Capitulo
XX. Anulia.
Un disco lleno de secretos.
Cuando
los ecos de las palabras, explosiones y fulgores
comenzaron a desvanecerse dentro de las mentes
de ambos hombres y luego de constatar la muerte
de la joven, Marcos le entregó a Sumeerly
el disco mientras le manifestaba confundido:
-Profesor,
vea usted que contiene este disco, mientras
yo llamo a los robotoides de seguridad. Debemos
retirar este cuerpo y dar aviso al Gran Consejo.
-¡Espera un momento! ¿Recuerdas
lo que dijo la muchacha antes de morir?
-Si, dijo algo así como que alguien o
algo las atacó por sorpresa-
respondió el joven.
-Aparte
de eso, sus primeras palabras fueron…
“Soy tu nieta”. Por lo que yo sé,
ni siquiera tienes hijos. ¿Como podría
ser ella tu nieta entonces?
-No
sé…tal vez lo sea.
-
Y sí es así, ésta mujer
vino del futuro a decirnos algo importante.
Tal vez algo relacionado con la ecuación.
Si mis conjeturas son correctas, hemos provocado
con nuestro hallazgo un Cambio de Realidad que
alcanzará a la humanidad dentro de…
50 o 60 años más o menos, y con
consecuencias desastrosas- dijo Sumeerly
señalando el cadáver en el piso.
-¿Y
por qué sería mi nieta la que
vino a advertirnos?- indagó
Marcos.
-No
lo sé. Tal vez la respuesta esté
en ese disco. Si damos a conocer éste
episodio, no puedo imaginarme las secuelas que
provocaríamos al denunciar la muerte
de una persona que aún no nació
¿No te recuerda una brillante conjetura
tuya, ante un acontecimiento de similares características?
-¡Está
bien profesor usted gana, pero veamos ya lo
que contiene ese disco antes que alguien irrumpa
por esa puerta!- exclamó el
muchacho airoso.
-No
te preocupes, hijo. Si alguien escuchó
algún ruido, lo cual es improbable, pensará
que son las excentricidades de un científico
medio loco y su nuevo ayudante.
Marcos
asumió que el hombre tenía razón.
Si por cualquier causa, su intervención
en el pasado provocaría un cambio en
la realidad del futuro y éste involucraría
a su familia, debía por lo menos escuchar
el mensaje que contenía ese disco. Probablemente,
hasta su propia vida correría serio riesgo.
Y no estaba equivocado.
Luego
más repuesto y mientras el profesor preparaba
el transcorder de lectura, cubrió el
cuerpo examine de la chica con su chaqueta que
aún conservaba el recuerdo bordó
de su paso por el pasado. Apenas pudiera, pensó
que sería una buena idea deshacerse para
siempre de esa prenda, ya que su relación
con la muerte y la sangre, era muy subjetiva.
Al ver nuevamente el rostro de la desafortunada,
imaginó por un momento los tremendos
padecimientos que sufriera antes de presentarse
en este tiempo y lugar. No pudo dejar de pensar
en ese rostro tan familiar.
-¡Marcos!
Ven aquí. Ya está listo el transcorder.
Parece que el disco estaba programado para encender
el aparato a cierta hora –anunció
el profesor en el otro extremo de la sala.
Marcos
avanzó hacia el hombre y vio que éste
encendía el aparato que ya tenía
el disco en su interior. Tan pronto soltó
la tecla de encendido, una imagen holográfica
brotó del mecanismo. Marcos ya se encontraba
al lado del científico cuando vio que
la imagen proyectada era la de Sandra pero más
madura, aparentando tener más de 70 años
de edad. A pesar de los años, su rostro
aún conservaba sus rasgos delicados y
hermosos. Estaba vestida con un delantal propio
de los oficiales técnicos de la milicia.
Por fin los dos hombres ansiosos que deseaban
resolver esta nueva intriga, pudieron escuchar
la voz calma y pausada de la bella mujer.
-¡Hola
Marcos! Parece mentira que haya pasado tanto
tiempo desde que nos conocimos esa tarde por
Holocom. Hoy puedo decirte que a partir de ese
momento, mi vida se convirtió en el más
dulce de los sueños que toda mujer puede
anhelar. Hemos pasado años felices juntos
y estoy muy agradecida por ello.
Marcos
comprendió entonces que se trataba de
Zara, la hija de Sumeerly. Sintió cierta
perturbación al escuchar semejante declaración
y más sabiendo que el padre estaba presente
también. La mujer continuaba hablando:
-
Sé que estás esperando una explicación
de lo que ocurrió con la Ecuación
que encontraste con mi padre horas atrás.
Antes que nada debo decirte que está
en mi poder y bien segura por ahora, en el año
2.521. Permíteme explicarte. Luego de
descubrir su aplicación en los campos
temporales, pusimos en marcha con la aprobación
del Gran Consejo un plan para comenzar la exploración
y colonización del espacio exterior más
allá de la órbita de Plutón.
