Capitulo
XVI. Demasiado Cerca.
“Estamos
demasiado cerca” se repetía
a sí mismo Marcos una y otra vez mientras
introducía su cuerpo en la cronósfera.
Antes de hacerlo se dio vuelta y vio al profesor
salir disparado del Transpod y corriendo en
dirección a ASCLI, pero luego no pudo
ver más.
Apenas
salió de la cronósfera encendió
el termoscanner. La primera imagen que registró
fue la de dos individuos sentados en la oscuridad
debajo de un alero. Pudo ver a través
del aparato que ambos estaban quietos y expectantes.
Pensó que el factor sorpresa habría
obrado a su favor.
Luego
registró un movimiento dentro de la casa.
Un tercero se incorporó rápidamente
y se dirigió al cuarto hombre que por
la posición en que se hallaba, estaría
descansando. Ambos se movieron sigilosos, alertados
con seguridad por el ruido de la cronósfera
al desplazar el aire circundante. Los otros
dos se introdujeron en la casa mientras conversaban
con los que permanecían dentro. El muchacho
conectó el intracraneal y pudo oír
parte de una conversación susurrante.
(¡Nada!.
No hay nadie, jefe).
Marcos
comprobó que aún no lo habían
visto, por lo tanto decidió actuar rápidamente
si quería volver a casa con la fórmula.
Salió detrás del cerco y para
asegurarse barrió la casa con un rayo
más profundo del aparato detector de
calor. Si había alguien más por
los alrededores lo sabría.
Comprobó
que no tendría nuevos sobresaltos y en
seguida se dio a conocer con el transmisor intracraneal.
Este aparato, capaz de procesar la información
eléctrica directamente en el cerebro,
obraría con un factor de sorpresa sustancial.
Marcos sabía que en este siglo era impensable
este tipo de cosas.
-¡Escuchen
los de la casa! ¡Estoy monitoreando sus
movimientos! ¡No quiero su dinero, quiero
el papel que encontraron en el Instituto! ¡No
quiero hacerles daño!- les dijo
sin sacar la vista de la pantalla.
Al
cabo de unos segundos logró escuchar
por sus auriculares a uno de los hombres que
con voz tenebrosa se dirigía a sus compañeros.
(Lo
enterré con la guita, creí que
tendría algo de valor)
Obviamente
el hombre ignoraba que Marcos podía oírlo
claramente a través de su aparato intercomunicador.
No obstante, el muchacho esperó unos
segundos una contestación “oficial” y
luego escuchó nítidamente gritar
al que estaba detrás de la puerta:
-¡NO
LO TENEMOS ACÁ! ¡ESTÁ EN
UN LUGAR SEGURO… BIEN SEGURO!
El
hombre increpaba desde la casa sin saber que
no hacía falta. Pero Marcos no tenía
intenciones de explicarles.
Intuyó
que ese era el jefe de la banda y luego sin
tener deseo de lastimarlo apuntó el criobisturí
un poco más alto por sobre su cabeza
con la intención de procurarle su carta
de presentación. Marcos proclamó
después:
-¡Sé
que están agazapados! Los estoy monitoreando
con un termoscanner. El próximo disparo
de mi arma será mas preciso. Les repito,
no pretendo su dinero ni hacerles daño.
Sólo quiero el papel. Ustedes no deben
tenerlo. Por favor, lancen sus armas afuera.-
Para
duplicar el efecto disparó otro criorayo
pero está vez bien cerca de la cabeza
de uno que estaba debajo de una ventana. Con
esto, demostraría que tenía la
situación perfectamente controlada. Luego
anunció:
-
Ese pasó cerca deliberadamente. No quiero
lastimarlos ¡Palabra de honor!
-¡VAMOS
A SALIR! ¡NO DISPARE, POR FAVOR!- gritó
el supuesto jefe.
(¿Vamos
a rendirnos así nomás, sin pelear?)
– escuchó otra voz.
(Muchachos,
tiremos las armas afuera. Nene ¿tenés
la 22 en la sobaquera?) - preguntó
el jefe.
(¡Sí!
la tengo) - contestó el aludido.
Marcos
adivinó las intenciones hostiles de los
hombres. Agradeció al profesor la idea
de proveerle del traje de microflex.
-
¡Todas dije! - y lo que enseguida
agregó- ¡Los estoy escuchando
además!
Alguien
profirió una serie de insultos y observó
en la pantalla del termoscanner cuando el jefe
se incorporaba y asomaba su cabeza por la puerta.
Ahora Marcos los tenía dominados. Pero
esta vez, no se dejaría sorprender como
antes. Recordó que estos hombres intentaron
asesinarlo.
Los
sujetos comenzaron a arrojar las armas a medida
que salían al jardín. Lamentó
no haber tomado unos refractores de reemplazo
para controlarlos mejor, pero la huida veloz
del laboratorio fue respaldada por el temor
de que Sumeerly se percatará enseguida
del reemplazo del holo de Sandra por el suyo.
