Un
equipo ultraliviano nos permite divertirnos
con
pequeños peces y también capturar
algún ejemplar mayor.
Existe
cierta zona gris entre los pescadores acerca del
significado de ultralight (ultraliviano) en la
pesca de spinning. Hay muchos que consideran ultraliviano
a equipos solamente livianos y hasta pesados.
El error comúnmente se produce cuando los
comparan con otros conjuntos que conocen, por
ejemplo, para pescar en el mar. En el cotejo cualquier
cosa parecerá ultraliviana. En rigor de
verdad, cuando decimos ultraliviano es realmente
liviano. En esta nota comentaremos los porqués
de los equipos ultralivianos, sus características
y aplicaciones, tratando de tender un manto de
objetividad sobre la cuestión.

Los
porqués del ultralight
Muy
a menudo nuestros planes pesqueros se ven resistidos
por la naturaleza. Y esos grandes peces que “deberían
estar picando”, en el mejor de los casos,
no lo hacen, por no mencionar las veces que ni
siquiera están presentes donde los esperábamos.
Tenemos dos alternativas: seguimos no pescando
grandes o ajustamos nuestra técnica para
lo disponible. Allí un equipo ultraliviano
nos permitirá divertirnos con pequeños
peces, pero también capturar algún
ejemplar mayor si decide despertar. Además
de convertirse en alternativa para tiempos improductivos,
utilizar equipos ultralivianos brinda una sensación
de pesca que todo deportista debería probar.
Zapico Antuña, el maestro de pescadores,
decía que “equipos livianos hacen
peces grandes”, y realmente es así.
Llevamos la pelea con el pez a la mínima
ventaja posible, y durante todo el transcurso
de la disputa estamos expuestos a perderlo. Para
vivir estas emociones es que pescamos, ¿o
no?
Achicando
el tamaño de nuestros señuelos se
nos abre un espectro totalmente nuevo de especies
y portes, y sin embargo no nos restringe en la
captura de los grandes peces que deseamos cobrar.
Otra ventaja de usar señuelos pequeños
es que sus anzuelos son finos y, por ende, clavan
mejor. Más peces, más emoción:
¡combinación explosiva!
¿Cuán
liviano es liviano?
Pongámoslo
simple: un señuelo ultraliviano es ultraliviano
en peso y, generalmente, bastante pequeño
en tamaño. Diminutas imitaciones de peces,
cucharitas giratorias chicas y ondulantes ínfimas
se suman a las moscas muy lastradas y a los jigs
con cola de látex para conformar el arsenal
ultraliviano. Podríamos decir que el rango
de peso de un señuelo ultraliviano es de
1 a 7 gramos (hasta 1/4 de onza), y de largo no
más de 7 centímetros, siendo la
primera la referencia clave.
Debido
al peso minúsculo de los señuelos
debemos utilizar reels frontales muy pequeños,
con una capacidad de carga de hasta 100 m de nailon
entre 0,18 y 0,22 mm. Con la llegada de los últimos
multifilamentos, podemos emplear líneas
extremadamente finas y no sacrificar resistencia.
La
caña es también muy liviana (entre
1 y 6 libras), de un largo no mayor a los 1,80
m, siendo lo más habitual entre 1,50 y
1.70 m. Generalmente son varas construidas en
fibra de vidrio o grafito, de una acción
tan parabólica que, a veces, sentimos que
llegan a doblarse hasta el extremo del reel. Los
mangos más utilizados son los de corcho
plano, poniéndose el reel a través
de dos anillos, goma o cinta adhesiva.
Dada la fragilidad del equipo, debe encontrarse
en perfectas condiciones de mantenimiento y preparación.
Un mínimo error, un descuido o una actitud
haragana pueden significar la pérdida un
buen pez. Revise periódicamente (cada hora
como mínimo, o luego de cada captura o
enganche) el estado de la línea, en especial
cerca del señuelo. Afile los anzuelos de
los señuelos: uno sin filo difícilmente
penetrará con la mínima presión
que ejerce un equipo ultraliviano. Recuerde que
pesca al límite, que eso es lo divertido
y que no puede desconcentrarse... menos en la
pelea con el pez.
Mini-rivales
En
nuestro país, con su vasta fauna ictícola,
encontramos numerosas especies que pueden ser
capturadas con esta modalidad. Dientudos, pejerreyes,
chanchitas, pirañas, cabeza amargas, pequeñas
truchas, percas, pequeñas tarariras, doradillos,
chafalotes, pirá pitá, etc. Todos
ellos y algunos más pueden ser pescados
con equipo ultraliviano y darnos una divertida
jornada de pesca. El rango de peso de los ejemplares
a capturar con esta modalidad oscila entre 10
gramos y, diríamos, no más de los
3 kilos. Por encima de este tamaño estamos
con el equipo sub-dimensionado. Sin embargo, puede
suceder un pique imprevisto de un monstruo. No
se asuste si pica uno de los buenos, trabájelo
con paciencia, recuerde que hasta el agua, con
tiempo, puede horadar la roca, por no usar un
refrán más común que involucra
a un elefante, a una hormiga y a la paciencia
del primero... He pescado hasta un surubí
de 7 kilos con equipo ultraliviano y nylon 0,22.
No digo que sea fácil, afirmo que se puede...
y si sucede semejante pique hay que estar atento.
Unas
últimas ideas
No
recomendaría esta técnica a un principiante,
particularmente por el alto conocimiento y manejo
del equipo que es requerido, además de
la destreza en el manejo del pez. Diría
que es una alternativa para pescadores medios
o avanzados.
Tenga cuidado cuando pelea el pez, no se convierta
en un sádico: una cosa es ultraliviano
y otra querer sacar una ballena con un mojarrero.
Cuanto más larga resulta la lucha con el
pez, más agotado queda y más tarda
en recuperarse, si es que lo logra. Balancee su
equipo para no exceder un tiempo prudente de pelea
que pueda poner en riesgo al pez. No pesque con
nylon extremadamente fino: el corte es muy probable
y dejará un pez con un anzuelo clavado,
además de perder un costoso señuelo.
No es una modalidad conveniente cuando hay mucha
vegetación acuática. En agua limpia
podríamos capturar muy buenos peces con
equipo ultralight. En selvas acuáticas
se nos reduce el espectro, accediendo solamente
a los muy pequeños.
Pruebe señuelos ultralivianos en todas
las aguas. Seguramente cerca de su casa encontrará
una lagunita o arroyo con pequeños peces.
Con un equipo ultraliviano puede transformar ese
curso de agua poco atractivo en una verdadera
fiesta, cambiando el escenario y las expectativas
de pesca.
Finalmente,
la única manera de manejar esta técnica,
como tantas otras, es animándose, practicándola
y probándola en el agua. No se la pierda.
Más peces, más emoción y
más diversión, ¿qué
espera? Hasta la próxima. Y pesquen con
inteligencia.
Juan
Pablo
www.gozio.com.ar
gozio@pescanautas.com.ar

Pescanautas
agradece a la revista Vida
Salvaje y a Juan Pablo Gozio
por poder disfrutar de esta nota en nuestro site
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