Gracias a este sensacional descubrimiento, en
poco tiempo pudimos acercarnos a investigar
a otras galaxias y sus sistemas solares.
-Recorrimos
mucha distancia en busca de vida inteligente
pero por un tiempo no tuvimos suerte. Pensamos
en un momento que en realidad estábamos
solos en el universo. Mientras tanto, después
de casarnos, te nombraron comandante de la expedición
más importante al sistema binario Tripoidea
en la constelación de Auriga. Allí
fue justamente donde encontraste un bello planeta
con dos lunas al que llamamos Anulia. Este planeta
está habitado por seres inteligentes
y sumamente agresivos, cabeza de un vasto imperio
intergaláctico. Su sociedad es dirigida
por un emperador autoritario y despótico.
Al principio los primeros contactos fueron pacíficos.
Creemos que ellos nos estudiaban profundamente
y entonces descubrieron que no teníamos
defensas efectivas contra sus armas poderosas.
Comenzaron las hostilidades aprovechando nuestras
debilidades defensivas y tuviste que ordenar
la retirada ante semejante poderío bélico.
Durante años tratamos de pacificar las
relaciones pero esto enfureció aún
más a los Anulianos
– hizo un corto silencio y volvió
a sonreír tímidamente. Luego prosiguió:
-
Mientras tanto aquí en la Tierra, lejos
de la contienda, tuvimos dos hijos hermosos.
Uno es Leandro, fuerte y aguerrido como su padre
y Marcia, luchadora y muy independiente como
su abuelo – su rostro se ensombreció
al continuar el relato:
-Fue
en la constelación de Pegaso, en medio
de una gran batalla que perdiste la vida. Luchaste
con arrojo pero la superioridad numérica
y sus armas fueron contundentes. Sé que
es muy duro enterarte como vas a morir pero
esto lo hago para evitarlo y también
la de millones de seres humanos que como tú,
lucharon por nuestro planeta. Papá debe
estar enojado por esto que hemos hecho pero
espero que me comprenda. Los Anulianos están
cada vez más cerca y no hay forma de
detenerlos. Ellos aún no dominan el poder
de los viajes temporales, pero sus naves de
combate son muy veloces y poderosas. Vienen
por la Tierra y arrasarán con todo lo
que hay en ella.
-Mi plan es simple. Soy la única que
conoce los entretelones del descubrimiento de
la ecuación de Rosenthal y que permitió
lanzarnos al espacio y así cruzarnos
con los alienígenas. Si pospongo el descubrimiento
permitiré a la humanidad desarrollarse
tecnológicamente más y de esta
manera, al momento de encontrar a los Anulianos,
nuestros descendientes podrán hacerles
frente sin dificultad. Mi idea es quitarles
a ustedes la ecuación la misma noche
del descubrimiento, antes que yo sepa sobre
su existencia. Si lo hiciera después,
cuando yo esté al tanto del descubrimiento,
provocaría una paradoja. Además
yo sabía que Papá, después
de muchos días hizo copias de resguardo.
Así que por ahora ustedes no tienen duplicados.
Confío en que el no tenga tanta memoria
para recordar toda la sintaxis de la ecuación.
Espero poder encontrar la forma de que este
descubrimiento pueda ser hallado dentro de 200
ó 300 años más tarde con
respecto a mi futuro.
-Sé
que provocaré un Cambio de Realidad muy
grande en la historia humana, pero ésta
vez será por el bien de ella y de nuestra
familia, incluyéndote a ti, mi querido
esposo. No sabes cuanto te extraño mi
amor…y también a nuestros hijos.
Jamás podré perdonarme si sabiendo
como salvarles la vida, no hice nada para evitarlo…-
sus ojos verdes comenzaron a llenarse de lágrimas,
pero luego se repuso y continúo su exposición:
-De
esta forma trataré de arreglar lo que
mi padre provocó al divulgar la ecuación
antes de tiempo. El debe comprender que todo
cada cosa tiene su tiempo y que la humanidad
no es ajena a este designio. O tal vez jamás
debería haber sido descubierta. Siempre
pensó que hacía un bien a la ciencia
al darla a conocer pero está visto que
no fue así – sonrío
levemente y tras un breve suspiro, continúo.
-Esta
noche enviaré a nuestra nieta Soledad,
es la única persona en la cual confío
y la última de nuestra familia que aún
vive y espero que… -se interrumpió
en seco. Se incorporó y levantando la
cabeza se dirigió a alguien fuera del
campo holográfico:
-¿Qué
ocurre Sole?- dijo desconcertada la
anciana mujer. Entonces se escuchó la
misma voz que antes los hombres escucharon en
labios de la difunta:
-¡Los
Anulianos…pronto…ya están
en los límites del sistema solar! ¡En
breve estarán aquí! Debo ir ahora
antes de que lleguen - y de repente,
la reproducción se detuvo en forma brusca
y sólo quedaron los ecos de las últimas
palabras de la muchacha repitiéndose
una y otra vez.