Los
hombres se quedaron de pie frente a él.
El más corpulento comenzó a maldecir:
-¡Pero
como mierda estás vivo vos, si yo te
pegué un tiro hace dos días atrás!
¿Qué carajo significa esto?
-¡Nada
que pueda yo explicarte ahora! Con gusto lo
haría pero no tengo mucho tiempo
– indicó Marcos tratando de ser amable
pero convincente a la vez.
-¿Y
qué es eso que estás buscando?-
le preguntó Juan.
-
Lo único que necesito es el papel que
sacaron junto con el dinero. No quiero su botín.
De donde yo vengo no es necesario. Sí
tiene valor científico el papel que poseen
ustedes. El futuro de la humanidad depende de
eso – dijo con vos pausada, como subrayando
las palabras.
- Eso que estás buscando, esa fórmula...
en verdad es una ecuación ¿No?
– indagó curioso el Rafa. Marcos al oírlo
no pudo refrenar su impulso.
-¡Exacto,
es una ecuación antigua, perdida hace
años! ¡Entonces...ustedes la tienen
en su poder, si saben que es una ecuación!-
contestó sin pensar.
-¡Ah! Ya me parecía muy complicada
para entenderla-
apuntó el gordo. Luego agregó:
-
Entonces si para vos es antigua y a juzgar por
los aparatos, la vestimenta que llevas y a todo
eso le sumamos que tendrías que estar
aunque sea en terapia intensiva en estos momentos,
vos nos estás ocultando algo más...
¿Verdad? - presumió Rafa.
Marcos
evaluó las palabras del hombre. Se dio
cuenta que le había dado el pie suficiente
para dudar de sus intenciones. No tenía
tiempo para enmendarlo y pensó que siendo
directo y veraz, obtendría lo que buscaba.
No olvidaba que, pasara lo que pasara, no tendría
otra oportunidad.
-
La humanidad dentro de muy poco tiempo sufrirá
grandes cambios. Ustedes casi no llegarán
a vivirlo pero les aseguro que serán
años duros para todos. Guerra, hambre,
devastación y muerte serán moneda
corriente en los próximos siglos. Lo
que ustedes tienen en su poder por ahora no
tiene ningún valor, ni monetario, ni
técnico. Los razonamientos que se descubren
allí solo serán aplicables en
el futuro, cuando la tecnología y el
rigor científico puedan aprovecharlo.
Por ahora sólo es un cúmulo inútil
de números sin sentido práctico-
observó el efecto que sus palabras causaban
en los hombres. Sus rostros reflejaban estupor,
incredulidad, asombro y muchas sensaciones encontradas.
Marcos agregó finalmente:
-
No me interesan sus billetes. Es más.
Si me llevará ese dinero no sólo
produciría un cambio en la realidad que
viene, sino que además no me serviría
para nada. Ese dinero hoy puede servir para
tejer de alguna manera la intrincada telaraña
que el destino tiene preparada para el futuro.
No puedo llevármelo. No debo desatar
cabos.
Los
hombres escucharon las palabras del extraño
visitante de la noche. Estaban a su merced mientras
los apuntaba con ese aparato capaz de atravesar
las cosas como un clavo caliente un trozo de
papel. Además podía hablarles
a la distancia y también parecía
ser inmortal. Aparentaba ser una persona sosegada
y extrañamente honesta a pesar de su
juventud. Rafa, fue sin duda el más creyente
de todos.
El
primero en hablar fue Juan.
-
Supongamos que creemos todos que lo que decís
es verdad. ¿Por qué deberíamos
confiar en vos?
-¡Vamos,
ustedes quisieron matarme! No vengo con intención
de tomar represalias. Si lo hubiese querido
hacer ya estarían muertos hace rato y
yo revisaría tranquilamente sus pertenencias
hasta encontrarla. Tengo todo el tiempo del
mundo y los medios para hacerlo.
El
muchacho omitió comentarios con respecto
a que esta era su última chance. Rafa
estaba extasiado y no dudo en preguntarle:
-Decime
una cosa, como quieras que te llames…
-Marcos.
-¡Marcos…bien!
Me preguntaba si vos perdiste algo por aquí
en otro momento – señalaba el
piso mientras hacia círculos con el índice.
-Si
yo…tuve un inconveniente… se interrumpió
de pronto. Algo lo alarmó. Un siseo repentino
en su aparato comunicador le llamó la
atención. Movió su cabeza en dirección
al agua e identificó al sonido proveniente
de ese lugar. Los otros hombres advirtieron
la perturbación del muchacho y ansiosos
preguntaron:
-¿Qué
pasa? ¿Qué viste?
Marco
les pidió silencio y apuntó su
termoscanner hacia el lugar de donde vino el
sonido. No le gustó lo que descubrió
en la pantalla. Luego hizo nuevamente el gesto
de calma mientras apuntaba en dirección
contraria y también detectó lo
mismo. Instintivamente miró hacia el
Horizonte y vio la marca de la baliza. Luego,
sin más que pensar, les anunció
al resto:
-¡Vienen
unos hombres!
