|
PARTE I – EL MOLDE
En
esta serie de notas, desarrollaremos un método
para construir señuelos por vaciado en
materiales plásticos, de un modo muy accesible
y de bajo costo.
Antes, unas breves consideraciones:
-
Si
bien a los pescadores que gustan del Bricolage
casero, es innecesario que se lo diga, este
tipo de trabajos, más que una ahorro
significativo, (que lo tiene), en costos totales,
es una inversión en un método
que puede servirnos para desarrollar y experimentar
diversas variantes de algún señuelo
que nos haya sorprendido por su rendimiento
(como sucedió en mi caso), o tal vez
queramos experimentar con nuevos formatos,
ya que la aplicación de este sistema
nos permite copiar en infinito algún
señuelo que comenzando como un simple
trozo de madera balsa, como muchos amantes
del spinning gustan de hacerlos, terminó
siendo la “vedette” de una salida
de pesca por su efectividad. Por otra parte,
la construcción de moldes para vaciado
es muy eficaz para reproducir con diversos
materiales (resinas, cauchos, poliuretanos
etc.), todo objeto que nos interese y que
tenga una cierta simetría que permita
el proceso.
-
Este desarrollo se originó a raíz
de que hace unos años compré
en el Aeropuerto de París cuando viaje
por razones laborales, un hermoso señuelo
que me impactó por su forma, en el
shopping del Aeropuerto y para que no ocupara
tanto espacio, le saqué el inmenso
blister en el que venía y lo envolví
en un pañuelo para transportarlo en
un bolsillo del bolso. El tema fue que resultó
el señuelo para dorados más
efectivo que haya probado en diversos ámbitos
y lo usé hasta casi su destrucción,
y como había tirado el envase, nunca
pude saber ni la denominación, ni su
fabricante, y como no encontré en Argentina
nada parecido en forma y tamaño, lo
apodé “El Matador” y procedí
a copiar el cuerpo y a armarlo de nuevo.
-
El
molde que vamos a intentar construir es en
dos partes o taceles (se denomina tacel, a
cada una de las varias partes que forman un
molde para esculturas por el método
de vaciado) y lo haremos para construir señuelos
huecos, también en dos piezas, lo que
tiene dos grandes ventajas aunque un poco
más de manualidad: los señuelos
flotarán y por otra parte, podremos
agregarles algún elemento sonoro dentro
del cuerpo (“rattling”) para aumentar
su efectividad, sobre todo con las taruchas.
-
Para el caso de que hagamos señuelos
en una sola pieza en resina, debemos tener
en cuenta que serán mucho mas pesados
(se hundirán rápidamente) y
obviamente será más dificultoso
ponerle los ganchos portaanzuelos dentro,
pero al final de la serie de notas haremos
un “suplemento” con las aclaraciones
al respecto, ya que este tipo de señuelos
es ideal para el trolling, y tal vez pueda
interesarle a algún Pescanauta. Además
podremos intentar el moldeado de señuelos
en otros materiales por vaciado, como los
cauchos o siliconas que sí permiten
hacerse en una sola pieza.
-
También es válido aclarar que
muchas de las fotos fueron simuladas ya que
no había documentado los pasos cuando
hice mis moldes, pues ya son varios, y fui
perfeccionándolos de a poco, pero creo
que serán de fácil comprensión
a la vista de todos.
Veamos
cómo se hace:
Primero despojamos el cuerpo del señuelo
de todo elemento que pueda constituirse en una
“saliente” ya que puede obstruir el
desmolde posterior, es decir, le sacamos totalmente
la paleta y los ojales portaanzuelos, y procedemos
a lijarlo prolijamente para que su superficie
quede absolutamente lisa y sin ninguna rugosidad
al tacto.
Luego
observando cuidadosamente el artificial, se busca
un eje de simetría que divida al cuerpo
en dos partes exactamente iguales, para que puedan
desmoldarse sin dificultad alguna.
Aquí
vemos dos ejes de simetría marcados en
rojo en la foto, pero usaremos el segundo por
ser el de mayor versatilidad a la hora de armar
el cuerpo de nuestros señuelos, como veremos
más adelante.
