Soy Islero
La
mañana me
encontró
por el canal Honda,
fui derecho hacia
los “Bajos
del Temor”,
y en el “Hambrientos”
me detuve yo un
momento, fue por
causa de esa carne
al asador.
No
lo invito a compartir
necesidades, pues
no tengo ni tabaco
pa’l cigarro.
Solo tengo una comparsa
en la barriga, y
un poquito de cocido,
aquí en el
tarro.
Como
el cauce de aquel
río caudaloso,
yo persigo aquel
hilito de esperanza,
bajo el sauce que
acaricia suave el
agua, solo espero
que algún
pez tire la tanza.
Me
han hablado p´al
desmonte, río
abajo, para el lado
del canal de San
Fernando. Aunque
debo confesarle
amigo mío,
solo voy porque
el trabajo anda
escaseando.
Chapoteando
por el barro voy
llevando, el orgullo
de sentirme bien
islero, que me importa
si no tengo p´al
cigarro; ¡si
en la isla tengo
lo que yo más
quiero!
Me
dijeron que en el
Tigre hay mucha
gente, son ingleses
que vienen de no
sé donde,
no quiero ser pedante
en lo que digo,
yo prefiero ver
el sol cuando se
esconde.
Con
el mimbre yo fabrico
artesanías,
y hasta corto algunos
juncos de la orilla,
todo sirve para
emparejar la olla,
o adornar de vez
en cuando la parrilla.
Tomador
de mate amargo allá
en la isla, sobre
el lomo voy llevando
mi existir, no le
pido que Usted trate
de imitarme, ni
tampoco que se quede
Usted a vivir.
Me
he criado entre
carnada y aparejo,
entre trampas que
dejé en el
matorral, como un
cazador furtivo
saco pecho, soy
el dueño
de este hermoso
litoral.
Me
arremango para hachar
pino del monte,
quiero un “mango
“ pa’
arrimarme al mostrador.
Soy islero, solitario
y ermitaño,
con un “tinto”
suelo aliviar el
dolor.
Muchas
veces me dormí
arriba del bote,
el alcohol hacía
su efecto embriagador,
y en la noche algún
barco inoportuno,
con su oleaje me
llenaba de temor.
Y
aunque a muchos
les parezca una
pavada, muchas veces
hasta los remos
perdí, y
a pesar que en casa
tengo el “Villa”,
se que el golpe
de las olas no es
pa’ mí.
A
Entre Ríos
me han llevado el
otro día,
navegamos por el
Paraná Miní,
trabajé muy
cerca de las “Cinco
bocas”, con
amigos muy cerca
del Ibicuy.
Las
glicinas me regalan
su perfume, tengo
el canto melodioso
del zorzal,
los
arroyos de mi delta
me saludan, cuando
empiezo a navegar
por el canal.
Tengo
un perro que conoce
mis secretos, lo
trajeron del canal
aliviador, el me
avisa cuando tiran
de la tanza, o si
hay víboras
cerca del comedor.
Me
dijeron que pa’
bruto está
el islero, de que
ignoro hasta la
patria potestad.
Pero el día
que el patrón
se meta al barro
¡ahí
sabrá que
aquí en el
delta hay libertad!
José
Bordón
|