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El 10 de junio
se comenzó a cumplir con lo pactado
aquel 1 de mayo en la laguna de Chasicó,
cuando junto a “Tandilero” (Maxi),
decidimos hacer una incursión al RIO
NEGRO ya que los resultados anteriores habían
sido muy buenos tanto en calidad como en cantidad.
Así de a poco, vía MSN y mail,
fuimos hilvanando todos los detalles para
organizar una salida de dos días de
la mejor manera. Muchas cosas a tener en cuenta,
en especial, el frío. El clima en esta
época es fatal, temperaturas que llegan
a los cero grados de mínima, con una
sensación térmica inferior a
los –5º grados hacen pensar bastante,
en fin, así somos los pescadores, las
inclemencias climáticas solo nos hacen
pensar, pero no nos frenan.
Estuvimos todo un mes planificando cual sería
la carnada más rendidora, la comida
ideal, la bebida, los lugares, los equipos
a utilizar, y la conveniencia de llevar dos
embarcaciones. Nuestra zona elegida para la
pesca se encontraba a 20 Km del lugar poblado
más próximo (el mapa muestra
la zona elegida para la excursión)
y seríamos de la partida 5 personas,
mas toda la “carga” para las dos
jornadas de aventura.
Desde el 2 de junio comenzamos a chequear
todos los pronósticos a nuestro alcance,
todos decían lo mismo. Se preveían
lluvias y un frío mas que extremo,
inclusive con la posibilidad de la caída
de agua nieve o de alguna nevisca matinal,
común en esta época en lugares
muy descampados. DECISIÓN TOMADA, VAMOS
IGUAL!!.
Maxi llegaría
de Tandil aproximadamente a las 22 horas del
día jueves 10 de junio. El traería
mojarras, lombrices californianas y tandileras
mas algunos ejemplares del tan codiciado embutido
del lugar, condición sine qua non para
poder entrar a Viedma. Podía olvidarse
las cañas, pero los embutidos NO. Una
vez en Viedma se hospedaría en la casa
de “Chicho” junto a sus dos amigos,
para juntarnos a comer algo por ahí
y a la camita temprano. A las 6 AM sería
la hora de reunión, para partir hacia
la balsa de Guardia Mitre, o a Sauce Blanco,
un campo privado.
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Finalmente a
las 22.30 del jueves los tandilenses llegaron
a Viedma: Maxi, Daniel (“el guitarrero”)
y Luis, saludos, abrazos, charla, anécdotas
y la aventura a punto de comenzar.
El viernes 6.20 AM, sonó el despertador
y raudamente, luego de preparativos de rigor,
(llenar el termo, bañarse, tomar café
y abrigarse hasta las orejas) guardé
las carpas, los faroles, las radios, el asado,
alguna bebida energizante para amortiguar
el fresco y algo de leña seca por las
dudas.
Nos juntamos en lo de “Chicho”.
Luego de recorrer los 80 Km. que nos separan
de Viedma nos sorprendió un río
maravilloso. con un Febo a pleno que apuntaba
tras las cuchillas ( cerros que en su antigüedad
eran márgenes del río Negro)
y sin neblina.
Una vez preparado
todo en las embarcaciones, nos dispusimos
a navegar unos 20 Km. hasta el lugar elegido.
Llegamos, armamos el campamento, encendimos
el fuego, y con los botes descargados y con
solo implementos de pesca y mate+legui+ginebra,
arrancamos a buscar el pejerrey en remansos,
puntas de isla y correderas.
Ni una gota
de viento, cosa importante dado que estaba
apretando el frío, ya tenia en mi cabeza
4 o 5 lugarcitos bien testeados previamente,
y sólo esperaba que no me jugara una
mala pasada la altura del río (estaba
muy alto), hasta que dimos con un lugarcito
en el que hicimos la primera parada. “Chicho”
capturó una trucha de 700 grs.
Estuvimos un rato... y nada. Nos movimos hacia
otro lugar, distante a unos 3000 metros del
anterior al que le había “echado
el ojo” cuando navegábamos hacia
el campamento.
ESPECTACULAR
! Llegamos y comenzamos a tener piques, un
matungo, dos matungos, tres matungos... En
5 horas levantamos 9 Pejerreyes de tamaño
importante, tanto es así que la balanza
acusó pesando la bolsa más de
9 kg. Impecable pesca.
El sol caía
y el frío se hacía sentir cada
vez más. A las 17.30 decidimos pegar
la vuelta hacia el campamento para reforzar
leña y acomodarnos para pasar la noche.
Luego de devastar los palos secos de la isla
-quemamos todo- fui a ver los botes que estaban
a 50 m. de la carpa. TENIAN ESCARCHILLA y
recién eran las 18.30!!!
Vino, Legui, asado, chorizos y la trucha pescada.
Más adelante: LA GUITARREADA que incluyó
temas de MORIS, SERU, CHARLY, PIERO, LOS REDONDOS,
un espectáculo que culminó a
la una de la mañana con el guitarrero
yéndose a dormir, lo seguí yo
y al final, Luis.
Al otro día
nos enteramos que “Chicho” y Maxi
se habían ido en el bote a la vuelta
de la isla a tentar suerte, como se dieron
cuenta que la tanza se congelaba y se quebraba,
pegaron la vuelta.
El sábado reavivamos el fuego, desayunamos,
nos sacamos el hielo de encima, nuestro y
de los botes, descongelamos las mojarras y
a las 9 estábamos en el agua de nuevo
hacia el mismo lugar del día anterior.
Esta vez el resultado
fue pobre, solo 5 pescadillos, lindos, pero
mas chicos. Al mediodía enfilamos a
comer unos choripanes, acomodar los bártulos,
dejar todo listo cargar los botes, y emprender
el regreso, cañas armadas para ir punteando
distintos lugarcitos, pero sin resultados.
En fin, pesca, magnífica compañía,
impecable salida, NO FALTÓ NADA, la
pesca estuvo, no como habríamos querido.
Quince pejerreyes que dieron en total un peso
aproximado a los 16 kg.
Resumiendo, obtuvimos calidad sobre cantidad.
Hasta la
próxima, El Vasco de Viedma.
Pescanautas
está orgulloso de contar con colaboradores
de la calidad humana del Vasco de Viedma,
además de apreciar sus conocimientos
como guía de pesca en la zona de Río
Negro, tanto en el río como en el mar.
Para contactarse con el Vasco pueden
visitar la sección guías
de pesca.