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Aventura y pesca en la Isla Cerrito (Chaco) -- Rafael Uminsky "El Rafa"


Me preparé con todo para ir a pescar al norte, caña nueva, una vara de 2.10 m. que Mariano Yozzi (de Dolphin) me recomendó y que realmente rindió muy bien, mi reel Abu 6500 C3 cargado con 170 m. de multifilamento de 0.28 mm., varios señuelos “científicamente” elegidos en base a experiencias anteriores (Banana grande de paleta larga Alfer’s ) buscando que profundicen todo lo posible y tratando de conseguir los colores como el verde y amarillo (el que mas rindió ) y el famoso Cardenal (rojo y blanco ). Para llevar la caña de manera más segura compré un tubo de PVC de 63 mm. de diámetro y 1.8 mm de pared (standar) que corté a 2,15 m. de largo y le puse dos tapas (todo esto puede comprarse en las casas de sanitarios) que forré en su interior con pedacitos de alfombra.
Con mi bolso de pesca, el bolso para la ropa, la cámara de fotos y el tubo de 2.15 m. me fui muy tempranito al aeropuerto, allí me encontré con Ricardo (Primo en el Foro) y 3 amigos.

Partimos muy ansiosos hacia Corrientes, previa escala en Posadas (una escala agregada por Aerolíneas ya que el vuelo era directo cuando sacamos los pasajes), arribamos a las 9:30 a Corrientes y oh sorpresa!, mi amigo Julio que nos debía estar esperando allí no estaba, lo llamé por teléfono y ocurrió que había roto una cubierta del trailer en la ruta de Formosa a Corrientes y había demorado más de hora en repararla. Bueno, nos armamos de paciencia a pesar de que el aeropuerto tenía un movimiento inusitado, en un rato llegaba el presidente de la Nación y los soldados practicaban formaciones y saludos, los chicos de un jardín de infantes corrían por el hall del aeropuerto cansados de esperar (anunciaron la llegada para las 9, después para las 10, y al final creo que llegó a las 12) en fin, al rato llegó Julio con la camioneta.

Antes de saludarlo le dije: “dale pata que ya perdimos media mañana de pesca, vamos al Paso”, noooooooo me contesta, dejé la lancha en Resistencia, vamos a buscarla y de ahí vamos a la Isla del Cerrito, dejan todo en el hotel y se van a pescar toda la tarde. Che Julio y ¿el piquete sobre el puente Corrientes-Resistencia?, no pasa nada, pasamos igual.

 

Llegamos al puente, lo cruzamos y efectivamente pasamos con los piqueteros sin activarse todavía. Fuimos a buscar la lancha y volvimos para el lado del puente porque allí está la rotonda donde se entronca el camino a la Isla del Cerrito y si, quería matar a mi amigo el formoseño, los piqueteros no dejaban pasar por el puente y tampoco dejaban entrar a la Isla y además llovía desde que llegamos a Corrientes. Como ya era cerca de medio día y estabamos muertos de hambre comimos unos sandwiches en una estación de servicio al lado de la ruta.

Alguien nos dijo que también se podía entrar a la Isla por Margarita Belén. Así fue que partimos otra vez hacia la ruta a Formosa y cuando casi llegamos a la entrada se largó un diluvio impresionante y como son varios kilómetros de tierra, y con la seguridad de que nos íbamos a empantanar en el barro, decidimos volver a Resistencia y pasar el resto del día conociendo la “ciudad de las esculturas”, llamada así por la cantidad de estas obras de arte que hay diseminadas por todos lados y que son realmente muy lindas.

Como el Casino tiene una confitería nos fuimos a tomar unos cafecitos y alguno de los muchachos no pudieron con el vicio y jugaron unos pesitos en los traga-monedas.

Alrededor de las 17:30 y con el piquete ya levantado salimos para la Isla recorriendo los 50 km. de tierra como en un rally, con agua, barro, lluvia, una aventura increíble, y el agregado del manejo súper deportivo de Julio, en lugar de una lancha en el trailer parecía que traíamos un planeador. Venía en el aire..

Por suerte nos esperaban en la Hostería del Sol y tras un baño y la cena nos fuimos a dormir rezando para que pare esa maldita lluvia.

