Uno de los problemas
más comunes que afrontamos los amantes
del spinning es el constante deterioro al
que son sometidos nuestros artificiales por
las especies cazadoras como la tararira o
el dorado, para quienes no hay material que
aguante sus dentelladas. Es así que
después de un par de sesiones de spinning
con estas especies se plantea la necesidad
de un retoque en nuestros artificios sobre
todo, aquellos a los que brindamos mayor confianza
y mimos por su probada eficacia.
Obviamente que
me estoy refiriendo a aquellos artificiales
fabricados en materiales rígidos como
el poliuretano expandido o algún otro
tipo de plástico más duro y
que son susceptibles de reparar sencillamente.
Los materiales
que más han rendido en cuanto a versatilidad
y bajo costo para la reparación de
artificiales son fáciles de conseguir
como veremos a medida que se desarrolle esta
nota.
A modo de ejemplo
veamos el aspecto primitivo de un Killer
y de una Mojarra NG, nacionales
(ambos fabricados en poliuretano de alta densidad),
que quedaron así después de
ser castigados por los dorados de nuestro
Paraná.
Lo primero que
hice fue darles una prolija lijada para eliminar
todo resto de pintura anterior, primero con
una lija gruesa y luego con otra más
fina, para asegurar una buena terminación.
Una vez bien
lijaditos, procedemos a rellenar cualquier
huequito de las dentelladas que haya quedado,
para lo que usaremos “Poxipol 10 minutos”
o en su defecto, algún enduido de los
que se usan para reparaciones de albañilería
y que se diluyen con agua, (tipo Poximix o
similar), todos estos elementos fáciles
de conseguir y de precio moderado. Por otra
parte, la densidad de estos materiales que
usaremos para el relleno, no afectará
posteriormente el desplazamiento del señuelo
o su flotabilidad, algo muy importante para
tener en cuenta, a fin de no modificar sus
condiciones primitivas, cosa que haríamos
si usáramos materiales más pesados..
Este es el aspecto
que presentan los señuelos después
del primer arreglo:
El paso siguiente
es dar al cuerpo de los artificiales una buena
mano de acetona pura, (se consigue en cualquier
farmacia), o en su defecto y mejor aún,
previo pedido a algún chapista amigo,
un poco de promotor para plásticos,
fluido que se usa para pintar los paragolpes.
Este elemento es más caro que la acetona,
pero para nuestros fines no hay mucha diferencia
en el resultado final, ya que cualquiera brindará
una buena adherencia a los materiales que
usaremos para dar color.
Una vez seco
el líquido utilizado (unos 20 minutos
para ambos casos) estaremos listos para empezar
a pintar, por lo que necesitaremos algunos
pinceles, al menos uno de cerdas blandas y
otro más duro. En cuanto a si necesitaremos
redondos o chatos, eso es cuestión
de gusto y del pulso de cada uno. Yo uso normalmente
estos:
Daremos el color
con un elemento fácil de conseguir:
el esmalte sintético, pero deberá
ser virgen, es decir, no haber sido diluido
con nada anteriormente, ya que la terminación
será con laca por lo que deberemos
trabajarlo con un thinner de buena calidad.
Esto último es importante pues si el
esmalte tuviera algún otro tipo de
diluyente usado antes, lo más probable
es que el thinner lo “corte” y
forme cáscaras desprendiéndose.
No necesariamente debemos tener muchos colores,
en principio con los cinco básicos
alcanza, es decir: negro, blanco, rojo, azul
y amarillo. Incluso el esmalte sintético
se consigue en latitas de1/4, 1/8 litros y
hasta en latas de 20 cc., en cualquier casa
de brico o de aeromodelismo, aunque cuanto
más pequeño es el envase, más
caro es en relación a la cantidad de
esmalte.
Munidos de algún
platito o recipiente de color blanco para
poder ver bien los colores, procedemos a poner
una pequeñísima gota de esmalte
del color elegido, y con el mismo pincel,
colocamos varias gotas de thinner para diluir
el color. Esto es clave: el color se da en
base a muy poco pigmento (esmalte), y gran
cantidad de thinner como se ve en las fotos.
Con un pincel
suave, damos varias manos del color base,
encimando varias capas para dar buen tono.
Podemos dividir
nuestro señuelo en varias zonas para
organizar el color, (por ejemplo, la panza,
la parte superior y el lomo), y luego de pintados
los colores base, con un pincel más
duro, casi seco, y por supuesto limpio , damos
varias pasadas en los límites de cada
color agregando esmalte o thinner si fuera
necesario, a fin de “fundir” un color con
el adyacente y producir como un degradeé
que dará más naturalidad, es
decir que para lograr un buen degradeé
de color, pasamos el pincelito más
duro, perfectamente limpio, apenas humedecido
en thinner en los limites de los colores,
secamos las cerdas en un trapito y repetimos
el proceso hasta que los colores se “fundan”…….todo
es cuestión de intentarlo.
