Me preparé
con todo para ir a pescar al norte, caña
nueva, una vara de 2.10 m. que Mariano Yozzi
(de Dolphin) me recomendó y que realmente
rindió muy bien, mi reel Abu 6500 C3
cargado con 170 m. de multifilamento de 0.28
mm., varios señuelos “científicamente”
elegidos en base a experiencias anteriores
(Banana grande de paleta larga Alfer’s
) buscando que profundicen todo lo posible
y tratando de conseguir los colores como el
verde y amarillo (el que mas rindió
) y el famoso Cardenal (rojo y blanco ). Para
llevar la caña de manera más
segura compré un tubo de PVC de 63
mm. de diámetro y 1.8 mm de pared (standar)
que corté a 2,15 m. de largo y le puse
dos tapas (todo esto puede comprarse en las
casas de sanitarios) que forré en su
interior con pedacitos de alfombra.
Con mi bolso de pesca, el bolso para la ropa,
la cámara de fotos y el tubo de 2.15
m. me fui muy tempranito al aeropuerto, allí
me encontré con Ricardo (Primo en el
Foro) y 3 amigos.
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Partimos muy
ansiosos hacia Corrientes, previa escala en
Posadas (una escala agregada por Aerolíneas
ya que el vuelo era directo cuando sacamos
los pasajes), arribamos a las 9:30 a Corrientes
y oh sorpresa!, mi amigo Julio que nos debía
estar esperando allí no estaba, lo
llamé por teléfono y ocurrió
que había roto una cubierta del trailer
en la ruta de Formosa a Corrientes y había
demorado más de hora en repararla.
Bueno, nos armamos de paciencia a pesar de
que el aeropuerto tenía un movimiento
inusitado, en un rato llegaba el presidente
de la Nación y los soldados practicaban
formaciones y saludos, los chicos de un jardín
de infantes corrían por el hall del
aeropuerto cansados de esperar (anunciaron
la llegada para las 9, después para
las 10, y al final creo que llegó a
las 12) en fin, al rato llegó Julio
con la camioneta.
Antes de saludarlo
le dije: “dale pata que ya perdimos
media mañana de pesca, vamos al Paso”,
noooooooo me contesta, dejé la lancha
en Resistencia, vamos a buscarla y de ahí
vamos a la Isla del Cerrito, dejan todo en
el hotel y se van a pescar toda la tarde.
Che Julio y ¿el piquete sobre el puente
Corrientes-Resistencia?, no pasa nada, pasamos
igual.
Llegamos
al puente, lo cruzamos y efectivamente pasamos
con los piqueteros sin activarse todavía.
Fuimos a buscar la lancha y volvimos para
el lado del puente porque allí está
la rotonda donde se entronca el camino a la
Isla del Cerrito y si, quería matar
a mi amigo el formoseño, los piqueteros
no dejaban pasar por el puente y tampoco dejaban
entrar a la Isla y además llovía
desde que llegamos a Corrientes. Como ya era
cerca de medio día y estabamos muertos
de hambre comimos unos sandwiches en una estación
de servicio al lado de la ruta.
Alguien nos
dijo que también se podía entrar
a la Isla por Margarita Belén. Así
fue que partimos otra vez hacia la ruta a
Formosa y cuando casi llegamos a la entrada
se largó un diluvio impresionante y
como son varios kilómetros de tierra,
y con la seguridad de que nos íbamos
a empantanar en el barro, decidimos volver
a Resistencia y pasar el resto del día
conociendo la “ciudad de las esculturas”,
llamada así por la cantidad de estas
obras de arte que hay diseminadas por todos
lados y que son realmente muy lindas.
Como el Casino
tiene una confitería nos fuimos a tomar
unos cafecitos y alguno de los muchachos no
pudieron con el vicio y jugaron unos pesitos
en los traga-monedas.
Alrededor de
las 17:30 y con el piquete ya levantado salimos
para la Isla recorriendo los 50 km. de tierra
como en un rally, con agua, barro, lluvia,
una aventura increíble, y el agregado
del manejo súper deportivo de Julio,
en lugar de una lancha en el trailer parecía
que traíamos un planeador. Venía
en el aire..
