las boyas hasta el borde de la alverjilla. Pasaron los minutos sin respuestas. A punto de irnos y en el preciso instante que comentábamos la falta de actividad la boya de Aníbal se mueve hacia la izquierda, Oscar prestando atención a eso no ve la tremenda corrida de su boya cruzando el arroyo, clavada y salto de un doradito dentro de una enramada, lo perdimos pensamos, pero por suerte volvió hacia el centro del arroyo y de ahí hacia el gomón, ya cerca y cuando entendió como era la cosa hizo el esfuerzo supremo para poder zafar haciéndonos girar 90º, pero no fue suficiente. Solo pesó 1.5 Kg. en el bogagrip, insistimos en la zona pero no hubo más respuestas.
Más tarde el tiempo fue empeorando y consultado el pronóstico por canal 16 a Soriano, nos informaron de un alerta de vientos fuertes del noreste, con ráfagas.

Oscar trasladó al Jaque Mate al sector donde estaban el Champion y Doberman. (atrás del islote) quedando así protegidos de los vientos pronosticados.

Al anochecer Oscar y Aníbal se dedicaron a hacer profundos pozos para enterrar las anclas en la playa, mientras los mosquitos se daban un festín y el Chef preparaba la cena. Luego del servicio de catering a las embarcaciones provisto por el Chef, vitel thoné y otras exquisiteces, empezó a soplar, nada extraordinario. Por lo que después del café y el gaitero correspondiente, directo al sobre.

A eso de las 22:30 hs. Comenzaron las ráfagas. Los tres timoneles salimos al cokpit para realizar un control de posibles daños en los cerramientos y chequear los anclajes de amarras con el reflector. Luego de un rato de espera, sin novedades, vuelta al sobre y a dormir hasta la mañana siguiente.

Amaneció con brisa suave, el río estaba medianamente alto. Navegamos hasta Soriano sin inconvenientes, retiramos el rol y partimos. Eran las condiciones ideales para regresar por la boca del Negro volviendo sobre el track grabado ahorrando así varios km. sobre la salida segura por el Yaguarì.

Después de un rato de navegación nos acercarnos a la zona crítica, Pensamos que pasaríamos ajustadísimos pero que lo lograríamos, en el peor de los casos deberíamos bajarnos a empujar unos 100 mts. el Doberman iba 200 metros adelante, Ada cantaba por el VHF la profundidad, primero 1 mts. de pronto Ada alerta 0.60 y lo repite, Aníbal y Oscar concuerdan en pasar unos 10 metros a babor de la ruta seguida por Rubén, Aníbal canta 0.80, lo mismo repite Oscar, luego de un minuto de tensión, 0.90 > 1 mts. Pasamos planeando sin tocar fondo¡¡¡

Temiendo que el tiempo se descomponga abandonamos la idea de ir a Palmira., poniendo entonces rumbo a la hostería Rose Marie desde la boca del San Salvador, trayecto que nos demandó 45 minutos de navegación Al ir desandando el camino de ida la profundidad mínima que se tomó en la zona crítica del cruce del Uruguay. Fue de 1 mts
Una vez en la hostería el calor era sofocante. Todos estábamos fastidiosos, pero el más insoportable era Rubén que recién se tranquilizó después de un largo chapuzón a pesar de que el agua estaba cubierta de algas verdes que le daban un mal aspecto.

En el atardecer, Aníbal y Rubén deciden anticipar un día el regreso, Oscar se quedó hasta el domingo. Los tres retornamos por la misma ruta de ida admirando el vistoso paisaje de los ríos y arroyos de esa zona.

 

Sugerencias

  • Para los desmemoriados, en Uruguay adelantar una hora los relojes (en periodo estival), no sea cosa que cierren los comercios y deban esperar unas horitas la siesta lugareña.
  • Setear alarma de ecosonda, para anticipar bajantes y evitar varaduras nocturnas. (nosotros por no hacerlo quedamos colgados de la playa)
  • Variado botiquín con remedios, más los habituales.
  • Dinero uruguayo suficiente para gastos y combustible. En Mercedes hay casas de cambio, pero sólo están abiertas en horario laboral y los fines de semana cierran.(ojo te matan con el cambio)
  • Es de gran ayuda llevar una media sombra para las embarcaciones y así guarecerse de sol en las horas pico.
  • El gazebo nos resulto imprescindible para disfrutar de la playa a toda hora. (En su defecto sombrillas)
  • Llevar hélice de repuesto.
  • 2 anclas principales y una de repuesto
  • Luz de emergencia 12v o farol de noche
  • Garrafa con anafe (porque pensar en usar parrillas es bastante dificultoso por el viento y la arena)
  • Para los que posean GPS podrán bajarse el track pegado en esta nota.
  • Muñirse de una carta actualizada sobre el Río Negro y su boyado ya que resulta de mucha ayuda para navegar sus aguas.

 

Agradecimientos

A Marcos Fernández (Morosco), por el préstamo de heladera
y f/b Mercury 3.3 HP para el auxiliar.

A José Rothman (Pfdb) por la info aportada sobre
su viaje y el entusiasmo que nos contagió.

A Marcelo López “Husein” profundo conocedor del Río, por las determinantes
de mareas para el cruce del Uruguay y zona de bajos en la boca del Negro.
Aprovechamos para confirmar la exactitud de los
parámetros, mapas y rutas por él brindados.

A nuestras esposas Ada, Marisa y María Marta, no sólo por su
colaboración en navegación, marinería y gastronomía. También dieron
todo de sí para hacer más placenteros los días, ignorando los mosquitos, jejenes y el calor.

 

Rubén Curia, Oscar Vicente y Aníbal Invernon

 
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