Una vez determinado este importante punto, deberemos
munirnos en alguna casa para artesanías
de un kilo de barro negro o mejor aún,
de barro para cerámica blanca, (vale unos
80 ctvs. el kilo).
Tomamos el barro y procedemos a amasarlo bien
sobre una superficie plana cubriendo ésta
con algún trozo de polietileno y agregando
agua si es necesario hasta que tome una buena
consistencia, similar al dulce de batata, observando
que no tenga ninguna basurita sólida adherida.
Por lo general el barro blanco para cerámica
ya viene de la consistencia adecuada y solo hay
que amasarlo un poco para que gane en plasticidad.
Luego formaremos una especie de plataforma con
la parte superior perfectamente lisa, donde procederemos
a “clavar” nuestro señuelo
enterrándolo hasta la marca del eje de
simetría que hayamos seleccionado, (si
es necesario podemos “cavar” un poco
el barro con una cuchara) de manera que quede
perfectamente horizontal.
Con
un cuchillo grande cortaremos prolijamente la
plataforma alrededor del cuerpo, dejando un espesor
de entre tres y cuatros centímetros, como
mínimo, entre el cuerpo del artificial
y el borde de la misma.
Luego con una herramienta pequeña, tipo
esteca de escultura, pequeño cuchillo,
o similar, alisaremos perfectamente los alrededores
del señuelo, si es necesario mojando el
barro para que quede perfectamente liso, pudiendo
ayudarnos también con un pequeño
pincel.
El
objeto de esto es que no quede nada en la superficie
del barro alrededor del cuerpo, o sobre el cuerpo
mismo, y que esta superficie quede perfectamente
plana y horizontal respecto del eje de simetría
elegido. Es importante que sea así, ya
que cualquier irregularidad que quede en el borde
del cuerpo, se traduce luego en una “saliente”
en el molde que dificultará el vaciado.
Luego
rodearemos la plataforma con algunos elementos
que nos permitan ajustar sus costados cerrándolos
prolijamente, como formando una especie de “cajón”
de manera que nos permita llenar la parte superior
con el material que usaremos para el molde. En
este caso, lo hice con las cajitas en desuso de
Cds. cuyo tamaño da perfectamente sin tener
que recortar nada para tres de los lados, pegándolas
entre sí con algún pegamento instantáneo
ya que luego nos permite desarmar todo sin problemas;
el cuarto lado con una tablita que dé el
ancho del cajoncito según hayamos cortado
la plataforma de barro, y luego ajustando todos
los lados con cinta de enmascarar para formar
el cajoncito. Es importante asegurar bien los
lados del cajón, ya que la presión
ejercida por el yeso o la resina en el vaciado
del molde, es bastante fuerte y puede desarmar
todo, por ello eso de asegurar bien las paredes
con varias vueltas de cinta de enmascarar.
De todos modos queda a criterio de cada uno usar
cualquier otro material como maderitas o metales,
a condición de que estén perfectamente
derechos y con su superficie lisa.
Con
un pincel suave, pintaremos prolijamente el cuerpo
del señuelo como también la superficie
de la plataforma con un “desmoldante”
casero, (el comprado es muy caro pero el nuestro
funciona mejor). Para ello usaremos un buen detergente
común de cocina, cuanto más concentrado
mejor. Personalmente prefiero el Magistral azul
o rojo, que tiene la viscosidad óptima
para evitar que se pegue la mezcla sobre el señuelo.
No debemos olvidar “pintar” con el
detergente todas las paredes del cajoncito para
evitar que se peguen en el molde si usamos resina.
En el caso de usar yeso para el molde no es necesario
pintar las paredes aunque sí el cuerpo
del señuelo patrón.
Pintamos todo abundantemente, y procedemos a preparar
la mezcla para el cuerpo del molde.
El
siguiente paso consiste en definir que tipo de
material usaremos para construir nuestro molde,
ya que esto dependerá del tipo de material
con que este hecho nuestro señuelo patrón.
Hay dos maneras de hacerlo rápida y fácimentel:
Con yeso o con resina plástica,(de la usada
en reparación de cascos).
