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PARTE II – EL VACIADO
Suponiendo
que hayamos podido construir nuestros taceles
según las instrucciones de la primera de
estas notas, veamos ahora el moldeado o el vaciado
del cuerpo de nuestros señuelos.
Disponemos los taceles con sus respectivos suplementos,
ajustados de modo que quede un espacio entre el
molde principal y el suplemento, no mayor a cuatro
milímetros, ya que si lo hacemos con más
espacio, el cuerpo, (o los medio cuerpos), quedarán
demasiado gruesos con lo que se aumentaría
considerablemente el peso del artificial inútilmente.
Si fueran los moldes hechos en resina plástica,
obviamente primero habremos pintado con una generosa
capa de detergente concentrado, como cuando hicimos
los moldes, y si agregamos previamente una buena
pincelada de vaselina sólida como base,
mejor aún.
Si
habíamos optado por hacer los moldes con
yeso, la vaselina no es necesaria, y si los taceles
fueron pintados previamente con esmalte sintético
de alta temperatura, luego sí, habremos
de pincelarlos con el detergente. (recordemos
que el yeso también se calienta al fraguar
aunque no tanto como la resina). Cabe destacar
que a mis moldes de resina los verán pintados
en las fotos, pero no porque sea esto necesario
hacerlo, si no porque me había sobrado
pintura cuando la diluí para pintar los
de yeso... y para no tirarla...
Pintamos el molde
generosamente con detergente como dije antes.
Debemos
pintar muy bien y generosamente el molde, y además
pintar también, alrededor de los bordes
para evitar que se pegue la resina en caso de
que, por falta de práctica, al llenarlo
lo hagamos demás y se vuelque algo fuera
de los bordes del molde, (no está demás
pintar toda la superficie del molde por las dudas…)
Luego pintamos
el suplemento y los alambrecitos, y colocamos
el conjunto en el molde.
Seguidamente
preparamos la resina de la manera acostumbrada,
tal como lo hiciéramos antes para los moldes,
solo que ahora dispondremos una pequeña
cantidad, ya que los dos medios cuerpos del señuelo,
necesitan muy poco material, y si bien la práctica
nos llevará a saber qué cantidad
de resina debemos preparar, no está demás
como aconsejé en la primera nota, llenar
el molde con agua hasta que ésta llegue
al borde del molde principal, y de ese modo multiplicando
a ojo por dos esa cantidad, sabremos cuánta
resina preparar para evitar el desperdicio.
Debemos
tener en cuenta algo muy importante antes de preparar
la resina: Los taceles deben tener el borde superior
del hueco del señuelo, perfectamente horizontal
y nivelado para evitar que se salga la resina
líquida al echarla. Esto lo comprobaremos
al hacer la pruebita con el agua para calcular
la cantidad, lo que nos dará la pauta del
nivel del borde y procederemos a suplementar la
base en la mesa de trabajo, si existiera algún
desnivel, con algún elemento adecuado,
como papelitos doblados o lo que consideremos
necesario.
Una
vez que vemos que tenemos todo nivelado, preparamos
la resina: En la clásica latita con el
piquito, primero un poco de ésta y luego
unas gotas de catalizador, mezclamos revolviendo,
(recordemos no agitar o revolver enérgicamente
para evitar un exceso de burbujas en la mezcla),
y por último unas gotas de acelerador…
Hecha
la mezcla la echamos cuidadosamente en el molde
debajo del suplemento, en el lugar que más
cómodo nos quede por haber quedado más
espacio…
Si fuera necesario por estar la resina demasiado
densa, inclinamos un poco el conjunto, a fin de
que el material se deslice por debajo del suplemento
y llene todo el molde. Esto a veces sucede, porque
de acuerdo a la temperatura ambiente, o el tiempo
que haya estado la resina en la botella que la
contiene, veremos que aumenta su densidad de acuerdo
al tiempo transcurrido. De paso este detalle,
es bueno considerarlo al comprar la resina, pues
cuanto más “vieja” sea, más
densa y oscura se pone, mientras que la resina
fresca o recién preparada, es perfectamente
transparente y de una viscosidad similar a la
del aceite comestible.
Debemos
echar la resina de manera que ésta, llene
perfectamente el molde, al ras, evitando con la
nivelación de su base, que la resina se
desplace fuera de los bordes del molde.
Llenados
los dos moldes, y sólo nos resta esperar
unos minutos, hasta que veamos que el material
toma cierta consistencia, similar al látex,
(aún caliente). Esto se comprueba, tocando
con la yema de los dedos el borde del cuerpo del
señuelo, o el resto que nos haya quedado
en la latita.
