Este
pez perciforme de la familia de los cichlidos
habita aguas cálidas de la cuenca
del plata y exitosamente se ha adaptado
a poblar lagunas naturales y artificiales
desde el norte brasileño hasta la
pampa húmeda.
Morador
de ambientes subacuáticos con vegetación,
troncos y piedras sumergidas en cuyas grietas
aguarda sigiloso, camuflándose perfectamente
gracias a su color verde oscuro surcado
por líneas y manchas oscuras a lo
largo de su cuerpo que simulan las sombras
que proyecta la vegetación sobre
el lecho del río.
Usualmente
conservan siempre estos hábitats
por tratarse de peces muy territoriales
y atacarán cualquier cosa que proponga
una invasión, como lo puede ser un
señuelo de su mismo tamaño
o aun mayor.
El
sanpedrito o juanita (como es comúnmente
llamado en el litoral mesopotámocp)
es un cazador nato y eficiente. Agazapado
en total inmovilidad espera a localizar
a su posible presa (generalmente peces menores,
insectos, camarones de río y demás
invertebrados), para acercarse batiendo
sus aletas pectorales muy levemente hasta
ponerse a distancia de ataque. Una vez logrado
es muy difícil que la presa se salve,
porque el ataque es fulminante; con un violento
movimiento de la aleta caudal arremete a
una velocidad asombrosa para protraer sus
mandíbulas extensibles creando una
succión y engullendo al desafortunado
alimento entero.
Por
su particular manera de ataque, y por su
condición de predador al acecho comparte
características fisonómicas
de su aleta caudal con la tararira, que
no persigue a sus presas por largos recorridos,
sino que espera a que se acerquen para atacar
súbitamente.
Otro
de sus rasgos característicos es
la presencia de un ocelo u falso ojo en
su aleta caudal. Esto representa una estrategia
de distracción que comparte con otros
peces, y que sirve para desorientar al posible
predador acerca de su verdadera posición
y su dirección de escape.
La
pesca
El
cabeza amarga no suele ser un objetivo en
particular de la pesca deportiva, usualmente
es obtenido en líneas de variada
o en spinning o fly cast buscando otra especie.
Lo
atractivo de su pesca no es su pelea, ya
que luego de unos cabezazos expande sus
aletas y se encorva entregándose
dócilmente. Por el contrario si se
pesca con equipos ultralivianos (rara vez
supera los 40 cm. y los 2 kilos de peso)
en aguas cristalinas se puede observar como
al pasar el artificial cerca de las rocas,
una explosión en el fondo y la inmediata
desaparición del artificial denota
un pique.
Es
muy raro distinguirlo aunque se trate de
un ejemplar de gran tamaño y se encuentre
muy cerca del pescador. Su camuflaje y ataque
fulminante produce unos piques infartantes
a veces a corta distancia y a flor de agua.
Los
artificiales más rendidores son,
en mi opinión, las cucharas giratorias
que son atacadas no por simular un alimento,
sino por tratarse de un cuerpo extraño
y ruidoso que invade su hábitat.
También
toma con avidez lombrices y finos cortes
de carnada blanca trabajados como si se
pescara al vuelo.
Debido
a su amplia distribución y su gran
capacidad de adaptación, nunca desdeñen
ninguna tosquera o estanque por pequeño
que parezca, puede deparar divertidas sorpresas
con artificiales.
Bruno
Saccone
Estudiante
de Ciencias Biológicas de la UBA
bsaccone@pescanautas.com.ar
Agradecemos
a Ariel Ferreyra y Sebastián Medrich
por el material fotográfico de la
nota.