| Pescador
de aguas profundas, o si se
quiere orillero,no importa lo
que es primero, lo importante
es lo que suma,y aunque la rana
haga “espuma”, me
conocen por bagrero.
Carnada,
tanza y anzuelo, y un silbo
casi gastado,y hasta un muelle
improvisado, acompañan
mi partida, y me da la bienvenida,
el rió de lado a lado.
Bajo
la sombra de un sauce, me miran
los camalotes. ¡La pucha!,
que despelote cuando pesco algún
dorado, si me pongo colorado,
como apretao del cogote.
Conozco
el cauce del río, como
si fuera mi mano. Por eso te
digo hermano, pescar no es cosa
sencilla, si hasta duelen las
costillas, cuando uno va a desgano.
Arroyo,
río o laguna, no importa
la circunstancia, mire que hermosa
fragancia, del pescado a la
parrilla. ¡Ah, señor
que maravilla! si escapa a toda
ignorancia.
Pescador
de rio dulce, de aparejos y
carnada, a veces no traigo nada,
pero las ganas me sobran. Las
penas solas zozobran....vivo
feliz mi jornada.
Cardumen
de palometa, de escamas casi
plateadas, no se lleven mi cebada,
tan solo pescar yo quiero. Y
paciente siempre espero, para
ganar la pulseada.
Pescador
tiras tus redes, pon a prueba
tu experiencia, ya que no ha
sido la ciencia, la que enseñó
lo que sabes. Ojalá nunca
se acabe, lo que tu haces a
conciencia.
Mi
canoa pescadora, navega sin
argumentos, y lo que digo no
es cuento, para saber si hay
buen pique, deje que el río
le explique... cuando se dará
el momento. |