Como
movidos por un resorte, los individuos sobresaltados
corrieron hasta el lugar donde estaban sus armas.
Ya no les importaba la presencia del muchacho
y su extraño rayo púrpura. Calcularon
que se aproximaba un peligro mayor. El joven
intuyó que algo peligroso estaría
acechándolos y estos lo sabían,
pero no lo esperaban hasta ese momento.
Cuando
recuperaron sus armas, corrieron hacia el interior
de la casa. Marcos no tardó en averiguar
que ocurría. Un potente reflector al
encenderse iluminó parte de la edificación
y el jardín. Otros más pequeños
trataban de perforar el tupido follaje circundante.
Espontáneamente, una voz chillona y estrepitosa
sonó por detrás de los arbustos
de la orilla, y con tono autoritario advirtió:
-
¡POLICÍA, QUIETOS DONDE ESTÁN!
¡TIREN SUS ARMAS!
Marcos
seguía con el aparato encendido. Pudo
contar en su pantalla una treintena de hombres
distribuidos en semicírculo alrededor
de la casona. Evaluó correr en dirección
a la cronósfera pero pensó que
aún tenia un poco más de tiempo
y estaba protegido por el microflex. Resuelto
corrió junto a los hombres dentro de
la cabaña. Cuando logró introducirse
dentro, vio que estos estaban agazapados y cubiertos
debajo de las ventanas.
Juan
alcanzó a gritar:
-
¡La cana! ¿Cómo carajo se
enteraron?
-¡Agacháte
Marcos o estos te arrancan la cabeza de un plomazo!-
le advirtió Rafa.
Marcos
empezó a comprender la gravedad de la
situación. A pesar de que el no era cómplice
de los delincuentes sería muy difícil
justificar su presencia entre ellos.
Apuntó
su aparato en todas direcciones y comprobó
como los atacantes iban ciñendo el semicírculo
sobre la casa. Aún la cronósfera
estaba lejos de ser vista. Por el intracraneal
oyó a varios hombres hablar en vos baja
mientras se impartían órdenes
de despliegue y tácticas de combate.
Comprendió entonces que venían
por los ladrones y supuso que estarían
armados tanto o más que ellos. Recordó
las palabras del profesor cuando le dijo que
ese mundo era desconocido y hostil para él
o para cualquiera de su época.
-¡ATENCIÓN,
RÍNDANSE! ¡ESTÁN RODEADOS,
ARROJEN SUS ARMAS Y NO LES PASARÁ NADA!
- se escuchó nuevamente la voz
chillona.
-¡Estamos
perdidos! – sentenció Salcedo.
-¡No
lo creo!- grito el jefe. Luego agregó:
- ¡Si me agarran me como la perpetua!
¡Ni en pedo me entrego!
El
Nene gimoteaba en un rincón- ¡No
quiero morir, no quiero morir!- chillaba.
-¡TIENEN
DIEZ SEGUNDOS PARA ENTREGARSE! – vociferó
de nuevo el oficial.
El
Rafa trataba de consolar al grandote: -No
pasará nada Nene, tranquilo que de ésta
salimos bien…
-¡Vos
vas a salir bien porque escondiste tu parte!
¡Cuando te larguen vas a tenerla toda
y nosotros perpetua sin un mango!-
gritaba fuera de si el jefe.
-
¡Calmáte Juan que…! -
alcanzó a decir Salcedo, pero un objeto
negro lanzado desde el exterior entró
por la ventana haciendo añicos un cristal.
Cuando cayó al piso, un humo blanco y
denso comenzó a salir desde su interior.
-
¡Mierda!- gritó Juan y
enloquecido comenzó a disparar hacia
afuera. Marcos no salía de su estupor
cuando una descarga impresionante se batió
desde el exterior. Las paredes, los vidrios
y los objetos comenzaron a recibir impactos
que los destrozaban paulatinamente. Marcos percibió
en su cuerpo pequeñas puntadas producto
de los balazos que afortunadamente, eran amortiguados
por la fibra de su traje protector. Enseguida
cubrió su cabeza con los brazos cuando
observó que el gordo llamado Rafa, se
tomaba dolorido el pecho. Cayó de espaldas
junto a él y una gran afloración
rojiza comenzaba a manar de su herida. La atmósfera
estaba irrespirable a causa de la niebla irritante
que despedía el cilindro. Rafa tomó
el brazo de Marcos y con una mano temblorosa,
sacó del bolsillo de su abrigo, un papel
doblado y se lo tendió al joven. Entre
balbuceos y detonaciones, Marcos pudo escuchar:
-
Las an...tiparras… las escondí con…con
la plata…- luego de tragar saliva dificultosamente,
terminó por fin la frase - ¡Acá
estaa... toddoo… ahh!