Es importante definir esto ya que si el señuelo
patrón es de plástico o poliuretano
de alta densidad, al hacer el molde puede destruirse,
debido a las altas temperaturas que desarrollan
las resinas en el fraguado, llegando a levantar
hasta 80 grados o más aún según
su densidad. En estos casos se aconseja armar
el molde en yeso común, que si bien no
tiene la resistencia de la resina, no levanta
tanta temperatura; ahora bien, si el original
es en madera u otro material que soporte algo
de calor, no habrá ningún tipo de
problema en utilizar resina plástica.
Por este motivo, trataré de explicar el
proceso para ambas modalidades al mismo tiempo,
si bien el tema de la resina no necesita gran
desarrollo, ya que simplemente se mezclan la resina,
el catalizador y el acelerador en la proporción
adecuada que nos dará el vendedor. Si tenemos
dudas en cuanto a la cantidad a usar, lo mejor
es llenar antes el cajoncito con agua hasta el
nivel deseado, (recordar que tiene que sobrepasar
el nivel del señuelo madre en unos 3 cmt..)
lo que nos dará una exacta idea de cuánta
resina necesitaremos luego, para no desperdiciar
ni quedarnos cortos en la mezcla. (en este caso
se usaron unos 350 cc. para cada tacel).
En
cuanto al yeso hay que tomar algunas precauciones
para no malograr la tarea.
Primero compraremos dos kilos de Yeso París
(vale unos tres o cuatro pesos), y procederemos
a preparar la mezcla de la siguiente forma:
En
un bowl, ponemos más o menos 500 cc. de
agua un poco más que tibia, (esto acelera
el fraguado del yeso ya que en el proceso, éste
levanta un poco de temperatura), luego vamos echando
el yeso con los dedos como espolvoreando para
evitar que se formen grumos. Echamos siempre en
el mismo lugar formando una pequeña montañita,
hasta que su cima sobresalga del agua y no se
“desmorone”, es en este punto que
debemos dejar de agregar yeso.
Dejamos
que absorba un poco el agua y luego con la mano
revolvemos la mezcla comprobando que no hayan
quedado grumos, y tanteando que la mezcla tenga
suficiente densidad, similar a una “fondue”,
si quedara más líquida agregaremos
yeso y si quedara muy sólida que no permita
escurrirse entre los dedos, agregaremos agua,
(nos damos cuenta que tiene la adecuada densidad
cuando al meter los dedos dentro y dejarlos escurrir
por gravedad, éstos quedan cubiertos por
una capa de yeso liquido sin que se caiga), luego
procedemos a echar la mezcla sobre el señuelo
previamente pintado todo con el detergente con
los dedos y de a poco para evitar que se formen
burbujas o depósitos de aire.
Trataremos
de echar el yeso de a poco como salpicando para
evitar la formación de burbujas, pero una
vez cubierto totalmente el señuelo, podremos
volcar con el recipiente el resto de la mezcla.
En
el caso de la resina, simplemente una vez preparada
la mezcla con el catalizador y el acelerante,
la volcamos sobre la plataforma de barro, nunca
sobre el artificial para no sacar el detergente.
Cabe acotar que para el moldeado de resina, previo
al pintado con detergente, doy una “mano”
muy suave de vaselina sólida al artificial,
lo que aumenta considerablemente las virtudes
del detergente como desmoldante, ya que la resina
levanta mucha más temperatura que el yeso
en el fraguado, con lo que si no está bien
distribuida la capa de detergente, podría
pegarse el molde al cuerpo del señuelo.
Para
el uso de resina plástica, usaremos cualquier
latita de conservas vacía, a la que le
habremos de hacer un “piquito”, mediante
dos toquecitos con una pinza como se ve en las
sucesivas fotografías, lo que nos permitirá,
el volcado posterior dentro del molde, sin problemas
de salpicado alguno.
Pondremos
la resina primero en la latita. Luego agregaremos
pequeñas cantidades de catalizador primero
(líquido transparente), y luego de mezclado
muy bien éste, una pequeña cantidad
de acelerante (es el de color rojizo)
Mezclamos
muy bien sin batir para evitar un exceso de burbujas
y volcamos la mezcla en el cajón.