Sumeerly
se dejó caer pesadamente en un sillón
del despacho al tiempo que Marcos, en silencio,
miraba el cuerpo de la muchacha tendido en el
suelo. Luego fue el primero en hablar.
-Evidentemente
habían planeado venir cuando nosotros
dejáramos la fórmula sola en este
cuarto y en su lugar colocarían este
disco con la explicación que hemos oído.
-¡Así
es! El repentino ataque, provocó una
alteración en sus planes y la niña
tuvo que venir antes de tiempo y seguramente
establecieron el contacto temporal en medio
de una feroz batalla- dijo el científico
mientras observaba el cuerpo sin vida de su
bisnieta.
Sin
quitar los ojos del cuerpo, Marcos dio su punto
de vista:
-Sin
duda allí yace la evidencia de que lo
que acabamos de escuchar es la más absoluta
verdad. Si analizáramos las heridas y
las rupturas en el traje microflex de Soledad,
comprobaríamos seguramente que no fueron
provocados por armas humanas. Luego no tengo
objeción alguna para negarme a realizar
lo que nos solicitan.
-Seguro
que hablas de destruir la ecuación ¿verdad?-
consultó Sumeerly.
-Desde
luego profesor ¿Usted que piensa?
Sumeerly
se incorporó de su asiento y como de
costumbre, comenzó a deambular por el
cuarto mientras meditaba su respuesta. Al cabo
de unos minutos de silencio y parado delante
del cuerpo de su bisnieta, dijo enfáticamente:
-Está
claro que lo que vimos es verdad. Sin embargo,
al destruir la ecuación, los efectos
del Cambio de Realidad que propiciamos desaparecerían
al menos en parte, ya que nosotros conoceremos
los acontecimientos que en verdad han ocurrido
y los que “deberían” ocurrir
después. El “es” y el “podría
ser”. Si al desaparecer la ecuación,
también lo hace el cuerpo de Soledad,
significaría que nada del futuro que
nosotros conocemos, habrá de ocurrir
– luego agregó:
-Pero
si esto no ocurre… si el cuerpo no se
esfuma de nuestra realidad, entonces hemos provocado
un paradoja tan enorme que sería difícil
medir sus alcances.
-¿Profesor?
-Si Marcos.
-¡Destruya
la ecuación y deje que los humanos maduren
sin Cambios en su Realidad!- rogó
el joven. Luego agregó:
-Está
visto que debemos crecer y desarrollarnos más.
Aún hay mucho por aprender sobre el Universo
y sus secretos y me parece que no estamos preparados
para eso por ahora. Aquí yace nuestro
primer error- dijo señalando
el cadáver de la muchacha -. Aprendamos
de él y preparémonos para el futuro.
Sumeerly
elevó sus cejas y su rostro ensayó
un gesto de aprobación. Se dirigió
al módulo donde se hallaba la ecuación
y presionó un mando del panel lateral.
La fórmula, desprovista de su sustentación
antigravitatoria cayó sobre la mesa.
Sumeerly la tomó con reverencia.
-¿De
verdad crees que este papel será el causante
de tanta desgracia? – le preguntó
al muchacho. Este asintió con un movimiento
de su cabeza.
Entonces
Sumeerly tomó la decisión más
trascendental de su vida y estaba dispuesto
a llevarla a cabo.
Epílogo.
Sumeerly
presionó un botón de su consola
y un pequeño haz de plasma brotó
de un aro metálico. Introdujo el papel
en el campo y éste se desintegró
ante sus ojos. No quedó rastros, ni humo,
ni olor, simplemente la ecuación de Rosenthal
fue atomizada y ya nada quedaba de su existencia.
Solo partículas del papel y la tinta,
entremezclándose con las moléculas
del aire circundante.
Ambos
buscaron el cuerpo tendido en el piso, pero
éste ya no estaba. Nunca estuvo. Tampoco
el disco que trajo consigo. El futuro conocido
había sido cambiado otra vez y nada de
lo que ellos sabían tendría que
ocurrir. Los Anulianos seguramente algún
día se encontrarán con los seres
humanos. Pero no por ahora.
-Confieso
que pensé por un momento que no lo haría,
profesor- dijo Marcos.
-Y
yo pensé que tú me lo ibas a impedir.
El tiempo dirá si hemos hecho las cosas
en forma correcta. Aunque te confieso muchacho
que visto como están las cosas, manipular
el tiempo es algo demasiado peligroso y no se
puede obrar en forma indiscriminada y sin tener
un plan concebido de antemano. De hecho, aunque
acabamos de destruir la ecuación, no
hicimos más que eliminarla de nuestro
presente. Pero la ecuación aún
existe.
