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Restauración sencilla de señuelos Parte I-- Leonardo "de Santa Fe" Rösenfeld


Uno de los problemas más comunes que afrontamos los amantes del spinning es el constante deterioro al que son sometidos nuestros artificiales por las especies cazadoras como la tararira o el dorado, para quienes no hay material que aguante sus dentelladas. Es así que después de un par de sesiones de spinning con estas especies se plantea la necesidad de un retoque en nuestros artificios sobre todo, aquellos a los que brindamos mayor confianza y mimos por su probada eficacia.

Obviamente que me estoy refiriendo a aquellos artificiales fabricados en materiales rígidos como el poliuretano expandido o algún otro tipo de plástico más duro y que son susceptibles de reparar sencillamente.

Los materiales que más han rendido en cuanto a versatilidad y bajo costo para la reparación de artificiales son fáciles de conseguir como veremos a medida que se desarrolle esta nota.

A modo de ejemplo veamos el aspecto primitivo de un Killer y de una Mojarra NG, nacionales (ambos fabricados en poliuretano de alta densidad), que quedaron así después de ser castigados por los dorados de nuestro Paraná.

 

Lo primero que hice fue darles una prolija lijada para eliminar todo resto de pintura anterior, primero con una lija gruesa y luego con otra más fina, para asegurar una buena terminación.

Una vez bien lijaditos, procedemos a rellenar cualquier huequito de las dentelladas que haya quedado, para lo que usaremos “Poxipol 10 minutos” o en su defecto, algún enduido de los que se usan para reparaciones de albañilería y que se diluyen con agua, (tipo Poximix o similar), todos estos elementos fáciles de conseguir y de precio moderado. Por otra parte, la densidad de estos materiales que usaremos para el relleno, no afectará posteriormente el desplazamiento del señuelo o su flotabilidad, algo muy importante para tener en cuenta, a fin de no modificar sus condiciones primitivas, cosa que haríamos si usáramos materiales más pesados..

Este es el aspecto que presentan los señuelos después del primer arreglo:

 

El paso siguiente es dar al cuerpo de los artificiales una buena mano de acetona pura, (se consigue en cualquier farmacia), o en su defecto y mejor aún, previo pedido a algún chapista amigo, un poco de promotor para plásticos, fluido que se usa para pintar los paragolpes. Este elemento es más caro que la acetona, pero para nuestros fines no hay mucha diferencia en el resultado final, ya que cualquiera brindará una buena adherencia a los materiales que usaremos para dar color.

Una vez seco el líquido utilizado (unos 20 minutos para ambos casos) estaremos listos para empezar a pintar, por lo que necesitaremos algunos pinceles, al menos uno de cerdas blandas y otro más duro. En cuanto a si necesitaremos redondos o chatos, eso es cuestión de gusto y del pulso de cada uno. Yo uso normalmente estos:

Daremos el color con un elemento fácil de conseguir: el esmalte sintético, pero deberá ser virgen, es decir, no haber sido diluido con nada anteriormente, ya que la terminación será con laca por lo que deberemos trabajarlo con un thinner de buena calidad. Esto último es importante pues si el esmalte tuviera algún otro tipo de diluyente usado antes, lo más probable es que el thinner lo “corte” y forme cáscaras desprendiéndose. No necesariamente debemos tener muchos colores, en principio con los cinco básicos alcanza, es decir: negro, blanco, rojo, azul y amarillo. Incluso el esmalte sintético se consigue en latitas de1/4, 1/8 litros y hasta en latas de 20 cc., en cualquier casa de brico o de aeromodelismo, aunque cuanto más pequeño es el envase, más caro es en relación a la cantidad de esmalte.

Munidos de algún platito o recipiente de color blanco para poder ver bien los colores, procedemos a poner una pequeñísima gota de esmalte del color elegido, y con el mismo pincel, colocamos varias gotas de thinner para diluir el color. Esto es clave: el color se da en base a muy poco pigmento (esmalte), y gran cantidad de thinner como se ve en las fotos.

Con un pincel suave, damos varias manos del color base, encimando varias capas para dar buen tono.

Podemos dividir nuestro señuelo en varias zonas para organizar el color, (por ejemplo, la panza, la parte superior y el lomo), y luego de pintados los colores base, con un pincel más duro, casi seco, y por supuesto limpio , damos varias pasadas en los límites de cada color agregando esmalte o thinner si fuera necesario, a fin de “fundir” un color con el adyacente y producir como un degradeé que dará más naturalidad, es decir que para lograr un buen degradeé de color, pasamos el pincelito más duro, perfectamente limpio, apenas humedecido en thinner en los limites de los colores, secamos las cerdas en un trapito y repetimos el proceso hasta que los colores se “fundan”…….todo es cuestión de intentarlo.