Hay
que poner especial cuidado, tanto con el yeso
como con la resina en echar la mezcla de a poco
y con precaución evitando la formación
de burbujas.
Llenamos
el cajoncito hasta un nivel previamente marcado
que supere el cuerpo del señuelo en unos
tres centímetros como mínimo, esto
es para que el molde tenga el suficiente “cuerpo”
para soportar las coladas al moldear los señuelos.
Esperamos que fragüe la mezcla, considerando
que, si es yeso, tardará unos 20 minutos,
y si es resina, dependerá de la temperatura
exterior y de la cantidad de acelerante que se
haya usado, pero en condiciones normales no pasa
de los quince minutos.
Es de destacar que los moldes de yeso nunca deben
ponerse a secar dentro de ningún recipiente,
ya que el yeso al fraguar exuda el agua que contiene,
depositándose por debajo, por lo que si
ese agua se concentrara es absorbida de nuevo
por la pieza, por lo que el fraguado sería
demasiado lento. En estos casos lo más
práctico es poner a secar las piezas de
yeso al aire libre apoyadas sobre una superficie
plana que permita, por gravedad el escurrimiento
del agua exudada.
Antes que se enfríen del todo las piezas,
procedemos a sacar el señuelo patrón
del molde que si hemos seguido estos pasos adecuadamente,
no habrá ningún inconveniente en
que salga fácilmente. En el caso de que
notemos alguna “resistencia”, podremos
ayudarnos haciendo palanca con algún pequeño
cuchillo pero siempre tratando de no romper el
borde del molde ya formado.
Y digo antes que se enfríen los moldes,
porque es conveniente retirar el cuerpo patrón
apenas la resina o el yeso tomen cierta consistencia
que permita manipularlos, ya que si el molde resultante
tuviera algún defecto de “salientes”
que dificulten el desmolde, al tener cierta flexibilidad,
es muy fácil sacar el señuelo apenas
notamos al tacto que ha adquirido cierta consistencia.
Si dejáramos que se produzca el fraguado
total, es decir, hasta su total endurecimiento,
en caso de haber algún pequeño defecto
en el borde, sería muy difícil retirar
el señuelo.
Luego,
tratándose del yeso, si hay algún
borde de más, lo quitaremos con el yeso
tibio casi blando con una herramienta adecuada,
lijando con lija fina al agua posteriormente para
eliminar cualquier protuberancia, y si se hubiera
producido alguna rotura por descuido o llegara
a estar muy blando el material, es muy fácil
de remendar el molde con enduído tipo PoxiMix
o similar.
Si
nuestro molde es en resina plástica, lo
podemos hacer ya fría la pieza con una
lija o con una pequeña lima.
Una vez perfectamente endurecido nuestro medio
tacel, intentamos la construcción de la
otra mitad, o sea el lado opuesto de nuestro señuelo.
Para
ello, al de yeso, procedemos a pintarlo con cualquier
esmalte sintético de alta temperatura,
ya que esto le otorga gran duración evitando
que se vaya deteriorando la superficie a medida
que hacemos nuestras reproducciones.
Obviamente que con el de resina no es necesario
pintarlo, aunque sí lijarlo prolijamente
con lija fina, como dije antes, a fin de que la
superficie quede perfectamente lisa y sin rugosidades.
Colocaremos el cuerpo del señuelo en el
hueco que quedó moldeado, y repetiremos
el paso de la construcción del “cajoncito”
que hicimos al principio para obtener el otro
medio tacel.
A
partir de aquí, repetiremos los pasos anteriores,
o sea pintaremos el cuerpo del artificial y la
plataforma que ahora será de yeso pintado
o resina, y prepararemos la otra parte de la mezcla
repitiendo los pasos anteriores, recordando siempre
pintar antes todo prolijamente con el detergente
y echar siempre las mezclas sobre la plataforma
y nunca sobre el señuelo.
Al
fraguar el material, retiraremos el artificial
patrón y nos quedarán listos los
dos taceles de nuestro futuro molde.
