Los días
previos a cada salida, siempre llevamos acabo
el mismo ritual, entre un montón de
cosas deliberamos y analizamos cuál
será el lugar apropiado para realizar
nuestra jornada de pesca, pero en esta ocasión
bien establecimos el primer contacto, antes
que nada y como si hubiésemos tenido
una transmisión de pensamiento, los
dos hicimos eco en que la zona sería
en las inmediaciones del los arroyos Correntoso
y Lima.
Confirmado el
lugar, por dentro sentí algo especial,
entusiasmo, melancolía, sensación
de revancha, etc. y estaba seguro que algo
importante iba a suceder. Enseguida vino a
mi memoria la última vez que estuvimos
por la zona, el 3 de abril pasado, día
en que nuestra jornada de pesca sería
muy corta.
Como siempre nuestro
querido Ferchu desde nuestra infaltable y
apreciada Atalaya, cerca del mediodía,
puente mediante con la estación de
Martín García (5LP), avisó
que se había ido mi abuelo, querido
Lechero y Canillita de profesión, Juan
Petrelli. Gracias a la contención y
organización de mis Amigos, Diego de
la Torre y Marcelo Oyharzabal, compañeros
de tripulación de ese día, pegamos
la vuelta sin perder un solo minuto...
El sábado
25 de septiembre a las 6.30hs ya estábamos
en La Guardería de Villa La Ñata
con la Twister alistada y lista para zarpar,
en esta ocasión la tripulación
estaba compuesta por Diego de la Torre (Nopus),
Jorge Giacobbe Jr. y Gustavo Arduino (Tomi).
Desde nuestro
lugar de partida (Río Luján
y Canal Villanueva), el derrotero que tomamos
fue el siguiente: Canal Gobernador Arias,
Canal Gobernador de la Serna, Canal Nro. 4,
Río Paraná Miní, Canal
Gobernador Arana, Río Barca Grande
para llegar finalmente al Arroyo Correntoso.
Un dato para tener en cuenta para estas salidas
es el costo, con carnada, comida, bebida,
combustible y aceite gastamos $45 por persona.
El consumo de nafta de toda la jordana para
nuestro motor de 90Hp fue de unos 50 litros.
A las ocho ya
estábamos pescando en lo que iba a
ser nuestra primer parada, un pozón
donde se juntas las aguas del Arroyo Lima
en su desembocadura hacia el Río de
la Plata y un pequeño tributario que
lleva hacia el Arroyo Correntoso, un lugar
sumamente hermoso, donde se generan grandes
correderas y remolinos.
El primero en
cobrar una Pieza fue Jorge, un lindo Pico
Pato. Luego de un lapso prudente nos dimos
cuenta que el lugar no era el apropiado, por
lo tanto buscamos aguas más calmas
y entramos en el tributario que lleva hacia
el Correntoso, armamos equipos convencionales
para pesca de boga y aparejos a flote para
tarariras confeccionados con boyas Plop y
Trompitos de BNV y también la clásica
de fondo con leader y un plomito pasante de
10g.
Acá Tomi
me deja el relato y sigo yo, Nopus
Por la conformación
del arroyo, con juncales y camalotales parecía
el lugar ideal para sacar taruchones pero
estas brillaron por su ausencia.
Nos entretuvimos con un pique sostenido de
boguitas entre chicas y medianas y algún
que otro bagre amarillo. Para las 12:30 el
pique era muy irregular por lo que decidimos
intentar en el playón de la desembocadura
del Lima o en alguna entradita de juncales
sobre el Río de la Plata.
Al llegar al lugar y dada la bajante, nos
quedamos sobre la margen derecha del playón
en 60 cm. de agua intentando la captura de
bogas y taruchas.
Muy pocas respuestas. Sólo algunas
boguitas chicas, suponemos porque el viento
norte se hacía sentir bastante.
Decidí
entonces tirarle a algún doradillo
encarnando con la cola de un amarillo a falta
de amarillo chico pinchado por el lomito justo
antes de la cola, que es mi carnada para dorado
preferida. Tiré con eso usando una
cañita de spining de 8 libras que era
la que tenía armada para taruchas (vagancia
que le dicen) sin demasiadas expectativas
dada la época.
La dejé
apoyada con el reel y su chicharra lista y
seguí con las bogas. Al rato estalló
ese sonido único del reel chicharreando
en una corrida interminable, el multifilamento
salía y salía en ese momento
en que uno entre la adrenalina y el raciocinio
trata de decidir .... “lo dejo comer,...lo
clavo.... y si es grande y me quedo sin multi”
etc.... Con calma abrí el pickup del
reel para poder ajustar el freno, giré
la perilla como si tuviera una pico de loro
en la mano y llegó el momento de la
verdad... cerré el pickup, dejé
que tense y clavé..... error.... el
multi no había entrado en la roldanita
con lo cual ante el cañazo se levantó
el pickup... pique perdido...
Terminados los
relajantes insultos y con el aliento de mis
compañeros diciéndome que el
bicho iba a volver apoyé la caña
y seguí con las bogas.
Al rato la chicharra
demostró mi suerte porque marcó
otra fenomenal corrida. Dejé correr
y esta vez en lugar de ajustar el freno agarré
el carretel con la mano y le di... la caña
se dobló mostrando que el anzuelo encontró
algo firme.
Pero como la distracción no tiene límites,
para ajustar el freno abrí el pickup
dejando la línea sin tensión,
cuando volví a recoger, el bichito
ya andaba por Carmelo con una curita de en
el labio.
Una de las características
y quizá única virtud fue la
perseverancia por lo que, armé una
caña de 18 libras, pinché la
cola del bagre de un pellejito con lo cual
el anzuelo quedaba libre y le adicioné
un filetito de bagre que me aconsejó
Tomi.
Sin mucha fe, línea al agua nuevamente.
Dios es argentino y vive en Maschwitz... picó
de vuelta, otra vez la chicharra y el multi
saliendo a una velocidad increíble.
Esta vez abrí el pick up, ajusté
el freno,cerré el pick , agarre el
carretel por las dudas y clavé... la
caña se dobló y a unos setenta
metros vi el salto del dorado.
Lo traje despacito
jugando con el freno y en realidad creo que
era para prolongar el momento. Tomi lo “copeó”
con maestría aunque con algo de miedo.
La balanza acusó 4 kilos.
Con el día
ya hecho, por lo menos en mi caso, seguimos
pescando en el lugar, sin respuesta. Comimos
unos panchos y nos movimos hacia la desembocadura
del Correntoso, allí navegamos unos
300 m. a babor con poco caudal de agua (hay
que ir pegado al juncal) hasta la desembocadura
de un arroyo que se llama Reduro. Sencillamente
un paraíso. De lo mejor que he visto
en el Delta. Tiene pinta de ser muy taruchero
y en su entrada hay una hermosa barranca con
troncos caídos a modo de bancos como
para realizar alguna nocturna y comer un espléndido
asado. Recomiendo que cuando anden por ahí
se hagan una escapada.
Terminamos nuestra
tarde y las cervezas que quedaban en la margen
de estribor de la desembocadura del Correntoso.
Regresamos con el atardecer jurando volver
por más.
Agradezco
la compañía de mi amigo Tomi
y de “Jorgito”