Arribé al club Comunicaciones detrás
del Sr. VDV y su agraciada esposa. Al anunciarme
en la bedelía del predio, el atalayero
de turno me recibió con un gesto
parsimonioso, mezcla de estupefacción
e ignorancia profunda, manifestando un total
desconocimiento del ágape en cuestión
y sobre la comparecencia de mi ilustrísima
humanidad, hecho que atribuí a la
liviandad con la que se maneja este tipo
de ceremonia por parte de algunos organizadores.
No obstante, decidí ignorar la ofensa
y dirigí mis pasos hacia el interior
de la propiedad, previo pago del pasavante
pertinente.
A poco de andar, divisé
a lo lejos la intensa humareda que se proyectaba
hacia el cenit nocturnal producto de la
febril actividad que se desarrollaba en
los quinchos del fondo. Mientras caminaba,
recordé mi última aparición
en ese mismo lugar, en una reunión
similar a esta, pero con la salvedad que
en aquella oportunidad lo hice en forma
subrepticia y deslizándome a campo
traviesa amparado por las sombras de la
noche. Esta vez, lo haría a cara
descubierta.
El primero en recibirme
fue el Sr. Jorge Armenio que asistía
al convite en compañía de
un primo. Y hablando de primos, también
noté la presencia de Miguel Ángel,
apodado el Mudo por su pariente, el Sr.
Claudio de la Brava.
Luego se fueron sucediendo
los conocidos de siempre y otros que a pesar
de saber sus nombres, sus rostros resultaban
completamente desconocidos para mí.
La misma impresión recibí
de ellos pues muchos me observaron un tanto
desconcertados por la llegada de mi trascendente
persona. No todos los días, se topan
con celebridades del mundo náutico.
A continuación
me dedique a escudriñar el sector
de las parrillas a los efectos de realizar
un examen cualitativo de los productos cárnicos
que allí se escaldaban. Noté
que sobre el emparrillado se exhibían
costillares y perniles como así también
chacinados del más variado tenor.
Me detuve delante de una en particular,
pues en ella estaban las que a mi juicio,
eran las porciones de mayor excelencia y
su sollastre, el Sr. Claudio de la Brava,
se hallaba abstraído como consecuencia
de la conversación que en ese momento
le era propinada por el Sr. Adrián
Tito Fontana, conocido guía de pesca
del Río de la Plata. Una vez que
establecí cual sería la porción
de vacío que más tarde iba
a trincarme, me dediqué a deambular
por las mesas, portando mi vaso disponible
a la espera de que algún alma misericordiosa
se apreste a llenarlo.
Fui testigo de un acontecimiento
sorprendente. Por primera vez pude ver a
la más alta calaña depredadora
departiendo coloquialmente en un mismo lugar.
Simón, Exequiel Suárez y Adrián
Fontana. Quise acercarme para escuchar su
conversación y de esta manera enterarme
de sus pergeños maléficos
contra la fauna, pero mi paso fue escindido
por una ristra de chorizos flameantes y
cuyo portador, el Sr. Ferchu, me solicitó
encarecidamente si podría acomodarlos
en algún lugarcito libre en cualquier
parrilla. Accedí cortésmente
a su solicitud y revoleé los embutidos
en el asador del Sr. Claudio mientras aprovecha
para ojear mi cocción. Pero quedé
absorto pues una figura fugaz y pequeña,
hincó un tenedor entre las carnes
y se “choreó” mi vacío.
Pude distinguir de quien se trataba pero
por respeto a los miembros de la comunidad
Pescanauta, no voy a describir. Bajé
la cabeza en reconocimiento a mi derrota.
Indignado por semejante
atropello, tomé un pan y armé
un choripan suntuoso y munido de mi vaso
sediento, me acomodé en la mesa de
la caterva, al lado del risueño Sr.
Jorge M.
Desde ese lugar pude
observar el nutrido número de comensales
que asistían al festín. Algunos
estaban acompañados por sus familias,
otros estaban con amigos y pocos lo hacían
solos pero a juzgar por la actitud de estos
, realmente la estaban pasando muy bien
en compañía de sus camaradas.
Tuve la oportunidad
de observar entre el público asistente,
exactamente en alguna cabeza destacada,
un tatuaje peculiar. Se trataba de una alegoría
al Ying Yang grabado sobre la zona occipital
del cráneo calvo de un concurrente
al que desconocía. Al averiguar sobre
tal personaje, me respondieron que se trataba
del Sr. Adrián que había retornado
al ruedo Pescanauta. Me complací
por la noticia pues considero al nombrado
un individuo respetable y cuya hidalguía
beneficiosa puede ser aprovechada por el
círculo en cuestión.