Si
vemos que en alguno de los taceles, tanto en resina
como en yeso, han quedado algunos huequitos dentro
del cuerpo, procedemos con algún material
de relleno como Poxipol en el caso de la resina,
y de algún tipo de Enduido o PoxiMix para
el de yeso, lijando luego prolijamente a fin de
que al hacer el vaciado de los señuelos
el cuerpo quede lo más liso posible, con
lo que ganaremos en la terminación final.
En la foto vemos esas
manchitas más claras que son huequitos
dejados por alguna burbuja, y que fueron reparados
con Poxipol 10 m.
El siguiente paso es la elaboración de
dos pequeños “suplementos”
de los taceles que nos permitirán armar
señuelos huecos en dos piezas que luego
uniremos.
Para este cometido tomaremos un poco del barro
usado para hacer la primera plataforma y sobre
una superficie lisa procedemos a “plancharlo”
con un palo de amasar o una botella vacía
hasta que tenga bien parejo un espesor de tres
milímetro el que determinará el
espesor del cuerpo final de nuestro señuelo.
Una
vez logrado el espesor adecuado, (nunca superior
a 3 mm), cortaremos un pequeño trozo de
esta pasta y lo colocaremos dentro del molde,
tratando con los dedos de que calce y se “amolde”
perfectamente sobre toda la superficie del hueco
del señuelo.
Esto se logra apretando
suavemente con los dedos, mojándolos de
vez en cuando para que el barro calce perfectamente.
Luego, con una herramienta adecuada, cortaremos
el sobrante al ras del molde, siempre hacia afuera
del hueco, para evitar la rotura de la arcilla
en los bordes.
Una
vez cortado el exceso de pasta, alisaremos prolijamente
con los dedos el hueco resultante en la arcilla,
mojando la yema de los dedos, y si es necesario,
agregando pequeños pellizcos de barro en
aquellas zonas donde no ha quedado el borde la
arcilla de igual espesor, o en su defecto, retirando
arcilla si el borde resultara más grueso
de lo normal. Esto lo podremos comprobar observando
el corte de la arcilla que nos dará la
pauta si esta más o menos pareja su distribución.
En la imagen vemos como la “cola”
del señuelo ha quedado más fina
que el resto por lo tanto allí deberemos
agregar arcilla. Es conveniente que en la trompa
y la cola del señuelo, los bordes queden
un poco más anchos, ya que esos lugares
son los de mayor apoyo de las piezas al armar
los cuerpos de nuestros futuros señuelos.
Con
un alambre adecuado, galvanizado o de acero inoxidable,
haremos dos ganchos soporte con las puntas que
ajusten el molde por los costados,y con un “escalón”
en el medio para evitar que el suplemento gire
luego, y que pasen por los tercios del cuerpo
del señuelo como se ve en las fotos
Una
vez puestos estos dos alambres procederemos a
preparar la misma mezcla que usamos para los taceles,
ya sea en resina o en yeso según se haya
elegido, y la volcaremos dentro de la “camita”
formada por el barro tomando los ganchos de alambre.
Dejaremos
fraguar, y luego retiraremos la piecita sólida
….
Limpiaremos el molde grande y si colocamos el
suplemento hecho recientemente, veremos que queda
un espacio entre éste y el molde grande
que determina el espesor de nuestro futuro artificial.
Es
justamente ese espacio el que llenaremos luego
para construir nuestros artificiales huecos, y
si observamos un poco y analizamos la cosa, nos
daremos cuenta que si modificamos la altura de
este suplemento respecto del molde grande, ajustando
las patitas a los costados adecuadamente, modificaremos
también el espesor de la pared del cuerpo
del señuelo que vamos a fabricar, pero
obviamente eso será tema de las próximas
notas.
Ruego
a los Pescanautas que si ha quedado algún
punto dudoso en la construcción de los
moldes, o necesitaran alguna ampliación
de un punto cualquiera de los desarrollados aquí,
simplemente lo expongan en el Foro Pescanautas,
que gustosamente aclararemos las dudas.
|