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Construcción de señuelos caseros -- Leonardo "de Santa Fe" Rösenfeld


PARTE II – EL VACIADO

Suponiendo que hayamos podido construir nuestros taceles según las instrucciones de la primera de estas notas, veamos ahora el moldeado o el vaciado del cuerpo de nuestros señuelos.

Disponemos los taceles con sus respectivos suplementos, ajustados de modo que quede un espacio entre el molde principal y el suplemento, no mayor a cuatro milímetros, ya que si lo hacemos con más espacio, el cuerpo, (o los medio cuerpos), quedarán demasiado gruesos con lo que se aumentaría considerablemente el peso del artificial inútilmente.

Si fueran los moldes hechos en resina plástica, obviamente primero habremos pintado con una generosa capa de detergente concentrado, como cuando hicimos los moldes, y si agregamos previamente una buena pincelada de vaselina sólida como base, mejor aún.

Si habíamos optado por hacer los moldes con yeso, la vaselina no es necesaria, y si los taceles fueron pintados previamente con esmalte sintético de alta temperatura, luego sí, habremos de pincelarlos con el detergente. (recordemos que el yeso también se calienta al fraguar aunque no tanto como la resina). Cabe destacar que a mis moldes de resina los verán pintados en las fotos, pero no porque sea esto necesario hacerlo, si no porque me había sobrado pintura cuando la diluí para pintar los de yeso... y para no tirarla...
Pintamos el molde generosamente con detergente como dije antes.

Debemos pintar muy bien y generosamente el molde, y además pintar también, alrededor de los bordes para evitar que se pegue la resina en caso de que, por falta de práctica, al llenarlo lo hagamos demás y se vuelque algo fuera de los bordes del molde, (no está demás pintar toda la superficie del molde por las dudas…) Luego pintamos el suplemento y los alambrecitos, y colocamos el conjunto en el molde.

 

Seguidamente preparamos la resina de la manera acostumbrada, tal como lo hiciéramos antes para los moldes, solo que ahora dispondremos una pequeña cantidad, ya que los dos medios cuerpos del señuelo, necesitan muy poco material, y si bien la práctica nos llevará a saber qué cantidad de resina debemos preparar, no está demás como aconsejé en la primera nota, llenar el molde con agua hasta que ésta llegue al borde del molde principal, y de ese modo multiplicando a ojo por dos esa cantidad, sabremos cuánta resina preparar para evitar el desperdicio.

Debemos tener en cuenta algo muy importante antes de preparar la resina: Los taceles deben tener el borde superior del hueco del señuelo, perfectamente horizontal y nivelado para evitar que se salga la resina líquida al echarla. Esto lo comprobaremos al hacer la pruebita con el agua para calcular la cantidad, lo que nos dará la pauta del nivel del borde y procederemos a suplementar la base en la mesa de trabajo, si existiera algún desnivel, con algún elemento adecuado, como papelitos doblados o lo que consideremos necesario.

Una vez que vemos que tenemos todo nivelado, preparamos la resina: En la clásica latita con el piquito, primero un poco de ésta y luego unas gotas de catalizador, mezclamos revolviendo, (recordemos no agitar o revolver enérgicamente para evitar un exceso de burbujas en la mezcla), y por último unas gotas de acelerador…

 

Hecha la mezcla la echamos cuidadosamente en el molde debajo del suplemento, en el lugar que más cómodo nos quede por haber quedado más espacio…

Si fuera necesario por estar la resina demasiado densa, inclinamos un poco el conjunto, a fin de que el material se deslice por debajo del suplemento y llene todo el molde. Esto a veces sucede, porque de acuerdo a la temperatura ambiente, o el tiempo que haya estado la resina en la botella que la contiene, veremos que aumenta su densidad de acuerdo al tiempo transcurrido. De paso este detalle, es bueno considerarlo al comprar la resina, pues cuanto más “vieja” sea, más densa y oscura se pone, mientras que la resina fresca o recién preparada, es perfectamente transparente y de una viscosidad similar a la del aceite comestible.

Debemos echar la resina de manera que ésta, llene perfectamente el molde, al ras, evitando con la nivelación de su base, que la resina se desplace fuera de los bordes del molde.

Llenados los dos moldes, y sólo nos resta esperar unos minutos, hasta que veamos que el material toma cierta consistencia, similar al látex, (aún caliente). Esto se comprueba, tocando con la yema de los dedos el borde del cuerpo del señuelo, o el resto que nos haya quedado en la latita.