El viernes amaneció nublado, pero ya no volvió a llover. Nos desayunamos tempranito y "A PESCARRRRRRRRRR, vamos todavía !!!"

Mi amigo Natalio de Resistencia nos prestó sulancha con guía y todo.
Con los equipos ya armados y con una ansiedad terrible navegamos por el magnífico Río Paraná aguas arriba, el nivel era bajo, cosa que ya veíamos desde el aire desde donde se divisaban múltiples bancos de arena.

Hay distintas técnicas de pesca, haciendo trolling que es una modalidad en la que la lancha arrastra a las líneas y al señuelo y éste va bien al fondo, otra es con carnada (morena o mamacha) y haciendo pindá (gareteando) y la tercera es al golpe o sea lanzando la línea con carnada viva y haciendo que ésta golpee al caer al agua y recogiendo para volver a lanzar, generalmente esta pesca se hace cerca de troncos hundidos o en correderas.

Nosotros empezamos haciendo trolling en una piedra llamada “La Negra”. Luego de varias pasadas y sin un pique fuimos hacia otra piedra “Punta Iglesias”. Otra vez varias pasadas y la primera emoción, pero no fue un pique sino un enganche de los que tuvimos varios y que nos dejaron un saldo negativo de 8 señuelos perdidos.

De allí seguimos bajando, probamos en la piedra llamada “La Vaca” y nada.
Cerca nuestro en “La Iribú” nuestro amigo Leo había sacado un surubí de 26 Kg. y Coco tenía 2 dorados.

 

A esta altura ya estabamos preocupados, entonces le dije al guía que me habían contado que en la unión de Río Paraguay con el Río Paraná algo estaba saliendo, como ya era medio día y teníamos la Isla ahí nomás nos juntamos con varios amigos y comimos unas exquisítas empanadas de surubí y también unas rodajas de surubí frito. Todo rociado con un buen vino. (foto 11)

Terminado el almuerzo y para sacudirnos la modorra fuimos a caminar por la isla para ver los monos aulladores que hacía un ruido impresionante.

Con toda la fuerza volvimos al río y nos dirigimos al lugar que propuse, en este lugar hay una piedra relativamente chica llamada “Confluencia” Primera pasada y nada, segunda pasada y PIQUE, mi caña se dobló queriendo besar la superficie del río, CAÑÁLE, CAÑÁLE me gritó el guía y yo con el corazón que saltaba de emoción clavé y me quedé con la caña arriba esperando ver como reaccionaba el pez, que a los pocos segundos se elevó por los aires en un salto fenomenal, maravilloso, un hermoso dorado que cabeceó violentamente y se soltó, me quería morir, el único pique del día y se fue.

Igual haber sentido ese sacudón en la caña que produce el doradocuando muerde y verlo saltar a 70 mt. de la lancha me dejó satisfecho.

Cuando revisé el señuelo noté que no tenía marcado los dientes del dorado, por lo tanto supongo que no lo alcanzó a tragar sino que se debe haber pinchado con uno de los triples al acercarse y eso provocó la reacción inmediata y el salto.

Volvimos a la Isla y nos preparamos para las VII Macabeadas de Pesca que se realizan todos los años en la Isla del Cerrito y que durante 2 días nos dan la posibilidad de pescar con amigos de todo el país.

Nuestro equipo lo formaban Ricardo (Primo) , Ale y yo. Nuestro guía para los 2 días fue Carlitos (un tipo macanudo).

 

A las 9 de la mañana y con un día fabuloso salimos nuevamente, pero esta vez río abajo para pescar en los veriles de “El Playón” una cancha de pesca que se extiende aproximadamente por un kilómetro desde la boya del km. 1239 aguas abajo. Se estaban dando los surubíes y allí fuimos con todas las ganas renovadas, yo ya sin mi señuelo verde y amarillo que había perdido el día anterior. Igual usé el cardenal (rojo y blanco). Y otra vez, primera pasada y nada, vuelta a toda máquina hasta la boya 1239 y otra pasada. Aquí les cuento que Primo había sufrido la rotura de un pasahilo en su caña el día viernes que le produjo algunos daños al multifilamento de su Abu García, por lo que decidió usar un reel Albatros también cargado con multi. Justamente él tuvo un pique fuertísimo, lo “cañea” y el animal empezó a sacarle hilo a gran velocidad pero con tanta mala suerte que se le trabó el devanador, se le hizo una galleta y de inmediato el corte.