-¿Cómo
dice profesor?- preguntó Marcos
asombrado.
-¡Lógico!-
exclamó el científico. Enseguida
agrego:
-
Escucha. Aunque eliminamos la ecuación
de nuestro tiempo y de esta manera cambiamos
nuestro porvenir, en realidad aún está
enterrada en la isla. O mejor… recién
la están sacando del tesoro en donde
estaba custodiada por Teodoro Dietrich. O también
si lo quieres ver de este modo, el mismísimo
Rosenthal está en este momento plasmando
su concepción sobre el papel que acabamos
de destruir.
Marcos
escuchaba atentamente al científico y
su mente evaluaba cada palabra, cada frase y
oración para encontrar sentido a lo que
Sumeerly quería comunicarle. Pero el
profesor se dio cuenta de su perplejidad y enseguida
finalizó:
-¿No
te das cuenta acaso? Desde que incursionamos
en el tiempo, el pasado se ha transformado en
algo así como… un libro al cual
podemos abrir en el capítulo que se nos
antoje y cambiar las palabras que no nos gusten
y poner las que nosotros consideramos conveniente
a nuestros intereses ¿ Me explico?
Marcos
comprendió que Sumeerly estaba en lo
cierto. Cada instante de la historia que ellos
vivieron podía ser modificado y así
llegar a recuperar la ecuación de nuevo.
Pero esta vez, sabiendo lo que podría
ocurrir más adelante, obrarían
de otra manera para evitar el desastre del futuro.
-¡Claro,
ahora entiendo!- exclamó el
muchacho- Al destruir la fórmula
ahora evitamos que nuestros predecesores encuentren
a los Anulianos antes de tiempo. Entonces nada
de lo que Zara nos contó ocurrirá.
Pero ahora…podemos usar el poder de la
ecuación para crear la tecnología
capaz de contrarrestar el poderío bélico
de los alienígenas.
-¡Exacto
muchacho! Pero…
-¿Qué,
profesor?
-Son
sólo presunciones. Debemos esperar los
acontecimientos inmediatos y evaluar los cambios
que se pudieron haber producido en nuestro “continium
tiempo “. Pero ahora hay algo que me preocupa…
-¿Qué cosa profesor?
-
No sé. No estoy seguro, pero me pareció
que mi hija te envío el mensaje en el
disco a ti solamente. Como si ella supiera de
antemano que yo no estaba escuchando su relato.
Es raro ¿no?
-Tal
vez profesor. Usted nunca se cansa de sacar
conjeturas. Pero me temo que no podremos escuchar
de nuevo un disco que jamás existió
- enfatizó Marcos.
-Me
parece que no muchacho. Sumeerly ensayó
un breve bostezo y luego dijo lánguidamente...
-
Y ahora sí me voy a descansar. Fueron
demasiadas aventuras para un solo día
¿No crees Marcos? –sentenció
el hombre mientras comenzaba a caminar hacia
la puerta junto a Marcos. Este le contestó
enseguida:
-Bien,
yo también haré lo propio. Mañana
me espera una nueva vida porque según
creo, vendrá su hija a visitarlo ¿no
es así?
Al
escuchar estas palabras, Sumeerly detuvo sus
pasos en seco y preguntó curioso:
-
¿Crees que sea necesario? A mí
me parece que nada cambia si tú al final
no conoces a Zara. Como dice un viejo refrán:
“Muerto el perro, se acabó la rabia”
– comentó el hombre, a lo que Marcos
respondió mientras le pasaba su brazo
por el hombro:
-
¡Vamos profesor! ¡Usted mismo dijo
que hay destinos a los que uno no puede escapar!
-¿Yo
dije eso? ¿Cuándo? ¿Acaso
tú no pediste que no se provoque más
Cambios de la Realidad?
Continuaron
sus pasos lentos y acompasados hacia la puerta
de salida. Sus voces ya se escuchaban lejanas
en el recinto mientras Marcos continuaba su
exposición.
-Yo
se lo explicaré entonces. Verá
profe….yo debo conocer a Zara, ya que
las consecuencias de “no tener”
un cambio en este momento de mi vida sería
catastrófico ahora que debo esperar doscientos
años para ir a Alpha Centauri…
-¡No…no…no… y no! No
creo que debas esperar mucho. Yo creo que si
evaluamos un nuevo viaj…
-¡Insisto! Eso puede esperar! No se ponga
ahora aprehensivo, justo en este momento que
el asunto se pone interesante y…
-¿No dijiste que estabas cansado…?
Ve y duerme una semana por lo menos.
-¿Profesor…..está usted
intentando cambiar mi realidad acaso…?
Fin