Sus
ojos vidriosos se quedaron inmóviles
mirando al vacío. El joven sin entender
el mensaje tomó el papel y al instante
escuchó al Nene quejarse mortalmente.
Vio como éste caía y de su cabeza
brotaba abundante sangre. Los dos restantes,
continuaban con la feroz defensiva.
Tomó
carrera y lanzándose por la puerta semiabierta,
salió al patio trasero en dirección
a la cronósfera. Se cubrió la
cabeza desnuda con los brazos y recibió
varios disparos en la espalda, brazos y piernas,
pero estos al igual que los anteriores, sólo
representaron una sensación de cosquilleo
inicuo. Su preocupación era salir con
vida de esa batalla descomunal. Mientras eludía
los reflectores pensó en el Horizonte
y si todavía conservaba energía
suficiente para regresarlo sano y salvo a casa.
Dio vuelta el seto y el corazón subió
hasta su garganta. La mancha opaca todavía
estaba allí, pero de su superficie brotaban
pequeños arcos voltaicos. En una milésima
de segundo recordó que el Horizonte de
Sucesos antes de surgir en el plano tridimensional
o al contrario, desaparecer del mismo, liberaba
una carga de energía eléctrica
llamado “pulso criónico temporal” y servía
para establecer transitoriamente el campo. Algo
así como girar el picaporte de una puerta
para abrirla o…cerrarla. La cronósfera
desaparecería taxativamente ante sus
propios ojos y en cualquier instante, tal como
si una burbuja de jabón se desintegrara
en el aire. Una milésima de segundo antes
de perderse en los tiempos, escuchó una
voz por su espalda gritando:
¡Alto
carajo o disparo!
Capítulo XVII. Uno más
uno, dos. El quinto Hombre
El
despacho en la O.M.E.E.T del profesor se hallaba
en silencio. Marcos observaba de pie a través
del ventanal, la tormenta que por el poniente,
avanzaba hacia la mega ciudad. Sumeerly en tanto,
estudiaba las noticias gráficas del siglo
XX reflejadas en la holopantalla de su escritorio.
“BUENOS
AIRES; VIERNES 24 DE JULIO DE 1998. A ESCASOS
DÍAS DEL SANGRIENTO DESENLACE EN EL DELTA
DEL PARANÁ AÚN LA POLICÍA
BATE LA ZONA EN BUSCA DEL PRÓFUGO DESAPARECIDO
DURANTE EL COPAMIENTO POLICIAL EN EL QUE MURIERON
CUATRO DELINCUENTES, Y DOS SUBOFICIALES DE LA
P.N.A. RESULTARON GRAVEMENTE HERIDOS. LAS TAREAS
DE RASTRILLAJE INCLUYEN LA BÚSQUEDA DEL
MILLÓN DOSCIENTOS CINCUENTA MIL DÓLARES
FALTANTES DEL GRUESO BOTÍN ROBADO HACE
UNA SEMANA EN DEPENDENCIAS DE LA CNEA. EL OPERATIVO
A CARGO DEL COMISARIO INSPECTOR OSCAR MEDINA
DE LA DEPARTAMENTAL DE SAN ISIDRO EN CONJUNTO
CON FUERZAS DEL GEO Y DE LA PREFECTURA NAVAL
LOGRÓ RECUPERAR MÁS DE TRES MILLONES
Y ABATIR A CUATRO DE LOS CINCO MALVIVIENTES.
FUENTES INFORMADAS NO DESCARTAN QUE LA CAPTURA
DEL QUINTO HOMBRE SE LOGRE EN LAS PRÓXIMAS
HORAS”
El
profesor después de leer las noticias
buscó solamente las reseñas del
caso avanzando más en el tiempo. Al cabo
de un largo rato, dijo:
- Bueno muchacho, por suerte y gracias a la
imaginación popular de los años
2000, te has transformado en “El Quinto Hombre”.
Escucha esto:
Marcos
seguía con la mirada perdida en el cielo
tenebroso de la tarde, pero apenas movió
la cabeza para preguntarle al profesor antes
que continúe:
-¿Por
qué?
-¡Significa que estás aquí!
Si te hubiesen capturado o asesinado, las noticias
serían otras. Realmente debo decir que
lograste confundirme por un momento con tu “truco
holográfico”.
-¡Ah, bueno! Usted buscó al mejor
de la organización para llevar a cabo
este proyecto. No quería defraudarlo.
No me doy por vencido fácilmente-
respondió irónico el muchacho.
