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Consejos
de expertos y concurseros que le permitirán
mejorar drásticamente su efectividad de
pesca. En esta entrega analizamos la pesca en
el Guazú e Ibicuy, pero las recomendaciones
valen para toda la margen rioplatense.
Ante
el retorno de una nueva temporada en la “catedral
guazucera”, no escatimé esfuerzos
en pulir cada detalle de mi equipo. A tal fin
pedí asesoramiento a Mariano Mosquera,
gerente de Marketing de Gonzalo Galán,
que por su trabajo diario y su pasado concursero
está completamente empapado en la temática.
Mosquera me iluminó sobre el principal
concepto de esta pesca: teniendo en cuenta que
se trabaja sobre ámbitos fijos, la diferencia
la marca nuestro equipo y técnica de pesca.
Otro tanto tuvo que ver la palabra de Guillermo
García, que generosamente me pasó
trucos y secretos importantísimos. A ellos
les deben lo más picante de este resumen,
enormemente útil para cualquier pesca de
costa, inclusive las que se realizan sobre el
mismo Río de la Plata desde San Isidro
a Atalaya.

Carnada
Debido
a los caprichos del pejerrey en Guazú e
Ibicuy, resulta muy importante contar con variedad
y cantidad de carnada. Pescando de muelle hágase
vender una porción de plateaditas chicas
(todas parejitas). Si va a pescar pejerreyes de
más de 25 cm, el tamaño ideal es
el que permite cubrir un anzuelo Nº 3 (una
enhebrada en la brazolada y otra en el anzuelo
propiamente dicho). Por el contrario, si se trata
de pejerrey juncalero o sartenero (20 a 25 cm)
se deberá elegir una mojarrita más
pequeña, que logre un efecto similar pero
en un anzuelo Nº 5. Lo mismo corre para el
filet de dientudo o mojarrón.
Si
puede también lleve larvas de mosca (preferentemente
criadas con pescado) e isoca. A estas últimas
conviene purgarlas unos días antes con
papel de rollo de cocina (no de periódicos)
para que se pongan bien blancas, lo cual incrementa
su efectividad. Hasta ahora no se dio en la temporada
(la mojarra resultó siempre más
efectiva), pero es probable que en algún
momento el pejerrey pique sólo con isoca.
Puntero
pescador
La
elección del puntero es crítica,
ya que por sí solo capitaliza entre el
70 % y el 90 % de los piques. Si bien existen
muchos modelos y marcas, los máximos referentes
coinciden en que ninguno es más efectivo
que el 403 de Criterio (o 2403 de Cribal). Este
puntero de 40 gramos, formado por dos conos invertidos
(uno largo de 13 cm y otro corto de 3 cm), flota
parado. Contra lo que la mayoría imagina,
la brazolada no se saca del extremo corto y lastrado
ubicado bajo el agua, sino del delgado y expuesto,
que pendula insistentemente con el oleaje. Este
movimiento se trasmite a la carnada, generando
un poderoso atractivo al pejerrey.

A fin de incrementar aún más su
rendimiento, se lo calibra para que en vez parar
en 90º lo haga recostado en 45º. Esta
sutileza hace que la carnada trabaje más
desahogada y presente menos resistencia en la
tomada. La mejor manera de hacerlo es pasarle
un nailon del 0,40 mm, dejarle un chicotito sobrado
de 5 a 7 cm y rematarlo con un rotor de punta
Nº 1. Sobre este chicotito se coloca una
munición pinzada suave (para que corra)
o un JAF pasante con un nudo corredizo de 0,75
a 1,5 gr. Regulando las municiones (cuanto más
peso se ponga cerca del rotor más se acuesta
el puntero), se calibra el conjunto “in
situ” de acuerdo con el oleaje y el volumen
de la carnada.
En mi caso casi siempre evito los punteros pescadores,
porque reflejan el pique saliéndose de
línea en forma tosca. Sin embargo, el 403
le ganó a mi causa: es muy sensible y muestra
la tomada con una visual clara y muy atractiva,
acostándose ante el menor toque y corriendo
semisumergido en la llevada.
Boyas
En
aguas rápidas, el formato con mayor rinde
es la redonda. Al respecto cabe un comentario
en cuanto al uso de modelos lisos y yo-yo. Las
yo-yo tienen la ventaja que permiten ajustar el
largo de la brazolada sin cambiarla. Quitando
esta comodidad, el resto son contras: enrulan
la brazolada, por su poca capacidad de giro enredan
más y ante el pique siempre ofrecen su
centro de mayor flotación. Por el contrario,
las redondas lisas (con microesmerillones o rotores
mandale doble giro) enredan mucho menos y permiten
trampear la línea aumentando la distancia
al rotor con un nudo corredizo (entre 1 y 5 cm).
Los diámetros dependen del pejerrey y la
distancia de tiro. Buscando pejerreyes que superen
la medida (25 cm) o a tirando lejos se recomiendan
de entre 20 y 22 mm. A media distancia o buscando
juncaleros entre 15 y 18 mm. Pescando cornalitos
al filo del muelle, yo-yo de 8 mm.
Los
colores dependen de la margen elegida: desde Buenos
Aires, boyas oscuras a la mañana y claras
a la tarde. Desde Entre Ríos, lo contrario.
En mi caso casi siempre elijo rojo fluorescente,
que se ve en cualquier circunstancia (sobre todo
con espuma). De noche, emplear sólo blancas
con brillo y 2 o 3 mm más grandes que las
usadas durante el día.
Nailon
y anzuelos
Como se trata de una pesca en extremo sutil y
delicada, se aconseja afinar y elegir los elementos
con el mayor cuidado. Más ahora en que
por la abundancia de pirañas, el pejerrey
come forzado y rápido.
Como madre utilice Amnesia o Sufix Low Memory,
en diámetros del 0,28 al 0,31 mm. Si aún
encuentra una bobina fresca, el Berkley Trilene
XL es insuperable. En las brazoladas, use entre
0,22 y 0,25 mm. Para cornalitos bajar a 0,15 o
0,18 mm. En cuanto a los anzuelos, se recomiendan
los de diseño japonés tipo Kitsune
(Mustad) o Siro Sode (Gamakatzu o Cormoran). Estos
últimos, por su gape más abierto,
permiten un encarne generoso sin peligro de tapar
la chuza.
 