La cena fue transcurriendo
entre risas, chanzas, relatos, anécdotas
y recuerdos en común que sublimaban
las asperezas de la atmósfera fría
con que nos envolvía la noche.
Al promediar la velada,
una voz se elevó del resto y hacia
la cabecera de la mesa principal dirigí
la vista. Allí mismo estaban de pie
los mentores y alarifes emblemáticos
de esta página paradigmática,
el Sr. Víctor, secundado por Fernando
de la Cruz (Ferchu) y Gustavo Arduino (Tomi),
dispuestos a ensayar un discurso sobre la
reunión en curso. Salvo los niños
con sus pitorreos fragorosos, los concurrentes
escuchaban con gesto adusto la arenga del
principal orador a cargo, nuestro querido
profesor.
Luego de un emotivo
discurso, se procedió a la entrega
de algunos obsequios para los colaboradores
de la página, consistentes en remeras
serigrafiadas con el logo Pescanauta, o
sea la famosas pirañitas. Menos mal
que se olvidaron de mí, ya que no
estaba dispuesto a galantear con la hueste
depredadora que asola nuestro río
ataviándome con sus símbolos
emblemáticos.
Fue así que las
recibieron y exhibieron orgullosos al público
concurrente sus prendas libias los Sres.
Sergio de la Jimena, Claudio de la Brava,
Exequiel Suárez, Jorge Hadjulian
y Adrián Fernández el poseedor
del logotipo en la nuca.
Luego llegó el
turno de los sorteos resultando agraciados
con boyas, bolsos y pases varios algunos
concurrentes. Hubo algunas paradojas al
respecto y son dignas de mencionar.
La primera fue la entrega
de una boyas fucsia al Sr. Norberto de la
Polaco que se quejó del color de
sus adminículos, especulando con
la idea de que iba a recibir burlas por
parte de sus amistades habituales, que refuerzan
la teoría que el mencionado pertenece
al clan licencioso que asedia con sus escandaletes
sexuales a la comunidad. (N. de la R. Léase
Sres. Alb, Pup, Trabu, Rapha, etc)
La segunda constituye
el hecho que el Sr. Simón recibió
una entrada para asistir a un seminario
dictado por el profesor sobre "Matanza
sistemática de Aterínidos"
en nombre del sano esparcimiento. Justamente
me vi sorprendido por el agraciado, pues
creo que él mismo puede dictar su
propio curso sobre la misma tesis. ¿Será
que quiere aprender más aún?
Y por último
se le entregó un juego de boyas marca
BNV al Sr. Miguel Ángel acompañante
del timonel de la Brava. Como será
su desconocimiento sobre el tema de la construcción
de líneas que el favorecido le comento
a su capitán su asombro al comprobar
que las boyas venían aparte del resto
de los elementos constitutivos de la línea
y se desconcertó al verificar que
estos adminículos flotantes se venden
sueltos y embolsados.
Luego se departió
sobre las acciones que el grupo está
tomando sobre el tema de la depredación
en el Río de la Plata en conjunto
con las autoridades de la P.N.A. Quiero
aprovechar para resaltar y felicitar al
Sr Jorge Hadjulian “el Armenio”
por su tenacidad y valor al afrontar con
ímpetu esta verdadera cruzada contra
los ilegales que asolan con sus redes nuestro
río. En nombre de todos los que de
alguna manera defendemos la naturaleza…..Gracias
Armenio por tu gesto.
Como sucedió
en otras ocasiones, a los postres, los cófrades
se fueron retirando paulatinamente. A algunos
los esperaba otro día de trabajo,
a otros el río les deparaba otra
jornada más. Sin embargo, para unos
iba a ser un día muy especial ya
que una reunión que nunca antes se
había producido iba a concretarse
en el agua. Bajo cualquier circunstancia,
siempre resalté los valores de las
personas. Lo bueno y lo malo. Y especialmente
el de la amistad. La necesidad de encontrarse
con los semejantes, los iguales. Aquellos
que comparten una mística... un destino.
Probablemente fue un acontecimiento irrelevante
pero para ellos fue un acontecimiento trascendente.
Este reflejó un valor; el verdadero
valor de la amistad. Como la energía
que fluye entre nosotros… nos envuelve…
nos une… nos guía y nos atrapa
en esta Mística Pescanauta.
Salud.Hasta la próxima,
Josecito.