Por suerte nos
esperaban en la Hostería del Sol y
tras un baño y la cena nos fuimos a
dormir rezando para que pare esa maldita lluvia.
El viernes amaneció
nublado, pero ya no volvió a llover.
Nos desayunamos tempranito y "A PESCARRRRRRRRRR,
vamos todavía !!!"
Mi amigo Natalio
de Resistencia nos prestó sulancha
con guía y todo.
Con los equipos ya armados y con una ansiedad
terrible navegamos por el magnífico
Río Paraná aguas arriba, el
nivel era bajo, cosa que ya veíamos
desde el aire desde donde se divisaban múltiples
bancos de arena.
Hay distintas
técnicas de pesca, haciendo trolling
que es una modalidad en la que la lancha arrastra
a las líneas y al señuelo y
éste va bien al fondo, otra es con
carnada (morena o mamacha) y haciendo pindá
(gareteando) y la tercera es al golpe o sea
lanzando la línea con carnada viva
y haciendo que ésta golpee al caer
al agua y recogiendo para volver a lanzar,
generalmente esta pesca se hace cerca de troncos
hundidos o en correderas.
Nosotros empezamos
haciendo trolling en una piedra llamada “La
Negra”. Luego de varias pasadas y sin
un pique fuimos hacia otra piedra “Punta
Iglesias”. Otra vez varias pasadas y
la primera emoción, pero no fue un
pique sino un enganche de los que tuvimos
varios y que nos dejaron un saldo negativo
de 8 señuelos perdidos.
De allí
seguimos bajando, probamos en la piedra llamada
“La Vaca” y nada.
Cerca nuestro en “La Iribú”
nuestro amigo Leo había sacado un surubí
de 26 Kg. y Coco tenía 2 dorados.
A esta altura
ya estabamos preocupados, entonces le dije
al guía que me habían contado
que en la unión de Río Paraguay
con el Río Paraná algo estaba
saliendo, como ya era medio día y teníamos
la Isla ahí nomás nos juntamos
con varios amigos y comimos unas exquisítas
empanadas de surubí y también
unas rodajas de surubí frito. Todo
rociado con un buen vino. (foto 11)
Terminado el
almuerzo y para sacudirnos la modorra fuimos
a caminar por la isla para ver los monos aulladores
que hacía un ruido impresionante.
Con toda la fuerza
volvimos al río y nos dirigimos al
lugar que propuse, en este lugar hay una piedra
relativamente chica llamada “Confluencia”
Primera pasada y nada, segunda pasada y PIQUE,
mi caña se dobló queriendo besar
la superficie del río, CAÑÁLE,
CAÑÁLE me gritó el guía
y yo con el corazón que saltaba de
emoción clavé y me quedé
con la caña arriba esperando ver como
reaccionaba el pez, que a los pocos segundos
se elevó por los aires en un salto
fenomenal, maravilloso, un hermoso dorado
que cabeceó violentamente y se soltó,
me quería morir, el único pique
del día y se fue.
Igual haber
sentido ese sacudón en la caña
que produce el doradocuando muerde y verlo
saltar a 70 mt. de la lancha me dejó
satisfecho.
Cuando revisé
el señuelo noté que no tenía
marcado los dientes del dorado, por lo tanto
supongo que no lo alcanzó a tragar
sino que se debe haber pinchado con uno de
los triples al acercarse y eso provocó
la reacción inmediata y el salto.
Volvimos a la
Isla y nos preparamos para las VII Macabeadas
de Pesca que se realizan todos los años
en la Isla del Cerrito y que durante 2 días
nos dan la posibilidad de pescar con amigos
de todo el país.
Nuestro equipo
lo formaban Ricardo (Primo) , Ale y yo. Nuestro
guía para los 2 días fue Carlitos
(un tipo macanudo).
