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En las últimas
notas hablamos sobre los ruidosos señuelos
de superficie. Distinguimos las principales acciones
disponibles y dimos ejemplos de cada sub-categoría.
Antes de continuar, cabe la explicación
del por qué de este esfuerzo clasificatorio
en los artificiales.
La
categorización de los señuelos según
parámetros homogéneos nos ayuda
a una mejor identificación y, por lo tanto,
a un uso efectivo en la pesca. Es decir, si podemos
entender los elementos que definen la acción
de un señuelo, podremos aplicar la estructura
de análisis para la identificación
de cualquier modelo o marca y deducir la forma
de pescarlos. De este modo, aún desconociendo
un señuelo, con solo verlo, podremos entender
cómo funciona, cómo utilizarlo y
para qué especies podría servir.
Esa es una ventaja enorme para quienes aún
no conocen los nombres y marcas de cada señuelo
inventado y se enfrentan a una diversidad realmente
increíble, difícil de comprender.
Trataremos
de hallar patrones que agrupan individuos en pocos
conjuntos comprensibles y memorizables. Esos conjuntos
son, por ejemplo, los distintos tipos de señuelos
de superficie, que vimos en los últimos
dos artículos.
Para
continuar con el tema, vamos a establecer dos
grandes categorías, según el nivel
en el que trabajan: señuelos de superficie
y de media agua (usando este nombre para abarcar
a todos aquellos que no trabajan sobre la superficie).
Dentro de esta última categoría
se encuentra un infinito espectro de tipos y acciones,
y, sobre todo, de profundidades a las que funcionan.
Hoy nos concentraremos en aquellos que lo hacen
apenas bajo la superficie, y que casi siempre
flotan si no se los recupera: los llamaremos señuelos
de sub-superficie. Algunos escritores americanos
los llaman “Part-time Surface Lures”
(señuelos part-time de superficie) por
su característica flotante y acción
apenas debajo de ella.
Dentro
de los señuelos de sub-superficie podemos
establecer otra clasificación útil
entre aquellos cuya acción está
dada por la forma de su frente y aquellos que
se la deben a una paleta. Si bien es una diferenciación
totalmente arbitraria nos permitirá entender
los principios de su funcionamiento.
Bueno,
entremos al tema que nos ocupa, bienvenidos otra
vez al maravilloso mundo de las imitaciones y
engaños, al mundo de los señuelos,
pónganse el snorkel, vamos a sumergirnos...
pero sólo un poco.
Frente
cóncavo
Como decíamos, son aquellos cuya acción
está dada por la forma de su frente, en
general cóncavo. Al ser recogido, el frente
induce un movimiento lateral suave y muy atractivo.
En algunos casos esta acción es desarrollada
hundiendo apenas la primera mitad del señuelo,
dejando la “cola” meneándose
en plena superficie. Sexy y letal. La intensidad
de la acción está dada por el calado
y la forma de dicho frente.
En
general podemos asegurar que cuánto más
prominente la concavidad, mayor será el
desplazamiento lateral en la acción serpenteante.
Ejemplos
de este tipo de artificiales son el conocido Oreno
inventado y desarrollado por la empresa South
Bend desde 1915, adquirida por Luhr Jensen en
1982, momento desde el cuál comenzó
a fabricarlo, manteniendo idénticos materiales
y niveles de calidad. También el famoso
Lucky 13 eternamente producido por Heddon, y el
Darter (creado en 1920 por Creek Chub). Un señuelo
viejo pero muy efectivo es el Swimming Mouse de
Shakespeare, el cuál, si bien se dejó
de fabricar, existen muchas reproducciones disponibles
hoy día.
En
el mercado local, encontramos buenas copias del
Oreno y del Swimming Mouse realizadas por Del,
Alfers y Criterio.