Como observarán en el plato que está debajo, el color es totalmente diluido y allí reside gran parte de la clave del éxito en esta tarea. Al principio puede resultar un poco difícil para quienes no tengan mucha práctica en manualidades pero enseguida se toma el ritmo y se logra difuminar bien, siempre que tengamos en cuenta estas premisas: Color muy diluído, Pincel limpio y seco antes de cada pasada para fundir los colores entre sí, y un poco de paciencia., eso es todo.

Si al pintar un lado del señuelo, notamos que no concuerdan los colores con el otro lado que ya pintamos, antes de borrar o limpiar, debemos considerar la posibilidad de modificar del mismo modo el lado ya pintado, todo es cuestión de un poco de creatividad.

Por otra parte, estudiando el habitat de la especie a la que acostumbramos seducir, estamos en condiciones de modificar el color de nuestros artificiales y así adecuar cualquier modelo al color más efectivo para nuestros peces favoritos.

Una vez que tenemos logrado el color en el cuerpo del señuelo, podemos adquirir en casa de bricolage unos ojitos, de los que tenemos varios modelos para elegir. Personalmente prefiero unos de símil vidrio, que vienen de a pares unidos por un alambrecito (los amarillitos de la foto)

Prefiero estos, porque les corto el alambre que los une en el par, dejando un par de milímetros debajo, que luego me servirán para “anclarlos” al cuerpo del señuelo. Esto lo hacemos, realizando un agujerito con una aguja o alambre caliente en el cuerpo del artificial, en el lugar donde va a ir cada ojito, que luego mediante “La Gotita”, fijaremos al cuerpo:

 

Estos ojitos pueden colocarse “al ras” del cuerpo del señuelo, como vienen los Alfer´s de fábrica, para lo cual debemos hacer con taladro y broca adecuados un incipiente agujerito en el cuerpo para que calce. De otro modo, también pueden dejarse “saltones”, tal como los traen los NG, para lo que sólo clavaremos en el cuerpo del señuelo el alambrecito que lo sostiene. Todo lo anterior no quita que quien tenga pulso y habilidad suficientes, “pinte” con un pincelito fino los ojitos a esmalte, y de ese modo prescinda de comprar los artificiales, cada uno decidirá en consecuencia, recordando solamente que para los ojos, la combinación que mejor resulta al menos para el dorado, son los de color negro sobre un fondo amarillo.

Una vez puestos o pintados los ojos en el lugar correspondiente, estamos listos para dar la mano final de laca que le dará la correspondiente terminación.

Para este paso puede usarse cualquier laca que consigamos, ya que no es tan barata como el sintético, y por lo tanto hay que rebuscarse con lo que venga. Generalmente utilizo la laca para el sistema bicapa que se usa en los autos, de la firma Glasurit, por ser la que mayor dureza otorga a la terminación, (en las primeras fotos se identifica la clásica lata), no recomiendo comprarlas porque son las más caras y solo vienen en latas de un litro, así que a lo mejor, si no conseguimos en lo del chapista amigo un poco, podemos arreglarnos con cualquier otro tipo de laca, como las nitrosintéticas, o nitrocelulósicas, o en su defecto las usadas para maderas a la intemperie, tan comunes en cualquier pinturería.

Lo que haremos será tomar un frasco u otro recipiente mas alto que ancho perfectamente limpio, (frasco de mermelada por ejemplo) y colocamos en él dos partes de laca pura y una de thinner, (esto para darle la viscosidad necesaria), y para pintar el señuelo sólo debemos tomarlo por la paleta o por un alambre enganchado al portaanzuelo trasero y sumergirlo totalmente en la laca diluida sacándolo rápidamente, lo dejamos unos segundos hasta que deje de gotear en el frasco. Luego lo colgamos para que se seque.

La inmersión se hace muy rápidamente a fin de que no se corra el esmalte pintado anteriormente, aunque si fue trabajado bien con thinner no hay peligro de que eso ocurra. Una vez seca la laca, (es suficiente de 10 a 15 minutos según la humedad ambiente), repetimos la inmersión hasta que veamos que ha tomado un aspecto de vidrio la superficie del señuelo. Yo lo hago unas cinco a seis veces y es suficiente, aunque eso depende del grado de densidad de la dilución con que se haya preparado la laca.

Dejamos secar unas doce horas y luego colocamos los anzuelos respectivos... y ya estamos listos para seguir usando nuestros señuelos preferidos.

 
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