Como observarán
en el plato que está debajo, el color
es totalmente diluido y allí reside
gran parte de la clave del éxito en
esta tarea. Al principio puede resultar un
poco difícil para quienes no tengan
mucha práctica en manualidades pero
enseguida se toma el ritmo y se logra difuminar
bien, siempre que tengamos en cuenta estas
premisas: Color muy diluído, Pincel
limpio y seco antes de cada pasada para fundir
los colores entre sí, y un poco de
paciencia., eso es todo.
Si al pintar
un lado del señuelo, notamos que no
concuerdan los colores con el otro lado que
ya pintamos, antes de borrar o limpiar, debemos
considerar la posibilidad de modificar del
mismo modo el lado ya pintado, todo es cuestión
de un poco de creatividad.
Por otra parte,
estudiando el habitat de la especie a la que
acostumbramos seducir, estamos en condiciones
de modificar el color de nuestros artificiales
y así adecuar cualquier modelo al color
más efectivo para nuestros peces favoritos.
Una vez que tenemos
logrado el color en el cuerpo del señuelo,
podemos adquirir en casa de bricolage unos
ojitos, de los que tenemos varios modelos
para elegir. Personalmente prefiero unos de
símil vidrio, que vienen de a pares
unidos por un alambrecito (los amarillitos
de la foto)
Prefiero estos,
porque les corto el alambre que los une en
el par, dejando un par de milímetros
debajo, que luego me servirán para
“anclarlos” al cuerpo del señuelo.
Esto lo hacemos, realizando un agujerito con
una aguja o alambre caliente en el cuerpo
del artificial, en el lugar donde va a ir
cada ojito, que luego mediante “La Gotita”,
fijaremos al cuerpo:
Estos ojitos
pueden colocarse “al ras” del
cuerpo del señuelo, como vienen los
Alfer´s de fábrica, para lo cual
debemos hacer con taladro y broca adecuados
un incipiente agujerito en el cuerpo para
que calce. De otro modo, también pueden
dejarse “saltones”, tal como los
traen los NG, para lo que sólo clavaremos
en el cuerpo del señuelo el alambrecito
que lo sostiene. Todo lo anterior no quita
que quien tenga pulso y habilidad suficientes,
“pinte” con un pincelito fino
los ojitos a esmalte, y de ese modo prescinda
de comprar los artificiales, cada uno decidirá
en consecuencia, recordando solamente que
para los ojos, la combinación que mejor
resulta al menos para el dorado, son los de
color negro sobre un fondo amarillo.
Una vez puestos
o pintados los ojos en el lugar correspondiente,
estamos listos para dar la mano final de laca
que le dará la correspondiente terminación.
Para este paso
puede usarse cualquier laca que consigamos,
ya que no es tan barata como el sintético,
y por lo tanto hay que rebuscarse con lo que
venga. Generalmente utilizo la laca para el
sistema bicapa que se usa en los autos, de
la firma Glasurit, por ser la que mayor dureza
otorga a la terminación, (en las primeras
fotos se identifica la clásica lata),
no recomiendo comprarlas porque son las más
caras y solo vienen en latas de un litro,
así que a lo mejor, si no conseguimos
en lo del chapista amigo un poco, podemos
arreglarnos con cualquier otro tipo de laca,
como las nitrosintéticas, o nitrocelulósicas,
o en su defecto las usadas para maderas a
la intemperie, tan comunes en cualquier pinturería.
Lo que haremos
será tomar un frasco u otro recipiente
mas alto que ancho perfectamente limpio, (frasco
de mermelada por ejemplo) y colocamos en él
dos partes de laca pura y una de thinner,
(esto para darle la viscosidad necesaria),
y para pintar el señuelo sólo
debemos tomarlo por la paleta o por un alambre
enganchado al portaanzuelo trasero y sumergirlo
totalmente en la laca diluida sacándolo
rápidamente, lo dejamos unos segundos
hasta que deje de gotear en el frasco. Luego
lo colgamos para que se seque.
La inmersión
se hace muy rápidamente a fin de que
no se corra el esmalte pintado anteriormente,
aunque si fue trabajado bien con thinner no
hay peligro de que eso ocurra. Una vez seca
la laca, (es suficiente de 10 a 15 minutos
según la humedad ambiente), repetimos
la inmersión hasta que veamos que ha
tomado un aspecto de vidrio la superficie
del señuelo. Yo lo hago unas cinco
a seis veces y es suficiente, aunque eso depende
del grado de densidad de la dilución
con que se haya preparado la laca.
Dejamos secar
unas doce horas y luego colocamos los anzuelos
respectivos... y ya estamos listos para seguir
usando nuestros señuelos preferidos.