-Por
suerte la conexión temporal permaneció
hasta el mismo instante en que lograste introducirte
de nuevo en la cronósfera. Bueno, ya
pasó, pero presta atención un
momento, que es interesante. El profesor
comenzó a leer en voz alta:
“BUENOS
AIRES, 18 DE JULIO DE 2008. A DIEZ AÑOS
DEL FAMOSO ROBO A LA ANTIGUA COMISIÓN
NACIONAL DE ENERGÍA ATÓMICA, LA
FISCALÍA GENERAL DE LA NACIÓN
DIO POR CERRADO EL CASO TRAS FRACASAR LA BÚSQUEDA
DEL FAMOSO “QUINTO HOMBRE” QUE DURANTE MUCHO
TIEMPO ANTES DE LA FINALIZACIÓN DE LA
DÉCADA PASADA ALIMENTÓ LA FÁBULA
POPULAR AL ADJUDICÁRSELE EXTRAÑOS
PODERES. TAMPOCO SE DIO CON PARTE DE LOS CIENTOS
DE MILES DE DÓLARES QUE DESAPARECIERON
EN “LA NOCHE OSCURA” EN AQUELLA MADRUGADA EN
EL DELTA”
-Es
decir que aún no encontraron el dinero
- concluyó el profesor.
-Si,
pero por lo visto nosotros tampoco sabemos donde
está- agregó Marcos.
-Si…
pero escucha esto que dice aquí abajo-
propuso el científico sin quitar la vista
de la holopantalla.
“EL
EX COMISARIO OSCAR MEDINA QUE FUERA EL ENCARGADO
DE LLEVAR EL CASO DE LA CNEA Y QUE A SU RETIRO
DE LA FUERZA SE DEDICÓ AL ESTUDIO DE
LOS OVNIS Y EXPERIENCIAS PARANORMALES, CUENTA
SU EXPERIENCIA EN EL CASO…”
Escucha
esto: – continúo leyendo Sumeerly.
“CUANDO
SALÍ EN PERSECUCIÓN DEL SUJETO
QUE SE ESCAPABA DE LA CASA, NOTÉ QUE
EL MISMO ESTABA ENFUNDADO EN UN TRAJE PROTECTOR
NEGRO. A SIMPLE VISTA PARECÍA UN SER
HUMANO NORMAL. CREO QUE LE DISPARÉ COMO
CINCO Ó SEIS VECES DESDE POCA DISTANCIA
Y NO CAYÓ. OTROS COMPAÑEROS TAMBIÉN
LO HICIERON CON IDÉNTICO RESULTADO. PERO
LO EXTRAÑO FUE CUANDO LO ENCONTRÉ
DETRÁS DE UN ARBUSTO. AL PRINCIPIO CREÍ
QUE ME FALLABA LA VISTA, PERO LUEGO VI QUE EL
EXTRAÑO SE ENFRENTABA A UNA BOLA OSCURA
QUE IRRADIABA DESTELLOS LUMINOSOS. ESA EXTRAÑA
FORMACIÓN ES LA MISMA QUE VI EN LA COCINA
DE LA CNEA CUANDO LLEGAMOS LA NOCHE DEL ROBO
SEGUNDOS ANTESQUE DESAPAREZCA”.
Sumeerly continuó leyendo:
“DETRÁS
DEL SETO, LE APUNTÉ Y GRITÉ QUE
SE DETUVIERA PERO SIGUIÓ HASTA INTRODUCIRSE
EN ESA COSA PARA LUEGO DESAPARECER DELANTE DE
MI VISTA POR SEGUNDA VEZ. CREO Y ESTOY CONVENCIDO
DE ELLO, QUE TUVE UN ENCUENTRO CERCANO CON UN
SER DE OTRO MUNDO Y NO DUDO QUE TENDRÉ
UN NUEVO CONTACTO CON EL ALIENÍGENA”.
Luego concluyó:
-Es
indudable que el policía es dueño
de una imaginación irrefutable. Menos
mal que te confundió con un alienígena.
Supongo que gracias a su teoría nunca
nadie tomó el caso en serio.
Marcos
continúo mirando por la ventana, como
ausente. Casi no le importaba lo que el profesor
se empeñaba en investigar en las noticias.
Mientras que el científico utilizaba
la experiencia y el aplomo propio de la madurez
para analizar todos los datos a su alcance,
Marcos más joven y más compulsivo,
deseaba encontrar otra manera de regresar al
pasado para recuperar la ecuación. Sus
proyectos científicos no representaban
nada comparándolo con el poder de la
ecuación. Sus viajes intergalácticos
se perdían en las negras nubes que se
cernían sobre la mega ciudad.
El
profesor notó la apatía de Marcos
y comprendía su ofuscación. Había
viajado demasiado lejos a un mundo peligroso
en busca de una quimera. Y también puso
su vida en peligro y la de toda la humanidad.
-Tal
vez Marcos te has transformado en la persona
más buscada de la historia. Los hombres
que murieron nunca pudieron revelar lo que sabían
de ti. Y sobre ese policía, creo que
se elaboraron demasiadas teorías alrededor
de lo que ese hombre apenas vio y cada una de
ellas es más increíble que la
otra. Luego agregó:
-Por
suerte, el Cambio de Realidad que provocamos,
no pudo alterar la historia más allá
de un par de décadas. Es obvio que tu
paso por el pasado alteró el curso normal
del tiempo. Al principio, según las noticias
que leíamos en los diarios de la época,
la policía nunca encontró a los
ladrones. Luego, en algún momento algo
hicimos para que las autoridades del siglo XX
se las arreglaran para encontrar a los prófugos
en la isla e irrumpieran justo en el momento
que tú estabas por conseguir la fórmula.