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Oreno
– Luhr Jensen |
Lucky
13 - Heddon |
Swimming
Mouse – Shakespeare |

Con
paleta
En estos señuelos, el movimiento está
dado por la presencia de una paleta o babero,
como dicen los españoles. El tamaño,
inclinación y forma de la paleta, combinada
con la forma, flotabilidad y peso del cuerpo,
son los elementos principales que definen la acción
en este grupo. En general se trata de paletas
de borde redondeado, cortas y casi a 90 grados
de la línea de flotación del señuelo.
Cuánto más ángulo forma la
paleta con la línea el señuelo trabaja
más superficialmente, en el otro extremo
encontramos señuelos cuya paleta es paralela
a la línea de flotación y trabajan
a profundidad máxima. Comparándolos
con los señuelos de frente torneado, éstos
vibran permitiendo al pescador trabajarlo más
lentamente sin perder movimiento y sin profundizar.
Adicionalmente, algunos de los más modernos
pueden tener rattles (bolitas sonoras) en su interior,
aumentando su atractivo.
Ejemplos
de este tipo de artificiales son el famoso Meadow
Mouse (ratón) de Heddon, el SubWart de
Storm, Rattlin Balsa B2 y Top Gun de Bagley, Snap
Beans de Yo-Zuri y la rana de Rebel: Wee Frog,
perfectamente imitada en el ámbito local
por Alfers. También en nuestro país,
encontramos un señuelo de NG llamado Globe
Mini con paleta corta, y la serie Shallower (Flat
y Mojarra) de Alfers, que resultan muy efectivos
dentro de este grupo.
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Sub
Wart - Storm |
Meadow
Mouse - Heddon |
Wee
Frog – Rebel |
Acción
y Pesca
La forma de pescarlos es recogerlos a una velocidad
tal para que funcionen semi hundidos, ondulando
de manera muy sexy y lenta en superficie. Los
ataques se producen con violencia inusitada.
La
profundidad en la que nadan, depende, entre otras
cosas menores, del ángulo del frente o
paleta y de la flotabilidad del cuerpo del señuelo.
En los de paleta, como dijimos anteriormente,
cuánto más cercano al ángulo
de 90° con la línea de flotación
más arriba trabaja el señuelo. Si
bien los señuelos tienen un diseño
que prescribe una profundidad estimada, ésta
también obedece a otros factores como la
velocidad de recuperación (cuánto
más rápido más profundo)
y el ángulo de la caña (cuánto
más alta más superficial). En el
límite, podríamos trabajar un señuelo
diseñado para la profundidad, con paleta
recta y grande, en superficie, manteniendo la
caña en alto y con una velocidad lenta,
evitando que se sumerja demasiado.


Dadas
las características que repasamos, alguno
ya podrá imaginar para qué situaciones
de pesca pueden usarse los subsuperficie. Acertaron,
en general son muy efectivos cuando las tarariras
no están del todo agresivas como para tomar
señuelos de superficie o de acción
más intensa, y el ambiente está
libre de vegetación. La ventaja de estos
señuelos es que con un mínimo cambio
en velocidad o de ángulo de caña,
podemos cubrir los primeros 30/40 cms de profundidad.
Pensando
en situaciones más particulares, y no pretendiendo
agotarlas aquí, podemos mencionar que se
usan en lagunas con una vegetación subacuática
densa y dónde hay claros dónde la
misma se encuentra muy cerca de la superficie.
Allí podremos trabajar estos señuelos
manteniéndolos entre la superficie y las
plantas. En extensiones o claros amplios, son
muy buenos para cubrir en forma sistemática
grandes superficies de agua.
En
las próximas entregas seguiremos profundizando
en el conocimiento de los señuelos, los
principios de su funcionamiento y sus aplicaciones.
Los espero y pesquen con inteligencia.
Juan
Pablo
www.gozio.com.ar
gozio@pescanautas.com.ar
Pescanautas
agradece a Adrian Rosens, Ariel Ferreyra, Gabriel
Losada, Pablo Zambelli y Fernando Nadeo, por las
fotografías de sus capturas cedidas para
esta nota.
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