Estimado Lector:
Creo que se hizo justicia.
Gracias a la sabia naturaleza los porfiados
depredadores del Río de la Plata,
vieron su accionar coercido por las acometidas
climatológicas del fin de semana
próximo pasado. En esta oportunidad
a pesar del presagio meteorológico
que anunciaba una atmósfera indulgente
y benévola, especial para aprovecharla
al aire libre disfrutando del acercamiento
con el medio ambiente, los protervos fueron
sorprendidos por un Este – Sudeste bastante
impetuoso que cercenó sus ansias
depredíferas , provocando una pleamar
considerable y un agriado y tedioso oleaje.
Esta creciente comenzó a gestarse
en la alborada del sábado y finalizó
en las primeras horas del domingo cuando
los enquistas mascullaban su rabia de retorno
a sus alquerías. No obstante me hice
presente bien temprano en el río
y a bordo de mi vieja Avarb II esperé
estoico la llegada de los pretéritos
cerca de la “Boca falsa” del Paraná
de las Palmas.
Alrededor de la 10 de
la mañana los primeros en arribar
fueron los tripulantes de la “Brava” comandada
por Claudio flanqueado por Miguel Ángel.
Los aludidos comenzaron a recorrer la zona
en procura de ubicar un pesquero rendidor
para luego, con la concurrencia total del
grupo, proceder al saqueo sistémico.
Desde luego que no tuvieron respuestas salvo
la captura de algunas especies de piel y
esmirriadas mojarras.
Pasado el mediodía
contactaron con el Sr. Anzuelo Corroído
que los refirió sobre el estado del
pique en la zona de los Bajos. Cerca de
las 15 Hs. la caterva acuática fue
anunciando por VHF 69 su aproximación
al sector descripto. Los primeros en revelarse
fueron los adalides de la miríada
devastadora, Simón Depredador y su
implicado el Profe capicúa Víctor
De Víctor a bordo de la expedita
Apis Depredífera. Más tarde
se adosaron con El Polaco, los edecanes
Norberto el capitán, Sergio Rex sin
su Jimena y Roberto Tiburón Blanco.
Juntos buscaron el abrigo del aguaje Las
Gatas que desemboca en el P .de las Palmas
muy cerca del Sueco. Mientras aguardaban
la concurrencia de Aldo, Lionel y Gonzalo,
la Brava concretó lo que fuera la
única captura de la expedición,
un Pico- Pato de 1 kilo aprox. La nota la
dió el piloto de la embarcación,
el Sr. Claudio que no sabe distinguir un
Pico Pato de un Sábalo resfriado.
Motivados por lo exiguo
de las capturas, la cuadrilla se desplazó
por el sendero marcado por los palos de
los bajos hacia la franja de Punta Morán.
Allí se encontraron con un frente
céfiro procedente del Este que encrespaba
el oleaje en forma alarmante. Confundido
por la situación, el copiloto del
Polaco, Sergio Rex, propuso por Radio que
prendieran un fueguito (sic) en las embarcaciones.
Supongo que sería una acción
desesperada ante la eventualidad de sufrir
un inminente desastre y utilizar el fuego
como bengala. ¿?
Después de deliberar
por más de media hora, se reagruparon
frente al Canal Picardo y de allí
se encaminaron a la zona del Chaná
evadiendo la escabrosa marejada.
La reducida caravana
acuátil quebraba con sus propulsores
la sutil afasia que reina en el atardecer
de los Bajos. Sus ocupantes gozaban con
la exhibición cromática que
ofrece el lugar cuando el crepúsculo
viste a la atmósfera de su gala nocturna.
Al arribar al punto convenido una a una
se introdujeron en el Capitancito que desde
su mismo umbral invita a introducirse en
un territorio misterioso. Pero la considerable
correntada que se formó en el interior
del aguaje, comenzó a revolear las
embarcaciones como si fuesen excrementos
en el interior de un gigantesco retrete
en pleno desagote. Y allí entre cabriolas
y torbellinos funestos, los acólitos
sometidos por los ímpetus de la natura
decidieron emprender la deshonrosa retirada.
Derrotados pero con la Proa en alto, raudamente
navegaron con las últimas luminarias
del firmamento. Al llegar al apostadero
y como gambeteando la derrota, los subyugados
realizaron un festín y brindaron
con Champagne evocando un cumpleaños
atrasado. Y yo, aún en mi apostadero
allá lejos, brindando solo por la
victoria, en un momento presentí
que también alzaban las copas por
mí. Salud.
Hasta la próxima.
Eternamente, Josecito.