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Restauración sencilla de señuelos - Parte II -- Leonardo "de Santa Fe" Rösenfeld


Siguiendo con el tema de la reparación de señuelos, vamos a ver ahora dos maneras alternativas de restaurar en la etapa de terminación aquellos señuelos que hemos reparado mediante las indicaciones de la nota anterior.

En la primera de estas maneras, veremos un material que no es muy conocido, es un poco difícil de conseguir, además de caro, pero nunca podemos saber si nos cruzamos con él a la vuelta de la esquina y sin querer…

Se trata del Hot Stamping, un material reservado para trabajos de impresiones muy delicadas y de características muy especiales, que muchas veces se puede conseguir mediante algún amigo que trabaje en alguna imprenta importante, o podemos conseguirlo de oferta y como rezago en pequeñas porciones en algún negocio que haya quedado por tener que hacer algún trabajo mayor.

Para quiénes no lo conozcan, se trata de una fina película de metal asentada sobre otra película de un plástico especial del mismo grosor protegida por arriba con otra muy delgada de PVC transparente. El conjunto de estas tres películas apenas supera el par de décimas de milímetros de espesor. Viene en variados colores, (dorado, plateado, rojo, azul , verde etc.) y por lo general se lo utiliza para estampar en metalizado, superficies como el plástico duro o en el cuero de tapas de libros, agendas etc.

Aquí vemos algunos rollitos de rezago conseguidos en una imprenta de mi ciudad como para que se tenga una idea del material.

Vemos un trozo plateado y otro dorado, y se aprecia también el plástico sobre el cual se asienta la fina lámina metálica.

Es bastante fácil de usar, y sobre todo para aquellos que tengan cierta habilidad manual, ya que a esta delgadísima lámina metálica, podemos aplicarla sobre cualquier superficie perfectamente lisa con la ayuda de un poco de calor.

El calor aplicado, muy leve por cierto, hará derretir el plástico sobre el que se asienta la lámina de metal, y de este modo el mismo plástico derretido oficia de pegamento, quedando a la vista solamente el brillante metal.

Entonces, para dar una terminación “brillantemente metálica” a nuestros señuelos procederemos de la siguiente forma:

En primer lugar quede bien claro que la superficie “a pintar”, debe estar perfectamente lisa, por lo que lijaremos prolijamente el cuerpo del señuelo, y hasta podríamos darle un par de manos de laca para asegurarnos que quede liso, de lo contrario, la lámina del stamping, puede romperse malográndose así la terminación.

Como fuente de calor podemos utilizar algún pequeño mechero de alcohol, o en su defecto, la clásica cocinita de camping a cartuchos, y como herramienta de “aplicación”, puede ser una pequeña esteca metálica de escultura o herramienta similar, o también, algún viejo cuchillo de punta redonda.

 

Es de destacar que la temperatura para esta aplicación debe ser muy, muy leve, (apenas una pasada muy rápida de la herramienta sobre la llama), por lo que recomiendo hasta “agarrarle la mano” como se dice, practicar con otra superficie cualquiera antes que en el señuelo. Por otra parte, cuanto más “cuerpo” tenga la herramienta a utilizar como en este caso el cuchillo, mejor será la distribución del calor en la misma y por ende, más fácil será la aplicación del stamping.

Haremos un par de pasadas muy rápidamente sobre el material apoyado en el cuerpo del señuelo, y cuando veamos que se adhirió, procedemos a quitar el plástico superior transparente, quedando así la hoja metálica unida al señuelo.

 

Una variante interesante en estos procesos es la obtención de cierta textura en el estampado. Para lograrla, sólo debemos munirnos de alguna herramienta adecuada, como una vieja lima o alguna otra herramienta que pueda calentarse y de ese modo lograr textura en el metal.

Cualquier elemento similar que pueda calentarse (un pequeño engranaje en desuso o similar), puede aportar textura al cuerpo del señuelo, imitando de algún modo un “escamado” lo que significará una dosis extra de realismo al color y al brillo metálico.

 

Este señuelo, fue íntegramente “pintado” en metal plateado y dorado mediante este sistema, quedando listo para el acabado final con la colocación de los ojos y el laqueado.

Una vez colocados o pintados los ojitos como vimos en la anterior nota de restauración de señuelos, procedemos al laqueado final mediante la preparación inmersión rápida del artificial, tal como lo hicimos en el procedimiento anterior.

Si somos un poco creativos y ponemos ganas cuando la lluvia no nos deja ir de pesca podremos, con poco dinero, poner a punto algunos de nuestros señuelos favoritos, los que usualmente serían descartados por deterioro.

Cabe destacar también, aunque parezca una obviedad, que este tipo de procedimientos, es aplicable a cualquier otro tipo de trabajos o manualidades para aquellos que gustan de hacer bricolage casero.

En una próxima nota aprenderemos una variante para el repintado de señuelos mediante otro procedimiento que se ajuste a nuestras premisas: bajo costo y practicidad.

 
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