El fin de semana
del 11 de diciembre decidimos festejar el
cumpleaños de mi señora en la
ciudad de Miramar. La condición sine
qua non para realizar este viaje era
obtener el permiso para salir a pescar medio
día. Lógicamente se sumaron
mi hijo mayor y su señora, así
que los 4 salimos el viernes a la nochecita.
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Llegamos alrededor
de las 0:30, cenamos y luego fuimos al Hotel
Montecarlo. Esto se los cuento porque
en este hotel el trato que brindan al turista
es malo y vale la pena saberlo
para que a ninguno se les arruine las vacaciones.
Teníamos la reserva hecha desde Buenos
Aires y nos dieron una habitación con
vista al estacionamiento (más de medio
hotel estaba vacío), ocupamos la habitación
a la 1.30. A las 7 de la mañana: ruido
de palas, martillos, voces y una radio a todo
volumen. Llamé a la recepción
para quejarme y me dijeron que el hotel estaba
en reformas, me deberían habérmelo
avisado, cosa que nunca hicieron. Para acortar
el relato bajé, hablé con quien
parecía ser la dueña y ante
mis requerimientos de una mejor atención
me respondió que me vaya y haga lo
que quiera (si quería, que le pague
o no). Ante tamaña irrespetuosidad
y falta de profesionalismo nos dimos la vuelta
y nos retiramos, por suerte encontramos un
lugar bárbaro que se llama
Costa Remanso.
El sábado
a la tarde fui al Club Motonáutico
de Miramar (unos 1000 m. antes del arco de
entrada) recomendado por el forista “Fafa”
y reservé un lugarcito para el domingo
a la mañana. La única duda era
el estado del tiempo, anunciaban lluvias para
ese día.
Por suerte la tormenta del domingo se desplazó
hacia Mar del Plata y pude salir solo con
el guía, puesto los otros cuatro pescadores
no vinieron.
El viento de
costa (oeste) era intenso, decidimos no internarnos
mucho en el mar. Pusimos proa hacia el norte
a unos 4000 m. frente a unos barrancos y nos
adentramos unos 500 m.
El guía
Ricardo eligió una zona ocupada nada
menos que por una pareja de lobos marinos,
pescaban justo ahí. Navegamos unos
cuantos metros más al norte y allí
armé mi caña de embarcado con
un reel cargado con multifilamento del 0.18
y una línea con 2 anzuelos corvineros
y plomada. Como carnada utilicé magrú
fresco y calamar.
Después
de un rato decidimos ir un poco más
adentro donde el agua estaba más clara.
Me deslumbré por la cantidad de pejerreyes.
Se los veían nadar a flor de agua por
todos lados, cambié la caña
por mi Matrix de 4.20 m. y puse una línea
de 3 boyas para pejerrey con trocitos de calamar
como carnada ¡Era increíble ver
a los pejerreyes atacar a los anzuelos!. Venían
como una flecha y se llevaban toda la línea
con ellos, además jugueteaban con las
boyitas dándome la sensación
de estar en una inmensa pecera rodeado por
miles de peces.
Desde luego pesqué
muchos que fueron devueltos (igual que las
pescadillas) y me quedé con los más
grandes. La emoción del día
fue cobrar una linda palometa en la línea
de pejerrey que peleó tremendamente
arqueando la caña como si fuese un
tiburón.
Volvimos a cambiar
de sector buscando corvinas pero nuevamente
las pescadillas eran las primeras en atacar
los cebos, aparecieron algunos gatusos para
completar una variada muy entretenida.
En sólo
dos horas y media de pesca pude llenar un
cajón con ejemplares de buen tamaño,
algunos traje para mí y otros se llevó
el guía.
Muy interesante
fue ver a un delfín Franciscana similar
a los rosados del Amazonas pero de un color
un poco más oscuro. Me contaron que
hay pocos ejemplares en nuestras costas marinas.
De regreso nos
cruzamos con una bandada de cisnes de cuello
negro que nadaban plácidamente en el
mar (nunca los había visto por esta
zona).

Me habría
gustado disponer de más tiempo y probar
con unos señuelitos, además
el guía me ofreció hacer un
trolling muy lento pero no fue posible.
Referencias
y datos del guía:
El guía
se llama Ricardo y su socio, Luis. Salen del
Motonáutico de Miramar y cobran $ 60.-
por una pesca de 4 hs, proveen equipo, carnada
y si el tiempo lo permite, por el mismo dinero,
se internan unos 5000 m. a buscar: salmones,
chernias, meros y besugos.
El semirrígido es de 6.30 m. de eslora
con un motor Yamaha 85 HP.
La limpieza del
pescado cuesta $ 10.- por cajón.
Hasta la
próxima, El Rafa.