Cuando vemos que ha tomado esa cierta consistencia similar a una goma, procedemos a retirar el suplemento, deslizándolo suavemente hacia una de las puntas tomándolo de las patitas de alambre…

En la foto observamos que sale fácilmente con la resina aún caliente y blanda, y se ve también la “babosidad” que queda en el señuelo producto del detergente que oficia de desmoldante.

Luego con la yema de los dedos, provocamos un movimiento de vaivén en el cuerpo del señuelo y procedemos a retirarlo del molde...


 

Vemos que la pieza resultante, está prácticamente con la consistencia del látex, por lo que procedemos a depositarla suavemente en una superficie perfectamente lisa y plana, (un trozo de madera terciada en este caso), boca abajo, y si es necesario, le damos forma con los dedos, o con unos suaves golpecitos dados a la madera para que se “asiente” bien y dejamos que se enfríe y termine de endurecerse.

Este proceso, lo repetimos cuantas veces sea necesario, según los señuelos que decidamos armar, es decir, las dos partes opuestas por cada señuelo.

Personalmente acostumbro a moldear estas piezas en una cantidad considerable, (para unos veinte señuelos), para luego experimentar en el armado con distintas posiciones y tipos de paleta, como también, distintos colores y terminaciones, para distintos tipos de pesca, según veremos más adelante.

En caso de que al echar la resina en nuestro molde, la falta de pulso haya hecho quedar algunas rebabas de material que sobresalgan del cuerpo, procederemos a cortarlas con una trincheta o cutter, mientras estén blandas, o si ya han endurecido, las rebajaremos con una lima.

No es recomendable cortar estos sobrantes con trincheta una vez endurecidos, porque ya sabemos lo peligroso que es manipular esta herramienta sobre una superficie muy dura, por ello al estar la resina dura, es más aconsejable el uso de una lima o piedra de amolar mecánica para eliminar los bordes sobrantes, a menos que se tenga suficiente práctica y seguridad con la otra herramienta.

Una vez que tenemos varias piezas pares de éstas ya endurecidas y emparejados sus bordes, nuestros siguientes pasos se encaminarán al armado del señuelo en sí. Para esto, a cada pieza o medio cuerpo, procedemos a emparejarle el borde interno que servirá de unión con la otra parte. Para lograrlo, simplemente colocamos un trozo de lija gruesa sobre una superficie plana y dura, y pasamos boca abajo la pieza hasta que el borde quede más o menos parejo y no queden espacios abiertos al unirlo con su compañero.

Una vez que tenemos lijadas todas las piezas, procedemos con una lima pequeña y chata, a limar en las dos caras del cuerpo y en los bordes sobre el lugar que corresponda, tres pequeñas hendiduras que previamente marcaremos con un fibrón a fin de que luego al juntar las mitades estas hendiduras coincidan, ya que a través de ellas, asomarán los ojales porta-anzuelos.

En la imágenes siguientes vemos la ranura correspondiente al ojal central debajo de la panza del señuelo, y la ranura del enganche del frente o boca.

 

Hechas estas muescas o ranuras, procederemos al armado del sistema de ojales donde irán los porta-anzuelos.

Muchos gustan de usar para este menester, el alambre de ortodoncia, pero como es muy caro, sugiero adquirir en alguna casa especializada en aceros, un alambre de acero maleable aproximadamente de 0,8 mm, o de algún espesor que permita moldear cómodamente los ojales.

En las imágenes siguientes se verá de qué manera armo los míos que están hechos en una sola pieza, e incluso, el ojal tiene una especie de “empatilladura” que hago con un fino alambre de cobre extraído de algún viejo cable en desuso. Esto que pareciera ser algo así como una exageración, pero considerando que de ese ojal se prende por general una pieza de más de cinco kilos como mínimo, de “dorada furia”, no es exagerar cualquier precaución que se tome al respecto.

Primero con pinzas adecuadas como las de puntas redondas, moldeamos los ojales previamente marcado el alambre presentado sobre las muescas del cuerpo. Y luego procedemos a la empatilladura, esto obviamente es opcional y a criterio de cada uno cómo hacerlo.

 

De todos modos esto no quita que el Brico- Pescador, experimente distintos tipos de anclajes, según su propio criterio y disponibilidad de materiales, pero sí me atrevo a recomendar que cualquiera sea al tipo de anclaje, éste debería ser hecho todo en una pieza por razones de aumentar así su fortaleza.