Volvimos a empezar el recorrido y tuve un pique en mi caña, la pelea duró un buen rato, la línea venía pesada pero noté que no sentía los cabezazos ni las corridas que suelen ofrecer los grandes surubíes, y bueh, sigo cañando y recogiendo hilo hasta que ví un hermoso moncholo bien prendido, ¡de la cola!. Dicen que cuando estas especies (surubiés y sus parientes) salen a cazar lo primero que hacen es pegarle un coletazo a sus víctimas para atontarlas y es allí donde quedan enganchados de la cola.

En otra de las tantas pasadas volví a tener un tirón en mi línea, toda la emoción y la atención de mis compañeros estaba puesta en mi caña, lo traje y ....un armado, nooooooooo, viaje tantos kilómetros para sacar un armado, igual que en el Río de la Plata.

Queríamos probar otro tipo de pesca, nos fuimos cerca de las “Torres” donde hay unas correderas a intentar con carnada viva, enseguida percibí los tironcitos provocados por los mordiscones de les palometas, eran chicas y solo alcanzaban a descarnar. Eso si, la paz que teníamos en la lancha al no oír el ronroneo del motor por un rato nos hizo relajar y gozar de ese incomparable paisaje que nos brinda el Paraná.

A las 17 regresamos con la pesquita del día y cuando empezaron a llegar los otros participantes vimos que les había ido mejor que a nosotros, surubíes de 14 a 30 Kg., un dorado de unos 6 kg. y varios armados pero chicos, el mío fue el mas grande.

El Domingo volvió a amanecer estupendo, un día maravilloso, casi sin viento, la temperatura del agua estaba un poco fría todavía y volvimos por los surubíes al “Playón” del día anterior. Primera pasada sin novedades, segunda pasada y cerca de la boya bonete tuve un soberbio tirón en mi caña, vamos todavía! clavé con fuerza y esperé con la caña arriba, empezó una corrida fenomenal, creo que en 20 segundos me sacó casi 100 metros de multifilamento y le avisé al guía que me estaba quedando sin hilo en el reel, estabamos pescando a unos 70 m. de la lancha y con semejante corrida me había vaciado el carretel, enseguida Carlitos dió vuelta la lancha y puso proa hacia el norte pero con tan mala suerte que el pez dió la vuelta y nos enfrentó aflojando completamente la tensión sobre la línea, recogí rápido buscando tensar otra vez, pero no, ya se había soltado y la frustración de haberlo perdido nos envolvió a todos por igual. Las bromas de rigor aparecieron y entre risas y broncas regresamos a la Isla cerca de las 14 con las manos vacías pero con la alegría de haber pasado tres días de pesca entre amigos y en un lugar paradisíaco donde, luego del Jueves a pura lluvia, el tiempo acompañó para hacer que todo cierre perfectamente. Algunos participantes se dedicaron a pescar bogas y no les fue mal. Almuerzo de despedida con buena música y entrega de premios (nuestro equipo terminó 4º entre 15 equipos participantes).

  • Lo bueno: El Río Paraná, los amigos, el paisaje, el descanso y los surubíes que todavía se encuentran en la zona a pesar de la época del año.
  • Lo regular: La pesca está muy cambiante y aunque ya tendrían que estar los dorados siguen apareciendo con cuentagotas.
  • Lo malo: La calidad de la Hostería del Sol que año tras año va dejando de brindar buen servicio.
    A pesar del control de Prefectura la lancha la que nos tocó no tenía radio, ecosonda, el equipo de VHF podía recibir pero no emitir (tenía rota la antena) no tenía parabrisas ni tampoco matafuego (por eso Prefectura no la dejaba salir hasta que apareció uno). Son lanchas con 20 años de antigüedad y poco mantenimiento.

 

Saludos para todos, “El Rafa”.

 
 
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