El sábado al mediodía
partimos del río Tigre para disfrutar
de un fin de semana a bordo de la KIO KIO
III. La idea como siempre era mezclar un poco
de pesca, náutica, nadar si el calor
lo sugería y por sobre todo, respirar
un poco de aire puro y tranquilidad. Esta
vez no contamos con la compañía
de Paulita, que es la pescadora oficial de
carnadas con su mojarrero.
Por la tarde fondeamos dentro del Baldosas
pegado a los juncos , donde se percibía
actividad pero no logramos ninguna captura
ni de Bogas ni de Tarariras. Al atardecer
cambiamos de lugar, primero una zambullida
en el piletón de los bajos y luego
a buscar donde pasar la noche, elegimos
un riacho que sale al aguaje del Durazno
(lugar donde suele ir el GAUCHO, con nuestro
amigo y guía de pesca Mauricio ,
quien llegó el domingo).
Preparados para la tormenta que se venía
pusimos las toldillas y cenefas y mientras
Debby preparaba los calentitos, yo destapaba
el tintillo y armaba cañas para intentar
capturar lo que sea, ya estaba desesperado.
Cuando los mosquitos comenzaron a hacer
de las suyas, el primer pique , un Bagre
blanco de mediano porte. Para como venía
la mano algo es algo.
Avanzaba la noche, el sueño me vencía
ayudado por la escasez de piques. Mientras
dormía placidamente, como si estuviera
soñando, escuché a mi esposa:
“levantate que hay una chicharra que está
sonando! Salí despedido en busca
de mi caña. Mientras clavaba y trataba
de dominar al pez Debby me mataba los mosquitos
que estaban insoportables.
La lucha fue inolvidable, mi caña
de spinning se doblaba a mas no poder y
por suerte en ese reel tengo multifilamento.
El pez no se dejaba ver, la ansiedad me
ganaba , pero trataba de relajarme y disfrutar,
de lo que seguro, era el pez mas grande
que pescaría en el Río de
la Plata.
En un intento por zafar, se dejo ver. Era
una Carpa y parecía grande, los dos
nos cansábamos , pero ella se entregó
primero, la acerqué exhausta hasta
una de las bandas del barco mientras Debby
me preguntaba si realmente pensaba sacarla
con el copo, después de dos fallidos
intentos logró introducirla medio
cuerpo adentro. Al levantarla el mango del
copo se dobló. El ejemplar pesó
10 kilos de balanza y tomó maíz
rehogado en vainilla. En el momento de quitarle
el anzuelo se largó una terrible
lluvia que nos mandó para la cabina.
La emoción no me dejó conciliar
el sueño hasta las 4. A las 9 nos
despertamos y fui a ver si todo había
sido un sueño, me encontré
con la Carpa y con diez centímetros
de agua en todo el barco. Felices nos dispusimos
a sacar el agua, ordenar todo y mirar de
tanto en tanto a el GAUCHO y su gente como
hacían una linda pesca variada.
Fue el pez mas grande que capturé
y no podía dejar de compartirlo con
ustedes.