Marcos
apenas oía al profesor pero sin embargo
expuso brevemente su explicación.
-Supongo
que la tarjeta de presentación del instructor
Vargas que me olvidé en el segundo viaje
fue la pista que los investigadores encontraron
apropiada y que finalmente sirvió para
dar con los hombres.
-¡Así
es muchacho! Ahí enfrentamos los peligros
que significa incursionar por el tiempo-
acotó consternado el científico
al notar la apatía del joven tras el
fracaso del operativo.
Sumeerly
no quiso insistir más. Apenas dio como
para agregar un último e inofensivo comentario.
-En
fin, enterremos esto. Ya se nos ocurrirá
algo.
Un
brillo refulgente se coló a través
de los cristales atornasolados de la ventana.
La tormenta comenzaba a desatarse afuera cuando
Marcos, oyendo las últimas palabras del
profesor, se dio vuelta impulsivamente para
preguntarle:
-¿Qué
dijo profesor?
El
profesor elevó las cejas y torció
los ojos en una mezcla de duda y asombro.
-
¿Qué dije qué? Que ya pensaremos
en…
-¡No!
¡No! ¡No es eso! Antes, repítalo
– exclamaba Marcos con tomo de súplica.
-¡Que
enterremos esto!... creo – volvió
a repetir el hombre.
Marcos
abandonó la ventana y elevó su
dedo índice y con él, golpeaba
cada palabra que pronunciaba para darle énfasis.
-¡Eso
fue lo que escuché dentro de la cabaña!
Lo dijo el gordo que me dio después el
papel. Los estaba escuchando por el intracraneal
cuando atacaba la casa.
Sus
ojos azules irradiaban fuego. Como el ave Fénix,
sus palabras brotaban de las cenizas del fracaso.
Marcos continuó.
-Ellos
evidentemente desconocían esto y el gordo
lo reveló cuando desde afuera les pedí
que me entregaran el escrito. “Lo enterré
con la guita, creí que tendría
algo de valor” lo escuché decir en voz
baja por el aparato.
Al
oír esas palabras el profesor acotó:
-
¡Ajá! Pues… creo que así
denominaban al dinero en el lenguaje popular
de esos años, guita- luego sin
comprender demasiado le preguntó ansioso
a Marcos:
-¿Y
tu crees que la ecuación quedó
enterrada junto al dinero del robo?
-Exacto.
Sólo recuperaron tres cuartas partes
del botín. Al resto no lo encontraron
porque quedó enterrado y su ubicación
sólo la sabían los ladrones. También
me dijo antes de morir que ocultó junto
al dinero el refractor que perdí la noche
anterior . Antes el gordo, mientras conversábamos
en el patio, me preguntó si lo que estaba
escrito en el papel era una ecuación
ya que a su juicio le parecía muy complicada.
Pero para ser sincero, nunca llegó a
comentarme que hizo con el papel. El ataque
de la policía fue repentino y nos sorprendió
a todos en plena charla.
-¡Espera,
espera un poco hijo! ¿Cómo sabes
que no fue solamente el refractor lo que sepultó
con su parte? Si no me equivoco tú dijiste
que lo escuchaste por el aparato, decir que
“algo” enterró con el dinero, pero no
especificaba “qué” ocultó. ¿Qué
tal si se refería al refractor y no al
papel?
-Porqué
yo les pregunté directamente por el papel
que encontraron en el tesoro. Hasta ese momento,
yo no sabía que el refractor estaba en
su poder – consideró Marcos.
El
profesor ya de pie comenzó a caminar
por la habitación. Un nuevo resplandor
provino desde afuera iluminando el recinto.
Sólo cuando el trueno se hizo oír
segundos después el hombre volvió
a hablar.
-¡Eso
es! Entonces ya me explico el porqué
del GPS. ASCLI nos detalló su función.
-¡Claro!
– dijo Marcos- Era para saber después
donde estaba enterrada cada porción del
botín para ir más tarde en su
búsqueda – luego Sumeerly dijo:
-O
sea, que el papel que te entregó el hombre…
-…era
su anotación para recordar la posición
geográfica señalada por el aparato,
la de su escondite - concluyó
resueltamente Marcos. Luego añadió:
-Si logramos descifrar los números del
papel, entonces más tarde cuando estemos
en condiciones de viajar al pasado tendremos
la ubicación exacta de “nuestro tesoro”.
Un
leve repiqueteo comenzó a sonar sobre
los ventanales del edificio. El viento silbaba
augusto esquivando las lustrosas estructuras
metálicas y arrastrando consigo imperceptibles
corpúsculos de agua lanzándolos
contra los cristales. Una luz se encendía
en el cielo. Una luz se encendió en el
hombre.
