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Dorado (Salminus maxilosus) -- Por Bruno Saccone “Needle"


Nuestro Pirayú (en guaraní pez amarillo) es el típico integrante de los characiformes. Pez de cabeza muy osificada, temibles mandíbulas, silueta hidrodinámica por excelencia y hermoso color dorado que varía según la cristalinidad del agua en la que habite.

Posee todas las aletas típicas de su familia y una musculatura compacta y muy desarrollada lo que le permite lograr grandes velocidades en el nado. Su aleta caudal está especialmente desarrollada conjunto a su musculatura para permitirle un nado ágil y sostenido con poco gasto energético y a la vez un ataque fulminante sobre sus presas y una aceleración explosiva en muy poco espacio. Esto le permite, también, acechar detrás de la piedras u otros obstáculos manteniéndose estático en la correntada, y abalanzarse sobre el incauto pez que al no poseer esta cualidad se ve forzado a dejarse llevar para aventurarse por una corredera. A su vez, el dorado tiene un metabolismo muy activo que le demanda estar en constante movimiento para obtener oxígeno a través del flujo de agua que atraviesa sus agallas.

Sus grandes mandíbulas están dotadas de dos hileras de numerosos dientes caniniformes.
Los dientes de la primera hilera son cilíndricos en su base para volverse cónicos hacia la punta y terminar en puntas muy afiladas. La segunda hilera son dientes en avanzado estado de desarrollo para suplantar, ante una eventual pérdida durante el ritual alimentario, a los dientes de la primera hilera. Esta dentadura tan específica esta adaptada para permitirle sujetar a la presa luego del ataque para engullirla empezando por su cabeza. De ahí la importancia de que la carnada presente su cabeza lo más cerca posible de la punta del anzuelo.

Su tracto digestivo está especialmente adaptado a sus características y su largo para poder digerir presas de gran tamaño en poco tiempo. Prueba de ello es el ejemplar de la foto que fue capturado en la ciudad correntina de Itá Ibaté y que contenía en su estómago un ejemplar de boga de aproximadamente 1 kilo de peso.

El dorado puede adaptarse a ambientes muy variados como las agitadas y cristalinas aguas de los ríos Dulce, Bermejo y Tarija, pasando por aguas calmas como las lagunas interiores de los esteros del Iberá y los grandes cursos de agua como los ríos Corriente, Paraná o Uruguay.

Los dorados son peces poiquilotermos o sea que no pueden regular su temperatura corporal. Por ende aumentan o disminuyen su metabolismo dependiendo de la temperatura ambiente. En los meses más fríos llegan a un apreciable letargo, restringiendo su régimen alimentario en coincidencia con la disminución apreciable de cardúmenes de especies forrajeras de las que se alimentan.

El dorado está considerado en el mundo dentro de los 3 peces de agua dulce más buscados por los pescadores deportivos, y esto se debe a su condición de gran predador, gran nadador y sobre todo por ofrecerle al dichoso que logró prenderlo de su anzuelo una lucha que difícilmente olvidará.

La dieta del dorado es exclusivamente ictívora. El dorado no dudará en atacar cualquier pez que se encuentre a tiro, pero persigue con especial deleite a los cardúmenes de sábalos y sabalitos que remontan los ríos de la cuenca del plata, y este es un espectáculo natural de los más emotivos que sucedan en nuestras tierras: los dorados atacarán a los sabalitos de a cientos, desmembrarán grandes sábalos de varios kilos con rapidez asombrosa, golpearán contra las piedras y la orilla y no faltará el que en una de sus corridas termine varado en el suelo con la boca llena de sabalitos todavía moribundos y vuelva a su hábitat acuático con poderosas contorsiones.

El dorado es una especie migratoria que remonta, con fines reproductivos, los ríos de la cuenca que habita para desovar en las aguas corrientes y oxigenadas del alto Paraná misionero o el río Uruguay. Lamentablemente, el hombre ha interpuesto numerosas represas en sus rutas migratorias lo que repercute en la abundancia de la especie. Así mismo, no se pronostican augurios positivos sobre su población con la concreción de la Hidrovía. Aunque se construyan canales alternativos para el paso de los peces, estos se desorientan al encontrar aguas calmas en donde debería haber cauces de inmenso caudal gracias a lo cual miles de hembras no llegan a los lugares de desove.

LARGO

PESO
EDAD
50 a 55 cm
2.0 kg
4 años
60 a 65 cm
3.5 kg
5 años
70 a 80 cm
6.0 kg
6 años
80 a 90 cm
8.0 kg
8 años
90 a 100 cm
11.0 kg
9 años
100 a 110 cm
13.0 kg
10 años

En el delta bonaerense se denota una abundancia inusual de juveniles de la especie, pero asimismo su escasez en el Paraná medio en donde siempre fue más abundante denota la irregularidad a la que se somete a un animal cuando modificamos el hábitat y sobre explotamos su comercialización. El dorado puede crecer hasta superar los 30 kilos, hoy día un doradillo de 5 kilos ya es un trofeo importante. Esta sencilla planilla denota la magnitud del tiempo que supone la recuperación de un hábitat.

En nuestro país el dorado es una fuente de ingresos por el turismo interno y externo más que valiosa (prueba de ello son los concursos que se realizan a la vera del Paraná y convocan miles de aficionados), lo que merecería un estudio más profundo de las poblaciones y una legislación de cupos y vedas más estricta.

La pesca

El dorado toma cualquier carnada proveniente de otro pez, pero sus preferencias se inclinan por el sabalito y la morena seguidas por el bagre amarillo, la boguita, la mochita, la anguila y el mojarrón.

Yo utilicé, en aguas claras, con más éxito el sabalito que la morena aunque es elección de cada pescador y hay tantas preferencias como pescadores. Recomiendo llevar a las excursiones de pesca una red tipo paraguaya para obtener sabalitos que a veces no se consiguen en las moreneras.

El otro atractivo de su pesca radica en que su voracidad lo torna propenso a atacar cualquier objeto similar a un pez, deleite para pescadores de Spinning y Fly que se dan el gusto de prender al pez más poderoso de nuestros ríos usando artificiales. La pesca del dorado en spinning sobre las correderas de agua cristalina es una de las pescas más maravillosas que se pueden realizar en nuestro país pudiendo en algunos casos observar a una saeta dorada arremeter con velocidad asombrosa al objeto destellante que es nuestra cucharita ondulante y a realizar con ella entre sus fauces una corrida de tanza de varios metros, con cambios súbitos de dirección; posterior clavada y la culminación que quedará gravada en nuestra mente para siempre: con la caña arqueada en el límite de su resistencia observar que la línea comienza a correr en dirección a la superficie y de repente la tranquilidad del agua estalla en mil destellos y la figura dorada queda suspendida sobre la superficie contorsionándose enérgicamente para volver a caer estrepitosamente y continuar su lucha para liberarse del anzuelo.

Esta nota no pretende ser un análisis ictiológico, sino más bien unas palabras para lograr un acercamiento un poco más profundo al más bello y poderoso pez de nuestras aguas.

Bruno Saccone
Estudiante de Ciencias Biológicas de la UBA
bsaccone@pescanautas.com.ar

 

Agradecemos a Diego de La Torre, Gabriel Losada, Daniel Alonso
y Osvaldo Garea por cedernos las fotos para la producción de esta nota

 
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