Por otra parte, respecto del empatillado de los ganchos con el alambre de cobre, y salvando las abismales distancias con ese Gran Maestro que es don Mel Kriegger, digo como él, cuando se refiere a sus particulares nudos de Fly: “…-Yo no sé si esto que hago le aumenta la seguridad, ……pero me hace sentir mucho mejor…”.

Una vez armado nuestro anclaje, lo presentamos en el cuerpo del artificial.

Obviamente a estas alturas, ya deberíamos haber definido si nuestro señuelo llevará o no, el famoso “rattling”, tan eficaz con algunas especies como el dorado y la tararira.

Para lograr esto, tenemos varias opciones: Desde un simple y sonoro grave, que se obtiene simplemente con una o dos bolitas de acero sueltas dentro del cuerpo, hasta un sonido más agudo si se quiere, colocando dentro un mini cascabel, de esos que se usan en cotillón para el armado de payasescos gorros, y que son de muy bajo costo.

Lo mismo las bolitas de acero que se consiguen por poquísimos centavos en bicicleterías , (un peso 50 municiones grandes), y se piden eligiendo el tamaño, ya que en esos comercios se venden sueltas, y en varios tamaños. Personalmente prefiero las que van en el “avance” o en el “eje centro”, (de los pedales), que son del tamaño adecuado para los señuelos que armo.

Otra opción válida pero con más trabajo, es colocar una munición de estas de bicicletas dentro de un fino tubito de metal abierto por ambos extremos y que se coloca horizontalmente atravesando el cuerpo del artificial, siendo las paredes de éste, las que cierran el tubito, y al mover el cuerpo hacia los lados, la bolita pega en la carcaza produciendo un sonido grave muy atrayente, este sistema es usado muy asiduamente en los artificiales norteamericanos destinados a la pesca del Bass. Este tubito también puede reemplazarse con alguno de material plástico, como el de los chupetines por ejemplo, y sosteniéndolo en el centro mediante pegado o atado con alambre en el nervio central del gancho portaanzuelos.

En la imagen derecha, vemos las tres opciones. Es de destacar, que el tubito de bronce, (en el centro), al que retiro las tapitas que se ven en la foto para el sistema yanqui, es un “terminal de bronce para cordones”, muy barato que se compra en casa de artículos para fabricar artesanías. Además este terminal, tiene una pequeña lengüeta muy eficaz en su parte central, para pasar por ella el alambre de los ojales, y de paso sostiene y ayuda a mantener en su posición el tubito con la munición dentro.

Si no pretendemos que sea tan ruidoso, podemos poner una munición en estos tubitos, y sin quitar las tapitas, cerrar éstas e instalar el tubito dentro del cuerpo sostenido por el ojalillo, este modo de armarlo, le confiere un ronco y suave sonido casi apagado. Otra opción muy buena, barata y además simple de colocar, es utilizar un cascabelito.

 

Como se ve, las variantes del rattling son infinitas y dan para experimentar mucho por lo que no me atrevo a recomendar a ninguna en particular, y cada pescador verá según la especie y el ámbito, cuál le resulta más efectiva. Esta es la ventaja como dije anteriormente, de preparar varios señuelos por vez, a fin de tener suficiente margen para experimentar con las variantes, según se nos ocurran.

En lo que respecta al dorado, surubí y chafalote, todos los sistemas han arrojado resultados muy eficientes y parecidos, ahora bien, en cuanto a otras especies como la tararira, no me atrevo a recomendar nada ya que es una pesca prácticamente desconocida en estos ámbitos, en lo que se refiere a usar artificiales para atraparla.

Una vez definido el tipo de “sonajero” que colocaremos, (o no), a nuestro artificial, el siguiente paso será unir y pegar las dos mitades a fin de cerrar el cuerpo.

Para este cometido, tenemos la opción de pegar ambas mitades con cualquier pegamento que nos quede cómodo. Generalmente acostumbro a usar el Poxipol 10 minutos, pero cualquier tipo de pegamento de este tipo sirve como el Suprabon Epoxi dos Componentes, o simplemente la misma resina que usamos para armar las mitades, sólo que usaremos menos acelerante para darnos tiempo a trabajar tranquilos uniendo las mitades, y luego colocarles una faja de cinta de enmascarar para mantenerlas en su posición final hasta que sequen.

 

Una vez unidas las partes, dejamos fraguar el pegamento utilizado, y luego mediante una lima pequeña, lija gruesa o piedra de amolar mecánica, lijamos prolijamente el cuerpo del artificial a fin de que no queden protuberancias o rugosidades.

Continuará...

 
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