Sumeerly
se quedó inmovilizado por un instante.
Su rostro reflejaba la fogosidad de su pensamiento.
-¡No!
¡Míralo muchacho, míralo!
– señalaba frenético la pantalla-
¿No lo ves acaso?
-¿Qué?
Por sus ancestros profesor… – rogó
el joven.
-¡La
ecuación sigue allí! ¡Nunca
la encontraron, aún sigue enterrada…aquí
y ahora!- el dedo índice del
profesor perforaba la tensa atmósfera
del recinto.
Marcos
se abalanzó sobre el profesor y lo tomó
de los hombros efusivamente.
-¡Es
cierto Sumeerly! ¡Todo este tiempo estuvo
enterrada!
El
profesor no pudo contener su predisposición
para el análisis
-¡Te
equivocas muchacho! El Cambio de Realidad que
estimulamos finalmente concluyó en que
el dinero quedará enterrado por siempre
¡Si no hubiésemos intervenido,
el botín y la ecuación habrían
terminado en las manos del hombre gordo finalmente!
¡Y quién sabe que habría
sido de la fórmula!
-En
definitiva – interrumpió Marcos-
ocurriría lo que siempre estuvo
escrito en la historia, o sea...nada, la misma
ecuación perdida.
Sumeerly,
después de hacer un gesto aprobatorio,
fue hasta el mueble junto a la ventana y extrajo
el papel que el gordo le entregó a Marcos
hacía apenas una hora, visto desde su
perspectiva, pero en realidad eso había
ocurrido hace más de 450 años.
En
el momento en que Marcos subió por el
elevador del cronódromo, Sumeerly pensó
que el muchacho traía en su mano el famoso
legado de Rosenthal. Cuando vio el contenido
del papel misterioso, sus ánimos y fuerzas
decayeron notablemente. Por un momento, estuvo
a punto de romperlo en mil pedazos.
Ahora,
ese papel tomaba de nuevo un protagonismo sustancial
en la resolución del caso. Ávidamente,
el hombre abrió el papel y estudio la
cifra que en él estaba escrita a mano
alzada.
2121321133222232443143111122.
La
cifra tal como estaba no representaba nada.
Sumeerly la observó durante un largo
rato. Tomando su clásica postura catedrática
al fin dijo:
-Puede
ser que esté escrito en clave. Algo que
solamente él u otra persona conocía.
No tiene por qué ser complicado de resolver
ni tampoco que haya aplicado algoritmos criptográficos
o algo por el estilo. Pero antes de seguir conjeturando
debemos saber “qué” buscamos entre estos
números.
El
profesor llamó a su secretaria. El rostro
virtual de la computadora apareció en
la pantalla del escritorio.
-¡Ejem! Sandra, antes que nada aquí
hay alguien que se quiere disculpar contigo-
dijo mirando de reojo al joven.
-¡Hola
muñeca! Sin rencores ¿Verdad?
– promulgó el muchacho socarronamente.
Había sido la irrefrenable atracción
que sentía por la cautivadora imagen
de la computadora la que permitió a Marcos
conocer por boca de ASCLI algunos de los secretos
sobre la representación holográfica
femenina y la ubicación exacta de los
controles de proyección para reemplazarla
por la suya obtenida durante su intervención
holoquirúrgica.
-No
te preocupes Marcos. Fue muy divertido que yo
sea tú y viceversa – respondió
fríamente la imagen.
A
pesar de saber que la figura de Sandra era una
representación holográfica, Marcos
aún sentía una extraña
confusión al ver el hermoso rostro femenino.
El comentario de Sumeerly lo sacó de
su imaginación momentánea.
-Bien
Sandra, ya que está todo aclarado, pasemos
a los informes- replicó el profesor-
¿Puedes buscar información acerca
de la forma de establecer un punto sobre un
plano valiéndose de coordenadas geográficas?
Pero ten en cuenta que necesitamos saber como
lo hacían en el siglo XX - agregó
después.
Esta
vez el informe no se hizo esperar. Sandra comenzó
a leer datos sucintos referentes a lo que el
profesor le había solicitado:
“Se
utilizaba el sistema sexagesimal para trazar
líneas sobre los planos para definir
con la intersección de dos de ellas un
punto o coordenada geográfica. Estas
líneas estaban representadas con grados,
minutos y segundos. Para aumentar la precisión
en las lecturas los segundos se dividieron en
milésimas de segundo y de esta manera
se lograba aumentar la exactitud de kilómetros
a metros sobre un plano”.
-Bien
quiere decir que para establecer un punto necesitamos
de una línea con dos cifras para representar
los grados… dos para los minutos y… tres para
las milésimas de segundo.- dijo
el hombre mirando sucesivamente a la figura
de la pantalla y a Marcos. Este último
irrumpió:
-Y
otro grupo similar para la otra línea.