Cuando vemos que ha tomado esa cierta consistencia
similar a una goma, procedemos a retirar el suplemento,
deslizándolo suavemente hacia una de las
puntas tomándolo de las patitas de alambre…
En
la foto observamos que sale fácilmente
con la resina aún caliente y blanda, y
se ve también la “babosidad”
que queda en el señuelo producto del detergente
que oficia de desmoldante.
Luego
con la yema de los dedos, provocamos un movimiento
de vaivén en el cuerpo del señuelo
y procedemos a retirarlo del molde...
Vemos
que la pieza resultante, está prácticamente
con la consistencia del látex, por lo que
procedemos a depositarla suavemente en una superficie
perfectamente lisa y plana, (un trozo de madera
terciada en este caso), boca abajo, y si es necesario,
le damos forma con los dedos, o con unos suaves
golpecitos dados a la madera para que se “asiente”
bien y dejamos que se enfríe y termine
de endurecerse.
Este
proceso, lo repetimos cuantas veces sea necesario,
según los señuelos que decidamos
armar, es decir, las dos partes opuestas por cada
señuelo.
Personalmente acostumbro a moldear estas piezas
en una cantidad considerable, (para unos veinte
señuelos), para luego experimentar en el
armado con distintas posiciones y tipos de paleta,
como también, distintos colores y terminaciones,
para distintos tipos de pesca, según veremos
más adelante.
En caso de que al echar la resina en nuestro molde,
la falta de pulso haya hecho quedar algunas rebabas
de material que sobresalgan del cuerpo, procederemos
a cortarlas con una trincheta o cutter, mientras
estén blandas, o si ya han endurecido,
las rebajaremos con una lima.
No
es recomendable cortar estos sobrantes con trincheta
una vez endurecidos, porque ya sabemos lo peligroso
que es manipular esta herramienta sobre una superficie
muy dura, por ello al estar la resina dura, es
más aconsejable el uso de una lima o piedra
de amolar mecánica para eliminar los bordes
sobrantes, a menos que se tenga suficiente práctica
y seguridad con la otra herramienta.
Una vez que tenemos varias piezas pares de éstas
ya endurecidas y emparejados sus bordes, nuestros
siguientes pasos se encaminarán al armado
del señuelo en sí. Para esto, a
cada pieza o medio cuerpo, procedemos a emparejarle
el borde interno que servirá de unión
con la otra parte. Para lograrlo, simplemente
colocamos un trozo de lija gruesa sobre una superficie
plana y dura, y pasamos boca abajo la pieza hasta
que el borde quede más o menos parejo y
no queden espacios abiertos al unirlo con su compañero.
Una
vez que tenemos lijadas todas las piezas, procedemos
con una lima pequeña y chata, a limar en
las dos caras del cuerpo y en los bordes sobre
el lugar que corresponda, tres pequeñas
hendiduras que previamente marcaremos con un fibrón
a fin de que luego al juntar las mitades estas
hendiduras coincidan, ya que a través de
ellas, asomarán los ojales porta-anzuelos.
En
la imágenes siguientes vemos la ranura
correspondiente al ojal central debajo de la panza
del señuelo, y la ranura del enganche del
frente o boca.
Hechas estas muescas o ranuras, procederemos al
armado del sistema de ojales donde irán
los porta-anzuelos.
Muchos gustan de usar para este menester, el alambre
de ortodoncia, pero como es muy caro, sugiero
adquirir en alguna casa especializada en aceros,
un alambre de acero maleable aproximadamente de
0,8 mm, o de algún espesor que permita
moldear cómodamente los ojales.
En las imágenes siguientes se verá
de qué manera armo los míos que
están hechos en una sola pieza, e incluso,
el ojal tiene una especie de “empatilladura”
que hago con un fino alambre de cobre extraído
de algún viejo cable en desuso. Esto que
pareciera ser algo así como una exageración,
pero considerando que de ese ojal se prende por
general una pieza de más de cinco kilos
como mínimo, de “dorada furia”,
no es exagerar cualquier precaución que
se tome al respecto.
Primero con pinzas adecuadas como las de puntas
redondas, moldeamos los ojales previamente marcado
el alambre presentado sobre las muescas del cuerpo.
Y luego procedemos a la empatilladura, esto obviamente
es opcional y a criterio de cada uno cómo
hacerlo.
De
todos modos esto no quita que el Brico- Pescador,
experimente distintos tipos de anclajes, según
su propio criterio y disponibilidad de materiales,
pero sí me atrevo a recomendar que cualquiera
sea al tipo de anclaje, éste debería
ser hecho todo en una pieza por razones de aumentar
así su fortaleza.