Manejo
de la línea
Esta pesca siempre se realiza acompañando
la línea por un muelle largo paralelo a
la costa. Al respecto, el principal error que
cometen los aficionados es tensar el conjunto,
que nos lleva al absoluto fracaso. Como la línea
camina más rápido que el nailon
(la velocidad de la corriente se incrementa con
la distancia), se debe hacer una panza o mend
aguas abajo para que las boyas naveguen liberadas
de tensión. Otro truquito es gatillar seguido
la línea, para mover las carnadas. A tal
fin es necesario lastrar la brazoladas con municiones,
para que bajen rápido a su profundidad
original. Pescando cornalitos o cigarrones, no
levante la línea después de la clavada.
A menudo el movimiento del pez prendido acelera
otras tomadas, izando recién con un doblete
o triplete.

Un
tiro bien adentro
Si
las condiciones actuales persisten (infinidad
de pirañas y doradillos que fuerzan al
pejerrey navegar lejos de la costa), habrá
que preparar implementos que permitan pescar bien
adentro. Para ello válgase de una caña
potente y agréguele al nailon del reel
un chicote de 7 metros de nailon 0,35 mm. También
refuerce la madre de la línea y aumente
el diámetro de las boyas a 25 mm. Para
lograr la máxima distancia de tiro reemplace
el puntero pasante por un bollón impulsor
pesado.
Espera
que esta nota técnica les sea de utilidad.
En la próxima nos vemos con nuevos secretos
para pescar pejerreyes en laguna, con aparejos
de dos boyas en profundidad…
Diego
Flores
*
Diego Flores nació el 12/5/70 en Capital
Federal. A los 8 años comienza a pescar
y a los 13 se mete de lleno en el mundo de los
artificiales, transformándose en un fanático
de la pesca con equipos ultralivianos.
En el año 1990 descubre la mosca y es tal
su obsesión que en 1992 se radicó
en Bariloche. Allí cursa estudios de Acuicultura
y Biología (Universidad del Comahue), realiza
una extensa pasantía en el CEAN (manejo
de pesquerías deportivas), y se desempeña
como Guía de Pesca con Mosca matriculado
y asesor para el reglamento del Parque Nacional
Nahuel Huapi. Como secretario del Club de Pesca
y Caza Nahuel Huapi, dictó cursos para
más de doscientos pescadores en tres años.
A ello se le agrega ser conferencista invitado
de las principales asociaciones de pesca con mosca
de la Argentina y colaborador de numerosos medios
como Acción de Punta, Tiempo de Aventura
y el Boletín Mosquero.
Desde 2000 vuelve a Buenos Aires y a partir del
2004 se desempeña como Editor de Pesca
Deportiva de la revista VIDA SALVAJE. Diego Flores
tiene en su haber dos libros publicados "Guía
de Pesca Andino Patagónica" y "Aguas
Patagónicas", ambos agotados. "Aguas
Patagónicas", con 580 paginas es la
síntesis monumental de 10 años de
relevamientos en mas de 200 espejos de agua cordilleranos.
En la actualidad está a punto de convertirse
en un libro internacional.

Pescanautas
agradece a Diego Flores y a la revista Vida
Salvaje
por compartir esta nota con nosotros |