O sea que necesitamos de… - pensó
un momento- siete y siete, catorce números
para definir un punto en el plano.
-Bien
muchacho, pero nuestra cifra está formado
por… veintiocho números. Sandra, por
favor separa la cifra en dos mitades.
La
pantalla mostró la nueva representación:
| 21213211332222 |
|
32443143111122 |
-¡Bien!
- dijo el hombre. Ahora Marcos, pensemos como
un hombre que está solo en un monte decide
anotar un número importante partiendo
de una información que le da la pantalla
de un aparato. No quiere complicarse la vida
y elige algo rápido y fácil de
recordar pero teniendo en cuenta que solo él
debe saber de que se trata ¿Qué
haría?
Marcos
pensó por un instante y luego dijo:
-Le
agregaría o sacaría algún
número conocido. Luego por sustracción
o suma obtendría el número primitivo.
El
profesor asintió con un gesto pero luego
de una corta reflexión, comentó:
-¿O se podría desdoblar en dos
cada número? De esa manera después
los suma y vuelve a tener el número original.
-A ver como es eso, profesor…
-Sandra, separa los números en cada grupo,
y cada dos cifras.
La
pantalla volvió a mostrar otra secuencia
numérica.
| 21
21 32 11 33 22 22 |
|
32
44 31 43 11 11 22 |
Ambos
científicos estudiaron los números
de la pantalla. Sumeerly indicó:
-Bien,
ahora simplemente suma cada par a ver que sale.
La
pantalla arrojó el resultado instantáneamente.
| 3
3 5 2 6 4 4 |
|
5
8 4 7 2 2 4 |
-¡Perfecto!
Sandra separa dos, dos y tres en cada grupo
para establecer los siete números para
cada línea.
-¡Bueno
muchacho, si esa no es la coordenada no sé
lo que es entonces!- sugirió
el hombre.
-¿Pero cómo se lee esto en un
plano?
-Traslademos este resultado a una representación
clásica de la época ¿Cómo
se vería, muchacha?
-Teniendo
en cuenta que las posiciones se referían
en el hemisferio sur como Latitud Sur y Longitud
Oeste, la coordenada geográfica quedaría
de esta manera- repuso la computadora
y luego mostró la representación
final en la holopantalla:
| Sur
33º 52’ 644’’ |
|
Oeste
58º 47’ 224’’ |
-¡Magnifico!
¿Y donde estaría eso ahora en
nuestro tiempo, muchacha? ¿Puedes trasladar
esa coordenada a nuestro sistema actual?
La
máquina quedó muda unos segundos.
Luego dijo pausadamente:
-Ese
punto profesor, queda a 60.5 kilómetros
al norte de aquí, en Mega Delta.
-Coloca
esas coordenadas sobre un plano actual de Mega
Delta a nivel 0.
La
pantalla mostró un plano bidimensional
del nivel 0, es decir al nivel del suelo de
las islas, en donde estaban los soportes y cimientos
de la ciudad. Un punto diminuto en el plano
señalaba el lugar preciso en donde supuestamente
estaría oculto el tesoro de Rafa. No
obstante, algo en el croquis provocaba inquietud
en los científicos. El perímetro
de una construcción enorme franqueaba
el punto indicado en el mapa.
-
¿Que es esta línea curva, Sandra?
– indagó Marcos mientras seguía
con su índice, la curvatura de la extraña
figura.
-Aparentemente es un antiguo soporte terral
de la aerocinta. Una estructura de fibroaluminio
enclavada en el albardón que forma el
suelo de la isla.
Un
retumbo apagado provino del exterior. La tormenta
se desataba rugiente sobre la mega metrópoli.
Sumeerly propuso ante la expectativa del joven.
-La
única forma de ver si el tesoro está
aún ahí es ir a ver en persona
el lugar. No olvidemos que esas mediciones eran
muy imprecisas y probablemente los hiperdroides
constructores insertaron el soporte lejos del
punto.
-¡O
directamente encima profesor!- sentenció
el joven.
Sumeerly
sin hacer caso al comentario desmotivado del
joven, ordenó a la computadora:
-Sandra,
traslada los datos cartográficos al navegador
de mi overcraft. Salimos enseguida.
Luego le indicó al muchacho:
-Marcos,
buscaremos un sensor de fisiocampo en el laboratorio,
de los que usamos para detectar fugas en las
pilas de fisión. Creo que si tu amigo
no dejó encendido el refractor, aún
la célula de trilirium debe tener partículas
en fisión y aunque irradie un campo débil
de pocos metros, nos ayudará a localizar
el lugar exacto. Por suerte nos topamos con
un hombre al que le gustaba juntar cosas raras
¿Sería un antepasado mío?
– dijo irónico con la intención
de darle ánimo al joven.
Afuera
el viento ululaba amenazador. Marcos insistió:
-¡Rápido
profesor, debemos ir al estacionamiento, pronto
la tormenta será más fuerte!
Continuará...
,Josecito.