Por otra parte, respecto del empatillado de los
ganchos con el alambre de cobre, y salvando las
abismales distancias con ese Gran Maestro que
es don Mel Kriegger, digo como él,
cuando se refiere a sus particulares nudos de
Fly: “…-Yo no sé si esto
que hago le aumenta la seguridad, ……pero
me hace sentir mucho mejor…”.
Una vez armado nuestro anclaje, lo presentamos
en el cuerpo del artificial.

Obviamente
a estas alturas, ya deberíamos haber definido
si nuestro señuelo llevará o no,
el famoso “rattling”, tan eficaz con
algunas especies como el dorado y la tararira.
Para lograr esto, tenemos varias opciones: Desde
un simple y sonoro grave, que se obtiene simplemente
con una o dos bolitas de acero sueltas dentro
del cuerpo, hasta un sonido más agudo si
se quiere, colocando dentro un mini cascabel,
de esos que se usan en cotillón para el
armado de payasescos gorros, y que son de muy
bajo costo.
Lo mismo las bolitas de acero que se consiguen
por poquísimos centavos en bicicleterías
, (un peso 50 municiones grandes), y se piden
eligiendo el tamaño, ya que en esos comercios
se venden sueltas, y en varios tamaños.
Personalmente prefiero las que van en el “avance”
o en el “eje centro”, (de los pedales),
que son del tamaño adecuado para los señuelos
que armo.
Otra opción válida pero con más
trabajo, es colocar una munición de estas
de bicicletas dentro de un fino tubito de metal
abierto por ambos extremos y que se coloca horizontalmente
atravesando el cuerpo del artificial, siendo las
paredes de éste, las que cierran el tubito,
y al mover el cuerpo hacia los lados, la bolita
pega en la carcaza produciendo un sonido grave
muy atrayente, este sistema es usado muy asiduamente
en los artificiales norteamericanos destinados
a la pesca del Bass. Este tubito también
puede reemplazarse con alguno de material plástico,
como el de los chupetines por ejemplo, y sosteniéndolo
en el centro mediante pegado o atado con alambre
en el nervio central del gancho portaanzuelos.
En
la imagen derecha, vemos las tres opciones. Es
de destacar, que el tubito de bronce, (en el centro),
al que retiro las tapitas que se ven en la foto
para el sistema yanqui, es un “terminal
de bronce para cordones”, muy barato que
se compra en casa de artículos para fabricar
artesanías. Además este terminal,
tiene una pequeña lengüeta muy eficaz
en su parte central, para pasar por ella el alambre
de los ojales, y de paso sostiene y ayuda a mantener
en su posición el tubito con la munición
dentro.
Si no pretendemos que sea tan ruidoso, podemos
poner una munición en estos tubitos, y
sin quitar las tapitas, cerrar éstas e
instalar el tubito dentro del cuerpo sostenido
por el ojalillo, este modo de armarlo, le confiere
un ronco y suave sonido casi apagado. Otra opción
muy buena, barata y además simple de colocar,
es utilizar un cascabelito.
Como se ve, las variantes del rattling son infinitas
y dan para experimentar mucho por lo que no me
atrevo a recomendar a ninguna en particular, y
cada pescador verá según la especie
y el ámbito, cuál le resulta más
efectiva. Esta es la ventaja como dije anteriormente,
de preparar varios señuelos por vez, a
fin de tener suficiente margen para experimentar
con las variantes, según se nos ocurran.
En lo que respecta al dorado, surubí y
chafalote, todos los sistemas han arrojado resultados
muy eficientes y parecidos, ahora bien, en cuanto
a otras especies como la tararira, no me atrevo
a recomendar nada ya que es una pesca prácticamente
desconocida en estos ámbitos, en lo que
se refiere a usar artificiales para atraparla.
Una vez definido el tipo de “sonajero”
que colocaremos, (o no), a nuestro artificial,
el siguiente paso será unir y pegar las
dos mitades a fin de cerrar el cuerpo.
Para este cometido, tenemos la opción de
pegar ambas mitades con cualquier pegamento que
nos quede cómodo. Generalmente acostumbro
a usar el Poxipol 10 minutos, pero cualquier tipo
de pegamento de este tipo sirve como el Suprabon
Epoxi dos Componentes, o simplemente la misma
resina que usamos para armar las mitades, sólo
que usaremos menos acelerante para darnos tiempo
a trabajar tranquilos uniendo las mitades, y luego
colocarles una faja de cinta de enmascarar para
mantenerlas en su posición final hasta
que sequen.
Una
vez unidas las partes, dejamos fraguar el pegamento
utilizado, y luego mediante una lima pequeña,
lija gruesa o piedra de amolar mecánica,
lijamos prolijamente el cuerpo del artificial
a fin de que no queden protuberancias o rugosidades.

Continuará...
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