Siguiendo con
el tema de la reparación de señuelos,
vamos a ver ahora dos maneras alternativas
de restaurar en la etapa de terminación
aquellos señuelos que hemos reparado
mediante las indicaciones de la nota anterior.
En la primera
de estas maneras, veremos un material que
no es muy conocido, es un poco difícil
de conseguir, además de caro, pero
nunca podemos saber si nos cruzamos con él
a la vuelta de la esquina y sin querer…
Se trata del
Hot Stamping, un material
reservado para trabajos de impresiones muy
delicadas y de características muy
especiales, que muchas veces se puede conseguir
mediante algún amigo que trabaje en
alguna imprenta importante, o podemos conseguirlo
de oferta y como rezago en pequeñas
porciones en algún negocio que haya
quedado por tener que hacer algún trabajo
mayor.
Para quiénes
no lo conozcan, se trata de una fina película
de metal asentada sobre otra película
de un plástico especial del mismo grosor
protegida por arriba con otra muy delgada
de PVC transparente. El conjunto de estas
tres películas apenas supera el par
de décimas de milímetros de
espesor. Viene en variados colores, (dorado,
plateado, rojo, azul , verde etc.) y por lo
general se lo utiliza para estampar en metalizado,
superficies como el plástico duro o
en el cuero de tapas de libros, agendas etc.
Aquí vemos
algunos rollitos de rezago conseguidos en
una imprenta de mi ciudad como para que se
tenga una idea del material.
Vemos un trozo
plateado y otro dorado, y se aprecia también
el plástico sobre el cual se asienta
la fina lámina metálica.
Es bastante
fácil de usar, y sobre todo para aquellos
que tengan cierta habilidad manual, ya que
a esta delgadísima lámina metálica,
podemos aplicarla sobre cualquier superficie
perfectamente lisa con la ayuda de un poco
de calor.
El calor aplicado,
muy leve por cierto, hará derretir
el plástico sobre el que se asienta
la lámina de metal, y de este modo
el mismo plástico derretido oficia
de pegamento, quedando a la vista solamente
el brillante metal.
Entonces, para
dar una terminación “brillantemente
metálica” a nuestros señuelos
procederemos de la siguiente forma:
En primer lugar
quede bien claro que la superficie “a
pintar”, debe estar perfectamente lisa,
por lo que lijaremos prolijamente el cuerpo
del señuelo, y hasta podríamos
darle un par de manos de laca para asegurarnos
que quede liso, de lo contrario, la lámina
del stamping, puede romperse malográndose
así la terminación.
Como fuente
de calor podemos utilizar algún pequeño
mechero de alcohol, o en su defecto, la clásica
cocinita de camping a cartuchos, y como herramienta
de “aplicación”, puede
ser una pequeña esteca metálica
de escultura o herramienta similar, o también,
algún viejo cuchillo de punta redonda.
Es de destacar
que la temperatura para esta aplicación
debe ser muy, muy leve, (apenas una pasada
muy rápida de la herramienta sobre
la llama), por lo que recomiendo hasta “agarrarle
la mano” como se dice, practicar con
otra superficie cualquiera antes que en el
señuelo. Por otra parte, cuanto más
“cuerpo” tenga la herramienta
a utilizar como en este caso el cuchillo,
mejor será la distribución del
calor en la misma y por ende, más fácil
será la aplicación del stamping.
Haremos un par
de pasadas muy rápidamente sobre el
material apoyado en el cuerpo del señuelo,
y cuando veamos que se adhirió, procedemos
a quitar el plástico superior transparente,
quedando así la hoja metálica
unida al señuelo.
Una variante
interesante en estos procesos es la obtención
de cierta textura en el estampado. Para lograrla,
sólo debemos munirnos de alguna herramienta
adecuada, como una vieja lima o alguna otra
herramienta que pueda calentarse y de ese
modo lograr textura en el metal.
Cualquier elemento
similar que pueda calentarse (un pequeño
engranaje en desuso o similar), puede aportar
textura al cuerpo del señuelo, imitando
de algún modo un “escamado”
lo que significará una dosis extra
de realismo al color y al brillo metálico.
Este señuelo,
fue íntegramente “pintado”
en metal plateado y dorado mediante este sistema,
quedando listo para el acabado final con la
colocación de los ojos y el laqueado.
Una vez colocados
o pintados los ojitos como vimos en la anterior
nota de restauración de señuelos,
procedemos al laqueado final mediante la preparación
inmersión rápida del artificial,
tal como lo hicimos en el procedimiento anterior.
Si somos un poco
creativos y ponemos ganas cuando la lluvia
no nos deja ir de pesca podremos, con poco
dinero, poner a punto algunos de nuestros
señuelos favoritos, los que usualmente
serían descartados por deterioro.
Cabe destacar
también, aunque parezca una obviedad,
que este tipo de procedimientos, es aplicable
a cualquier otro tipo de trabajos o manualidades
para aquellos que gustan de hacer bricolage
casero.
En una próxima
nota aprenderemos una variante para el repintado
de señuelos mediante otro procedimiento
que se ajuste a nuestras premisas: bajo costo
y practicidad.