Ir a la página principalContáctese con nosotrosForo de DiscusiónSalas de Chat PescanautasFirmar el libro de visitasAñadir a FavoritosHacer Pescanautas su página de inicio
  - - Buenos Aires, Argentina.
Quiénes somos
Publicite en Pescanautas
Cursos y Seminarios de pesca y náutica
Notas y relevamientos de pesca
Notas de náutica
Notas de ictiología
Pesca con Mosca
Equipos y elementos de pesca
Pronósticos meteorológicos
Mareas y Avisos a los navegantes
Cuentos de pesca
Galería de fotos
Clasificados

1 1 1 1

La Boga (Leporinus obtusidens) -- Bruno Saccone


Leporinus de liebre, haciendo alusión, quizá, a sus dientes.

Nuestra querida “dama del río”, como varios pescadores acostumbramos nombrarla, es un characiforme por excelencia, con todas sus 8 aletas y la fisonomía típica de la familia. Junto a los siluriformes, son una de las familias de peces de agua dulce más numerosa, lo que no hace más que evidenciar cuán exitosa es evolutivamente hablando. Este éxito rotundo se manifiesta sobretodo en su fisonomía. Se trata de peces sumamente hidrodinámicos, con una disposición muscular compacta y poderosa y aletas caudales muy eficientes, lo que les permite moverse en cualquier tipo de condición acuática. Nuestra querida boga no tiene nada que envidiarle, en cuanto a performance en el desplazamiento, a un dorado. De hecho, morfológicamente hablando se parecen bastante.

Sin embargo, la boga ha especializado su aparato bucal a su dieta omnívora. Esta incluye plantas acuáticas, semillas y frutos que caen al agua, carroña, y sobretodo, moluscos acuáticos y terrestres como caracoles y mejillones. Para acceder a su carne, el pez tiene que triturar la coraza calcárea que protege a estos organismos, para lo cual está provisto de 2 filas opuestas de dientes que en su forma asemejan a los dientes incisivos de un niño, cubiertos por 2 labios carnosos, siendo el superior algo prominente. El pez puede gracias a sus potentes músculos bucales, ceñir los dientes entre si con inusitada fuerza. Al ser tan poca la superficie de contacto entre ellos, y tanta la fuerza, por la sencilla fórmula de la presión, la potencia de la mordedura de la boga tiene pocos precedentes. Puede sencillamente pulverizar anzuelos y cortar sedales gruesos, así como destruir cualquier caparazón, grano o semilla lo suficientemente pequeño para caber en su pequeña cavidad bucal.

Por comprobación empírica se sabe que la boga prefiere aguas cálidas y tranquilas, que se desplaza acardumada y que es capaz de alcanzar e incluso superar la friolera de 10 kilos. Dependiendo se su zona de ubicación, se diferencian la boga común, la “piava” y la tres “puntos”. Aunque algunos autores las caractericen como especies distintas, a mi entender se trata de adaptaciones de la misma especie a ambientes distintos.

Es muy perseguida por ser una de las especies estivales que más lucha al ser prendida del anzuelo y poseedora de una carne cuyos dotes aumentan su predisposición a terminar sobre las brasas. Además su pique tímido y ciclotímico, sus caprichos a la hora de elegir un cebo determinado y su abundancia en todo nuestra cuenca del plata hacen todavía más accesible su captura.

Actualmente, nuestra querida boga es uno de los únicos medios de control biológico del invasor mejillón asiático, que es el único invertebrado de agua dulce con filamentos visales, estructuras que le permiten fijarse a sustratos rugosos. La presencia de este animal, por otro lado, ha generado pesqueros excepcionales de la especie, como los malecones de Berisso o los rompeolas del puerto de Buenos Aires, y parece estar influyendo positivamente sobre la población de bogas del Río de la Plata.

La pesca

Por su costumbre de roer el cebo antes de engullirlo, el momento de clavar es difícil de determinar, aunque cada pescador tiene su técnica. En lo que la mayoría concuerda es en el uso de cañas de acción lenta y sensible para evitar la rotura de sus delicados labios. Cualquier caña de fibra de vidrio tubular de fabricación nacional, acción 4 o 5 es ideal, pesa poco y es muy económica, además de su fácil obtención y su gran disponibilidad de largos y armados.

El uso de un anzuelo de calidad también aumenta las posibilidades debido a su mayor resistencia y superior penetración. Los modelos forjados de curva circular o retorcida hacia el interior y alambre de grosor intermedio (tipo Owner serie 50385, Gamakatsu Octopus, Mustad serie 9671, Cormorán Maruseigo, etc.) suelen dar muy buenos resultados según expertos pescadores de la especie.

La poca tensión necesaria para hincar los anzuelos en su tierna boca tientan a experimentar la pesca de la boga con equipos ultralivianos. Si se encuentra un cardumen sobre un playón u otro ámbito despoblado de obstáculos, se puede incluso exagerar con la disminución de la potencia del equipo, utilizando cañas de 2 libras y reeles con nylon de 0,14. Hay incluso pescadores que utilizan cañas de fly cast para intentar esta pesca.

En materia de carnadas, cualquier comentario sería repetir lo que cualquier pescador escuchó cientos de veces a lo largo de su vida, pero es tal la variedad de cebos que se pueden utilizar que algunos son hasta insólitos y merecen ser comentados. La babosa común es poco utilizada pero constituye un cebo excepcional, duradero y fácil de encarnar cortado en cubos. Una salida de pesca no planificada se puede simplificar utilizando cubitos de salchicha de Viena común, fácilmente obtenible de cualquier heladera hogareña. Si el ámbito está libre de palometas los cubitos del lomo de una mojarra pueden ser muy efectivos, así como pedacitos de queso de pasta dura, etc. Hasta la pulpa de su misma carne es efectiva.

Saludos y buena pesca.

Bruno Saccone
Estudiante de Ciencias Biológicas de la UBA
bsaccone@pescanautas.com.ar

 
Notas Relacionadas
     
Dirección: Fernando de la Cruz - Gustavo Arduino - Martín Chaves © 2004 Pescanautas.com.ar