A las 9 de la
mañana y con un día fabuloso
salimos nuevamente, pero esta vez río
abajo para pescar en los veriles de “El
Playón” una cancha de pesca que
se extiende aproximadamente por un kilómetro
desde la boya del km. 1239 aguas abajo. Se
estaban dando los surubíes y allí
fuimos con todas las ganas renovadas, yo ya
sin mi señuelo verde y amarillo que
había perdido el día anterior.
Igual usé el cardenal (rojo y blanco).
Y otra vez, primera pasada y nada, vuelta
a toda máquina hasta la boya 1239 y
otra pasada. Aquí les cuento que Primo
había sufrido la rotura de un pasahilo
en su caña el día viernes que
le produjo algunos daños al multifilamento
de su Abu García, por lo que decidió
usar un reel Albatros también cargado
con multi. Justamente él tuvo un pique
fuertísimo, lo “cañea”
y el animal empezó a sacarle hilo a
gran velocidad pero con tanta mala suerte
que se le trabó el devanador, se le
hizo una galleta y de inmediato el corte.
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Volvimos a empezar
el recorrido y tuve un pique en mi caña,
la pelea duró un buen rato, la línea
venía pesada pero noté que no
sentía los cabezazos ni las corridas
que suelen ofrecer los grandes surubíes,
y bueh, sigo cañando y recogiendo hilo
hasta que ví un hermoso moncholo bien
prendido, ¡de la cola!. Dicen que cuando
estas especies (surubiés y sus parientes)
salen a cazar lo primero que hacen es pegarle
un coletazo a sus víctimas para atontarlas
y es allí donde quedan enganchados
de la cola.
En otra de las
tantas pasadas volví a tener un tirón
en mi línea, toda la emoción
y la atención de mis compañeros
estaba puesta en mi caña, lo traje
y ....un armado, nooooooooo, viaje tantos
kilómetros para sacar un armado, igual
que en el Río de la Plata.
Queríamos
probar otro tipo de pesca, nos fuimos cerca
de las “Torres” donde hay unas
correderas a intentar con carnada viva, enseguida
percibí los tironcitos provocados por
los mordiscones de les palometas, eran chicas
y solo alcanzaban a descarnar. Eso si, la
paz que teníamos en la lancha al no
oír el ronroneo del motor por un rato
nos hizo relajar y gozar de ese incomparable
paisaje que nos brinda el Paraná.
A las 17 regresamos
con la pesquita del día y cuando empezaron
a llegar los otros participantes vimos que
les había ido mejor que a nosotros,
surubíes de 14 a 30 Kg., un dorado
de unos 6 kg. y varios armados pero chicos,
el mío fue el mas grande.
El Domingo volvió
a amanecer estupendo, un día maravilloso,
casi sin viento, la temperatura del agua estaba
un poco fría todavía y volvimos
por los surubíes al “Playón”
del día anterior. Primera pasada sin
novedades, segunda pasada y cerca de la boya
bonete tuve un soberbio tirón en mi
caña, vamos todavía! clavé
con fuerza y esperé con la caña
arriba, empezó una corrida fenomenal,
creo que en 20 segundos me sacó casi
100 metros de multifilamento y le avisé
al guía que me estaba quedando sin
hilo en el reel, estabamos pescando a unos
70 m. de la lancha y con semejante corrida
me había vaciado el carretel, enseguida
Carlitos dió vuelta la lancha y puso
proa hacia el norte pero con tan mala suerte
que el pez dió la vuelta y nos enfrentó
aflojando completamente la tensión
sobre la línea, recogí rápido
buscando tensar otra vez, pero no, ya se había
soltado y la frustración de haberlo
perdido nos envolvió a todos por igual.
Las bromas de rigor aparecieron y entre risas
y broncas regresamos a la Isla cerca de las
14 con las manos vacías pero con la
alegría de haber pasado tres días
de pesca entre amigos y en un lugar paradisíaco
donde, luego del Jueves a pura lluvia, el
tiempo acompañó para hacer que
todo cierre perfectamente. Algunos participantes
se dedicaron a pescar bogas y no les fue mal.
Almuerzo de despedida con buena música
y entrega de premios (nuestro equipo terminó
4º entre 15 equipos participantes).